CAPÍTULO 4. AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES
4.3 Educación ambiental
La inclusión de la dimensión ambiental en todos los niveles del sistema de educación formal, así como su promoción en otras áreas, permite generar consciencia e incentiva la protección y uso sostenible de los recursos naturales. Conocedor de la importancia de esta estrategia, en 2017 el Gobierno presentó la Política nacional de educación ambiental
de Guatemala,6 la cual contiene los objetivos,
líneas y acciones estratégicas que promueven la conservación, cuidado y mejoramiento del ambiente y los recursos naturales. En este proceso
fue posible la capacitación de aproximadamente 100,000 ciudadanos pertenecientes a diferentes municipios del país, de los cuales 3,000 se han
diplomado en materia ambiental.
Adicionalmente, el INAB, en coordinación con el
Ministerio de Educación (MINEDUC), sensibilizó en 2017 a más de 38,400 maestros y alumnos en temas relativos al uso y cuidado del bosque.
En este proceso también se implementaron 224 jornadas de reforestación, lo cual dio como resultado la siembra de más de 110,000 plantas en todo el territorio nacional.
6 Aprobada mediante Acuerdo Gubernativo Número189-2017, de fecha 21 de agosto de 2017.
Considerando la importancia que tiene el conocimiento de los efectos generados por el cambio climático, desde la aprobación de la Ley
Marco para Regular la Reducción de la Vulnerabilidad, la Adaptación Obligatoria ante los Efectos del Cambio Climático y la Mitigación de Gases de Efecto Invernadero (2013) se han realizado distintos
procesos de formación cuya finalidad es dar a
El Gobierno, comprometido con la
inclusión de la dimensión ambiental
en la educación de la población,
presentó en 2017 la Política
nacional de educación ambiental
de Guatemala, la cual incorpora
un enfoque para la adaptación y
mitigación frente a los efectos del
cambio climático.
conocer los lineamientos establecidos para la adaptación y mitigación.
Como resultado de ello, en 2017 distintas instituciones realizaron capacitaciones relacionadas con la ley y la política de cambio climático; entre ellas, AMSA, que trabajó con diferentes entidades de la sociedad civil para darles a conocer las medidas de adaptación y recuperación de los ecosistemas presentes en la cuenca. Además, estableció alianzas con las diferentes municipalidades de la cuenca para la definición de estrategias de resiliencia y adaptación ante los efectos del cambio climático, abordando
temas de agricultura, incendios, manejo de bosques, conservación de agua y protección de las zonas de recarga hídrica.
Asimismo, capacitó a las unidades de gestión ambiental municipal (UGAM) de las catorce municipalidades de la cuenca del lago de Amatitlán sobre temas relacionados con la mitigación de GEI, cambio climático y resiliencia. A estos esfuerzos de sensibilización en materia ambiental se unió el MAGA que, como se muestra en la gráfica 4.3, durante los meses de enero a octubre de 2017 capacitó y sensibilizó a 35,650 personas.
Gráfica 4.3
Número de personas capacitadas y sensibilizadas mensualmente en temas ambientales (de enero a octubre de 2017)
En función del fortalecimiento institucional de su personal, AMSA llevó a cabo dos talleres para dar a conocer el manejo y análisis de sensores remotos de imágenes ópticas y de radar, lo cual permitirá identificar y cuantificar los daños generados por sequías e inundaciones en la cuenca del lago de Amatitlán. Para ello, tomó como base los mapas generados en 2017 que, según lo estipula el Acuerdo
Gubernativo 179-2001, deben contener los sectores
de altos riesgos de las cuencas de Amatitlán, Villalobos y Michatoya. Además de permitir conocer el estado actual de estas áreas, esta información facilitará la toma de decisiones presentes y futuras en materia de resiliencia y adaptación.
Otra de las instituciones que desarrolló procesos de formación relacionados con la adaptación a los efectos del cambio climático fue el INAB, que durante 2017 implementó seis talleres que contaron con la participación de 136 personas que dependen del bosque; también brindó capacitación a 1,649 personas en temas como prevención y control de incendios y plagas forestales. Asimismo, el INAB fortaleció la capacidad de resiliencia de los bosques ante el cambio climático, manejando 126,656 ha de bosque con fines de protección. El CONAP, en el marco de la «Propuesta para el Mecanismo de Gestión Ambiental y Social (ESMF)», llevó a cabo seis talleres con la participación de 279 personas; gracias a estas actividades se tuvo como resultado la propuesta para un mecanismo de información y quejas útil para las partes interesadas en los proyectos REDD+ de mitigación frente a los efectos del cambio climático.
Por su parte, la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN), con la finalidad de incrementar la capacidad de resiliencia
en los bienes y servicios ambientales, implementó durante 2017 el uso de la herramienta para el análisis de gestión del riesgo en proyectos de inversión pública (AGRIP). En este marco, apoyó la organización y funcionamiento de comisiones departamentales de ambiente y la inclusión, en el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), de la resolución del MARN que describe las medidas ambientales que deben cumplirse para que los proyectos de inversión no afecten el medio ambiente.
La educación ambiental ha trascendido hacia procesos de capacitación dirigidos a distintos consejos departamentales de desarrollo (CODEDE), los cuales han permitido perfilar acciones en el tema de mitigación y/o adaptación frente a los efectos generados por el cambio climático. De manera específica, en el CODEDE de Totonicapán se impartieron charlas a las direcciones municipales de planificación y a la Unidad Técnica Departamental.
En el CODEDE de Petén, se conformó la Comisión de Ambiente y Recursos Naturales (CODEMA), la cual ha gestionado actividades orientadas a la disminución de la incidencia de los incendios forestales, tratamiento de aguas residuales y desechos sólidos a nivel municipal.
Adicional a lo anterior, el país siguió avanzando en la preparación y formación de personal capacitado, desde la base técnica y científica, con conocimientos de vanguardia en temas de ambiente y recursos naturales (agrícolas y forestales). Esta acción está a cargo de la Escuela Nacional Central de Agricultura (ENCA), la cual ha formado a técnicos mediante procesos de investigación en recursos naturales a nivel de finca, como parte de las prácticas de diversos cursos, tales como viveros forestales, manejo de plantaciones y del programa de prácticas agrícolas y forestales supervisadas.