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oberto Marinho, 97, 1.000 millones, es el principal en los medios de comunicación del Brasil, con diarios, radios y la cadena de TV O’Globo, un zar de piel oscura. Por su presencia abrumadora en la vida de los brasileños, más su habilidad para beneficiar sus medios con el poder político, ha sido tipificado como la versión carioca delCiudadano Kane, personaje del clásico film de Orson Welles. El británico Simon Hartog, en 1983 se dio el trabajo de producir el video Brasil, Beyond Citizen Kane (Brasil, más allá del Ciudadano Kane) para demostrar que el crecimiento de O’Globo surgió de la simbiosis Marinho-Poder, pero los brasileños sólo pudieron verlo clandestinamente porque la censura lo prohibió.Los dígitos de Marinho varían con capricho en elranking Forbes. En 2001 figuró con 1.500 millones, en el 2000, con US$ 6,5 mil millones, pero en 2002 cayó al último rango de Brasil y América Latina. No es la primera vez que ocurre: en 1996 exhibió 2,1 mil millones de dólares, subió a 3 mil al año siguiente, duplicó a 6,3 mil en 1998, decayó a 1,8 mil en 1999 y volvió a subir a 6,4 mil en el 2.000. Las caídas podrían explicarse porque saca dinero al exterior, más que por la liquidación de activos bursátiles y la incidencia de la devaluación delreal en la metodología usada porForbes.
Marinho es el único multimillonario de raza negra de América Latina y probablemente de todo el planeta. Ingresó al negocio a los 20 años, a causa del inesperado fallecimiento de su padre Irineu Marinho, apenas tres semanas después de haber fundado el periódico O’Globo de Río de Janeiro, en agosto de 1925. El muchacho se hizo cargo de la empresa, por lo menos en lo formal porque la línea editorial del diario la imprimía el director, Euclydes Mattos, gran amigo de su progenitor. Tuvo que aprender el periodismoin situ y desde abajo, como reportero. Marinho discrepó políticamente con Mattos en 1930 decidiéndose por la candidatura presidencial de Getúlio Vargas, carismático dirigente de Río Grande do Sul que perdió las elecciones pero luego encabezó la llamada Revolución del 30. Getúlio Vargas alcanzó después el poder y dejó una profunda marca en la historia del Brasil.
Mattos murió en 1931. Marinho tomó entonces el control editorial. Contra la opinión de sus colaboradores, embarcó audazmente a la joven empresa en una “mega deuda” para adquirir una gran rotativa destinada a potenciar el desarrollo del periódico y mejorar su calidad. En 1937 se volvió en contra de la dictadura de Vargas y de su proyecto delEstado Novo, a pesar de haberlo apoyado en 1930. Más de una vez tuvo que lidiar a puñetes en el ring de la redacción con los poco letrados censores gubernamentales que atrasaban la salida del matutino.
En 1944 inauguró la Radio O’Globo.Sintonizóotros gustos del brasileño, con transmisiones de fútbol y radionovelas. El “gran salto” económico financiero llegó con la TV. En Brasil, la década de 1960 fue de dictadura y... televisión, como en muchos otros países del continente. Del Presidente Juscelino Kubitschek obtuvo una concesión de TV en 1957 y a principios de los años 60 consiguió otra con el Presidente Joao Goulart.
Pero la clave mayor del éxito, la llave que abrió el chorro en grande, fueron las tele novelas de la década de 1980. El capítulo final de Roque Santeiro no fue visto por más gente en 1985 porque la audiencia fue total y quien no sintonizó O’Globo debe haber estado realmente impedido por causa mayor. La novela brasileña destronó al folletín mexi- cano en América Latina, lo redujo a un ejercicio aburrido de principiantes. Fue la mina de oro que catapultó al Marinho de la mitad de los años 1980, cuando ya tenía 60 de edad. La programación de TV Globo conserva hoy el 50% de la audiencia total de Brasil. Su com- petidor más amenazante es la poderosa red de la Iglesia Universal del Reino de Dios, capitaneada por el obispo Edir Macedo.
Joao Goulart le dio a Marinho una concesión de TV, “un favor de gobierno”, pero igual apoyó en 1964 el golpe militar orquestado por Estados Unidos que lo depuso. Goulart
pretendió la reforma agraria, la nacionalización de las refinerías de petróleo y el fin de la evasión de capitales. Para evitar “el mal mayor del comunismo”, porque la demanda de reforma agraria prendía en toda América desde las experiencias de México (1910) y Cuba (1959), Estados Unidos recomendó una reforma mínima como doctrina oficial de la Alianza para el Progreso de John Kennedy. En esos años, los intereses estadounidenses estaban más focalizados en los recursos mineros y energéticos que en las extensas plantaciones de banano de América Central, ésas que sellaron el derrocamiento del ex coronel Jacobo Arbenz Guzmán en la Guatemala de 1954, también por pretender una reforma agraria siguiendo la versión latinoamericana de México, continuadoras del cambio de la propiedad rural institucionalizado por el viejo capitalismo europeo con la Revolución Francesa y recomendadourbi et orbeen numerosas encíclicas papales
TV O’Globo salió al aire en 1965 para disputarle un mercado de audiencia de 600.000 aparatos a tres canales preexistentes, Tupí, Record y Excelsior. En EE.UU. existían 50 millones de receptores y en Chile, unos pocos miles. Marinho derrotó a la competencia, pero antes hizo una alianza con los estadounidenses para obtener plata a fin de construir la estación. Le vendió el 49% del negocio a Times-Life a cambio de construir y equipar estudios por US$ 5 millones.
Sin embargo, omitió un detalle. LaConstitución de la época, como en casi toda América Latina, no permitía la presencia de extranjeros en los medios de comunicación. Pero el dictador Humberto de AlencarCastello Branco manejaba laLey y el Parlamento, de manera que obtuvo una exoneración legislativa para su amigo.
Nada de esto le gustó a la competencia. Assis de Chateaubriand, dueño de Tupí y pionero de la TV en Brasil, muy enojado lo llamó “negro alquilado”, “retrasado mental sin remedio”... En 1969 se deshizo de Times-Life comprándole los estudios en US$ 3,8 millones con un préstamo City Bank garantizado por sus numerosos bienes inmuebles, movida tan audaz como la compra de la rotativa de los años 30. O’Globo se había ganado un espacio y Marinho lo quería suyo, brasileño.
Cuando cayeron las dictaduras en la década de 1980, Marinho volvió a enten- derse con los civiles... y a presionarlos. “Yo discuto con el ministro de Defensa, pero no con Roberto Marinho” habría dicho Tancredo Neves mientras formaba su gobier- no. Neves murió antes de comenzar a gobernar, pero alcanzó a nombrar como minis- tro de Comunicaciones a un amigo de Marinho, Carlos Magalhaes, confirmado luego por el Presidente José Sarney. A cambio de los favores gubernamentales vía Maga- lhaes, también propietario de una estación –TV Bahía–, en 1987 Marinho expulsó de la cadena O’Globo a TV Aratu, afiliada a la red desde hacía 18 años, para poner en su lugar a TV Bahía.
Las novelas
El nuevo tipo de novela emergió en las décadas de 1970 y 1980, de la pluma de escritores forjados bajo la dictadura militar. El motor de tanta creatividad fue la búsque- da de fórmulas inteligentes para evadir la censura y denunciar el tema universal del abuso de poder. La nueva novela exaltó valores culturales locales, privilegió el entorno geográfico, no estuvo centrada en la clásica dicotomía maniqueísta del “el bien y el mal”, super explotada por bodrios y “culebrones” mexicanos, venezolanos y la produc- ción de guionistas latinos de Miami. La televisión todavía seguía siendo radio, “vista” en el receptor tal como en el antiguo auditorio, con poca imagen. El paradigma “llorar es un placer”10, que llegó al clímax con El derecho de nacer –del cubano Félix Caignet– estaba absolutamente agotado.
Los nuevos personajes brasileños se insertaron en la condición humana universal, recogieron todos los mitos locales y universales del hombre y del héroe, en particular de los griegos. En Pantanal están presentes el realismo mágico latinoamericano, la belleza del entorno natural y la recreación de todos los mitos griegos eternos, comenzando por el baño de una Afrodita criolla interrumpido por el cazador. Los protagonistas conforman la diversidad de etnias, razas, creencias, culturas, tal como se da en la realidad, con un abanico de protagonistas negros, blancos, mulatos, emigrantes árabes, mestizos, italianos, portugueses, españoles, emigrantes de toda proceden- cia...
Los escritores lograron un folletín audible y exportable de gran valor estético a partir de temas y personajes locales y universales, inserto en la realidad brasileña, con todas sus creencias y problemas, potenciando las virtudes locales, las costum- bres, la industria, todo lo que es “nacional”, para una audiencia propia y foránea. Y ese carácter nacional y a la vez universal convirtió a las nuevas novelas en un produc- to exportable no sólo a toda la región. Los brasileños transformaron la industria del folletín en una gran escuela de autores con una estructura de actores trabajando la cotidianidad y la realidad nacional, la problemática del brasileño común, recuperan- do la memoria histórica del país, exaltando en los exteriores las bellezas nacionales, promoviendo indirectamente el turismo y la exportación. Para hacer todo eso se re- quirió talento. Mucho talento.
Marinho fue protector de ese talento aunque tuviera signo “comunista”, por nego- cios más que por afinidad ideológica. Brasil vivió un proceso similar al de “la industria del sueño americano” que fue el Hollywood de las décadas de 1940 y 1950, “infiltrado” por actores y escritores “anti norteamericanos” o “comunistas”, o sea, estadounidenses críti- cos pero, a la vez, excelentes autores y actores.
La persecución encabezada en EE.UU. por el senador Joseph Mc Carthy, el gran inquisidor republicano, libró su cruzada con la ayuda de soplones y falsas acusaciones, generalmente de actores mediocres como Ronald y Nancy Reagan, y cobró víctimas como Charles Chaplin. Del mismo modo, la dictadura del mariscal Humberto Alencar Castello Branco desató una caza de brujas en el mundo artístico brasileño, incluida la televisión. Un gran maestro de la escuela dramática de la nueva televisión brasileña fue el novelista Jorge Amado, quien jamás ocultó sus ideas marxistas (falleció en agosto del 2001) y siempre escribió para O’Globo. Marinho se resistió a la purga con una frase que fue famosa: “A mis comunistas los mando yo”.
La mayor satisfacción de su vida como ser humano fue cumplir –1984– el sueño de casarse con la ex Miss Francia Lily Carvalho, nacida en Alemania, ex esposa de Horacio Carvalho, dueño del antiguo Diário Carioca. Es la magia clásica del negro que sueña la rubia. Marinho tenía dos matrimonios anteriores a cuestas y 59 años. Lily, 16 años menos. La pareja vive al pie del Cristo Redentor de Río de Janeiro, en una mansión rodeada de verdes jardines, flamencos, pájaros y adornada con muchas obras de arte originales, Chagall, Léger, Portinari... Los negocios están a cargo de los hijos, todos de su primer matrimonio con Stella Goulart. El final es como en la telenovela en que todos terminan felices.