A finales de la década de los noventa podían observarse dos tendencias globales que marcaron el de- sarrollo de la cobertura del FDL en Wiwilí: la primera se refiere al aumento del porcentaje de clien- tes acomodados en la cartera y a una relativa exclusión de las familias con menos posibilidades eco- nómicas; la segunda, al cambio de una estrategia de concentración hacia una mayor dispersión geo- gráfica del capital.
Composición de la cartera: hacia los sectores más acomodados
A partir de 1994, y con más celeridad a partir de 1997, la cartera empezó a crecer, especialmente en términos monetarios. Según el cuadro 1, que muestra su desarrollo global, el número de préstamos creció de 135 en 1994 a 473 a finales de diciembre de 1999, o sea, hubo un crecimiento de 250%.7 Al
mismo tiempo, la cartera colocada creció de unos 18,000 dólares en 1994 a más de 900,000 en 1999, o sea, tuvo un aumento de 4908 %.
Evidentemente, el FDL ha crecido mucho más en cartera que en clientes. Parte de esta diferencia sig- nificativa entre crecimiento en cartera y en clientes se puede explicar por el hecho de que clientes ya existentes cada vez prestaron más dinero al FDL.8 Sin embargo, la mayor parte de la diferencia se puede explicar por el aumento relativo de clientes medianos y grandes en la cartera del FDL. El cua-
Cuadro 1. Desarrollo global de la cartera del FDL en Wiwilí
dro 2 confirma eso. Si comparamos el nivel de riqueza (valor estimado de la casa, tierra, bienes de capital) entre los clientes que entraron antes de 1997 y los que entraron después, podemos ver que el patrimonio promedio de los clientes nuevos es mucho más bajo que el de los que entraron des- pués de 1997.
Los principales factores explicativos del aumento del número de clientes acomodados en la cartera al costo de una relativa exclusión de los clientes menos acomodados, son, sobre todo, de carácter fi- nanciero. En primer lugar, es más eficiente en términos de costo por dólar cartera, prestar montos grandes. Muchas de las actividades (visitas a las fincas, proceso administrativo) son las mismas pa- ra préstamos grandes y para pequeños. Una mezcla entre éstos permite utilizar la rentabilidad de los préstamos grandes como un subsidio para los pequeños. Incluso, colocar préstamos grandes fa- cilita expandir con más rapidez la cartera para lograr cierta escala de operaciones y cubrir los gastos propios de las operaciones crediticias. Con el fin de reducir los costos de operación, se escogía a mu- chos clientes que vivían cerca de las vías de comunicación, donde era más fácil visitarlos. Otro me- canismo rápido, barato y confiable para colocar dinero era priorizar a los usuarios ya conocidos en los desembolsos de los préstamos. Con el fin de reducir los costos, se aprovechaba las visitas que el cliente había hecho al banco para tramitar préstamos anteriores, y así desembolsar los nuevos. Otra razón es que la aplicación de los nuevos criterios de selección, especialmente los requisitos de ga- rantía física y la capacidad de pago, discrimina a familias rurales menos acomodadas. Por último, el proceso de profesionalización y el nuevo énfasis en los aspectos financieros cambió la visión de desa- rrollo del personal del FDL. De esa manera, la búsqueda de clientes dinámicos (comerciantes, produc- tores acomodados) que juegan un papel clave en la economía local, se justificaba no sólo por factores financieros, sino también por una visión de desarrollo implícita con base en la idea de "goteo".
Concentración/dispersión geográfica de la cartera
Aunque después de 1993 la cartera del FDL continuó expandiéndose en algunas de las comarcas donde ya era conocido, esta institución entró en muchas zonas nuevas de forma rápida y superficial, en primera instancia, buscando clientes con capacidad de absorción para sostener metas de expan- sión en cartera. Este tipo de expansión fue facilitado por la creciente reputación del FDL. Entonces, la expansión en cartera con base en una estrategia que favorecía a los sectores más acomodados, al mismo tiempo llevó a un proceso de expansión y mayor dispersión geográfica. El cuadro 3 confirma que los clientes que entraron antes de 1997 están más concentrados geográficamente que los que en- traron después. Esta relación no sorprende, ya que son contados los productores más acomodados en cada comunidad.
Cuadro 2. Diferencia entre patrimonio promedio de los clientes actuales (diciembre 1999) que entraron antes y después de 1997
De lo anterior se puede deducir que la diferencia entre las comarcas viejas de mayor penetración y muchas de las comarcas nuevas no se debe a una simple diferencia de tiempo; es decir, suponer que hubo un incremento paulatino del número de clientes en las comarcas viejas y a la vez pensar que pasaría lo mismo en las comarcas nuevas. Al contrario, la entrada en las principales comarcas viejas como por ejemplo Zacateras, Las Pozas y (el centro de) Plan de Grama fue de una manera relativa- mente "masiva", es decir, en el primer año entraron varios clientes de éstas en el banco. Incluso, el FDL "castigó" a unas comarcas con baja recuperación de los créditos al decidir no expandirlos más, lo cual impedía una concentración aún mayor de la cartera en esas zonas. En cambio, en la mayoría de las comarcas "nuevas" donde el FDL entró en 1997 o después, sólo cubrió a uno o dos clientes por cada una. Fue hasta finales de 1999 cuando entraron más (véase cuadro 3; véase también Vaessen et al., 2000 para una ilustración más detallada). Evidentemente, este dato de una cobertura muy se- lectiva y limitada al nivel de comarca presenta un tema interesante de reflexión más profunda des- de el punto de vista de perspectivas para el desarrollo. Antes de reflexionar más sobre este punto de- beríamos considerar primero el tema de la inserción social del FDL en el territorio.