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El “factor” agua desde el punto de vista silvicultural

In document Libro Ecologia Forestal (página 136-142)

gicos fundamentales

5.10 El “factor” agua desde el punto de vista silvicultural

El agua es un factor ecológico que frecuentemente limita la producción forestal, bien por esca- sear, bien por exceso.

Los problemas del régimen hídrico de las plantas toca al silvicultor diariamente en su actividad práctica eligiendo especies para la repoblación, manejando los viveros, tratando de lograr rege- neración natural, etc.

Uno de los problemas más importante de la Silvicultura, es la elección de las especies para la re- población, puesto que la constitución ecológica de las especies elegidas debe corresponder al régimen hídrico, tanto atmosférico como edáfico del sitio en consideración. Resulta lógico, que en los ecotipos áridos no es posible emplear especial mesofíticas. Sin embargo, a veces resultan exi- tosa la aplicación de especies que en condiciones naturales crecen en suelos áridos en suelos de humedad favorable, puesto que la distribución en la naturaleza no debe reflejar la exigencia hídrica de la especie, pero puede ser producto también de otros factores, sobre todo de la compe- tencia.

Con respecto a este hecho, las clasificaciones empíricas que se emplean a menudo en la Silvicul- tura no deben siempre expresar la exigencia verdadera. No obstante, para la práctica tales clasificaciones, aunque sean empíricas, pueden servir bien como una guía para evitar errores graves a los silvicultores menos experimentados.

Sin embargo, merece mención que la mayoría de tales clasificaciones no consideran en grado suficiente el régimen hídrico de los suelos. En algunos suelos (sobre todo en suelos más o menos pesados de llanuras - suelos “sabanosos”) se presenta una oscilación enorme de la humedad la que no soportan muchas especies, incluso las que se consideran resistentes contra la sequía. Algunas especies forestales que exigen grandes cantidades de agua (especies a veces llamadas “derrochadoras”) se han empleado en muchas ocasiones como “bombas” naturales para desecar los suelos pantanosos (Eucalyptus, Salix, etc.).

También la introducción de las especies maderables debe tomar en cuenta la exigencia hídrica de la especie que se introduce. Por regla general la mayor probabilidad de éxito se presenta si los lugares de distribución natural y de introducción son de clima parecido (homoclima) lo que pue- de evaluarse debido a distintos índices (hídricos, etc.).

Sin embargo, a menudo los valores “promedios” no son suficientes ya que sobre el éxito de la in- troducción pueden decidir valores extremos, sobre todo mínimo y la frecuencia de tales extre- mos.

En muchas ocasiones se ha observado que las especies introducidas prosperan bien en estado joven, presentándose más tarde, por regla general, en la fase del incremento máximo, una depre- sión del crecimiento hasta la muerte. Eso puede deberse a falta del agua, ya que en la época del incremento máximo coincide con el máximo del consumo del agua.

Por eso puede considerarse como exitosa la introducción sólo al pasar la especie su máximo in- cremento.

En el marco de una misma especie pueden presentarse poblaciones parciales (Ecotipos, razas) las cuales son en distintos grados resistentes contra la sequía.

Las diferencias entre los distintos ecotipos pueden ser a veces grandes, en cuanto a la resistencia contra la sequía, y es necesario tomarlas en cuenta en la repoblación, aunque no se trate de espe- cies introducidas.

Los mayores errores en relación con el régimen hídrico de las plantas se cometen en la produc- ción, durante el saque de las posturas de vivero, durante el transporte al lugar destino y durante el propio plantío.

Una corta exposición de las raíces al sol, ya puede provocar la desecación de las mismas, lo que se refleja en la mortalidad elevada (véase la figura 5.16) de las posturas plantadas.

Por eso las posturas deben protegerse contra la desecación y demasiada transpiración, ya que se producen por el viento, radiación solar alta, etc. En la práctica eso significa proteger las posturas contra el viento (que aumenta sobre todo durante el transporte de las mismas en carros protegi- dos con lonas). Estas reglas hay que mantenerlas cuidadosamente, sobre todo manipulando las posturas de raíz desnuda durante los días calurosos, ventosos y de baja humedad relativa del aire, aunque ni en condiciones favorables es posible descuidarlas.

En los últimos años se ha introducido en la práctica forestal el empleo de defoliantes y anti- transpirantes químicos que tienden a reducir la transpiración demasiado durante la manipulación de las posturas.

Figura 5.16 La relación entre la mortalidad de las posturas (Pseudotsuga douglosu) y la exposi- ción de las mismas al sol antes de ser plantadas. Promedio de 50 posturas por cada exposición , según R. K. Hermann (1961) -modificado-, citado por Samek (1970). La práctica de la reducción de la transpiración se aplicó en la Silvicultura ya hace mucho en for- ma de reducción de follaje por la poda. Estos procedimientos se han aplicado con éxito tanto en las latifolias como en las coníferas. Esta reducción tiene que disminuir el área de transpiración en el lugar en que se establece el contacto de las raíces de las posturas transplantadas con la tierra, es decir, tiene que relacionarla adecuadamente la transpiración y la absorción del agua (cociente “masa aérea “, masa de las raíces). Las posturas que poseen un sistema radical muy pobre (sea por causas naturales, sea por ser dañadas durante la manipulación) no tienen mucha oportunidad de sobrevivir al transplante y resulta, en la mayoría de los casos más económico “descartarlos” (desecharlas ya en los viveros) para evitar el transporte y plantación, que son asuntos costosos.

La fecha de la repoblación debe también corresponder al régimen de las precipitaciones sobre todo el transporte de especies siempre verdes y de actividad continua hay tratar de realizar el transplante al comienzo de las lluvias, es decir, no antes, pero tampoco muy tarde, ya que en ese caso la postura no tiene tiempo suficiente para regenerarse adecuadamente su sistema radical, lo que es de gran importancia sobre todo el emplear posturas de raíz desnuda o de raíces podadas. Tampoco puede excluirse que hasta la hora del día puede influir la mortalidad; así por ejemplo Hermann citado por Samek (1970) reporta mayor mortalidad de posturas plantadas por la tarde pero la diferencia no era estadísticamente significativa.

Sin lugar a dudas más importante que la hora de transplante es la manipulación de las posturas antes del mismo. De lo dicho resulta una divisa importante: trata de acortar el lapso entre el sa-

que del vivero y el propio plantío, al máximo. Si eso no es posible, emplear todas las medidas racionales para reducir la transpiración y evitar la desecación de los sistemas radicales.

La relación de “parte aérea: raíces” puede hasta cierto punto regular ya en los viveros por medio de riego adecuado tanto demasiado, como pobre riego no es conveniente. Demasiado riego, so- bre todo en suelos pesados y aplicado el cultivo de postura en envases puede resultar perjudicial, ya que puede causar la falta de aíre. El riego insuficiente puede causar un desarrollo debilitado en las posturas.

Al parecer también desfavorablemente se manifiesta en las posturas cultivadas en condiciones óptimas el trasplante a sitios de humedad insuficiente, ya que las posturas de buenas condiciones hídricas posean una constitución anatómico - morfológica que se manifestará negativamente en los ecotipos de humedad insuficiente y las posturas deben transplantarlas en relación con nuevas condiciones, lo que causa a menudo un “choque” en el crecimiento.

Tanto en los viveros, como en las plantaciones puede influir favorablemente en la humedad edá- fica la aplicación de “mulching”. Como material arrope puede usarse aserrín, turba, gramíneas (de ciega), cintas de polietileno, etc.

El empleo de arrope en los viveros puede ahorrar y en las plantaciones “ablanda” además la competencia de las malas hierbas (sobre todo gramíneas) son las posturas, lo que influye favora- blemente en el desarrollo de las posturas.

La Tabla 5.8 muestra como puede oprimir el arrope el desarrollo de las malas hierbas y en la Tabla 5.9 como influye en la competencia en el desarrollo de los árboles.

Tabla 5.8 Influencia del arrope sobre el crecimiento de las malas hierbas en un cafetal con sombra (Peso verde de malezas en g.m-2) según Awan (1967) citado por Samek (1970).

Sin arrope

arrope (hojas secas)

sin fertilizante fertilizado Sin fertilizante fertilizado

265 957 0 26

Tabla 5.9 El desarrollo de las raíces de manzanas jóvenes (10 x 10 m) en condiciones de distin- tos tratamientos de suelo. Según Oskamp (1933) en Walter (1951) citado por Samek (1970) Profundidad cobertura gramíneas penachos arrancados y colocados en la sup. Arrope de paja Suelos guataqueados 0 – 23 cm 129 228 893 1543 24 – 45 cm 207 327 1233 749 46 – 67 cm 25 67 212 261 68 – 90 cm 7 20 55 62 Parte aérea 0,89 2,1 11,52 11,34 Peso (Kg) de la P. radical 0,39 0,67 2,39 2,61

De la tabla 5.9 resulta con claridad que las malezas (gramínea) compitan seriamente con las pos- turas oprimiendo evidentemente el desarrollo de las mismas, ya que las malas hierbas pertenecen z plantas muy “derrochadoras” y contribuyen así intensivamente a la desecación del suelo (rizos- fera).

La competencia de las malas hierbas, y sobre todo de las gramíneas con las costuras es un aspec- to de la mayor importancia para la producción. A menudo los fallos en la repoblación son acha- cadas a la sequía. No obstante, un análisis más detallado revela que esto no debe ser a menudo la causa principal de la mortalidad elevada de las plantaciones. Así por ejemplo Samek (1969) ha comprobado en los pinares de Cuba Occidental al contrario que aumentando las precipitaciones (de época seca) han aumentado los fallos, lo que se debe al hecho de la presencia de las gramí- neas, las cuales al final han decidido sobre la mortalidad de las posturas.

La competencia por el agua se puede presentar también entre las posturas (bien en la repoblación artificial) bien en la regeneración natural de los árboles (adultos) en la zona de contacto. Los árboles adultos de raíces horizontales que penetran hasta la zona de las posturas absorben gran parte de la humedad edáfica y afectan el desarrollo de las posturas las cuales sufren por falta de agua. A veces un aislamiento simple (cortes verticales del suelo, zanjas, etc.) que interrumpen las raíces extendidas hasta la postura se refleja en aumento del crecimiento de estas.

También en los bosques, sobre todo en relación con la regeneración natural, puede el silvicultor “manejar” las condiciones hídricas al ralear adecuadamente el techo arbóreo. Entonces no cam- bian solamente las condiciones luminosas sino también las condiciones hídricas bajo el dosel del bosque, presentando a la regeneración mayor cantidad de agua penetrada por el techo arbóreo al suelo.

Muchos estudios han demostrado que la escasez de agua normalmente ocurre en los rodales más densos, lo que podría ser aliviado por las prácticas silviculturales tanto por raleos como por un mayor espaciamiento de los árboles (véase la figura 5.17). Además, raleos intensos en rodales de pino en Estados Unidos (loblolly pine) puede aliviar el déficit de humedad del verano, de tal forma que los árboles que quedan después del raleo pueden tener un mayor crecimiento durante toda la estación (Bassett, 1964 citado por Barnes et al 1998).

Figura 5.17 Tendencias en la reducción de la humedad del suelo y el incremento del diámetro por árbol para el promedio de árboles dominantes de pino en Estados Unidos (lo- blolly pine) durante una estación de crecimiento en rodales raleados (línea conti- nua) y no raleados (línea discontinua). Según Zahner (1968) citado por Barnes et al (1998).

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