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1. PRIMER CAPÍTULO: MUJER Y MODERNIDAD

1.5 CORRIENTES ALTERNAS SOBRE FEMINISMO

1.5.1 Ecofeminismo

Siguiendo con el análisis sobre el sujeto y la modernidad, apuntamos a señalar otro punto al respecto del ser humano/humana con la naturaleza; es así que las ideas de la corriente del ecofeminismo plantean una nueva cosmología y una nueva antropología que reconozcan que la vida en la naturaleza se mantiene por medio de la cooperación y el cuidado mutuo. El ecofeminismo maneja un concepto relacional de la libertad, basado en la situación de cada individuo en un entorno que ya no será de índole únicamente social o cultural, sino que adquiere una dimensión ecosistémica.

El ecofeminismo se identifica y combina sus tendencias con la ecología, logrando delinear una propuesta de subjetividad femenina, alegando que las mujeres no tuvieron la misma participación histórica que los hombres al momento de la construcción del capitalismo agresivo y devastador con el planeta. Como resultado posiciona a la mujer como el sujeto o la consciencia que logrará evitar la catástrofe ecológica.

El cuerpo y sobretodo la “sabiduría del cuerpo femenino”, son los elementos que hacen

que este feminismo posicione la resistencia al capitalismo como una resistencia dotada de una profundidad mayor que la presentada por los hombres. Es así que, el feminismo ecológico se concibe como lo contrario del feminismo racionalista al afirmar que el feminismo racionalista solo busca la igualdad en cuanto a la inserción de la mujer en la estructura falocéntrica, lo cual ayudará a perpetuar dicho orden. Por tal motivo la búsqueda de la igualdad solo logrará desviar a la mujer de lo que es realmente importante en cuanto a la construcción de un nuevo tipo de sociedad, por lo tanto será una emancipación ilusoria que va de la mano con la idea de progreso de occidente.

El antes mencionado feminismo centra su atención en la producción de subsistencia, relacionando al cuerpo de la mujer con la directa producción de nuevas vidas, lo cual afirman que puede proveerles de una relación distinta con la naturaleza, al no concebirla por ende usarla como un mero instrumento. Lo que nos interesa es comprender el

desarrollo a nivel de episteme del feminismo ecológico, en el cual claramente podemos observar cómo se desarma y se propone una forma nueva de ver al mundo.

Autoras como Val Plumwood (1991) identificaron que el problema radica en la discontinuidad que nos provee un mundo construido sobre dualismos. Como consecuencia de este sistema de dualismos, tenemos una polarización de las diferencias y una minimización de las características compartidas lo cual construye líneas diferenciales jerárquicas de lo inferior y lo superior. Un claro ejemplo de este sistema es la diferencia entre ser humano/naturaleza, masculino/femenino, razón /cuerpo, por nombrar algunos ejemplos. Para lograr discutir dichas dicotomías será necesario repensar y reconceptualizar todas estas categorías dualísticas, propone la autora.

En consecuencia para poder reelaborar conceptos, necesitaremos buscar un método que nos permita definir o definirnos sin usar la inmediata exclusión de lo opuesto, de tal forma que las cualidades que excluimos al momento de pensar en algún concepto, deberán ser reconsideradas, y así evitaremos la discontinuidad que se plantea en un inició como el conflicto central. En tanto al ecologismo, se plantea buscar las cualidades que nos permiten vislumbrar la continuidad de la naturaleza en el ser humano, en lugar de negarla para poder constituir su humanidad. Lo que implica una descentralización de la racionalidad como constitutivo imperante de lo humano, para dar paso a una humanidad más completa. Conectándose en este punto con la crítica que el feminismo realiza al legado masculino racional de occidente que fundamenta la inferiorización de la mujer y de la naturaleza en el racionalismo y ambas se conectan con la inferiorización del cuerpo, al dotarlo de atributos jerárquicamente inferiores, relacionándolo con el trabajo físico. En general lo que se plantea es reestructurar al ser humano en su relación con la naturaleza y a partir de eso con todas las otras relaciones instrumentales que lo articulan.

En este punto lo que el feminismo y el ecologismo critican es al sujeto egoísta liberal e individualista, como a la razón instrumental con la que se relaciona con el mundo, rebatiendo así a dos modelos masculinos que están bien constituidos y operan como modos hegemónicos de relación con el mundo tanto para hombres como para mujeres. La crítica

parte de las transacciones que dicho sujeto realiza con el mundo para lograr la satisfacción de sus intereses privados, en donde los otros serán solo un recurso y se conectará con ellos solo de manera accidental o contingente, configurándose a sí mismo en la diferencia y desconexión con los otros. Por lo tanto, afirma la autora, que únicamente se valora a los otros por el nivel de gratificación que le produce al individuo, escenario que se repite en la relación instrumental con la naturaleza. Por lo tanto en lo que el ecofeminismo se basa es en la crítica del antropocentrismo y del androcentrismo como formas racionales de violencia y discriminación hacia lo no masculino.