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Dimensión de ajuste al empleo

4. CONDICIONES DE EMPLEO DE UN GRUPO DE TRABAJADORES CON DISCAPACIDAD QUE

4.5. Dimensión de ajuste al empleo

4.5.1 Posibilidades de ascenso

La posibilidad de ascenso solo se indagó en los trabajadores asalariados. El 52,8% tiene entre poca y ninguna posibilidad de ascender en sus empleos. El 26,4% presenta algunas posibilidades de ascenso y solo el 20,8% tiene muchas posibilidades (Ver gráfica 4.12).

Al indagar según el tipo de discapacidad se encuentra que los trabajadores con discapacidad física presentan 47% de tener ninguna o poca posibilidad de ascenso, solo 20,6% tiene muchas posibilidades de ascender. Los trabajadores con discapacidad visual no tienen posibilidades de ascenso en un 52,1%, el 26,1% tiene muchas posibilidades. Por su parte, los trabajadores con discapacidad cognitiva tienen ninguna o poca posibilidad de ascenso en un 52,4%. Los trabajadores con discapacidad auditiva y mental son los que menos posibilidades de ascenso tienen con un 60% y 62,5% respectivamente. Los trabajadores con discapacidad mental son los únicos que no tienen muchas posibilidades de ascenso dentro del conjunto de trabajadores con discapacidad (Ver anexo 3.13).

Gráfica 4.12: posibilidades de ascenso

Fuente: “Encuesta sobre la participación de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo en Cali”. 2014

4.5.2 Relación entre el trabajo y la formación

Cobra importancia indagar sobre la relación que existe entre el trabajo que realizan las personas con discapacidad y su nivel de formación. El 70% de los trabajadores manifiesta que su trabajo es acorde con la formación que tiene, un 15,6% plantea que el trabajo que realiza es más bajo que la formación que tiene y un 8,8% manifiesta que necesitaría más formación para realizar su trabajo (Ver gráfica 4.13)

40%

13% 26%

21%

Ninguna posibilidad Pocas posibilidades Algunas posibilidades Muchas posibilidades

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Al realizar el análisis por el tipo de discapacidad, se encuentra que el 64,3% de los trabajadores con discapacidad física manifiesta tener un trabajo acorde con la formación que tiene, el 14,3% manifiesta que el trabajo es más bajo que la formación. Por su parte, los trabajadores con discapacidad visual manifiestan en 62,5% tener un trabajo acorde con la formación, el 20% manifiesta que el trabajo que desarrolla es inferior a la formación que tiene. El 100% de los trabajadores con discapacidad cognitiva plantea tener un trabajo acorde con su formación. Por su parte, el 91,7% de los trabajadores con discapacidad auditiva también tiene un trabajo acorde con su formación. En los trabajadores con discapacidad mental, el mayor porcentaje representa a aquellos que manifiestan tener un trabajo inferior a su nivel de formación con un 56,3%, el 31,3 plantea tener un trabajo acorde a su formación (Ver anexo 3.14).

Gráfica 4.13: relación entre trabajo y formación

Fuente: “Encuesta sobre la participación de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo en Cali”, 2014.

En términos del ajuste al empleo, se evidencian dos polos; por un lado, los trabajadores asalariados en su mayoría tienen pocas o ninguna posibilidad de ascenso en sus trabajos y por otro, se evidencia un alto porcentaje de relación entre el trabajo que realizan las personas con discapacidad y su formación.

Como hallazgos analíticos importantes en las condiciones de empleo de los trabajadores con discapacidad participantes de la investigación se encontró:

La inestabilidad laboral es un eje analítico para comprender la precariedad laboral en los países latinoamericanos (García, 2006). La investigación reveló un grupo significativo de trabajadores estables. El 50% tiene contratos laborales y presenta trayectorias laborales con varios años de antigüedad. Es importante señalar que la estabilidad laboral de este grupo, se encuentra en la antigüedad en el empleo y no en el tipo de contratos laborales. Aparecen diferencias según el sexo y el tipo de discapacidad. Las mujeres trabajadoras con discapacidad presentan mayores niveles de inestabilidad. Los trabajadores con discapacidad física, sin importar si son asalariados o independientes, son los más estables en el mercado de trabajo. Por el contrario,

70% 16% 9% 5% Es el correcto Es más bajo que mi formación

Realmente sería necesaria más formación

Necesitaría una formación distinta

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los trabajadores asalariados con discapacidad mental y cognitiva presentan la baja tasa de contratos, pero con empleos por encima del año de antigüedad. Quizás están vinculados a empleos informales sin que medie el contrato. Por su parte, los trabajadores independientes con discapacidad auditiva presentan mayor inestabilidad, debido a la alta rotación laboral y menores niveles de antigüedad. Con respecto a lo anterior ¿Cuál sería la razón de la presencia de trabajadores con discapacidad en condiciones de estabilidad laboral en un contexto de incertidumbre e inestabilidad laboral? ¿Será que se encuentran insertos en nichos laborales propios?

En relación con la dimensión de jornada laboral, la tendencia general muestra que la mayoría de los trabajadores laboran primordialmente en jornadas completas, seguidas del trabajo por horas. Mientras que los trabajadores asalariados con discapacidad laboran mayoritariamente en jornadas completas de trabajo, los trabajadores independientes laboran en mayor proporción por horas. La participación de los trabajadores con discapacidad en el trabajo nocturno es mínima. Los trabajadores independientes laboran más en la noche que los asalariados.

Las diferencias en la jornada laboral según el tipo de dependencia laboral corresponden a las dinámicas propias del mercado de trabajo. Los trabajadores independientes presentan jornadas más flexibles que involucra el trabajo nocturno. Sin embargo, cabe preguntarse ¿Cuáles son las variaciones que puede tener una jornada laboral de una persona con discapacidad, teniendo en cuenta su condición de salud? Pagan (2016) encontró que las mujeres con discapacidad desean laborar menos horas de trabajo en comparación con las mujeres sin discapacidad, dado que requieren más tiempo para descansar, obtener atención médica y desplazarse en el transporte.

El poder adquisitivo del salario mínimo en el siglo XXI se mantiene por debajo del observado en 1980 en la mayoría de los países latinoamericanos (García, 2006), situación que se refleja en los trabajadores con discapacidad del estudio. La mayor proporción de trabajadores recibe ingresos hasta de 1 SMMLV, seguido de los trabajadores que reciben entre 1 SMMLV y 2 SMMLV. Teniendo en cuenta la dependencia laboral, los trabajadores independientes reciben menos ingresos en comparación con los trabajadores asalariados.

Los trabajadores asalariados e independientes con discapacidad cognitiva y auditiva perciben los ingresos más bajos, mientras los trabajadores discapacidad física asalariados e independientes presentan los mayores ingresos. Pese a los bajos ingresos de un grupo de los trabajadores encuestados, existe un gran porcentaje de ellos que se encuentran muy satisfechos y satisfechos con los ingresos recibidos.

Es importante destacar que hay una correlación positiva (0,3) entre el ingreso y las horas trabajadas. A mayor número de horas trabajadas, mayor ingreso. También se encuentra una relación directa entre el tipo de ocupación y la remuneración: a menor calificación de la ocupación menor remuneración.

Retomando a García (2006) se encuentra que, en los trabajadores estudiados se replica la tendencia a perpetuar los bajos salarios en el mercado de trabajo. Es por ello que la mayoría de los trabajadores encuestados reciben solo hasta 1SSMLV. Esta situación es extremadamente difícil porque tienen personas a cargo y requieren onerosos gastos derivados de su atención de salud en cuidados médicos y de otro tipo. Esta situación pone de manifiesto su vulnerabilidad.

En relación con la dimensión de protección social, como tendencia general se encontró que la afiliación en salud es de 63,1% como cotizante, el 57% cotiza a pensiones y se tiene una baja afiliación en riesgos

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laborales. Estos datos revelan uno de las tendencias del mercado de trabajo latinoamericano, el declive de la cobertura de la protección social. Situación que se agrava al ser una persona con discapacidad la que desempeña la actividad ocupacional.

Se evidenciaron diferencias significativas entre los trabajadores independientes y asalariados. La investigación reveló que los independientes se encuentran en peores condiciones y desventaja. Surge la pregunta ¿Los trabajadores independientes en estas condiciones son reflejo de un trabajo no asalariado ligado a la subsistencia?

Los trabajadores asalariados con discapacidad auditiva y física presentan mayor cubrimiento en protección social. Son los que más acceden a salud por vía del trabajo, cotizan pensiones y riesgos laborales. Los trabajadores con menor protección social son los asalariados con discapacidad cognitiva y mental porque presentan menores tasas de afiliación en salud, pensiones y riesgos laborales. De los trabajadores independientes con discapacidad, los que mayor nivel de protección presentan son los trabajadores con discapacidad visual. Los trabajadores con más baja cobertura en protección social, son los que presentan discapacidad cognitiva y auditiva.

Finalmente, en la dimensión de ajuste al empleo, se encuentra que la mayoría de trabajadores asalariados tiene pocas posibilidades de ascenso. Sería pertinente en otra investigación indagar si estas pocas posibilidades de ascenso son derivadas de los puestos de trabajo que ocupan o por situaciones de discriminación laboral. Carvalho (2009) encontró en su investigación que los trabajadores con discapacidad manifestaban insatisfacción en relación con las oportunidades de crecimiento profesional, indicaban que percibían diferencias en el trato en este proceso con las personas sin discapacidad.

Por otro lado, la mayoría de los trabajadores con discapacidad tiene empleos acordes con su formación. Esto evidencia que la presencia de subempleo por competencia es mínima.

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