LOS HIMNOS EVANGELICOS ESPAÑOLES DEL SIGLO
EL HIMNO CASTELLANO EN EL SIGLO
IV. EL HIMNO EN LA COSTA DEL PACIFICO
En el siglo XX los evangélicos chilenos han seguido dependiendo en gran parte de sus hermanos de otras naciones para que les provean de himnarios, es decir, todos menos los pentecostales quienes han preparado sus propios cancioneros sin música. No han sido muchas las personas en Chile que han escrito himnos que han llegado a ser usados extensamente fuera de su propia denominación.
WILLIAM (GUILLERMO) B. BOOMER llegó de los Estados Unidos en 1887 y dio casi treinta años a la obra presbiteriana en Chile como evangelista, organizador de iglesias y maestro de jóvenes predicadores. Ayudó a fundar el Seminario Teológico Metodista-Presbiteriano en Santiago, donde sirvió como profesor. Músico excelente, escribió algunos himnos y compuso unas pocas melodías. Quizás la traducción suya que más se canta sea “Cuando tema que la fe”, la que hizo en colaboración con su colega JAMES ( SANTIAGO ) H. McLEAN. Otro himno suyo es “Hay una fuente de amor divino” para el cual compuso también la tonada “Cariño” en 1891. Después de retirarse de la obra en Chile, y a pedido de la Sociedad Americana de Tratados, Boomer presidió un comité internacional e inter- denominacional que preparó un nuevo cancionero para reemplazar EL Nuevo Himnario Evangélico, el que había visto la luz en 1914. El comité publicó EL Himnario para el Uso de las Iglesias Evangélicas de Habla Castellana en Todo el Mundo (comúnmente se le da el título más corto de El Himnario) en 1931. En esta colección hay tres de los himnos de Boomer y diecisiete de sus melodías. EL Himnario Evangélico, 1943, contiene uno de cada uno.
Los primeros misioneros de la Alianza Misionera en 1908 publicaron en Temuco un librito sin música con cincuenta y dos cánticos llamado Himnos Escogidos por los Hermanos en Cristo. Algunos de los himnos llevan las iniciales de sus autores. Uno de éstos es “¿Quieres ser libre del vicio y del mal?” una traducción hecha .por M. P. ZOOK, superintendente de la obra aliancista en la Argentina y en Chile entre 1905 y 1925. Falleció en 1946. Hay otros cantos en el libro que llevan sus iniciales, pero éste es el único que se ha difundido en otras colecciones.
Otros en Chile han escrito himnos, tales como el pastor presbiteriano, EFRAIN MARTINEZ. En 1332 un pastor metodista, FEDERICO MUÑOZ QUINTANA, publicó Cantos del Corazón, Versos y Cantos Religiosos. A1 parecer no se han usado hasta ahora en los himnarios.
En el Perú ha habido menos himnistas que en Chile, pero hay algunos. CARLOS H. BRIGHT (c. 1850-1952), un Hermano Inglés casado con una norteamericana, sirvió al Señor durante unos pocos años en México y entonces fue a Venezuela, llevando su imprenta, la que siempre le acompañaba. En 1893 se trasladó al Perú con la ayuda financiera de A. B. SIMPSON fundador de la Alianza Cristiana y Misionera. En Lima fundó lo que llegó a ser la Iglesia de Mandamientos, un centro de la Iglesia Evangélica Peruana que ha sido muy importante para la evangelización del Perú. Bright se fue al Ecuador donde perdió su imprenta en un incendio de la aduana. Después de unos pocos meses volvió al Perú donde sirvió durante un cuarto de siglo. Vivió sus últimos años en California. Su himno más usado probablemente es “Eternidad, qué grande eres”. Otro es “Cristo viene, esto es cierto”. Himnos y Cánticos del Evangelio contiene seis de sus cantos.
H. W. CRAGIN fue un misionero independiente de los Estados Unidos que llegó al Perú en 1908. Después de Algunos años ahí, se fue á Bolivia para trabajar con los indígenas, llegando a usar los idiomas aimará y quichua. En 1917 se trasladó al Ecuador donde colaboró con la Alianza Cristiana y Misionera y en donde estableció una obra entre los aborígenes. Después de un viaje a Estados Unidos, dejó de cooperar con la Alianza y volvió a Huáraz, Perú, en forma independiente pero cooperando con las Asambleas de Dios. Falleció allí en 1947. Cragin ayudó a H. C. BALL en la preparación de Himnos de Gloria, en el cual se incluyeron nueve de sus cánticos. Quizás el himno más difundido de Cragin sea “¿Qué me puede dar perdón?” traducido de un cántico evangelístico de ROBERTO LOWRY.
WILLIAM (GUILLERMO) T. T. MILHAM, bautista inglés, fue al Perú en 1908 con la Unión Evangélica Sudamericana. Después de servir muchos años en Cuzco, en 1925 se trasladó a la Argentina para restablecer su salud que se había resentido por las alturas de la cordillera peruana. Tradujo el himno de WATTS, “La cruz excelsa al contemplar”. El Himnario, 1931, contiene seis de sus poesías.
EDUARDO PALACI (1884-1961), salvacionista, peruano, convertido cuando tenía ocho años, la única alma que ganara un misionero inglés que falleció después de un corto tiempo en el Perú. Después Palací trabajó con CRAGIN en su imprenta. Ha estado con el Ejército de Salvación desde 1911, mayormente en la Argentina, aunque ha predicado en casi todos los países hispanoamericanos. Fue el traductor principal del Cancionero del Ejército de Salvación. Posiblemente su traducción más conocida sea “Sal a sembrar” basado en un texto inglés del comisionado BOOTH-TUCKER. Palací se jubiló con el grado de Coronel del Ejército de Salvación.
En el Ecuador la obra evangélica es más nueva que en algunas otras naciones, y el esfuerzo hímnico ha sido de los años recientes, mayormente en relación con la estación de radio “La Voz de los Andes”. ROBERTO SAVAGE y algunos asociados han preparado tres tomos de Adelante Juventud y Ecos de Ebenezer, libritos que presentan en gran parte coros evangelísticos e himnos para música especial.
C. P. DENYER (1898), nacido en Londres, fue llevado por sus padres a Costa Rica en 1912. Convertido en 1917, estuvo haciendo trabajos seculares hasta 1946; desde entonces ha hecho traducciones para publicaciones de la Misión Latinoamericana. Ultimamente ha trabajado mucho en compilar los resultados del nuevo estudio que han hecho las Sociedades Bíblicas en la Versión de Valera de la Biblia. Varios de sus coritos están en Cadenas de Coritos y “Maravillosa gracia”, una traducción de un himno de HALDOR LILLENAS, es un favorito de muchos coros de iglesias. Ha hecho unas cuarenta o cincuenta traducciones.
De Bolivia, Colombia, Venezuela y los países centroamericanos durante estos años no han salido muchos himnos por las siguientes razones: La obra allí es relativamente nueva y débil; o ha sufrido muchas persecuciones y la atención ha estado dividida entre la población española y la indígena; y los autores de himnos no han firmado sus obras.
En algunos casos hay escritores o traductores que consideraremos bajo el título de “Estados Unidos”, que han prestado servicio en estos países.