LOS HIMNOS EVANGELICOS ESPAÑOLES DEL SIGLO
III. LA HIMNOLOGIA DE LOS COMIENZOS EVANGELICOS EN MEXICO
Aunque la obra evangélica en Chile y en la Argentina empezó en la misma década que en México, no obstante desde un comienzo la tierra de los aztecas tuvo una mayor importancia evangélica e hímnica
que los demás países hispanoamericanos. Por ejemplo, antes de finalizar el siglo XIX los himnarios de España llevaban himnos evangélicos de México, pero casi ninguno de los países sudamericanos.
El primer escritor de himnos evangélicos en México y uno de los más importantes fue TOMAS M. WESTRUP (1837-1909), quien nació en Londres. Al tener Tomás quince años de edad, su padre fue contratado para construir un molino para elaborar harina en México, hasta donde llegó a vivir con su familia. El joven no logró aprovechar muchos años de escuela pero era lector asiduo, por lo cual pudo mejorar su educación. Sus padres eran anglicanos piadosos. En el nuevo hogar acostumbraban celebrar el culto familiar y cuando JAMES (SANTIAGO) HICKEY llegó a la ciudad de Monterrey donde vivían, en 1862, la familia Westrup cooperó con sus esfuerzos evangelísticos. Sin embargo, cuando Hickey proyectaba bautizar a los nuevos creyentes por inmersión y enseñarles doctrina bautista, el señor Westrup se opuso. De todos modos, en 1864 fueron bautizados Tomás y otros dos y se organizó la primera iglesia evangélica en México. El joven Westrup fue escogido como pastor y Hickey le impuso las manos en una ordenación al ministerio cristiano. En 1867 Westrup fue nombrado agente de la Sociedad Bíblica Americana, pero en 1876 presentó su renuncia para llegar a ser el primer misionero en México de la Sociedad de Misiones Domésticas de los Bautistas Americanos, cuya sede estaba en Nueva York. Luego las seis iglesias que don Tomás había ayudado a organizar tomaron el nombre de bautistas. Al volver Westrup de Nueva York después de su nombramiento (y una nueva ordenación), trajo consigo una prensa y empezó a imprimir tratados y literatura bautista y también los himnos que él escribía o traducía para las iglesias. Trabajó entre las iglesias en el norte de México y dio atención personal a los pastores jóvenes que empezaban su ministerio. Tuvo una parte destacada en la obra bautista en la República, sirviendo como misionero hasta 1901, salvo desde 1876 hasta 1881 cuando la Sociedad suspendió provisionalmente sus labores en México por razones financieras. En 1901, Westrup y casi toda su familia dejaron a los bautistas para colaborar con la Misión Cristiana (los Discípulos) y él siguió su trabajo de predicación y publicaciones hasta su fallecimiento en 1909. Dos de sus hermanos también fueron de los primeros misioneros en México, pero los dos murieron cuando aún eran jóvenes, uno de ellos a manos de una turba fanática.
Tomás Westrup se encontraba en México desde su mocedad, y contrajo matrimonio dos veces y en ambas oportunidades con damas mexicanas, de manera que su punto de vista y su lenguaje eran tan mexicanos como británicos. En su trabajo entre las iglesias, debido a que su voz no se prestaba mucho para el canto, él viajaba con una pequeña concertina con que tocar los himnos.
Aún antes de ser bautizado, Westrup había traducido al castellano unos pocos himnos y salmos del inglés. Posteriormente, a causa de la necesidad de tener cantos para los cultos, redobló su esfuerzo. El mismo compuso el tipo e imprimió su primera colección de himnos en 1875. Una edición posterior de este himnario, impresa antes de 1889 con el título Incienso Cristiano, Colección de Himnos, contenía noventa y siete himnos, de los cuales setenta y dos, mayormente traducciones de himnos ingleses muy conocidos, fueron obra de su pluma. La Lira Evangélica, preparado por SAMUEL A. PURDIE (primera edición en 1881) en Matamoros (en la edición de 1885) contiene doscientos veinticuatro cánticos, setenta y seis de ellos pertenecían a Westrup.
El Himnario Evangélico publicado en 1895 por la Sociedad Americana de Tratados, contiene quinientos trece himnos y de éstos unos ciento veinticinco eran obras de Westrup. No obstante, muchos de éstos fueron publicados con adaptaciones sin el acuerdo previo del señor Westrup y éste protestó enérgicamente por ello. La familia negó su permiso para variar los himnos de don Tomás al pedírselo el comité que preparaba El Himnario, que vio la luz en 1931 por cuenta de la misma Sociedad, y, por consiguiente, sólo cinco de los himnos de Westrup fueron incluidos.
Sin embargo, la lírica de Westrup es abundante en muchos himnarios y hay algunas de sus poesías en casi todos. Un favorito general es su traducción del himno de TOPLADY “Roca de la eternidad”. Otro es “Dicha grande es la del hombre”, una composición métrica del primer salmo. Don ENRIQUE WESTRUP estima que su señor padre escribió más de quinientos himnos y los ha tratado de reunir, publicando unos trescientos de ellos en tres tomos con el nombré de Incienso Cristiano, números 1, 2, y 3, el tercero editado en 1947. El himnario de los bautistas de la Argentina (Himnos Selectos
Evangélicos) incluye treinta y tres de sus himnos, y El Nuevo Himnario Popular de la Casa Bautista de Publicaciones contiene sesenta y siete.
HENRY (ENRIQUE) C. RILEY (1835-1904) nació en Santiago de Chile, educado en Estados Unidos y en Inglaterra y en 1866 fue ordenado al ministerio episcopal. Llegó a ser pastor de una congregación de habla castellana en Nueva York y ayudó a la Sociedad Americana de Tratados en sus publicaciones en castellano. En 1868, en un discurso pronunciado ante la reunión anual de la Sociedad, Riley hizo hincapié en la necesidad de obreros religiosos en México y ese año él mismo fue allá, para trabajar con un grupo de sacerdotes mexicanos que habían roto su vínculo con Roma y que le habían invitado. Riley sirvió en México, valiéndose de sus propios recursos económicos, pero bajo la dirección. general de la Junta de Misiones de la Iglesia Episcopal Americana. En 1874, un concilio de la “Iglesia de Jesús en México” pidió que el señor Riley fuese consagrado como su primer obispo. Así, en 1879, llegó a ser el Obispo Episcopal del Valle de México. En 1880 visitó Portugal, donde ayudó a fundar la Iglesia Episcopal Lusitana. Sin embargo, no todo marchó bien en México; hubo diferencias de parecer y dificultades económicas que causaron desaliento y retroceso. A causa de desacuerdos sobre la política a seguirse, en -1883 se le pidió la renuncia, presentándola al año siguiente en oportunidad de hacer un viaje a Nueva York.
A causa del lugar de nacimiento y del ambiente que rodeó gran parte de su vida, el doctor Riley era hispanoamericano. Entre los trabajos que preparó para la Sociedad de Tratados, al parecer, se encontraba el folleto ilustrado de cuatro páginas, presentado en dieciséis números, llamados Estrella, de Belén, el que contenía himnos con música. No hay evidencia directa de que Riley lo haya preparado, pero vio la luz en la época de sus relaciones con la Sociedad en 1867. Durante los próximos treinta años estos folletos fueron muy usados en los cultos de habla castellana en las Americas. Ahora varios de los himnos que más se usan en los servicios evangélicos son atribuidos exclusivamente a “Estrella de Belén”. Dos de estos favoritos son “A nuestro Padre Dios” y “Confío yo en Cristo”. Sin duda unos cuantos serían obra de Riley. MENENDEZ Y PELAYO, en su Historia de los Heterodoxos Españoles, se refiere a él como uno que contribuyó al Himnario de Cabrera de 1878. “Habita en mí, Señor”, una traducción del himno de Lyte “Abide with me” se incluye en varias colecciones.
Un miembro del primer grupo de misioneros presbiterianos que trabajó en México fue HENRY (ENRIQUE) C. THOMPSON, quien llegó en 1872. Abrió una escuela teológica en su casa en Monterrey. Entre sus obras se incluye una Armonía de los Evangelios. Durante los próximos veinte años hizo un aporte considerable como misionero y educador en México. Su producción hímnica no fue extensa, pero algunos himnos suyos aún se cantan con gusto, como, por ejemplo: “El mundo perdido en pecado se vio” y “De la ley libre”, los dos, traducciones de originales por FELIPE BLISS.
En 1873 M. N. HUTCH1SON empezó la obra presbiteriana en la Ciudad de México. Tenía mucho interés en los himnos y en 1877 ya estaba publicando la cuarta edición de su Himnario de las Iglesias Evangélicas, con ciento ocho himnos, y de esta cantidad unos cuantos eran obra de él. Varios de sus cánticos aún se usan, aunque muchos comúnmente se publican sin indicar autor, como en el caso del cgnto de Navidad “Cantad, cantad, mortales” y del himno de la Cena ,Obediente a tu mandato”. Otro himno suyo es una versión del himno de COWPER “Hay una fuente sin igual”.
Los metodistas también contribuyeron con himnos a los primeros cancioneros evangélicos en México, himnos que pronto llegaron a usarse también en la Madre Patria. El doctor WII,LIAM (GUILLERMO) BUTLER, después de haber fundado la obra metodista en la India en 1857, llegó a la ciudad de México en 1873, y como el ]primer superintendente es considerado como el padre del metodismo en México. Uno de sus primeros trabajos fue establecer una imprenta en 1876. Entre los primeros libros publicados habla un himnario con trescientos trece himnos, el Himnario de la Iglesia Metodista Episcopal. Ayudaron a Butler en esa tarea sus dos hijas JULIA Y CLEMENTINA. Después de un mayor trabajo, en 1881 se publicó una edición que también contenía música. Butler falleció en 18189. En escritos de esos años hay referencias a los himnos de Butler, pero evidentemente no los firmó, ya que ahora ninguno aparece con su nombre.
Otro de los primitivos obreros metodistas fue SAMUEL P. CRLAVER, quien llegó de Estados Unidos a México en 1876. Durante su primer año como misionero, en Guanajuato tres veces su familia y él tuvieron que trancar la puerta y reforzar la casa contra las turbas enfurecidas dirigidas por los sacerdotes. Escribió, entre otros, el himno “Oh, hermanos, dad a Cristo alabanzas mil”. Fue trasladado a .la misión del Río de la Plata en una fecha anterior a 1889 y estaba ten Montevideo en 1905.
Como joven agrimensor, SANTIAGO PASCOE llegó de Inglaterra a México aproximadamente en el año 1871, para trabajar en lis minas. Tuvo que sufrir persecuciones como protestante activo, ya quie dedicó mucho de su tiempo a la obra religiosa de los metodistas. Entre otros cánticos suyos se encuentra “Jerusalén, hogar feliz”, traducción del reconocido himno de MONTGOMERY.
PEDRO H. GOLDSMITH (186.5.1926) actuó durante algunos años como misionero bautista en México. Posteriormente enseñó en lda Universidad de Colombia en Nueva York. Se le recuerda por su traducción del himno de FRANCISCA CROSBY “Arpa a tus prójimos'“, Y por Cristo, guárdanos ahora”.
Ignoramos mucho de la historia del himno del siglo XIX en México (al igual que la de otros países). Hay otros himnógrafos, se reapite, de fines del siglo, cuya obra más importante pertenece al siglo XX, y por consiguiente, se tratarán en el capítulo próximo.