PARTE II: UN JARDÍN DONDE FLORECEN LA INVESTIGACIÓN, LA EDUCACIÓN Y LA INCLUSIÓN SOCIAL
4. PROYECTO JARDÍ MIQUEL MARTÍ I POL
5.8. Especificar los instrumentos de recogida de información y argumentar la elección
5.8.1. La entrevista semiestructurada
La entrevista en profundidad ha sido la principal fuente para la recolección de información. El investigador y el participante se han involucrado en un proceso dialéctico interactivo, en un discurso, el cual tiene como objetivo el elucidar amplias descripciones del fenómeno bajo investigación. La entrevista es precedida por un breve (10-15minutos) período de calentamiento, de conversación distendida en un marco de cordialidad afectiva el cual tiene como principal objetivo ayudar al participante a relajarse.
La elaboración de las entrevistas (Ver Anexo 2. Entrevistas- formularios) a los representantes de la Universitat de Vic, las instituciones sociales, públicas, empresariales, y las y los estudiantes se ha basado en los autores del marco teórico de la investigación. Los aspectos relacionados con el significado tienen como referente a Betty Hasselkus (2002) y Dennis Persson (2001). Adela Cortina (2005) es el referente en los aspectos de ciudadanía, así como John Dewey (1969) cuando estos aspectos están relacionados con la educación. Los temas de construcción de comunidades inclusivas están guiados por el trabajo de Grady (1995), sin olvidar las aportaciones de Bobbio (1993) sobre la justicia y de Townsend (1993,1997) o Wilcock (1998) sobre la justicia ocupacional.
La elaboración de las entrevistas a los jardineros se basa en los referentes teóricos ya citados y principalmente en las investigaciones realizadas por Sempik, Aldridge y Becker (2005), al tratarse de una investigación exhaustiva realizada en el Reino Unido sobre la aplicación terapéutica de la horticultura y jardinería, con un especial énfasis en los aspectos de bienestar e inclusión social, como queda reflejado en su título Salud, bienestar e inclusión social. Los temas y subtemas de esta investigación (ver Anexo 3. Temas que surgieron de las investigaciones de Sempik, Aldridge y Becker) han sido una de las guías para la elaboración de la entrevista. La entrevista se ha completado con preguntas en relación a los momentos significativos del proceso, como el día de la inauguración, o el viaje a Granada y Córdoba.
Se ha intentado crear una estructura común en las preguntas, a pesar de la distinta capacidad de introspección de los participantes. La estructura básica es de preguntas mayoritariamente cerradas, acompañadas de una segunda pregunta abierta para que la persona pueda profundizar en la respuesta. Esta segunda pregunta no es siempre pertinente. Las preguntas a los jardineros siempre empiezan por una pregunta cerrada, mientras que las preguntas realizadas a los representes de las instituciones, o a los estudiantes incluyen preguntas abiertas.
5.8.2. Formularios
Se diseñaron formularios basados en las mismas preguntas para aquellas personas que manifestaron su deseo de poder contestar a las mismas por escrito. Se acordó con las mismas personas que quizá seria necesario que contestaran a nuevas preguntas o aclaraciones derivadas de su primera contestación, para así no perder la posibilidad de profundizar en algún aspecto de la investigación.
5.8.3. Fotografía
Como dice Donaldsson (2001) es tiempo de reclamar el arte perdido de utilizar fotografías en el desarrollo de la investigación para diseminar los resultados. Una de las formas en que podemos desarrollar enfoques más
inclusivos de investigación, para asegurar la participación de las personas más vulnerables, es el uso de fotografías, que implica que los usuarios mismos toman fotografías, para poder incrementar nuestra comprensión de la experiencia de la jardinería.
En el proyecto desarrollado por Sempik y col. (2005) decidieron dar cámaras desechables a los participantes con problemas severos de aprendizaje y comunicación para utilizar durante su participación en los proyectos de jardinería.
Las fotografías se utilizan para facilitar respuestas de los participantes en la investigación. Este enfoque no solo usa la fotografía como una técnica para facilitar información (donde los participantes comentan las imágenes que se les muestran), sino como métodos de participación donde los usuarios toman fotografías ellos mismos y éstas son usadas para propiciar información adicional; así a los participantes se les pedía que eligieran sus favoritas y que explicaran el porqué de su elección.
Así las fotografías no solo sirven como una forma de ilustrar y describir el medio ambiente donde los usuarios llevan a cabo su acción, sino también como una forma de capacitar aquellos participantes con dificultades de aprendizaje para que se involucraran más plenamente en el proceso de investigación, siendo éste más inclusivo.
Al utilizar esta técnica se pretende en especial que los grupos más vulnerables participen de la investigación identificando un enfoque sensorial compartido que se puede acomodar a los distintos usuarios que no pueden responder preguntas para describir su experiencia. Además, según Sempik y col. (2005) estas técnicas pueden resultar útiles en otras formas. En primer lugar pueden ayudar a la hora de resolver las dificultades inherentes a representar la realidad o las experiencias vividas por los usuarios, al ser interpretadas por los investigadores. El uso de fotografía nos da una entrada directa al punto de vista de los usuarios, según Radley y Taylor (citado por Sempik y col. 2005). La técnica de la fotografía es una forma moderna y culturalmente adaptada de extender nuestros sentidos (Lury, citado por Sempik y col. 2005) por lo que nos da el potencial de cuestionar, incrementar la curiosidad, contar con voces diferentes o ver con distintos ojos. En segundo lugar, el uso de la fotografía puede servir para enfatizar las capacidades de los usuarios en vez de centrarse en sus incapacidades. Nos permite movernos
desde de una perspectiva médica basada en la patología que se centra de forma reduccionista en los déficits. Su uso se centra en las habilidades de los usuarios. En tercer lugar, hay ventajas metodológicas. A pesar de que como un método en si mismo, la participación en fotografía puede estar limitada a la hora de mostrar evidencia, especialmente que pueda tener consecuencias sociales y políticas, utilizada de una forma integradora y flexible como parte de un enfoque multidimensional, la participación fotográfica puede suministrar una evidencia importante que otras técnicas pueden no captar.
Las fotografías no deben ser consideradas como un tipo de verdad absoluta, sino como una forma adicional de recopilar información, como indica Donaldsson (2001).
Si bien teníamos expectativas con esta técnica, las narrativas que acompañaron a las fotografías de los jardineros, no aportaron ninguna información adicional a la investigación.