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Evolución de la Iconografía de la Inmaculada Concepción

2. Primera representaciones de la Inmaculada

2.1. El Árbol de Jesé

Antes de llegar a la imagen definitiva de la Inmaculada Concepción de María, inspira- da en la figura de la Mujer Apocalíptica, se sucedieron una serie de tanteos simbólicos e iconográficos para plasmar este privilegio mariano.

Uno de los recursos que el arte adoptó fue la representación del llamado Árbol de

Jesé, una curiosa figuración alusiva a la genealogía de Cristo. Este árbol genealógico se

inspira en la profecía de Isaías (X, 1): «Egredictur virga de radice Jessé et flos de radice

eius ascendet». Los Padres de la Iglesia han considerado tradicionalmente a María

como la vara de Jesé y a Jesús como la flor. Ya Tertuliano explica el texto de Isaías con las siguientes palabras: «La rama que sale de la raíz de María que desciende de David: la flor que nace de la vara es el Hijo de María».17

San Jerónimo, en sus Comentarios al Profeta Isaías, escribe textualmente:

Los judíos entienden por la vara y la flor de la raíz de Jesé al mismo Señor, de suerte que en la vara se muestra el poder del que reina, y en la flor su hermosu- ra. Nosotros sin embargo, entendemos por la vara de la raíz de Jesé a la bienaven- turada Virgen María, la cual no tuvo ningún tallo que le estuviese adherido, y de quien se nos ha dicho: «He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo». Y por la flor entendemos a nuestro Salvador, el cual dice en el Cantar de los Cantares: «Yo soy la flor del campo y el lirio de los valles» (Cant. 2, 1).18

En la Edad Media esta doctrina era corriente en la predicación. Adam de San Víctor la canta en sus versos a la Natividad de Nuestra Señora y san Bernardo en su famosa

Homilia Super missus est.19Tales fundamentos literarios explican la aparición del tema iconográfico en los siglos XIy XII. Efectivamente, la significación prefigurativa del texto

bíblico egriditur virga de radice Jese resultaba clara para el exegeta medieval por la

16 LÉPICIER,A., L’Inmaculée. Roma, 1926, pág. 322. 17 TERTULIANO, De Carne Christi XXI. PL. II – 788. 18 CAROL, J. B., op. cit. p.

19 S. BERNARDO. Homilía Super missus est, PL. 173, 63. 68

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semejanza entre virga, renuevo, y virgo, virgen. Por tanto, Virga Jesé significat Maríam (la vara de Jesé significa a María).20

Los artistas combinaron el texto de Isaías con la genealogía de Cristo descrita por San Mateo (I, 1 y ss.) que enumera veintiséis generaciones desde Jesé o Isaí, padre de

David, hasta Jesús. Este tema ha inspirado, durante más de cuatro siglos a miniaturis- tas, imagineros, orfebres, grabadores, etc.21

Su idea ha sido atribuida a Suger, el célebre abad de Saint-Denís, si bien el tema tuvo sus prolegómenos en la miniatura, en las gráficas genealogías de biblias y beatos; efectivamente, parece que aunque el influyente monje no inventara la composición, sí contribuyó, al menos, a darle una forma casi perfecta: en 1145 mandó ejecutarla en una vidriera de la famosa abadía, que luego sería copiada en la catedral de Chartres.22

Lo más probable es que, antes de monumentalizarse el tema, existiera en miniatu- ras de biblias y beatos. En la Biblia de san Isidoro de León (siglo X) se representa ya de

un modo muy rudimentario el árbol genealógico del Señor con una serie de círculos que encierran los nombres de los antepasados de Cristo, sin figuras, con representacio- nes únicamente de la Virgen, Jesús y el ángel Gabriel. Muy similar a éste es el árbol genealógico del Beato de D. Fernando y D.ª Sancha (siglo XI), conservado en la

Biblioteca Nacional de Madrid, que culmina con una Virgen con el Niño.23

Aparece también esta composición desde el siglo XIen evangeliarios, por ejemplo

en el de la Saint-Chapelle, concretamente en el frontispicio del Evangelio de san Mateo. De un modo más elaborado se encuentra en la Biblia de san Benigno de Dijon, anterior a 1134.24

A principios del siglo XII el tema se monumentaliza; además de en las vidrieras

anteriormente citadas se representa en bajorrelieve en la fachada de la iglesia de Nôtre-

Dame la Grande de Poitiers. No es todavía propiamente un árbol: Jesé aparece en pie,

de él brotan algunas ramas.

En el siglo XIIencontramos esta composición en las arquivoltas de las portadas de

muchas catedrales francesas: Nôtre-Dame de París, Amiens, Chartres, Reims; en los tímpanos de las catedrales de Rouen, Beauvais, etc. El tema perdura hasta el siglo XVI.

20 GONZÁLEZGÓMEZ, Juan Miguel, «Reflejos de la perfecta hermosura. Escultura, iconografía y devoción

inmaculista en Sevilla» en Inmaculada. 150 años de la Proclamación del Dogma. Córdoba, 2004, pág. 106.

21 REAU, Louis, Iconographie de l’art chretien. París, 1957, t. II, pág. 130. 22 SEBASTIÁNLÓPEZ, Santiago. Mensaje del Arte Medieval. Córdoba, 1978, pág. 95. 23 DELCLAUX, 1973, 240.

24 RÉAU, 1957, 240. 70

En España son innumerables los ejemplos que pudiéramos citar. Entre ellos, y ya de época avanzada, destaca el Árbol de Jesé del retablo de la capilla de Santa Ana de la catedral de Burgos, obra de Simón de Colonia, del siglo XV, en el que se representa, en

el centro, a los padres de la Virgen durante el abrazo simbólico ante la Puerta Dorada, otra de las formas de expresar artísticamente la concepción de María, y sobre ellos la Virgen entronizada, con el Niño en los brazos. También en el tímpano de la Puerta de los Leones de la catedral de Toledo, obra de Anequín de Egas y Juan Alemán, de hacia esa misma época, en donde aparece Jesé en pie, brotando de su cabeza el árbol que cul- mina en la figura de la Virgen con el Niño sobre una media luna.25Similar interés, y también del siglo XV, presenta la balaustrada, labrada en piedra policromada, de la esca-

lera helicoidal del coro de la iglesia arciprestal de Morella, obra de autor anónimo. Ya del siglo XVI, momento en que se produce un cierto resurgimiento de esta ico-

nografía, ha de destacarse El árbol de Jesé compuesto por quince pequeñas pinturas sobre vitela reunidas en una guarnición de la misma época, perteneciente a la Real Academia de San Carlos de Valencia. Sitúase al centro la imagen de la Virgen con el Niño sobre un creciente lunar, y tras ella un árbol cuyas ramas nacen de un tronco que, a través de un paisaje, arranca del pecho de Jesé, recostado en la parte baja. De este tronco también parten otras ramas que conectan con las demás miniaturas circundan- tes conteniendo las figuras de David, Salomón, Roboam, Assa, Josaphat, Jorán, Ocías, Iotam, Achaa, Ezechias, Mises y Josias.26 Existe un ejemplar similar en el Instituto Valencia de Don Juan, de Madrid, que Elena de Laurentiis adjudica a Giovanni Battista Castello «il Genovese» (Génova, ca. 1549-1639), una atribución que F. Benito hace extensible al ejemplar de Valencia a falta de más datos.27

El tema de El árbol de Jesé presenta algunas variantes, debidas generalmente a la necesidad de adaptarse a un espacio concreto. Se pueden señalar, sin embargo, una serie de elementos comunes en este tipo iconográfico:28

• La figura de Jesé representado siempre como un anciano de barba blanca, a veces con la cabeza cubierta por una kipa judía; a menudo acostado, durmiendo o meditando. • La figura del árbol cuyas ramas brotan del corazón o de la cabeza de Jesé. Sus dimensiones dependen del espacio del que se dispone.

25 TRENS, 1947, 100.

26 BENITODOMÉNECH, Fernando, Pintura europea del Museo de Bellas Artes. Valencia, 2002, pág. 48. 27 LAURENTIIS, Elena de, «L’attivitá di miniatore per la corte spagnola», Polittico, I. Pisa, 2000, págs. 83-103. 28 MÂLE, Emile. L’art religieux du XIII siècle en France. París, 1968, t. II, pág. 185.

• Las figuras de los antepasados en número variable, y cuyos nombres aparecen escritos en filacterias. Como en el ejemplo de Valencia nunca faltan David, tañendo un arpa, y Salomón, con un libro, ambos con coronas reales, aquel interpretando la profe- cía de Isaías (11, 1-2) «Y saldrá un renuevo del tronco de Jesé y de su raíz se elevará una flor. Y reposará sobre el espíritu del Señor. Espíritu de sabiduría y de entendimien- to, espíritu de consejo y de fortaleza, de ciencia y de temor al Señor».

• Las figuras de los profetas cuya presencia pretende reforzar la genealogía de la carne, con la genealogía del espíritu, figuras éstas cuya intencionada presencia se atri- buye también al abad Suger. De entre ellos destacan Isaías y Jeremías, quien predijo también en 23, 5 la venida del Mesías al exhortar: «Mirad que viene el tiempo, dice el Señor, en que suscitaré a David un vástago justo, el cual reinará como rey, y será sabio, y gobernará la tierra con rectitud y justicia».

• La Virgen y el Niño generalmente aparecen juntos, es decir, la Virgen sentada o en pie con el Niño en sus brazos. Puede figurársela también sola y, en este caso, Jesús está representado mayestáticamente encima de ella. Siempre se encuentra a los pies de María la media luna.

En este tema del árbol de Jesé, que en un principio pretende únicamente explicar la genealogía de Cristo, la Virgen adquiere cada vez un papel más destacado, convir- tiéndose en una exaltación de su genealogía, en un intento de plasmar su papel media- triz entre la tierra y el cielo, su carácter privilegiado y su consecuente inmunidad de pecado original.