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Dionisos, el dios danzante

In document Apuntes-Magia Del Caos (página 81-86)

Como la mayoría de las frenéticas ceremonias religiosas antiguas, los rituales de Dionisos implicaban el danzar, un abandono eufórico de los códigos del orden social que son delineados en nuestros

normalmente recatados movimientos corporales. Bailar es una gnosis corporal, una liberación de poderosos estimulantes internos y un deleite en la excitación física que estos estimulantes inspiran. Bailar (y su compañera la música) es también una celebración de la experiencia del cuerpo auténtico, nuestra experiencia inmediata sentida en todo su poder, lo cual es eterno porque no conoce pasado ni futuro. … "el momento presente — el momento en el cual nuestras vidas enteras son vividas — tiene el más grande valor para nosotros cuando lo abordamos como cuando abordamos el obsequio de la música … El momento presente es preciado no porque sirva como un medio para una supuesta máxima

gratificación, sino porque es una fuente inmediata de alegría en sí mismo".(Kathleen Marie Higgins, Nietzsche’s Zarathustra ) "el significado y el propósito de bailar es el baile" (Alan Watts, The Wisdom of Insecurity).

Y ahora, con ‘ la cultura de baile ’ siendo la etiqueta más extensa que puede usarse para expresar las tendencias de las subculturas modernas, encontramos un espontáneo redescubrimiento de los valores dionisíacos. La inclusión de sustancias psicodélicas está tan extensamente reconocida que no

necesitamos comentarla, pero también podemos dirigir la atención a la popularidad del cambio de identidad, a través de incrementar la experimentación sexual y la ambigüedad de género, las modificaciones corporales, el estilo del vestir y la incursión en las innumerables técnicas de metamorfosis psíquica. La popularidad de los festivales al aire libre, raves y fiestas también han engendrado un entusiasmo creciente por el ambiente natural; Y el alza sin precedente en el activismo ecológico da testimonio de que esto es algo más que un interés hedonista pasivo.

Techno, una forma musical que ahora ha sobrepasado las fronteras de tan solo ser un ‘ género ’ singular, es a menudo denigrada como un estilo musical de inhumana degradación. Pero lo que realmente ha hecho, como cualquiera que ha participado en una buena rave te puede informar, es exponencialmente desarrollar el hedonismo físico del rock, y reconectar a muchas personas con lo más humano de la experiencia de ser un cuerpo.

Las letras de la canción, y de tal manera el pensamiento conceptual, son reducidos a las explosiones del desconectado sampling.La música misma focaliza sobre la dinamización fisiológica, ultra-bajas

frecuencias de bajo, neurona-complaciente melodías que suben vertiginosamente, diseñadas para aniquilar el parloteo interno y asi salir uno a la deriva navegando en un mar de luces estroboscópicas y precipitadas propiocepiones. Como P-Orridge Genesis ha comentado, con respecto a su producción musical de finales de los años ochenta y la explosión del acid house, "En realidad no hay nada que decir". Tal vez soy un retrasado mental, pero simplemente no puedo pensar en algo para decirle a la gente por el momento. Excepto que hay formas de expresarte que son no verbales ". El Techno basa sus orígenes percusivos en las eufóricas ceremonias musicales, y encara un futuro de ilimitado, debido a sus no habladas posibilidades … todo colapsado en un presente desconcertante de transcendencia carnal. Mis experiencias más profundas de la doctrina jijimuge se han llevado a cabo a los finales de raves supremos. La noche se acaba, y las las luces son encendidas para echar a las personas, revelandose todo resplandeciente en sus ropas empapadas en sudor y con sus maravillosas pupilas dilatadas. Pero el ritmo continúa, ningún cuerpo quiere detenerse. Y así es que sigue, el jovial baile al completo resplandor de la luz blanca … y todo los cuerpos me dan la impresiónde estar simultáneamente conectados, en una total contorsión, y divididos, cada uno exhibiendo su naturaleza única a través de interpretaciones corpóreas dispares de los mismos ritmos desplomándose.

VIII. Madre

. . . Y Jim se mantuvo diciendo repetidas veces, mata al padre, folla a la madre, y en esencia se reduce a simplemente esto, mata al padre quiere decir mata todas esas cosas en ti mismo que están

implantadas en ti y que tú no eres; No son tuyas, son conceptos ajenos que no son tuyos, deben morir, esas son cosas que deben morir. La revolución psicodélica. Follar a la madre es algo muy básico, y quiere decir regresar a la esencia madre, a lo real, lo muy real, tanto que lo puedes tocar, lo puedes coger, lo puedes sentir, es naturaleza, es real, no te puede mentir … el fin de los conceptos ajenos, el comienzo de los conceptos personales. Acércate a la realidad, acércate a tu realidad, obtén tu propio contacto contigo mismo....

Paul Rothchild en la grabación de the Doors 'The End'

Si exploramos más allá de los misterios de Dionisos, inevitablemente encontraremos vestigios de una poderosa reverencia arcaica a lo femenino. Dionisos mismo fue sumamente afeminado, habiéndose criado por ninfas en Mount Nysa. Él fue el dios más favorecido por las mujeres, quienes formaron la mayor parte de su grupo de seguidores en su culto. Y sus rituales, especialmente en la isla de Myconos, fueron estrechamente asociados con la veneración de su madre

Aunque la madre de Dionisos es usualmente dada como la mortal Semele, otras historias cuentan que su madre fue la diosa del maíz Demeter, o su hija Perséfone. También, Semele fue a menudo venerada como divino por derecho propio; Apollodorus la consideró equivalente a Ge, la forma tracia de Gaia. La especulación acerca de la madre de Dionisos entonces puede cesar, si tomamos una perspectiva más amplia y reparamos en que todas las candidatas son Diosas de la Tierra. De modo semejante, Marija Gimbutas, en su escrutinio arqueológico de evidencia de una arcaica preponderancia del culto de la Diosa en Europa, nota que "los debates acerca del origen del Dionisos griego — si es él vino de Grecia, de

Tracia, Creta u Asia Menor occidental — son inútiles, ya que todas estas tierras originalmente pertenecieron a la misma Cultura Madre".

Y si regresamos a las perversiones de la Cristiandad medieval, encontramos a Satanás (un remanente demonizado de los dioses paganos de la naturaleza) íntimamente asociado la mujer, con el sexo, la materia y, claro está, la Tierra. La Boca del Infierno fue a menudo gráficamente asociada con el órgano genital de la mujer. El bajo mundo de las tradiciones chamánicas y sus derivaciones, asociados con calderas de regeneración del útero de la naturaleza y lo muerto y sepultado, ha sido sistemáticamente transformado por la Cristiandad en un lugar de terrible tortura eterna. Este hecho de distorsión

cosmográfica conduce a una gran cantidad de espectadores a la idea terrorista cristiana de vincular a la naturaleza con muerte y desastrosa alienación. Dada la amplia asociación de la Tierra y la feminidad, Stuart y Jane Farrar tienen derecho a comentar que " es casi sorprendente que Satanás no haya sido caracterizado como un personaje femenino". A pesar de esto, la Cristiandad no ahorró energías en su odio a las mujeres consideradas sirvientes del Señor de la Oscuridad.

Deberíamos hacer una pausa antes de seguir avanzando en el tema y considerar algunas etimologías reveladoras. La palabra ‘ materia ’ se deriva de la palabra latina "material", significando madera, madero, que a su vez deriva de mater, cuyo significado es madre. A la luz de nuestros intentos previos de conectar a tierra nuestro sentido de existencia por medio de enfatizar nuestra existencia material como cuerpos, esta derivación lingüística nos da a entender de que estamos en el camino correcto, reconciliando el espíritu con la materia a través de la forma divina dionisíaca de la vegetación, y siguiendo su historia de regreso a la Madre Tierra. En nuestro patrimonio lingüístico, como en las raíces de nuestra cultura (‘‘Mother Culture of Old Europe" de Gimbutas), no hay división entre este mundo material y la matriz (del latín 'vientre') hiper-espacial de la Madre divina. También me gustaría apuntar las connotaciones de la palabra ‘ materia '. Está catalogado en Thesaurus de Roget como un sinónimo de excremento, pus y basura, como sus significados menos adulterados. Teniendo en cuenta el origen de la palabra ‘ materia ’, y el reemplazo que la Cristiandad hizo de una Diosa ctónica por una escatológica, carne y mujer dominados por el Diablo, podemos ver aquí algunas de las raíces lingüísticas de más notoria misoginia de nuestra cultura.

Dionisos, también señalado por Nietzsche como el dios del período de transición violenta, el siglo veinte, también ha sido visto como parte de otra transición, en la histórica era en la cual sus rituales eran realizados. En "Food of the Gods", McKenna rastrea el antiguo culto europeo de la Diosa llegando a el Tassili-N-Ajjer Plateau en el Sahara de alrededores del 12.000 AC, y, via los Natufians de Palestina, en la ciudad Neolítica de Çatal Hüyük en la Anatolia central (la moderna Turquía). Çatal Hüyük fue destruida por el fuego, dejando algunas vestigios del culto a la Diosa, en su mayor parte durante la civilización Minoica en la isla de Creta. Los invasores indoeuropeos llegaron a Asia Menor, trayendo consigo un predominio de ideales culturales basados en la guerra y la monarquía que destruyeron o esparcieron los restos del arcaico principio de la Diosa de coalición armoniosa entre los humanos y la naturaleza.

El argumento crucial de McKenna es que el elemento decisivo del culto a la Diosa fue el uso sacramental de hongos psicodélicos; Su libro provee bastantea pruebas a esta teoría para justificar su búsqueda de cambiar la actitud hacia las plantas psicoactivas, como así su utilización, relacionándolas a cambios culturales. Él le da mucha importancia a los estilos culturales discrepantes de las sociedades de la Diosa en las que se utilizaba hongos y las sociedades guerreras en las que se utilizaba aguamiel, en relación específica al impacto conductista de la psilocibina y el alcohol respectivamente. Pues bien, cualquiera que haya presenciado el cambio de hábitos químicos y las atmósferas generales en los dance clubs de Gran Bretaña durante los pasados diez años no tendrá dificultades en ver la lógica y la cohesión del argumento de McKenna.

Es interesante, entonces, que al derredor de Dionisos, una mezcla paradójica de guerrero y afeminado travesti, a cuyos rituales han demostrado estar íntimamente relacionados con su Madre, encontremos tanto debate acerca de si el sacramento de sus adoradores fue vino u hongos. La mayoría de los estudiosos que no están demasiado comprometidos con los prejuicios culturales de considerar el uso histórico de Sustancias Psicodélicas, concluyen de que los rituales de Dionisos involucraron ambas drogas.

Asombrosamente, McKenna no se une a este cruce psicodélico simbólico, pero reconoce francamente la importancia de Dionisos como una figura de transición: ¿Acaso no es Dionisos, en su androginia, en su locura, en su personificación de extasiada embriaguez, la imagen de las crisis espirituales que superaron el arcaico ideal Minoico? Un dios masculino, pero suavizado por los valores andróginos de la cultura Gaiana, un dios moribundo, personificando la agonía de muerte de la relación simbiótica con la vegetación, que el dominio masculino, la Cristiandad, y el alfabeto fonético finalmente derrocaría ". Él

ve en los misterios del culto a Dionisos, y en aquellos a Demeter y Persephone en Eleusis, como "el último y endeble reducto de occidente de una tradición que usa plantas del psicoactivas para terminar con las demarcaciones personales" y que también las podemos ver como las los últimos suspiros de la moribunda Gran Diosa, cuyos cultos a lo largo de la Europa Neolítica — personificando una forma de vida tranquila, integral, en armonía con la naturaleza — fueron aplastados por los pies de las invasoras tribus guerreras indoeuropeas y a la larga pasaron al olvido bajo la autoridad patriarcal de la Cristiandad.

El erótico Jesús se acuesta con su María / Ama a su María / Piezas de rompecabezas, ajustandose mutuamente

Perry Farrell, Three Days

Regresando ahora al tema de Dionisos/Diosa Madre, podemos seguir avanzando y así revelar lo que previamente aludí indirectamente como la "única fuente primordial" del linaje de dioses muertos y resucitados.

La primera concepción humana de divinidad, de creatividad universal e inteligencia, fue hembra. Los primeros humanos no discernieron la conexión entre el acto sexual y la llegada de bebés, debido a la longitud de tiempo entre la concepción y el nacimiento. Así, las mujeres fueron vistas como las creadoras exclusivas de la vida, la sociedad primitiva fue matrifocal y matrilineal, y el Creador original fue con naturalidad concebido en términos femeninos. Esto puede acabar con la creencia de muchos investigadores de que los cultos arcaicos de la Diosa representaban un auténtico paraíso de libertad sexual — si el sexo no estaba relacionado al nacimiento, entonces estaba obviamente relacionado puramente con el placer corporal. Los dioses Creadores masculinos y el patriarcado probablemente se desarrollaron como una celosa reacción violenta una vez que el papel jugado por el varón en la concepción fue descubierto, y la represión sexual fue instigada como una manera para que los hombres controlen la procreación.

La Diosa Madre, tan representado en la cosmología griega, asiria, india, australiana y primitiva, era auto-creada, y la creadora de todas las cosas. Las cosmologías inevitablemente deben justificar la dualidad, establecidas tal como están por humanos que viven sólo en relación a la polaridad del varón /hembra, así es que en la mayoría de los mitos la auto-generada Madre da a luz un Hijo, quien se convierte en su Amante; Así comienzan los principios duales de la creación. En culturas matrifocales, este consorte hijo/amante de la Diosa Madre fue, a pesar que necesario necesario, subordinado y secundario.

Mientras que no hay evidencia sólida de que Dionisos haya alguna vez sido visto como un amante de su madre, parece razonable sospechar que su asociación cercana con, y antigua sumisión a su progenitor la Diosa provino de este mito primitivo. McKenna afirma la naturaleza secundaria de Dionisos al hacer un estudio de los más antiguos y más diosa-orientados cultos Minoicos, y podemos mencionar que el poeta Píndaro llamó a Pan el "perro de la Gran Diosa". También es significativo el hecho de que en muchas culturas católicas, en particular donde la Cristiandad ha intentado suplantar una fe pagana más antigua, el culto de adoración a la Madre María a menudo hace sombra y empequeñece al de Jesús.

El cónyuge masculino fue a menudo visto como el instrumento de la Diosa en los círculos estacionales de la biósfera: Es a través de sufrir su muerte y provocar su resurrección que la Madre participa en la vida vegetal de la Tierra. Por supuesto, Ella es también vista como la Tierra, demostrando que el mito del hijo/amante moribundo y renaciente, visto en los pareos de Isis y Osiris, Ishtar y Tammuz, y

posiblemente Gaia y Dionisos, son un reflejo sofisticado en el predominio arcaico de la Diosa.

Si nosotros vemos históricamente a la figura de Dionisos, como un vestigio final de la atrofiada Diosa, qué representa su auge mítico a finales del siglo veinte? ¿Cuál es el significado de "el brebaje de las brujas dionisíacas" en las turbulencias de la historia moderna — en la sexología de Sade y la política de Hitler", y el ulterior redescubrimiento de una mucho más vieja conciencia dionisíaca menos angustiante, — en las ceremonias eufóricas del baile, los sacramentos psicodélicos, el auge del feminismo, y un renacimiento del aprecio por el ambiente natural?

Podríamos pensar poéticamente por un momento, y ver la importancia de la investigación de Stanislav Grof en la re-experimentación del nacimiento durante la terapia con LSD. Él contrasta el gozo oceánico de existencia fetal en el útero con el éxtasis inmenso, volcánico del bebé a medida que atraviesa el canal de nacimiento, y designa el éxtasis a menudo sentido durante esta fase vuelta a experimentar con

posterioridad como "dionisíaco". Él casualmente repara en que este éxtasis volcánico "puede ser alcanzado en ceremonias aborígenes que involucran salvaje música danzada, sonora e intoxicante, o puede compararse en sus equivalentes modernos" En esta lucha existencial turbulenta, los temas del nacimiento, la vida, el sexo y la muerte se entrelazan, Eros y Thanatos trabados en un abrazo derrocador

¿Podemos ver los tardíos rituales más oscuros de Dionisos como las angustias del nacimiento y los estertores de la muerte de un culto europeo experimentando la separación final de su vieja Diosa Madre — un nacimiento traumático dentro el mecanicismo, el patriarcado, separación con la naturaleza, la repugnancia por nuestros cuerpos, y la represión sexual? ¿Podemos ver también el nuevo ascenso de Dionisos como otro nacimiento colectivo, de regreso a nuestras raíces Madre? ¿Dónde aterrizaremos? Quizá en la visión de la humanidad de McKenna como una herramienta de la naturaleza usada para desarrollar tecnologías de comunicación — hasta el grado tal que la Tierra, a través de nosotros, finalmente se convierte en un organismo auto reflexivo. Quizá estamos volviendo a hacer las paces con la Tierra después de nuestra violación y nuestro abuso de Ella, como sus niños exploradores del espacio antes del nacimiento . De una u otra manera, el aspecto general de la Diosa empieza a surgir

amenazadoramente grande nuevamente en la cultura humana.

Las dualidades de espíritu/varón, materia/hembra puede ser vistas bajo una nueva luz si nos

percatamos de que el patriarcado, mediante la Cristiandad y la Ciencia, ha trabajado con ambos lados, pero en un modo de alienación árida. ‘El espíritu ’ se ha convertido en un reino abstracto usado para forzar dogmas represivos, separado de la gnosis de experiencia personal encontrada en la exploración del sueño, la meditación y los viajes psicodélicos interiores. ‘La materia, a través del dualismo rigidizado del sujeto /objeto, ha crecido para denotar un mundo muerto, el cuál manipulamos y batallamos … separado de nuestra existencia corporal, sensaciones internas, y la última unión cuántica con los procesos materiales de nuestro ambiente. Esa es la actitud con la cual el monoteísmo patriarcal se enfrenta con la realidad que le distingue de los cultos de la Diosa a la cual que reemplazó — o, más precisamente, es un hecho de que afronta realidad, en una manera de confrontación en vez de unión integrada.

Si un resurgimiento de la Gran Diosa significa un regreso a nosotros mismos y un regreso a la Tierra, a través de la experiencia inmediata de la realidad espiritual y la conciencia de nosotros mismos como carne, estoy totalmente a favor de él. La importancia psicológica de la concepción de la Diosa parece basarse en que Ella verdaderamente abraza y reúne a todos los dioses, espíritus, criaturas y aliens; Toda muerte, toda vida, toda alegría y todo dolor. Ella no es una deidad celosa, abstracta que finge ser buena y de amor incondicional, además deja ver una paranoia violenta al intentar suplantar a todos los demás dioses y diosas, crea un eterno adversario /chivo expiatorio, y se retira del mundo a una fortaleza inmaterial, llamada el Cielo, a la que se puede entrar solo con invitación.

La Diosa está dentro y a todo nuestro alrededor, y está siempre lista para la inmediata experiencia de "ser" y la de la unidad en diversidad, a distinción del dualismo fundamentalista, la alienación, la

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