Personal hiperconectado vs. brecha digital
En este sentido me cuesta mucho hacer una propuesta concreta. En un extre- mo, tenemos el profesional hiper-conectado, pero en el otro extremo, la brecha digital. El profesional hiper-conectado tiene la problemática de estar siempre conectado, ¡qué cansino! Creo que es por no tener una autoestima suficiente que le permita no conectarse. ¡Hay que fortalecer la autoestima para no conectarse!
Para los profesionales que estamos en la sociedad de la información, la comu- nicación en red es esencial. Obviamente no es lo mismo que la comunicación pre- sencial. Los expertos constatan que al comunicarnos tan sólo un 7 % de la comu- nicación lo transmiten las palabras, mientras que el 93 % es emocional, postural… ¡En el correo electrónico estamos utilizando sólo el 7 % de la potencia comunica-
dora! Es, obviamente, otro canal de comunicación. El móvil también es otro canal para el que estoy desarrollando una habilidad especial al intentar descifrar lo que me intentan decir a través de escuchar sólo las sílabas pares, debido a la falta de cobertura. Cada canal de comunicación requiere habilidades distintas. El correo electrónico en sí es todo un arte, como lo es coordinar equipos virtuales o equipos en red. Pero cada vez más gente trabajamos así. Todos estos canales ponen a prue- ba nuestra capacidad de gestionar el tiempo, lo que es todo un arte.
En cualquier caso, esto es un extremo, el de los pioneros, pero tenemos el otro extremo, el de la brecha. Entonces, para ellos, para los desfavorecidos, ¿qué son y para qué sirven las tecnologías? ¿Estamos siendo capaces de construir una Sociedad del Conocimiento entre todos y todas? Porque son las mujeres y los hom- bres, los jóvenes y los profesionales, los mayores y la población activa, los colecti- vos que tienen especiales dificultades, quienes tienen que protagonizar el cambio. Los jóvenes no tienen barreras con los aparatos tecnológicos, pero eso no quiere decir que tengan más criterio.
Género y TIC
En lo que a los problemas de género se refiere, he trabajado mucho más que con otros colectivos y opino que la sociedad red es un proceso de cambio y que por tanto es el mejor momento para transformar modelos. Tenemos la oportunidad de situarnos alineadas con el cambio, y no al bies, que es como estamos las mujeres. Eso tiene mucho que ver con los nuevos modelos profesionales, con la conciliación de la vida profesional y personal, con poner en positivo lo que es invisible ahora mismo, como es el cuidado de las personas. Si le preguntas a cualquier persona qué es lo más importante para ella, te responderá con el nombre de su padre, hijo, esposa… Pero, después, si te paras a analizarlo, se te rompen los esquemas al com- probar la falta de correlación entre las prioridades vitales y el tiempo real que les dedicamos. Sobre todo, la sociedad red introduce un concepto que espero sea un aliado de las mujeres, cual es la flexibilidad. Tenemos que ser capaces de utilizar a nuestro favor la flexibilidad que permiten las tecnologías. La flexibilidad es una aliada de las mujeres y en ese sentido el teletrabajo, como posibilidad de trabajar desde casa algún día sin un horario rígido ni obligatorio, introduce una flexibilidad que nos puede venir bien a las mujeres.
“Las mujeres tenemos la oportunidad de situarnos aline-
adas con el cambio, y no al bies, que es como estamos”
Mayores y población activa
En lo que se refiere a mayores y población activa, hay que destacar también cambios importantes. En 1980 el periodo de actividad iba desde los 23 a los 65 años, mientras que ahora es desde los 30 hasta los 48, como te descuides. Así que más vale que vayamos integrando jóvenes y dejando hueco para los mayores. Cuando pensamos en determinados colectivos hay que partir de la base de traba- jar desde las necesidades de cada uno.
Colectivos con riesgo de exclusión
Desde el Aula de Solidaridad (www.aulasolidaridad.org) estamos trabajando en el proyecto “Empresa mestiza, entre dos orillas”, sobre inmigración, y nos damos cuenta de que cuando alguien tiene que resolver una necesidad lo que has de hacer es dotarle de los medios e instrumentos necesarios, que ya se encargará él de decirte por dónde quiere ir.
Hay un estudio muy interesante de la Universidad Pontificia de Comillas reali- zado en colaboración con la Fundación Telefónica. Se pregunta a 1.300 organizacio- nes sociales y ONG, que para qué usan las tecnologías. Resulta que las que desta- can más en el uso de las tecnologías son las asociaciones de inmigrantes, ya que como herramienta de comunicación cuando estás fuera de tu país tiene un valor incalculable.
En cualquier caso, el portal “Madrid entre dos orillas” (www.entredosorillas.org) es un proyecto que pretende dar el mensaje de que la inmigración es un valor y que además hay que verla como un ciclo amplio: “éramos emigrantes, somos inmigran- tes”. Os invito a visitarlo. Es un proyecto en el que participan muchas organizaciones y que lidera Fundación Directa con Casa de América y está cofinanciado por el Fondo Social Europeo. En el proyecto “empresa mestiza”estamos trabajando en lo que tiene que ver con la alfabetización, partiendo de cómo el conocimiento de las nuevas tec- nologías que tienen los inmigrantes, derivado de sus necesidades de comunicación, se transforma en una herramienta de apoyo para su inserción socio-laboral.
Jóvenes
Y en el centro del debate, yo dejaría una última idea que tiene que ver con los pilares conceptúales de nuestro proceso de alfabetización y que se refiere a los jóve-
nes. Y es que estamos yendo de un modelo de trabajo asalariado a “un-no-sabemos- qué”. A mí eso me parece lo más importante. Los agentes socializadores por excelen- cia (familia, escuela, sociedad) seguimos preparándoles para un trabajo para toda la vida y unos ingresos más o menos estables, cuando realmente los jóvenes en esta sociedad red se están enfrentando a entornos turbulentos. Por eso, una parte de la alfabetización digital es prepararlos para esos entornos inestables.
¿Quiénes?
¿Quiénes? Todos. El ministerio puso en marcha una iniciativa, que culminó en dos libros, uno para la cumbre de Ginebra y otro para la de Túnez (www.desarrollo- si.org), que se centraban precisamente en la e-inclusión y el e-aprendizaje, porque justamente éramos incapaces de separar ambas reflexiones. En el segundo, des- pués de haber escuchado 50 experiencias prácticas de organizaciones, empresas, sociedad civil, administraciones, etc., seleccionamos siete temas que, entre todos los expertos que estábamos allí, pensamos que eran los necesarios para garantizar el e-aprendizaje y la e-inclusión. De las cosas más estimulantes que brindan las tec- nologías de acceso a la información y el conocimiento, una es que pueden encon- trarse atajos para el desarrollo de las comunidades desfavorecidas.