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Diferentes medios de limpieza y desinfección aptos para la madera

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155 1 Limpieza y desinfección aplicadas a recipientes de madera destinados a la vinificación y crianza de vinos

IV.1. Limpieza y desinfección aplicadas a recipientes de

1.4. Diferentes medios de limpieza y desinfección aptos para la madera

1.4.1. Aclarado

el único objetivo del aclarado es acelerar el propio procedimiento de limpieza, eliminando los sedimen- tos poco o no adheridos a la superficie de las duelas (posos) para someter rápidamente a limpieza la super- ficie de la madera. Se utiliza agua fría, a baja presión (entre 2 y 15 bares), pues en esta fase, para provocar el arrastre y el escurrido mecánicos de los sedimentos no adheridos, lo más importante es el volumen (de 10 a 50 l/min durante 1 a 2 minutos). el uso de tubos de inyección de diseño adaptado y de un sistema ro- tativo permite acelerar el procedimiento limitando el volumen de residuos (Figura 3).

Figura 3

Ejemplo de tubo de aclarado a baja o media presión, no rotativo

1.4.2. Limpieza

La velocidad y eficacia de la limpieza depende en primer lugar de la presión y la temperatura del agua de lavado, y eventualmente de la presencia de deter- gentes que faciliten la eliminación de los sedimentos adheridos a la madera.

• Limpieza a alta presión

el aumento de la presión y el uso de cabezas de lavado rotativo permiten aumentar la eficacia de la limpieza, acceder a casi la totalidad de la superficie a limpiar, y

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reducir el consumo de agua y el volumen de residuos. Las limpiadoras a alta presión disponibles en el mer- cado permiten trabajar de 110 a 160 bares en la sali- da de bombeo, lo que produce una presión máxima de 80 a 110 bares en el impacto. estas presiones no son susceptibles de alterar la estructura de la madera; cuanto más elevada sea la presión, más eficaz será el lavado. La duración de la limpieza depende del diseño de la cabeza rotativa y de la velocidad de rotación, que debería permitir que los chorros cruzaran plenamente toda la superficie al menos tres veces para un grado de suciedad medio. Las cabezas de mayor rendimien- to precisan de 2,5 a 3,5 minutos para una barrica bor- delesa de 225 l, por ejemplo (Figura 4).

Figura 4

Ejemplo de cabeza rotativa a alta presión y agua caliente

estas cabezas pueden instalarse sobre equipos fijos a los que se llevan las barricas, o bien pueden montarse sobre equipos de lavado móviles in situ, con un sis- tema de aspiración integrado. en este último caso, la aspiración debe ser más rápida que el aflujo del lava- do para evitar la creación de una gruesa película líqui- da en el fondo de la barrica que limitaría el impacto de la presión y por tanto la calidad de la limpieza; a la salida del lavado y de la aspiración, la cantidad de agua residual debe ser inferior a 0,05 l para no precisar un proceso de escurrido (Figura 5). La temperatura de limpieza eficaz se sitúa entre 60º y 90°C, con un caudal del orden de x l/min. Con los modernos equipos dis- ponibles y un mantenimiento muy regular (al menos dos veces al año), es posible limpiar satisfactoriamen- te una barrica sin recurrir al empleo de detergentes químicos.

Figura 5

Ejemplo de cabeza MOOG para el lavado de barricas in situ, con aspiración integrada

en caso de grandes continentes (cubas, fudres), no es tan fácil usar la alta presión debido a la gran dimen- sión de los recipientes: es necesario que un operario penetre en su interior, pero la elevada presión y el agua caliente producen una niebla que rápidamente deviene insoportable. en este caso resulta más inte- resante utilizar cabezas rotativas a media presión tra- bajando a unos caudales del orden de 30 a 50 l/min y operar en circuito cerrado de forma prolongada, du- rante varias decenas de minutos o incluso varias ho- ras dependiendo del grado de enmugrecimiento de la madera. Pueden usarse distintos tipos de cabezas de lavado que trabajan normalmente a baja o media presión (<5 bares), pero es muy importante elegir la cabeza adaptada a la geometría y a la dimensión del continente a limpiar, así como respetar las reglas de correcta colocación de la cabeza (Figura 6). Pueden utilizarse cabezas de lavado fijas o rotativas, que de- berán elegirse precisamente en función de su radio de limpieza eficaz para una presión y una cantidad de agua dadas (Figura 7). Cada solución tiene sus venta- jas y sus inconvenientes. Las cabezas fijas son fáciles de montar y desmontar, no tienen piezas en movi- miento y son utilizables a altas temperaturas (hasta con un vapor calentado a 160-180°C). Con las cabezas rotativas, en caso de paro de la rotación se corre el riesgo de que parte de la cuba no se limpie suficien- temente. Las cabezas estáticas no presentan este tipo de inconveniente; por contra, pueden desarrollar vías preferentes si se aspiran restos que bloqueen ciertos orificios de la cabeza, cosa que no es infrecuente. Por último, las cabezas estáticas necesitan de dos a tres veces el volumen de agua que precisan las cabezas rotativas para obtener el mismo resultado.

Teniendo en cuenta su volumen y superficie, con este tipo de continentes es más cómodo recurrir a la ayuda de detergentes químicos para eliminar perfectamen- te los sedimentos de tártaro y materias colorantes ad- heridas a la madera.

Interés de la utilización de detergentes químicos para ayudar a la limpieza de la madera

Condiciones para llevar a cabo la limpieza de conti- nentes de madera de grandes dimensiones:

a. La cabeza de lavado debe estar perfectamente posicionada en el centro de la cuba, aproximada- mente a un cuarto de la altura de la cuba desde la parte superior.

B. Las cabezas de lavado olvidan a veces las par- tes situadas directamente por encima de ellas. en este sentido, la dimensión de la superficie no lim- piada depende del diseño de la cabeza y de los tubos empleados. Se recomienda utilizar siempre cabezas que permitan un lavado a 360°, aunque existen cabezas que permiten trabajar la parte su- perior de las cubas a 180°.

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IV

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