En la presente investigación se concluye que el bullying se relaciona con el proyecto de vida de los estudiantes en el Colegio Experimental de Aplicación de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” (r=-0.799), porque el p=0.000 calculado fue menor al p=0.05 tabulado, según la prueba de Pearson.
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Asimismo, se concluye que el bullying físico (r=-0.743), verbal (r=-0.750), psicológico (r=-0.731) y social (-0.667) se relaciona con el proyecto de vida de los estudiantes en el Colegio Experimental de Aplicación de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”, porque el p=0.000 calculado fue menor al p=0.05 tabulado, según la prueba de Pearson; esto significa que se limita las expectativas y los proyectos de vida de los estudiantes en el colegio experimental.
En la actualidad, las investigaciones sobre el bullying se hacen en casi todos los países. Merece una atención especial los trabajos de investigación realizados en España son referente para otras investigaciones; resalta el Estudio Cisneros X (Oñate y Piñuel, 2007) con una muestra de 24.990 alumnos de 14 comunidades autónomas, donde se encontró que el 13.90% de los alumnos son agredidos por sobrenombres, el 10.40% por el silencio o no dirigirles la palabra. Se encontró también que la tasa de acoso entre niños es de 24.4%, la tasa de acoso entre las niñas fue de 21.6% y la tasa de acoso total fue de 23.3%. Abramovay (2003) estima que la violencia entre pares toma relevancia recién, al igual que en toda la región a partir de los años 90. Un estudio en Brasil, efectuado por la UNESCO (2001) cuando se les preguntó a los alumnos sobre el porte de armas en las escuelas, el 13% respondió positivamente. Castañeda (2003, en García y Madríaza, 2005) esta incidencia de la violencia en los escolares es el reflejo de la violencia general que existe en dicho país. Vizcardi (2003) concluye que el 28% de los estudiantes reconoce haber participado en peleas, un 71% dice haber sido agredido verbalmente y un 18% dice haber visto a un compañero portando armas. Para Maluf, Cevallos y Córdova (2003) el 26% de los niños de 6 y 10 años reconoce haber participado en peleas.
Moreno, Vacas y Roa (2006) encontraron que el 3.15% era victimizador y el 24.65% era victimizado. Los niños menores de 12 años eran los más victimizadores y victimizados. Además encontraron que cuando la vida familiar se rige por estrechas reglas, o las familias son conflictivas, el trato percibido, tanto de la familia como en la escuela, por los niños y
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adolescentes, es deficiente, además de aumentar la probabilidad de comportamientos sociales desadaptados por parte de los hijos. Cuando en la familia existen, por el contrario, vías para la expresión de los sentimientos y se anima a que sus miembros actúen libremente, cuando los intereses culturales, así como los sociales y recreativos son cultivados, cuando se organizan las responsabilidades familiares y cuando hay cohesión, es decir, ayuda, compenetración y apoyo entre los miembros, la probabilidad de comportamientos victimizadores, o sufrir mal trato en la escuela y en la casa, es baja o nula.
Estévez, Murgui, Moreno, y Musito (2007) concluyeron que existe una estrecha asociación entre la comunicación negativa con el padre y la conducta violenta en la adolescencia. También encontraron que existe una influencia indirecta del padre, la madre y el profesor en el comportamiento violento del hijo-alumno, fundamentalmente a través de su efecto en el autoconcepto familiar y escolar. Yuste, y Pérez (2008) concluyeron que los padres destacan como aspectos que más influyen en el origen o génesis de las conductas violentas en la escuela son: la escasa educación en el respeto a los demás y a las cosas y la falta de educación en los valores Santander, Zubarew, Santelices, Argollo, Cerda y Bórquez (2008) concluyen que el 66.5% de los estudiantes percibe que sus familias son disfuncionales. Casi la mitad de los escolares implicados en este estudio manifiesta que sus padres no dedican el tiempo adecuado para conversar, además, refieren falta de conocimiento de las actividades de sus hijos, falta de reglas claras en la casa, ausencia de rituales familiares y de actividades conjuntas. Todo lo cual podría estar relacionado con el nivel sociocultural de las familias y el cambio que ha sucedido en las familias chilenas, que impiden una conexión adecuada con los hijos, lo que sumado a distorsiones en las representaciones mentales acerca de la tarea educativa del padre y la madre determinaría la presencia de mayores conductas de riesgo en escolares. Oliveros y Barrientos (2007) concluyen que un 54.7% de ellos habían sufrido bullying. El 52.7% fueron mujeres y el 47.3% varones. El 78.4% vive con ambos padres. La intimidación verbal había
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predominado con 38.7% de incidencia y el 84.3% de alumnos no habían defendido a sus compañeros.
DEVIDA (2007) a nivel nacional, reportó que el 40% del total de escolares secundarios son víctimas de agresiones en las modalidades de ignorados (28%), excluidos (22%), discriminados (21%), físicamente agredidos (24%) y sexualmente acosados (10%).
Landazuri (2007) concluye que hay una prevalencia del rol de agresor de 13.6% y de 12.4% en el rol de la víctima. Oliveros y Figueroa (2008) concluye que la incidencia del bullying fue de 47%. El 34% de los agredidos no comunican a nadie la agresión. A un 65% de los compañeros no les interesa defender a las víctimas. Alrededor del 25% de maestros y padres de familia no reaccionan ni protegen a las víctimas.
Amemiya, Oliveros y Barrientos (2009) concluyen que hay 37 alumnos portadores de bullying severo asociado a múltiples factores de riesgo. Oliveros, Figueroa, Mayorga, Cano, Quispe y Barrientos (2009) concluyen que la intimidación tiene un origen multicausal, ocasiona problemas en la salud, fobia escolar y el pronóstico a largo plazo para víctimas y agresores es negativo. Becerra et al (2009) en una muestra de 1087 estudiantes secundarios de Lima Metropolitana encontraron que el 45% de la muestra había sido víctima de agresión, la modalidad más frecuente era poniendo sobrenombres 67%. CCoicca (2006) el nivel de bullying acumulado es de 58,3%. El bullying hallado según género es de 56% para varones y el 64,3% para mujeres. La modalidad más frecuente es poner apodos 20,3%. Los niveles de funcionamiento familiar evidencian que el 32,5% presenta una buena función familiar, el 42,9% una disfunción leve, el 16,4% una disfunción moderada y el 8% una disfunción grave. También se halló que existe una correlación negativa débil entre acoso acolar y funcionalidad familiar (-0,198 p˂0,01). La correlación por género entre las dos variables reportó un índice de -0,221 p˂(0,011) para mujeres y -0,161 p˂0,068 para varones, evidenciando la existencia de una correlación negativa débil. Y la
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correlación por el lugar de origen de los escolares de la muestra reportó una correlación positiva débil de 0.189 con una p<(0.002).
La Universidad Nacional Mayor de San Marcos ha desarrollado un Programa de Atención Integral a víctimas de la violencia Política: concluye que la incidencia de bullying ha sido de 47% en promedio, habiéndonos llamado la atención una incidencia similar en varones y mujeres. El “Código de silencio” reinante se manifestó en un 34% de los escolares agredidos, los que no comunican a nadie el drama que estaban viviendo. A un similar porcentaje de compañeros no les interesa defender o protestar por el maltrato que están observando, y alrededor del 25% de maestros y padres de familia no reaccionan ni “protegen” a las víctimas, permitiendo que este proceso se perpetúe. La forma de agresión más frecuente fue la física y a continuación la verbal, la que se caracterizó por llamar a los compañeros con apodos. Al estudiar en detalle los tipos de agresión, la verbal fue mucho más frecuente, siguiéndole la física y en tercer lugar la discriminación. El tipo de agresión varía desde colocar apodos y golpear hasta despojar a los agraviados de dinero o sus loncheras, siendo otra variedad del acoso, escupir, discriminar, forzar a hacer algo que no quieren las víctimas y el mal uso del correo electrónico. Otros hechos que nos han inquietado han sido las amenazas con navaja, arma de fuego con cifras cercanas al 10% que señalan los encuestados y una similar incidencia que consumen pasta básica, marihuana, o terokal.
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CONCLUSIONES
Primera: El bullying se relaciona con el proyecto de vida limitando las expectativas de los estudiantes en el Colegio Experimental de Aplicación de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”.
Segunda: El bullying físico se relaciona con el proyecto de vida de los estudiantes en el Colegio Experimental de Aplicación de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”. Del resultado obtenido se infiere que existe una correlación de -0.743; correlación negativa relativamente alta de acuerdo a Hernández Fernández y Baptista (2010)
Tercera: El bullying verbal se relaciona con el proyecto de vida de los estudiantes en el Colegio Experimental de Aplicación de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”. Del resultado obtenido se infiere que existe una correlación de -0.750; correlación negativa media de acuerdo a Hernández Fernández y Baptista.(2010)
Cuarta. El bullying psicológico se relaciona con el proyecto de vida de los estudiantes en el Colegio Experimental de Aplicación de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”. Del resultado obtenido se infiere que existe una correlación de -0.731; correlación negativa baja de acuerdo a Hernández Fernández y Baptista.(2010)
Quinta: El bullying social se relaciona con el proyecto de vida de los estudiantes en el Colegio Experimental de Aplicación de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”. Del resultado obtenido se infiere que existe una correlación de -0.667; correlación negativa media de acuerdo a Hernández Fernández y Baptista.(2010)
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RECOMENDACIONES
Constituye un valioso aporte que las instituciones educativas cuenten con un Diagnostico acerca del Bullying y su aplicación de los siguientes instrumentos: Cuestionario de intimidación y maltrato entre iguales, cuestionario sobre proyecto de Vida, prueba de habilidad metalingüística, prueba de comprensión lectora.
Sería conveniente planificar una intervención eficaz con estrategias que indique un Trabajo sistemático, colaborativo entre el Director(a) Tutor(a) psicólogo(a) Educativo(a) y Tutorial, Docentes, Padres de familia, Auxiliares de Educación y Estudiantes en general.
Proponer una vez más que el Docente lidere y actué inmediatamente con Reflexión-acción frente al maltrato entre iguales y otras agresiones así garantizará El compromiso moral de buena convivencia en el aula- clase como espacio de Seguridad, de aceptación a las diferencias, y un amplio sentido cooperativo entre todos.
Que la formación Profesional del Docente le permita ejercer liderazgo para atender esta problemática.
Que las instituciones de formación profesional docente se orienten hacia la prevención del maltrato entre iguales.
Reducir la incidencia de las diferentes formas de marginación que es el argumento principal de este tipo de agresiones.
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