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1. PRIMER CAPÍTULO: MUJER Y MODERNIDAD

2.5 MOVILIDAD EN QUITO

2.5.2 Historia de la bicicleta

El objetivo de esta reseña histórica es demostrar la importancia de la bicicleta y reivindicar el uso que se le ha dado por varias décadas. Como vamos a ver más adelante, la bicicleta no solo es uno de los inventos más perdurables de la historia contemporánea, sino también se encuentra entre los más civilizados medios de transporte, dado que no contamina, contribuye con nuestra salud, no ocupa mucho espacio, ha sido una herramienta de liberación femenina, nos permite conocer la ciudad y sus alrededores además de ser un facilitador de la sociabilización entre las personas.

Haciendo un breve paso por la historia, sobre todo en Europa y Estados Unidos a raíz de la serie de desarrollo de los acontecimientos que marcaron el final del siglo XVIII en especial las revoluciones industriales, posteriormente, el siglo XIX se caracteriza, entre otras cosas, por la influencia y el impacto de las nuevas invenciones, fruto del progreso científico y tecnológico; artefactos materiales que han transformado la forma en que vivimos, simbólica y concretamente ocupando un papel importante en la construcción y la realización de los ideales de la modernidad. La máquina de vapor, el tren, la luz eléctrica, la fotografía, entre otros inventos, afectaron la dinámica de la sociedad, incluso en la nueva configuración del tiempo social y construcción de nuevas sensibilidades.

Estos nuevos artefactos también se articularon con otra dimensión notable del período: la búsqueda y la recuperación del espacio público como lugar privilegiado de experiencias sociales, entre las cuales ocupan un lugar destacado las actividades de ocio. El fonógrafo, el cine, las exposiciones universales, exposiciones de la música y de la danza, la mejora de

las condiciones para mantenimiento de los cafés al aire libre por la noche y llevar a cabo funciones de teatro todas las noches, son ejemplos de cómo la tecnología está presente no sólo en la esfera del trabajo, sino también en la diversión, envolviéndonos a todos y todas en las nuevas y cada vez más crecientes estrategias de comercialización, marcas de una industria cultural que estaba dando sus primeros pasos, ya configurada a partir de la articulación de las ideas de consumo y el espectáculo.(Melo., Schetino., 2009)

En este escenario, la bicicleta tiene un lugar único. Este es un nuevo dispositivo, una invención moderna. Pertenece a los individuos, pero potencializa los encuentros sociales, es decir, sirve tanto para trabajar como medio de transporte de mercancías o de transporte hacia distintas localidades. Para actividades de ocio, ya que permitió ampliar las oportunidades de paseos, la contemplación de naturaleza y paisaje de la ciudad o sitios aledaños, o por otro lado, la realización de concursos en bicicleta. Así también, en el aspecto socioeconómico marca la diferencia entre los que pueden comprar una bicicleta (poder de adquisición) y los que sólo pueden alquilar o tener una prestada. Como afirman Phillip Mackintosh y Glen Norcliffe:

No es exagerado decir que la bicicleta y sus practicantes han contribuido de manera significativa al discurso social del fin de siglo. No sólo fue la bici un símbolo moderno, marcando a sus practicantes como los innovadores sociales, pero también llamó la atención de los transeúntes con su ruido, sus bocinas y una impresión positiva y negativa, de aprovechamiento de la velocidad. También se relacionó con otras innovaciones. Los ciclistas fueron profetas de los nuevos estilos de vestir, sombreros, zapatos, paraguas, nuevos accesorios, incluidas las nuevas cámaras. Para estar a la moda en la década de 1890 tenía que ser "sobre ruedas". (Melo., Schetino, 2009)

Vemos entonces que la bicicleta en la modernidad tuvo una gran influencia no solo como una herramienta de transporte, sino también influyó en las subjetividades de las personas, un invento novedoso que traía consigo grandes ventajas para ser usada en el deporte, en el ocio o en el trabajo y que daba la oportunidad de que tanto hombres y mujeres empiecen a adoptar nuevas y novedosas prácticas como la forma de vestir, o andar en la calle, nuevas formas de relacionarse con el espacio y sus habitantes.

A lo largo de la historia varios países como Estados Unidos, Holanda, China, se pueden destacar en el uso de la bicicleta tanto como medio de transporte, como deporte o distracción. Tal es el caso de San Francisco, Estado Unidos, donde en el año de 1992, se da inicio al Movimiento a favor del Transporte en Bicicleta, a partir de la primera concentración de activistas para crear una masa crítica. Pero yendo más atrás en la historia a fines de los años 1800, las bicicletas habían tomado a Estados Unidos, convirtiéndose en un objeto para la recreación y un símbolo de progreso. Además no se puede dejar de hablar del impacto de la bicicleta para la emancipación de las mujeres. En tanto que las bicicletas se volvían seguras y baratas, más mujeres tenían acceso a la libertad personal de andar en las calles, a finales del siglo XIX, especialmente en Inglaterra y Estados Unidos.

A finales del siglo XIX a ambos lados del Atlántico empezaron a fabricarse bicicletas en serie. Todas las colonias las adoptaron como signo de progreso. El ciclismo dejó de ser una práctica reservada a las élites masculinas y la bicicleta se convirtió realmente en vehículo de transporte. (Kreimer, 2012, p. 23)

También se habla de Holanda en la década de los 60, donde un grupo de jóvenes activistas propone a la bicicleta como transporte alternativo para contrarrestar la supremacía del automóvil. Los Planes Blancos de Bicicletas, promovidos por el grupo de jóvenes llamados los “Provos” buscaban denunciar la contaminación generada por el automóvil y la pésima calidad del servicio de transporte público de Ámsterdam. Con el fin de provocar a la sociedad estos jóvenes invadieron las calles de la ciudad con miles de bicicletas pintadas de color blanco, circulando en dirección contraria, deteniéndose en medio de la calzada, o simplemente, lanzando las bicicletas a las vías, con lo cual consiguieron colapsar completamente el tránsito en Ámsterdam. Así también, otro de sus planes fue el distribuir dos mil bicicletas con el fin de que estén a disposición libre de la ciudadanía y se realicen viajes cortos, sin embargo, no tuvo una larga duración, pero se logró interiorizar en la sociedad Holandesa sobre la importancia del uso de un medio de transporte alternativo al automóvil, que en este caso es la bicicleta. Otro ejemplo del uso y la importancia que tuvo la bicicleta se dio en China; en otro contexto muy distinto al Holandés y al Estadounidense; la industria de las bicicletas comenzó en 1917, como

pequeños talleres, luego en los años 30 las primeras fábricas de bicicletas son construidas en Shanghai, esto se dio en el gobierno de Mao Tse-Tung, cuando este nuevo régimen instaura los cuatro objetivos que cada chino debe poseer, curiosamente el número uno es tener una bicicleta. Por esa época ya existían 200.000 bicicletas en China, por lo que la bicicleta se vuelve una herramienta de uso y de fabricación masiva, además que, el proyecto de urbanización del gobierno proponía que en cada ciudad todas las arterias principales deben tener un carril para las bicicletas. (Noroña, 2009)