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EL USO DE LA CORRESPONDENCIA PARA EL MANEJO DE LAS RELACIONES DE PODER POR PARTE DE MOSQUERA.

4.3. El camino hacia la soberanía de los Estados.

La validación y consolidación del tipo de Estado que debería gobernar a las repúblicas latinoamericanas formadas después del proceso de independencia, fue una preocupación constante de los líderes militares que sobrevivieron a este proceso y de las nuevas generaciones de jóvenes civiles, profesionales e intelectuales, que se fueron vinculando a los cargos públicos para establecer las reglas de juego que deberían dar forma a las interacciones sociales, políticas, económicas y culturales de la sociedad en general, con el fin de fortalecer sus instituciones y protegerse de la posible y constante amenaza de un enemigo extranjero317.

El debate sobre la mejor opción para organizar la nación, ya fuera a través de un Estado central o Estados federados, fue una discusión que estuvo presente e hizo parte de los ideales que dividían a los líderes colombianos durante el transcurso del siglo XIX. Este proceso no fue exento de luchas políticas, que obedecían a intereses personales, grupales o económicos de las distintas regiones del país, lo que llevó a que sus habitantes transitaran por varias guerras civiles dentro del proceso de formación de del Estado nacional.

A pesar de que después de la disolución de la Gran Colombia, el Estado central fue el tipo de Estado que predominó durante gran parte de la primera mitad de dicho siglo318, el Estado federal continuó siendo una opción válida para manejar los destinos de la nación y seguía en la mente de muchos políticos e intelectuales, entre ellos Florentino González, quien consideraba que los gobiernos centralizados eran un obstáculo para alcanzar la plena libertad, porque un sistema político sobre esas bases, no presentaba teóricamente “una combinación armónica por su uniformidad” y sí sacrificaría la opinión, los intereses generales y las libertades por conservar la centralización absoluta. Al contrario, para él el modelo federalista era “un sistema político perfecto”, por eso al tratar de justificarlo proponía establecer:

(…) un gobierno general que intervenga en conservar los vínculos de unión y todo lo que puede y debe ser común entre las secciones de nuestro territorio que cuide de

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Sobre la forma como se fue estructurando la nación colombiana durante sus primeros cincuenta años, puede consultarse: Gómez Martínez, Alberto. Independencia y Estado Nación y Formación de los partidos políticos en Ocampo T, José Fernando (editor),Colombia, en Historia de las ideas políticas en Colombia, por Instituto de Estudios Culturales, PENSAR, pp. 23 – 144.

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De acuerdo con la constitución sancionada el 29 de febrero de 1832, Colombia se convirtió legítimamente en La República de la Nueva Granada, la cual se conformó por las provincias de Cartagena, Magdalena, Pasto, Popayán, Socorro, Tunja, Vélez y Veraguas, Antioquia, Barbacoas, Bogotá, Neiva, Pamplona y Panamá, con el centro político – administrativo en Bogotá. Esta denominación duró hasta 1858, cuando a través de una nueva constitución se le denominó La confederación Granadina.

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nuestros intereses en el interior y nos represente como una gran nación y dejemos a los gobiernos de estas mismas secciones las mejores internas, el castigo a los delitos, la administración de justicia, la policía, la conservación del orden, y las demás atenciones del gobierno interno de la nación (…)319

De igual forma, José Hilario López, en carta remitida a Tomás Cipriano de Mosquera, en el año de 1856 manifestaba que para él la Federación era de suma urgencia en el estado en que se encontraban las cosas, pero era fundamental que se estableciera por medio de una Convención, conservando las garantías de la Constitución de 1853320. Tomás Cipriano de Mosquera también estaba de acuerdo con crear varios Estados Federados, al estilo de la Gran Colombia, para frenar los deseos de las 35 provincias de crear su propia Constitución321. Estos deseos que favorecían el federalismo en la Nueva Granada, se convirtieron en realidad por cerca de treinta años, en un proceso que se inició desde 1855 hasta 1886. En ese periodo, Colombia pasó gradualmente del modelo de Estado centralista y unitario, al modelo federalista, con nueve Estados federados y un centro que luchaba por no dejarse debilitar, liderado especialmente por los liberales draconianos, los militares y artesanos que habían sido derrotados en la guerra de 1854.

Los vacíos que dejó la Constitución de 1853, permitieron establecer nuevas leyes y reglamentaciones que dieron pie a la creación de Estados soberanos. Por ejemplo, en sus disposiciones generales, en el Capítulo IX, quedó establecido que la constitución podía ser “aclarada por medio de una ley y adicionada o reformada”, si contaba con la aprobación por voto de las cuatro quintas partes de los miembros de ambas cámaras. También se determinó que el poder ejecutivo no podría negar su sanción en un acto legislativo expedido de acuerdo a dichas formalidades.

Otra posibilidad para reformar la constitución, era a través de una ley que convocara a una Asamblea Constituyente conformada por los Senadores y Representantes de las provincias, quienes después de discutir los actos legislativos con las formalidades ordinarias, debían esperar a que el Congreso en la siguiente reunión ordinaria la aprobara y después procederían a publicada en todos los distritos, territorios y aldeas de la República322. También, se autorizaba al Poder Ejecutivo para que celebrara tratados con las repúblicas de Venezuela y Ecuador sobre el restablecimiento de la Unión Colombiana bajo el sistema federal de quince o más Estados, cuya organización definitiva podría ser realizada por una convención constituyente convocada según las estipulaciones de dichos tratados323. Con estas disposiciones, especialmente las de los artículos 48 y 51, cada provincia tuvo la posibilidad de dictar su propia Constitución, en el marco de la Constitución

319 Óp. Cit., p. 659 320

Carta dirigida por José Hilario López a Tomás Cipriano de Mosquera, Hacienda Las Damas, Distrito de Campo Alegre, 23 de marzo de 1856, En Archivo Central del Cauca, año 1856 , Carpeta L, signatura 34.613

321 Castrillón, óp. cit., p. 182 322

Óp. Cita, pp. 22-24. 323 Óp. Cita, p. 25

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Nacional, pero con un régimen administrativo que les daba autonomía ilimitada, con divisiones, especificaciones y detalles que permitieron el surgimiento del régimen federativo324. Estas reglamentaciones abrían la posibilidad de crear Estados federales independientes legislados por el Congreso. Ya en 1857 existían dos Estados independientes: el Estado Soberano de Panamá y el Estado Soberano de Antioquia, y además veinte provincias que aspiraban a tener la misma categoría. Como resultado, se generó una serie de leyes adiciones expedidas por el Congreso que llevarían a la reestructuración territorial de la Nueva Granada en ocho Estados: el del Cauca, Antioquia, Panamá, Bolívar, Magdalena, Cundinamarca, Boyacá y Santander. Esta división territorial dejó al país fragmentado y al Estado central débil, con una constitución que ameritaba reformas importantes para poderse adaptar al nuevo orden de cosas, que hacía imprescindible la necesidad de unificar el sistema gubernativo de la República de la Nueva Granada, llevando a la promulgación de una nueva Constitución en el año de 1858, bajo el gobierno del presidente conservador Mariano Ospina Rodríguez.

Las nuevas condiciones que se estaban presentando brindaron la posibilidad a caudillos nacionales que habían perdido fuerza en la escena política nacional, como José María Obando, José Hilario López y Tomás Cipriano de Mosquera de replegarse en sus zonas de influencia y desde allí liderar procesos políticos en sus respectivos territorios. Mosquera, siguió aspirando a la primera magistratura de la nación, generando estrategias que mejoraran su imagen pública y política, utilizando la correspondencia como una fuente importante para estar en contacto con sus amigos políticos y clientelas, pero su regreso al primer puesto de la Nación sólo lo consiguió en la década de 1860, no sin antes liderar una nueva guerra contra el Estado central que lo enalteció ante algunos sectores del liberalismo y lo llevó a gobernar el país en dos oportunidades más, hasta 1867.

Los acontecimientos futuros, durante buena parte del periodo conocido como “el Olimpo Radical”, llevarían al ocaso de este caudillo, como estaba pasando con sus contemporáneos militares que hacían parte de los últimos representantes de toda una generación que se atribuyó el derecho de ocupar los primeros puestos de la nación gracias a su paso por las guerras de la independencia y las posteriores confrontaciones.

324 Manuel A. Pombo y José Joaquín Guerra, muestran como al cabo de dos años, se promulgan alrededor de 19 constituciones, en las provincias de la Nueva Granada. Esas constituciones fueron: La de Bogotá, Cauca, Córdoba, Cundinamarca, Chocó, García Rovira, Neiva, Pamplona, Popayán, Santander, Vélez, Medellín, Zipaquirá, Socorro y Túquerres; En 1854 la de la provincia de Tundama, en 1855 las de Casanare y Cartagena, óp. Cit., pp. 30 – 31.

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CAPÍTULO V.

LAS RELACIONES Y LOS VÍNCULOS ALREDEDOR DE MOSQUERA,