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PARTE II: UN JARDÍN DONDE FLORECEN LA INVESTIGACIÓN, LA EDUCACIÓN Y LA INCLUSIÓN SOCIAL

7. ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN

7.4. La dignidad de la ciudadanía

Aquells que han viscut molts anys lluny del poble seran cridats a retornar.

Miquel Martí i Pol (1999)

El proyecto Miquel Martí i Pol ha permitido a estas personas que vivían en una situación de privación ocupacional (Whiteford, 2005) el aportar a la

comunidad desde una posición de igualdad, participar, tejer vínculos, un

sentimiento de pertenencia, lo que facilita que recuperen su rol de ciudadanos: “… me enorgullece el haber hecho un jardín tan bonito para la comunidad de Vic” (Plácido).

“Sí, me gusta la idea de aportar algo a los demás” (Plácido).

Las instituciones esperaban que los jardineros desarrollaran su

conciencia de ciudadanos a través del proyecto:

“... en el momento en que se les permite desarrollarse de una forma activa, participativa y de igualdad con sus derechos y valores podemos decir

que es una forma de empezar a potenciar su sentimiento de ciudadanía” (FCMPPO).

“... que la sociedad perciba a esta gente de una forma distinta, y también ellos tienen una percepción distinta de ellos mismos más positiva” (Consejero de Acción Social del Consell Comarcal d’Osona).

“... estas personas se sienten dignificadas, reconocidas y valiosas. Y por este hecho, yo creo que están entrando en un proceso de dignificación, de personalización, de considerarse como personas de primera clase como cualquier otra...” (Directora de la EUCS).

“Creo que de la misma manera que la sociedad les reconoce como ciudadanos ellos se sienten ciudadanos” (Presidente de Rotary).

A través del jardín, los jardineros creen haber ayudado a cambiar la

percepción de la sociedad, reconociéndoles como ciudadanos, el trabajo aparece como un factor clave en este proceso inclusivo:

“Los que lo han visto sí, porque lo han criticado muy bien, por lo bien hecho que está el jardín. Y yo creo que sí, que la gente ha visto otra perspectiva de la enfermedad. No sé, a lo mejor piensa de otra manera, mira, los esquizofrénicos pues no es tanto como se mira, tan a lo bestia, y la cosa es estable. Sí, porque están acostumbrados sólo a noticias como que un esquizofrénico tira del tren a una persona, y si ven algo al revés, ves, los enfermemos mentales aportan a la comunidad este jardín, por ejemplo, pues se ve de otra forma” (Plácido).

“Es como si trabajara en una faena normal” (Mustapha).

“Sí, porque así ya han visto y han oído de nosotros. Y así la gente ya tiene otra idea de lo que es la salud mental. Sí, nos pueden comprender más” (Plácido).

Así lo corroboran las instituciones sociales:

“Lo valoramos en este sentido, de convertir delante de la sociedad y de uno mismo en una persona entre paréntesis normal, quiero decir que adquieren normalidad cuando realizan estos trabajos que lo acercan a la vida normal y que despierten sus potencialidades, por lo tanto totalmente positivo en este sentido” (Caritas).

“El que un trozo de terreno baldío se convierta en un jardín, al igual que una persona que la sociedad podría considerar baldía se convierta en una persona normal” (Caritas).

“Está claro, cualquiera que vaya al jardín y vea a los estudiantes y a estas personas que trabajan, se dará cuenta de que son normales” (Caritas).

“Naturalmente, la sociedad de hoy valora los hechos... aquel que yo pensaba que era un desgraciado y resulta que ha sido capaz de... cuando lo vemos capaz de desarrollar un proyecto lo creemos capaz de desarrollar otros proyectos y creen en esta gente... mira sabe hacer de jardinero” (Caritas).

“Sí rotundo. La sociedad, puede observar un producto finalizado por unas personas. Lo que se ve es la belleza, la cual, directamente no la relacionan con alguien que tiene unas dificultades, sino más bien lo contrario: el hecho de que primero se vea el jardín, y después se afirme que es una buena tarea, hace que en primer lugar que se pueda romper cierto estigma sobre el rol que antes nombrábamos como improductivos, pacientes, personas incapaces para...” (FCMPPO).

“... y tanto que si, porque al encontrarse sin trabajo muchas personas los miran como extraños, piensan que no tienen ganas de trabajar, y con el proyecto han demostrado que ganas de trabajar tienen y que son muy buenos trabajadores, así la gente los ve como normales, si esto se entiende por normales, y los ve integrados en la sociedad y los reconoce como ciudadanos” (Presidente de Rotary).

Pero el estigma persiste y es difícil de cambiar, si bien el proyecto es un paso adelante en pro de la inclusión, haciendo falta más proyectos como

éste:

“Es pedir mucho que pueda cambiar la percepción... A algunos seguro que les ha cambiado. Pero es difícil porque estamos en una sociedad que sabemos como es, la gente que no entra en los estándares que hemos establecido se queda fácilmente apartada... Pero seguro que ha tocado a alguien, y por eso ya tiene un valor... creo que el proyecto ayuda a sensibilizar y por tanto a educar, la visión del mundo y de la gente, y que en estos momentos es más necesario que nunca” (Rectora de la Universitat de Vic).

“Desgraciadamente creo que deberían haber muchos jardines Martí i

Puede que haya influido en algo en las personas que han estado más próximas al proyecto, pero yo diría que la estigmatización social de este tipo de personas en estas condiciones de vida… faltarían muchos proyectos para que realmente cambiase” (Consejera de Acción Social del Ajuntament de Vic).

Crido el mal any, bròfec com un profeta, però ningú, pel que es veu, no m´escolta. Estas palabras del poeta Miquel Martí i Pol (1999) reflejan una de

las dos reivindicaciones de los jardineros para avanzar en la ciudadanía, el ser escuchados. La otra reivindicación es que tengan más oportunidades:

“No nos escuchan... yo hablo mucho y por eso las personas no se interesan y es eso lo que yo creo que hay que cambiar... que nosotros explicamos nuestra enfermedad pero no nos escuchan... yo quisiera que cuando explico a una persona mi enfermedad que se enterara bien de lo que es la enfermedad, del bipolar, de la esquizofrenia” (Paco).

“Que las personas con enfermedades mentales puedan aportar más a la comunidad, que haya más jardines para hacer, que podamos aportar a la sociedad, que vean lo que podemos hacer” (Plácido).

Este proyecto ha tenido una acción de empoderamiento, de trasmitir conocimientos, confianza y destrezas a las personas, despertando su potencial, para que ellas mismas sean las protagonistas del proyecto y de sus procesos vitales:

“Va en la línea de la junta de Caritas, a la persona no se la tiene que ayudar desde un punto de vista asistencialista sino desde el punto de vista de potenciar sus capacidades que son muchas” (Caritas).

“Desde el momento en que se da la oportunidad de aprender a hacer algo, que le da a la persona la oportunidad de ser más autónoma, a nivel personal, que pueda de alguna manera tomar las riendas de su vida, darle esta oportunidad, estamos bajo el paraguas de estos valores” (Consejera de Acción Social del Ajuntament de Vic).

“El proyecto refuerza nuestra creencia en pensar que con las personas tan solo hace falta creer para que sean capaces de salir del agujero” (Caritas).

“Gente que desgraciadamente está inmersa o rozando la exclusión social, pasando una mala racha… o simplemente no ha tenido oportunidades de tener éxito en la vida… gente a la que desgraciadamente la sociedad

rechaza, haya podido ser protagonista en un hacer universitario como este” (Consejero de Acción Social del Consell Comarcal d’Osona).

Como lo manifiestan los jardineros, que se ven capaces de influir en

su propia vida, han aprendido que si quieren pueden, a pesar de sus

dificultades, desarrollando un sentimiento de dignidad:

“Claro, cada persona influye en su vida y no la otra gente sobre él” (Benaissa).

“He aprendido que si te propones algo lo consigues. Que puedes llegar a hacer cualquier cosa. Si porque al ponerte a hacerlo, al principio yo no quería salir de casa... y dices voy a ir, me lo voy a proponer, y llegas a hacerlo, a conseguirlo... al coger la enfermedad te hechas muy patrás... al principio no quieres salir de tu casa no quieres hacer nada y si te pones, yo a lo primero no quería venir al jardín, pero vienes, coges el hábito y lo vas viendo de otra manera, que puedes conseguir lo que te propongas” (Plácido).

“Sí, influyo en mi vida, porque tengo objetivos; encontrar un trabajo estable, tener una casa y ayudar a la familia” (Mustapha).

“Sí, no solo en el jardín, sino también en mi vida... Lo que escribió

Martí i Pol es muy bonito (vuestras manos serán de viento y de luz), pero hay

que tener un poco de idea de poesía para comentarlo. Pero creo yo, desde mi punto de vista, que lo que hemos hecho aquí es seguir con sus palabras: si se quiere, se puede. Que aunque estés mal, también puedes hacer cosas importantes en tu vida” (Paco).