• No se han encontrado resultados

EL DIFERENCIAL SEMÁNTICO

El yo del mexicano

EL DIFERENCIAL SEMÁNTICO

Esta prueba psicológica fue ideada y desarrollada por el doctor Charles E. Osgood y colaboradores del Instituto de Psicolingüística de la Universidad de Illinois. Este test psicológicolpretende medir el significado afectivo o emocio- nal de los conceptos, y se le considera la más grande contribución de las últi- mas décadas a la medición de este aspecto, aparentemente vago o inmedible, al que se llama sentido o significado (no el de diccionario, sino el psicológico) de las palabras, los conceptos, entes o cosas en general. En una ocasión le decía al doctor Osgood que su contribución, que ha culminado en la demos- tración rigurosa de la existencia de sólo tres dimensiones para el sentido o sig-

nificado afectivo de los conceptos, era semejante a la contribución de Aris- tóteles, cuando determinó el número finito de las formas lógicas del pensamiento. Recuerdo cómo, tomado de sorpresa, el doctor Osgood con- testó con modestia científica y buen humor: "Quizás sea así, pero hay que recordar que Aristóteles estaba en desventaja, él no podía utilizar las compu- tadoras". En efecto, sin la presencia de las computadoras, los modelos psico- lógicos, lingüísticos y matemáticos que hubieron de utilizarse para llegar a la comprobación de la hipótesis de un número finito de dimensiones del sentido o significado afectivo, subjetivo, psicológico o connotativo de los conceptos, se hubiese requerido, en el mejor de los casos, de cien años de trabajo. Las computadoras y la utilización sistemática de la metodología científica, inicia- da por el doctor Osgood en el año de 1950, lo llevaron a la comprobación de la existencia casi universal de las dimensiones del sentido connotativo de los conceptos en más o menos una docena de años.

Como afirma el doctor Osgood, el sentido o significado de los conceptos lo dan, en todos los lenguajes, fundamentalmente los adjetivos. En todos los idiomas existen millares de adjetivos. La pregunta que aparentemente el doc- tor Osgood se hizo fue: "¿Hay detrás de esta inmensa multitud de adjetivos algún número finito de dimensiones del calificar humano? ¿Existen, para lo que llamamos el sentido o significado, características que pudiesen asemejar- lo a los fenómenos físicos? Es decir, si sabemos que desde el punto de vista humano y desde el punto de vista físico, el sonido, por ejemplo, tiene tres características: tono, intensidad y timbre, ¿existen, para lo que llamamos sen- tido o significado, que es un fenómeno psico físico, características o dimen- siones también específicas?

El doctor Osgood contestó estas preguntas siguiendo la metodología científica del psicólogo moderno. No nos extenderemos a mostrar el gran número de formas a través de las cuales se esforzó en contestarlas. A fin de hacer su método comprensivo para el lector, lo ejemplificaremos con uno de los procedimientos que siguió el doctor Osgood, el cual resulta más cercano a las experiencias comúnes de todos.

Es bien sabido que no necesitamos medir la estatura de todos los mexica- nos para saber cuál es su estatura promedio. Los estadísticos, los matemáti- cos, los psicólogos, los biólogos y la mayoría de los científicos han demostra- do que es suficiente tomar una muestra de lo que se quiere medir; cuando esta muestra está bien tomada, es decir, que en ella están representadas adecua- damente las variaciones existentes, el promedio obtenido, aunque la muestra sea muy pequeña, es altamente válido para toda la población, ya sea que se trate de cosas o personas. El doctor Osgood y sus colaboradores escogieron, siguiendo las reglas adecuadas para hacerlo, una muestra de cien sustantivos. A distintas muestras de sujetos, les pidieron que indicaran el primer adjetivo que les viniera a la mente, frente a cada uno de los sustantivos_ Siguiendo este procedimiento, si se tienen cien sustantivos y se les pide a cien sujetos que den el primer adjetivo que les venga a la mente para cada sustantivo, se obtie-

nen diez mil adjetivos. En estos estudios se encontró que de los diez mil adje- tivos, solamente entre mil y dos mil eran diferentes, los demás se encontraban

P+ A+

Evaluación E+

P — Potencia

P —

200

TERCERA PARTE CAPÍTULO 12. EL YO DEL MEXICANO

201

En la figura 3 se observa la forma en que el doctor Osgood diagrama este espacio del sentido o significado.

Figuro 3. El espacio semántico.

Como se observa en esta figura, el espacio del sentido o significado es esférico, y sus dimensiones son la dimensión de evaluación, la dimensión de poder o de potencia y la dimensión dinámica o de actividad pasividad. Como para el fenóméno del color existen las dimensiones de matiz, saturación y bri- llo, para lo que llamamos el sentido afectivo a connotativo de los conceptos existen tres dimensiones: evaluación, potencia y dinamismo. Con esto, se quiere decir que los seres humanos usamos millares de adjetivos calificativos, pero, fundamentalmente, con un enorme número de variantes, a veces poéti- cas, a veces vulgares; simplemente estamos matizando tres dimensiones, una que va desde lo que llamaríamos muy bueno hasta lo que Mamaríamos muy malo, otra que va desde lo que llamaríamos poderoso, fuerte o grande hasta lo que llamaríamos débil, pequeño o impotente y una más de lo que calificaría- mos de dinámico, activo y movido a lo que llamaríamos estático, pasivo o inerte.

Despúes de los experimentos realizados en Estados Unidos, a fin de determinar las dimensiones del sentido afectivo de los conceptos, y a partir de 1960, el doctor Osgood y sus colaboradores pidieron la cooperación de investigadores en ciencias del comportamiento de 20 países con 20 lenguas o culturas distintas. Dentro de cada cultura y dentro de cada lenguaje se siguie- ron los pasos que ya se habían seguido dentro de los Estados Unidos, es decir, en cada país se desarrolló un diferencial semántico desde el primer paso. En cada uno de los países investigados —que ya para 1971 llegaban a 25— se encontró, con ciertas diferencias de matiz, en el sentido de las dimensiones

fundamentales, que existían tres dimensiones del sentido o significado de los conceptos: la de evaluación, la de potencia y la de dinamismo. Finalmente, se juntaron los datos de todos los experimentos locales —en los cuales el diferen- cial semántico local se utilizó para calificar a los mismos cien sustantivos con sujetos locales— para forjar una sola, inmensa y mundial matriz de correlacio-

nes, y se le aplicaron varios procedimientos de análisis factorial. Esta vez el análisis factorial se realizó sobre todos los datos de todas las naciones, con todos los juicios adjetivales en todas las escalas desarrolladas independiente- mente en cada nación y sobre la misma muestra de cien sustantivos. Este aná- lisis, llamado análisis factorial pancultural, una vez más identificó tres dimensiones del sentido o significado afectivo de los conceptos: una dimen- sión de evaluación, una de potencia y una de dinamismo.

El diferencial semántico del idioma español

En México, al mismo tiempo que se efectuaban los estudios para desarro- llar el diferencial semántico en otras naciones, nosotros, con la colaboración de estudiantes del Colegio de Psicología de la Universidad Nacional Autóno- ma de México, desarrollamos el test del diferencial semántico del idioma español. Este test puede tomar un gran número de formas —como lo hemos ilustrado en un libro publicado en 1975 (Díaz-Guerrero y Salas)— acerca de esta prueba psicológica, para medir el significado emocional de los concep- tos en nuestro idioma. La serie de escalas adjetívales que se utilizaron para for- mar el diferencial semántico mexicano, y que se iban a utilizar en los estudios de comparación transcultural, fueron aquellas que en el análisis factorial pan- cultural aparecieron altamente correlacionadas con las utilizadas en todos los demás países. Esto con el fin de que el instrumento de medición tuviese el mismo significado en todas las naciones. Dicho de otra manera, se trata de un "metro" que represente bien el estándar. Se dice que todos los metros lineales que existen en el mundo son iguales al metro patrón o tipo que se conserva en París. La serie de escalas que se utilizaron en México para hacer la justa com-

paración transcultural de los conceptos, queda ilustrada en la tabla I.

El Atlas mundial de significados

Los datos que se utilizan en esta serie de artículos acerca del yo del mexi- cano pertenecen al autor, como investigador principal para México en el estu- dio del Atlas mundial de significados, realizado en colaboración con el doc- tor Osgood e investigadores en las 20 naciones de que hemos hablado. En este programa de investigación, el concepto del yo es uno de los 600 concep- tos utilizados. En el presente escrito exploraremos la relación de significado emocional que guarda el concepto del yo en el mexicano, con conceptos representativos de las distintas edades, de la familia principal y colateral y de los "demás", y de ocupaciones diversas. Esperamos así poder contestar a la