6. La emergente diplomacia pública de la Unión Europea
6.2. El despertar de una verdadera diplomacia pública
La política exterior de la Unión Europea necesita de una gran labor de comunicación estraté- gica para llegar a una opinión pública heterogénea y dispersa a lo largo y ancho del planeta; también dentro de sus fronteras. Esa necesidad se traduce en la elaboración de una comu- nicación efectiva que favorezca y refuerce las relaciones y la confianza: “Una acción exterior requiere varios elementos presentes a lo largo de la historia: identidad, reconocimiento de intereses, definición de objetivos, disposición al uso de la fuerza si fuera necesario”4. Con estas palabras, F. Portero se acerca a los principios por los que se configura la diplomacia pública, pero, sobre todo, busca aquella efectividad que es medida por el reconocimiento de unos intereses comunes.
La estabilidad institucional que otorga la comunicación es el principal activo con el que cuen- ta la Unión para desarrollar sus políticas de soft power: “La Unión Europea es uno de los logros políticos más espectaculares de la historia reciente […] La Unión Europea no sólo es un pro- ceso de convergencia continental, también es un formidable instrumento de estabilidad”5. Para compactar esa estabilidad y construir una Unión Europea más uniforme en todos los sen- tidos, también conforme a su política exterior, la comunicación es un factor esencial, ya que es el principal factor que en todo sistema social introduce equilibrio.
Por esta razón, en la Europa de comienzos de siglo se trazaron una serie de vías con la inten- ción de reforzar este cometido:
a) La primera de ellas fue el Plan D (democracia, diálogo y debate), una plataforma que fue puesta en marcha por la Comisión el 13 de octubre de 2005 para “fomentar un debate más amplio entre las instituciones democráticas de la Unión Europea y los ciudadanos”6. Un debate público en el seno de la UE.
4. Ibídem nota 25, pp. 219-230.
5. Portero, F., “La atracción europea”, ABC, 14 de octubre de 2008.
6. Comisión Europea, Plan D: democracia, diálogo y debate, Oficina de Publicaciones de la Unión Europea, Bruselas, 13 de octubre de 2005.
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Orientado de esta manera, el Plan D puede considerarse, técnicamente, como un primer intento de diplomacia pública europea, todavía más si como objetivos se propuso lo siguiente: “Debe contemplarse como una acción complementaria de otras iniciativas o programas, en curso o pro- puestos, por ejemplo en materia de educación, juventud, cultura y promoción de una ciudadanía europea activa”7. Así, no cabe ninguna duda de que esta iniciativa supone el intento por conectar las instituciones con una opinión pública concreta. La influencia de la UE es un objetivo que, junto con la comunicación, también pasa por la cultura y por la educación.
Este Plan D se complementa muy directamente con el anterior “Plan de acción para mejorar la comunicación de la Comisión sobre Europa”, de julio de 2005.
Dentro del Plan D se señalaron, de manera orientativa, una serie de grupos de debate sobre los que iniciar el proceso de diálogo:
El desarrollo económico y social de Europa, entre los que destaca su capacidad de gene-
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rar crecimiento y empleo, maximizando los efectos de la estrategia de Lisboa; el debate sobre los valores comunes en que se basan los modelos económicos y sociales en Europa o la cuestión acerca de las reformas necesarias para hacer frente a la competencia mun- dial y las condiciones de un desarrollo sostenible.
Percepción de Europa y de las tareas de la Unión: se pretendía alimentar el diálogo
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partiendo de los logros históricos y de los beneficios concretos que la Unión aporta en la vida diaria.
Fronteras de Europa y su papel en el mundo: la perspectiva de las nuevas ampliacio-
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nes, la capacidad de la Unión para acoger nuevos miembros, la seguridad general del continente en relación con sus vecinos o la influencia de Europa en relación con los otros grandes bloques.
b) La segunda vía de equilibrio es el Libro Blanco sobre una política europea de comunicación, de febrero de 2006. Una vez más se pretende el acercamiento al ciudadano y se deja entrever la preocupación de Bruselas por la opinión pública, tanto de dentro como de fuera de las fronteras comunitarias: “Existe una percepción general de que hay que hacer más, ya que la comunica- ción ha seguido siendo, en demasía, un asunto de Bruselas centrado en gran parte en decirle a la gente qué hace la UE y prestando menos atención a escuchar las opiniones del público”, y con- tinúa matizando que “la comunicación debe convertirse en una política de la UE por derecho propio, al servicio de los ciudadanos, y basarse en un diálogo auténtico entre las personas y los responsables políticos y en un animado debate entre los propios ciudadanos”8.
El propio Libro Blanco reconoce una esfera pública europea en donde se desarrolla la vida polí- tica en la que conviven los asuntos nacionales de cada país miembro y los asuntos propiamente europeos.
7. Ibídem, 13 de octubre de 2005.
8. Comisión Europea, Libro Blanco sobre una política europea de comunicación, Oficina de Publicaciones de la Unión Europea, Bruselas, 1 de febrero de 2006.
DIPLOMACIA PÚBLICA EUROPEA
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Por último, añade cinco ámbitos de actuación:
Definición de principios comunes, en donde se advierte que el derecho a la informa-
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ción y a la libertad de expresión son la clave de la democracia en Europa.
Refuerzo del papel de los ciudadanos, siendo aquí el lugar idóneo para la implantación
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del Plan D.
Trabajo con los medios de comunicación y con las nuevas tecnologías.
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Comprensión de la opinión pública europea, donde juega un papel importante el Euro-
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barómetro.
Colaboración de los Estados miembros, de las instituciones, de las políticas regionales
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y locales, de los partidos políticos y de las organizaciones sociales.
Por lo tanto, la diplomacia latente de la Unión Europea comienza por dar fuerza y valor ins- titucional a la comunicación que, en los últimos años, se ha visto como una necesidad, tal y como lo percibió Javier Noya en su libro de 2007, donde hacía referencia a la llamada crisis de las caricaturas que había sucedido un año antes. En este episodio los países ára- bes vertieron severas críticas contra Europa tras la publicación, en un periódico danés, de una serie de caricaturas de Mahoma y la Unión Europea no tuvo capacidad de respuesta inmediata.
Es en esta serie de sucesos en donde entra en juego la estrategia de diplomacia concebida a varios niveles o dimensiones.
En primer lugar, la reacción a las informaciones y noticias (como debió ocurrir en el caso de las caricaturas) es un primer esfuerzo centrado en el corto plazo. En este primer nivel, conocido como gestión de noticias, es donde mayor esfuerzo periodístico se debe realizar. Puesto que los medios de comunicación son, generalmente, el vehículo principal de conocimiento y el que más rápidamente llega a los ciudadanos de una manera masi- va, las estrategias de gestión de información han de conocer su funcionamiento y saber administrar las informaciones que mejor se adecuan a los intereses de, en este caso, la Unión Europea.
Un segundo nivel se corresponde con la creación y el mantenimiento de una comunicación estratégica. Se instala en el medio plazo y su carácter ya no es tan reactivo. El establecimiento de una agenda mediática y la utilización de actividades y eventos con el fin de reforzar men- sajes y percepciones serán sus objetivos fundamentales. En este nivel se abren más canales, además de los meramente informativos.
En último lugar se encuentra la dimensión más alta y principal de toda estrategia de diplo- macia pública, esto es, la construcción de relaciones. Es una labor que requiere del largo plazo, de la perseverancia y de un trabajo constante. La finalidad de la creación de relacio- nes es alcanzar altos niveles de confianza para poder establecer diálogos beneficiosos para el interés general del país o la institución política representativa en cuestión.
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Fases en las que trabaja la diplomacia pública
1. Gestión de noticias. 2. Comunicación estratégica. 3. Construcción de relaciones. Corto plazo (horas, días). Medio plazo (semanas, meses). Largo plazo (años).
Carácter reactivo. Carácter reactivo/proactivo. Carácter proactivo. Medios de comunicación. Apertura a varios canales. Todos los niveles.
Información. Diálogo, comunicación. Confianza.
Fuente: Elaboración propia.