PARTE II: UN JARDÍN DONDE FLORECEN LA INVESTIGACIÓN, LA EDUCACIÓN Y LA INCLUSIÓN SOCIAL
7. ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN
7.2. La jardinería como fuente de salud y bienestar
Deixeu-me dir que ja es temps d'estimar que ja es temps de creure en els prodigis I que algun dia Hi haurà flors al jardí I vent als arbres I paraules inventades de nou Només per a vosaltres.
Miquel Martí i Pol (1999)
Partimos de la definición de salud, más allá de la enfermedad, como experiencia de bienestar. La ocupación significativa ha promovido este bienestar, como han comprobado los propios estudiantes:
”Uno de los conceptos más importantes de la disciplina de la Terapia Ocupacional, es el de la intervención centrada en el cliente, que se dirige a través de la ocupación significativa. He tenido la oportunidad de ver con mis propios ojos como a través de una actividad significativa, la persona encuentra su equilibrio bio-psico-social y espiritual” (Eli).
Este impacto ha sido ampliamente confirmado por los propios jardineros. Todos sienten mejor físicamente. Las razones aducidas son que les ayuda a hacer ejercicio:
“Sí, sí, te hace hacer ejercicio, sino estarías en casa sin hacer nada” (Plácido).
“Sí, sí, donde va a parar. Tengo que agacharme y subirme. Desde que vengo a trabajar al jardín y voy a jugar a fútbol me siento mejor. Estoy en mi peso ideal, me mantengo en forma” (Paco).
Todos se sienten mejor en su estado psicológico. El jardín ocupa su
mente y evita tener fantasías paranoides:
“Sí, me anima, me anima. Te sientes mejor porque como tienes una ocupación la mente se te despeja más, no estás pensando en paranoias porque estás ocupado” (Plácido).
“Para mi enfermedad es lo que me recomiendan, que me distraiga” (Paco).
Este bienestar está relacionado con la sensación de tranquilidad, en el sentido de sensación de libertad, autocontrol, estímulos positivos, relajación, un espacio donde los problemas de la vida quedan atrás:
“Sí, sí. Sí porque me dais una faena, y estoy yo solo con esta faena y eso me tranquiliza, me da alas, podríamos decir” (Paco).
“Me siento bien conmigo mismo, porque cuando miro al jardín, veo muchas cosas buenas, hay muchos colores, muchas olores” (Benaissa).
“Cuando estoy aquí no tengo mala leche, estoy tranquilo. Me da tranquilidad estar aquí, me siento más abierto, me siento bien” (Paco).
“Sí, me siento bien, vienes aquí y estás con los compañeros y aprendes a crear un jardín, y se está muy tranquilo, trabajamos cada uno a nuestro aire, a nuestro rollo, nadie obliga, se está muy tranquilo” (Paco).
“Sí, todo está muy bien, me siento muy tranquilo, y todo es mucho mejor que estar en casa, porque en casa no hay más que problemas” (Benaissa).
“Sí, no necesito nada de momento, los problemas existen en la vida de cada persona pero es la ley de la vida, cuando vengo aquí a veces me olvido de los problemas de fuera, porque aquí hago el trabajo y me siento bien” (Mustapha).
Esta tranquilidad está relacionada con que los jardineros van a su
ritmo, no existen presiones externas o controles penalizadores, pero trabajan
con el deseo de hacer bien la faena:
“Si, puedes ir muy deprisa o ir poco a poco” (Josep).
“Si, vamos haciendo cada uno a su ritmo y nos sentimos bien” (Plácido).
“Si, voy a mi ritmo, porque la faena se tiene que hacer bien, nos han enseñado a plantar, a cortar, para que todo esté bien” (Mustapha).
Este bienestar se traduce también en un sentimiento globalizador y complejo de felicidad. La felicidad aglutina los anteriores aspectos, e integra otros relativos al sentimiento de ciudadanía, de pertenencia o experiencia de sentido que veremos más adelante:
Tanto las instituciones sociales que trabajan con los jardineros, como los propios jardineros indican una mejora en la autoestima:
“Han podido vivenciar que muchas de las expectativas han mejorado, hasta llegar al punto de incidir directamente con una mejora de la autoestima debido al sentimiento de utilidad, la satisfacción y el feedback recibido en cada momento por la belleza del jardín y la opinión de personas quienes lo contemplan” (FCMPPO).
“Puedes coger, por así decirlo, un grado más en tu autoestima” (Plácido).
El jardín les ha aportado un sentimiento de utilidad y de
satisfacción, relacionado con la adquisición de los roles de cuidador o
jardinero y los resultados de su trabajo:
“… porque yo antes era un inútil. Pero ahora no, me siento útil por haber trabajado aquí” (Paco).
“Te sientes muy satisfecho por esa faena tan bonita que ha salido” (Plácido).
También hay un bienestar social. Han pasado de ser personas que prácticamente no salían de casa, de una situación verbalizada de soledad, a desarrollar roles de amigo o miembro de la comunidad, como veremos más adelante en el apartado de ciudadanía y comunidades inclusivas. Este bienestar social está directamente relacionado con el sentimiento de conexión y pertenencia que también se relaciona con la dimensión de espiritualidad. Este bienestar social ha sido reconocido por las instituciones, como por los propios jardineros:
“Claro que sí, yo diría que por un lado el proyecto tiene importancia por ocupar de forma significativa el tiempo de estas personas, pero por otro lado tiene una importante labor de socialización. Es decir, se les da la oportunidad de que salgan de un entorno cerrado de personas que comparten una misma problemática, para salir e interactuar con otro tipo de personas, siendo esta interacción en el doble sentido” (Consejera de Acción Social del Ajuntament de
“Sí, hombre, donde va a parar. Yo antes no salía de casa en todo el año. Y aquí también encuentro compañía, que al vivir solo lo agradeces, porque la soledad es muy mala” (Paco).
“Sí. Sí porque hay más contacto porque al estar más relajado hablas más, te comunicas más con los otros” (Plácido).
“Sí, la persona viene aquí, ve a los chavales, habla con ellos y siente la vida” (Mustapha).
“Si, me siento parte del equipo, antes no los conocía e ido conociéndolos de uno a uno, ahora nos llamamos para tomar café” (Mustapha).
“Sí, Paco, Josep... mi amigo Salva, es muy amigo mío” (Benaissa). “Sí, ahora tengo muchos amigos, hasta los estudiantes, cuando van por la calle me ven y me saludan” (Paco).
El proyecto desarrollado también ha impactado en la dimensión
existencial-espiritual de los jardineros. Dos dimensiones básicas son las de conexión y sentido. Los jardineros sienten que el jardín forma parte y
perdurará en ellos. El haberlo creado para los demás, les da una experiencia de sentido, hasta el punto que el jardín se convierte en una de las cosas más importantes en su vida.
“Sí, sí, yo lo reconozco como parte mía. Perdurará en mí. Lo recordaré siempre y siempre en que haga falta aquí estaré” (Paco).
“Sí, porque al haberlo creado tú, al haber trabajado en él, te sientes conectado” (Plácido).
“Sí, sabes que por dentro estás tú, ves el letrero y dice jardín Miquel
Martí i Pol y ves la gente pasar y tú sabes que has estado allí trabajándolo”
(Plácido).
“Lo siento mío, porque he ayudado a plantar, a limpiar a cortar y muchas cosas más” (Benaissa).
“Sí, me siento bien, porque todo se ve verde y me siento conectado con todo esto” (Benaissa).
“Sí, yo diría que sí, mi vida tiene más sentido, al aportar algo, porque no lo hecho nunca, porque no he tenido ninguna oportunidad, te sientes más lleno, como más orgulloso, dices mira he hecho un jardín que era un terreno muerto y ahora viene la gente, pasea, mira las plantas...” (Plácido).
“A parte de las visitas médicas, venir al jardín es lo más importante para mí” (Paco).
Así el jardín cobra un sentido de santuario, un espacio donde reencontrase con uno mismo, con los demás, de poder co-crear el Universo a través de los dones personales (Bellimgham, 1989):
“... porque a mi alma le gusta todo lo que hace aquí, toda la vista y el aroma hace que me sienta bien” (Benaissa).
“Sí, claro, cuando veo el jardín, me ayuda a abrir el corazón” (Benaissa).
Esta experiencia de sentido está muy ligada a la experiencia de
aportar a los demás, a la comunidad, como veremos en el tema de
ciudadanía:
“Sí, he aportado la bondad entre nosotros” (Benaissa).
“Sí, hemos ayudado a hacer una buena cosa para que la gente vea este precioso sitio” (Mustapha).
Como señaló Dürkheim, citado por Thibeault (2003), la espiritualidad tiene diversas sendas, como son la experiencia creativa, los valores humanos, o el contacto con la naturaleza. Otra dimensión es la experiencia religiosa:
“Me gusta cuidar los árboles y la plantas porque son criaturas de Dios” (Benaissa)
“Sí, es mejor estar aquí que ver cosas que Dios nos ha prohibido” (Benaissa).
”Sí, la gente de aquí es muy buena y muy respetuosa, este trabajo nos ayudará a abrirnos las puertas del paraíso, Dios quiere a las personas que hacen cosas buenas” (Benaissa).
“Sí, me he sentido bien ayudando a la gente, y doy las gracias porque lo que hemos hecho es bueno, si no ganamos nada, ganaremos la aprobación de Dios, porque todo lo de aquí es bueno” (Benaissa).
“Sí, porque la persona cuando ve todo esto se alegra, sobretodo en estos tiempos, en el Ramadán, la persona lo pasa mejor que estar por las calles viendo cosas que no se tiene que ver, y estamos en ayuno por lo tanto tenemos que fijarnos en cosas bonitas como ahora este jardín” (Benaissa).
“Sí, respeto todo, las personas tienen que hacer el bien para que estén bien con Dios” (Benaissa).
“Inshallah, espero que sí, pero aunque no sea así, gano muchas cosas, gano la aprobación de Dios, gano tranquilidad, una buena vista, y una buena ganancia en la otra vida porque aunque nada más quites una pequeña piedra de la calle que puede hacer daño a alguien, Dios te lo agradece, espero que encuentre trabajo y que tenga una vida mejor, todo está en manos de Dios” (Benaissa).
La naturaleza ha tenido un impacto terapéutico en las personas, como han percibido tanto las instituciones como los propios jardineros. Como acabamos de ver en Dürkheim, la naturaleza es una senda de espiritualidad, así el jardín aparece como un santuario. Este espacio pleno de sentido, donde se siente la vida, aporta la posibilidad de conectar con uno mismo y los demás, una sensación de tranquilidad, estimulación sensorial, el desarrollar una actividad física… y se convierte en una metáfora del proceso de recuperación de la persona:
“Para personas que habían perdido la capacidad de trabajo, el reencontrarse en la naturaleza es más fácil” (Caritas).
“La relación con la naturaleza a la persona le da seguridad, la persona dialoga con la naturaleza, se enraíza en la tierra y se proyecta” (Caritas).
“Sí, porque los árboles son una cosa de la naturaleza, y todo lo que da la naturaleza es bueno, ayuda a limpiar el aire. Cuando veo crecer las plantas me siento vivo, porque veo la vida” (Mustapha).
“Te relacionas con el medio ambiente, con los árboles...” (Mustapha). “Yo cuando estoy mucho tiempo encerrado en un sitio me pongo mal, en un sitio cerrado me entra como angustia, no trabajo a gusto, en el jardín o en el huerto estás como en tu casa, donde te sientes bien, hogar dulce hogar, las dos horas aquí lo paso estupendo” (Paco).
“Sí, porque es muy bueno para el cuerpo humano” (Mustapha).
“Me siento bien conmigo mismo, porque cuando miro al jardín, veo muchas cosas buenas, hay muchos colores, muchas olores” (Benaissa).
Por ello es importante el cuidar y respetar el medio ambiente:
“Sí, porque yo soy uno de los que respetan el medio ambiente, porque el aire lo respiramos, y si es malo podremos tener enfermedades” (Mustapha).