Todo jinete debe tener algunas nociones sobre el casco de un caballo y su herraje *Sin casco no hay caballo+, es un viejo refrán y verdadero.
LAS PARTES DEL CASCO (fig. 59) El exterior del casco
Consiste en tres partes: la pared. la suela y la ranilla. Las tres tienen estructura córnea y no son sensitivas, pues no tienen ni nervios ni riego sanguíneo. Esto explica por qué los clavos del herraje se pueden clavar en la pared y por qué la ranilla y la suela se pueden cortar con un cuchillo sin causar dolor ni sangrar.
La pared. Es la parte del casco visible cuando el casco está en el suelo. Crece hacia abajo desde la corona, como una uña, y en estado natural, sin herrar, el crecimiento es igual que el desgaste La pared rodea el casco y en el talón se inclina hacia dentro formando las *barras+.
La parte exterior de la pared tiene una capa brillante, como si fuera un barniz, que evita el exceso de evaporación del tejido córneo para que no degenere, resultando duro y quebradizo.
Las 1umbres, los hombros, las cuartas partes y los talones forman el exterior del casco. La suela. Ésta evita que el casco se dañe al pisar. Como no es demasiado gruesa para este fin, hay que tener cuidado. Cuando está sana es ligeramente cóncava, como un plato al revés, y así proporciona mejor agarre.
La ranilla. Es un sistema natural de evitar deslizamientos y golpes. Es el primer trozo del casco que entra en contacto con el suelo y por lo tanto es importante para asegurar el agarre. Su forma peculiar de cuña, su superficie irregular y la ranura central ayudan en su función antideslizante. Su efectividad para absorber golpes viene dada por su tamaño y consistencia elástica, actuando sobre la almohadilla plantar, la cual está situada dentro del casco y encima de la ranilla.
No se puede sobrestimar la importancia de una ranilla sana, ya que son tantos casos de cojeras que son debidas a resbalones o a golpes en una extremidad.
El interior del casco
El interior del casco está formado por huesos, articulaciones y tejidos sensibles, cualquiera de ellos es propenso a lesiones si la pared la suela o la ranilla se dañan.
EL HERRAJE
La necesidad de herrar es la consecuencia directa del trato con el hombre, por ejemplo, el trabajar un caballo sobre carreteras duras desgastando la pared más rápidamente de lo que crece. El resultado del herraje es que la pared está protegida de todo desgaste, pero como continúa creciendo el casco, puede llegar a hacerlo demasiado y si se descuida, puede resultar una cojera crónica o incluso la muerte. Por lo tanto, el casco herrado necesita tanta atención como un casco sin herrar.
EL VOLVER A HERRAR
Como regla general, un caballo herrado debe volverse a herrar cada mes. Aunque las herraduras no estén muy gastadas, el casco habrá crecido lo suficiente como para necesitar ser recortado. Esto es lo que ocurre especialmente en la parte de las 1umbres, y un caballo con los cascos demasiados largos siempre tiene tendencia a tropezar.
El procedimiento por el que una herradura ligeramente desgastada se quita, se rebaja el casco de tamaño y se pone la misma herradura, se llama aprovechar las herraduras.
de un mes y en este caso los herrajes deben ser más frecuentes. Las señales de que el caballo necesita nuevo herraje son: !La herradura está suelta.
!Algunas partes de la herradura están desgastadas. !Los remaches se han soltado y sobresalen de la pared. !El casco está demasiado largo y con mala forma. !La herradura se ha caído.
SISTEMAS DE HERRAJE
Hay dos sistemas, concretamente *caliente* y *frío+. En los herrajes en *caliente+ la herradura se fabrica especialmente para adaptarse al casco. Se prueba en caliente y los ajustes se hacen antes de clavarla. Para usar este sistema, puede ser necesario llevar el caballo al herrador, aunque algunos herradores tienen fraguas portátiles. En el herraje en *frío+, una herradura previamente fabricada se coloca y se ajusta lo más posible al casco. En este caso no será necesario llevar el caballo a la fragua del herrador. Es más fácil hacerlo de esta manera y que el herrador vaya donde está el caballo. De los sistemas precedentes el primero es el mejor.
El herraje en caliente
El procedimiento para volver a herrar un caballo por este método tiene seis etapas: quitar la herradura vieja; preparación; forjar la nueva herradura; probarla; clavarla y el acabado final.
Quitar. Para quitar una herradura vieja, el herrador corta primero los remaches con un cortador de remaches y el martillo. Seguidamente lo apalanca con las tenazas. No habrá rotura ni desgarre de la pared del casco al quitar la herradura siempre que los remaches hayan sido cortados limpiamente.
Preparación. Consiste en recortar lo que sobra del casco y prepararlo para la colocación de la herradura nueva. Primero el herrador limpia la suela y la rani1la, observa su estado y estudia la forma del casco en general. El sobrecrecimiento de la pared del casco se quita con una cuchilla. Las partes de la suela y de la ranilla que estén desgarradas se recortan, pero por razones que ya hemos expuesto, se debe evitar recortarlas demasiado. Seguidamente se utiliza una escofina para dejar plana la superficie de la suela.
Forjar. Es la fabricación de la herradura nueva. El peso y tipo de hierro seleccionado dependen de la naturaleza del trabajo que vaya a hacer el caballo. Después de que se le haya dado forma al hierro, se hacen las claveras y se doblan las pestañas.
Prueba. Se hace mientras la herradura está todavía caliente. Se acerca el casco con un punzón especial. Se verá en dónde están herradura y casco en contacto al chamuscarse el casco, pero no se debe quemar demasiado. Después de quemarlo se hará cualquier ajuste necesario de la forma de la herradura o la longitud del talón.
Clavar. Se enfría la herradura metiéndola en agua y luego se clava: el primer clavo suele ser el de la 1umbre. Los clavos que se usan para este fin están diseñados especialmente y tienen un tipo particular de cabeza que, cuando está bien colocado, llena la clavera aunque se desgaste la herradura. Los clavos se fabrican en diversos tamaños y es importante que se utilice el tamaño apropiado. Si es demasiado grande, la cabeza sobresaldrá y se desgastará muy pronto. Si es demasiado pequeño, la cabeza no llenará bien el agujero del clavo. Ambos defectos son igual de malos y su resultado es el aflojamiento prematuro de la herradura.
La punta del clavo, cuando penetra la muralla, se debe doblar y cortar dejando un trocito llamado *remache+. *Remache fino+ es cuando el clavo no traspasa suficientemente la muralla como para dar un agarre seguro. *Remache alto+ es cuando el clavo sale por fuera demasiado alto. El riesgo de este último caso es que el clavo puede pasar demasiado cerca (*clavo
arrimado+) o atravesar del todo (*caballo clavado+) las partes sensibles del casco.
Pestañas. Generalmente una pestaña en la 1umbre en la herradura de mano y dos pestañas laterales para la herradura de pie, ayudan a mantener la herradura en su posición y también aseguran una mayor sujeción.
Acabado. Los remaches se liman con la escofina y se hace una pequeña *hendidura+ en la pared justo debajo de ellas, en la cual se les mete. La pestaña se golpea suavemente hacia atrás en su sitio. Finalmente, para evitar que se agriete el casco, se pasa la escofina por el borde de la muralla donde se unen casco y herradura.
El casco recién herrado
Cuando un casco está recién herrado, hay que asegurarse de que:
!La herradura se haya adaptado al casco y no el casco a la herradura; por ejemplo, que la muralla no haya sido limada para que coincida con el hierro y que la 1umbre no haya sido recortada. En cualquiera de estos casos se le quitará la capa superficial a la muralla e inevitablemente aparecerán grietas y roturas en las partes limadas.
!El tipo de herradura sea adecuado al trabajo que va a hacer el caballo. !El peso del hierro elegido esté en relación con el tamaño del caballo.
!El casco haya sido reducido adecuadamente de longitud tanto en la 1umbre como en los talones, e igualmente en las partes de dentro y de fuera.
!No se haya usado mal la cuchilla, ni en la suela ni en la ranilla. !La ranilla esté en contacto con el suelo.
!El número de clavos utilizados sea correcto. Tres en la parte de dentro y cuatro en la parte de fuera es lo normal.
!Se ha usado el tamaño correcto de clavos y que las cabezas se hayan metido bien, llenando las claveras.
!Los remaches estén bien formados, en línea, y a la distancia apropiada de la herradura. !No se vea luz entre la herradura y el casco, especialmente en la región del talón. !Los callos de la herradura no son ni demasiado largos ni demasiado cortos.
!El rebaje para las pestañas esté bien hecho y la pestaña haya sido bien fabricada y ajustada. Un herrador es un experto artesano v cualquier problema debe tratarse con tacto.
TIPOS DE HERRADURAS Lisas
Ésta es la forma más sencilla de herradura. Consiste en una barra de hierro normal, con forma, con agujeros para los clavos y provista de una pestaña. Este tipo de herradura sólo es conveniente para un caballo que haga un trabajo suave, ya que no está diseñado para evitar los resbalones ni correcciones especiales, por ejemplo, toques y golpes.
Herradura para cacerías (fig. 61)
Ésta es una modificación drástica de la de arriba, diseñada para hacer frente a las necesidades de un caballo que se mueve a gran velocidad sobre la hierba con paradas bruscas. Este tipo de herradura se hace cóncava para reducir el riesgo de succión en terreno blando y para dar mejor agarre. La parte que está en contacto con el suelo tiene un canal, es decir, está provisto de una ranura para asegurar mejor la sujeción. El callo de las herraduras de delante está biselado para evitar el riesgo de que el pie lo alcance y arranque la herradura.
Las 1umbres de las herraduras de los pies están truncadas (pág. 316) para disminuir la posibilidad de alcanzarse. Las pestañas laterales se fabrican a partir de la propia herradura y se utilizan en caballos que arrastran los pies.
El callo exterior tiene a veces un ramplón que proporciona más agarre en los giros bruscos. El callo interior es más grueso, ya que con un callo grueso tiene menos probabilidades de hacerse daño, al tocarse, que con un ramplón fijo A pesar de ser fundamentalmente para caballos de caza, este tipo de herradura es muy apropiado para cualquier caballo que haga trabajos fuertes sobre hierba, por ejemplo, exhibiciones, saltos y gymkhanas.
Herradura antialcances (fig. 61)
Se utiliza para caballos que se tocan y se hieren el pie contrario. La rama interior es roma y queda remetida por debajo de la muralla para que el riesgo de tocarse el pie contrario se reduzca al mínimo. Siendo ligeramente más gruesa en la parte interior, este tipo de roma tiene el efecto de llevar el casco hacia fuera, lo cual también ayuda a evitar los toques. La parte interior de esta herradura no tiene agujeros para clavos.
Media herradura (fig. 61)
Es una herradura fina, de media longitud que se les coloca a los caballos para soltarles en un prado. Protege la muralla, en la región de la 1umbre, de las grietas y permite que la ranilla trabaje normalmente mientras esté descansando en el prado, ayudando así a mantener su buen estado de salud.
Herradura ortopédica
Hay varios tipos de éstas; cada uno está diseñado especialmente para aliviar los efectos de lesiones, malformaciones o enfermedades del casco.
Ramplones
Fabricados en varios metales, éstos se pueden colocar en el callo de una herradura para aminorar el riesgo de resbalarse tanto en carretera como fuera de ella. Para ser efectivos, los ramplones deben ser de metal endurecido excepto cuando son para utilizar en terreno blando. Siendo más duraderos que la herradura, los ramplones presentan una superficie rugosa respecto al suelo
Algunos ramplones están colocados permanentemente en la herradura, mientras otros se pueden poner y quitar fácilmente con una llave inglesa. Estos últimos se pueden obtener en varias medidas y formas, según las diferentes condiciones y necesidades.
El ramplón de uso normal para carreteras se lleva en la parte exterior de la herradura de detrás. Los ramplones colocados en la parte interior del casco aumentan el peligro de cortarse. Ya que dan al casco un agarre demasiado brusco, los ramplones de las manos tienen tendencia a hacer que los tendones soporten un mayor esfuerzo y no se deben utilizar excepto en el caso de un caballo que resbale mucho en las carreteras. Se pueden obtener unos ramplones especiales, planos. Consulte con un herrador o 1 mete experto antes de utilizar otros tipos.
El cuidado de los ramplones. Si va por carreteras, no utilice metales blandos ni ramplones largos, ya que dicha superficie los estropeará, además de hacer que los tendones soporten un mayor esfuerzo. Los ramplones que no son los de carretera se deben quitar después de utilizarlos.
Cuando no se estén utilizando, los ramplones se deben guardar en un trapo engrasado para evitar que se oxiden.
Poniendo algodón en los agujeros de los ramplones, cuando se quitan, se evita que se llenen de tierra. Éste se quita fácilmente con un clavo. Como alternativa, inserte un ramplón de carretera.
barro.
EL TRABAJO CON CABALLOS SIN HERRAR
Esto es factible siempre que se evite el trabajo en carreteras arenosas o caminos con piedras. No sólo ahorra en los gastos de herraje y visitas al herrador, sino que un caballo sin herrar tiene un agarre más seguro sobre cualquier tipo de superficie. Además, los alcances de un caballo sin herrar es probable que sean considerablemente menos graves.
El cambio de trabajo de estar herrado a estar desherrado debe ser gradual. La respuesta de la naturaleza al mayor desgaste de la muralla y de la suela de un casco sin herrar, es la de fabricar un casco y suela más fuertes y firmes. Este proceso, sin embargo, lleva tiempo y hasta que haya desarrollado el casco duro, hay que tener cuidado en no trabajar el caballo hasta el punto en que termine doliéndose de los cascos.
Hay que prestar atención diaria a los cascos del caballo que trabaja sin herrar, para que presenten una superficie aplomada y para poder vigilar las grietas y esportilladuras.