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EL HIMNO EN MEXICO EN EL SIGLO

In document Lección 91 Himnología (página 46-48)

LOS HIMNOS EVANGELICOS ESPAÑOLES DEL SIGLO

EL HIMNO CASTELLANO EN EL SIGLO

II. EL HIMNO EN MEXICO EN EL SIGLO

Al igual que en el siglo anterior, México ha seguido en el actual como el país hispanoamericano que más ha contribuido al himno evangélico castellano. Entre los escritores cuya labor principal o totalmente está dentro del siglo XX, podemos señalar a los siguientes:

EPIGMENIO VELASCO (1880-1940) tuvo mucha influencia en el desarrollo de todos los aspectos de la música sagrada en la Iglesia Metodista, como escritor, compositor y director de coros. Además fue tenido en alta estima, en círculos académicos como músico por su capacidad de organizar y dirigir coros. Nació en el estado de Oaxaca e hizo estudios teológicos en Puebla. Después llegó a ser pastor ayudante en la influyente iglesia de la calle de Gante en la ciudad de México, donde secundó al doctor VICENTE MENDOZA durante cinco años, y siguió él mismo como pastor durante trece años más, lo cual constituye un récord entre los pastores metodistas mexicanos. Posteriormente regresó a Puebla como pastor. Velasco compuso la música para unos pocos himnos, los que ahora aparecen en algunos himnarios. Otras melodías suyas preparadas para la música especial de sus coros no han sido publicadas. Algunas de sus poesías se encuentran en casi todos los cancioneros evangélicos y El Himnario, de 1931, contiene ocho. himnos suyos. Dos de sus obras bien conocidas son: “Me guía EL, con cuánto amor” traducida de GILMORE, y “Pronto la noche viene”, de un himno de ANNIE WALKER.

Uno de los nombres más destacados en la historia del himno evangélico en México y en todo el mundo hispano, es el del doctor VICENTE MENDOZA (1875-1955). Nació en Guadalajara en un hogar evangélico y empezó sus estudios teológicos en el Seminario Presbiteriano bajo la dirección de Ii. C. THOMPSON. Cuando ese establecimiento se cerró provisionalmente, Mendoza siguió sus estudios en el Instituto Metodista en Puebla y durante toda su larga vida se consagró al ministerio metodista. Trabajó en iglesias en México, salvo los años de 1915 a 1921, cuando desarrolló sus labores pastorales en el sur de California. Como predicador y orador era muy solicitado. También, dio mucho tiempo y esfuerzo al periodismo cristiano y sirvió sucesivamente como editor de El Mundo Cristiano, El Abogado Cristiano y El Evangelista Mexicano. Sus artículos han vuelto a aparecer en tratados y en muchas revistas evangélicas en la América hispana. Como profesor del Seminario Interdenominacional de la Ciudad de México logró influir en una buena parte de los jóvenes predicadores de la República.

No obstante, fuera de México a lo menos, Mendoza es más conocido por sus himnos. Antes de 1901 había traducido varios himnos y publicó Himnos Selectos, el cual, grandemente aumentado, ahora está en su décima edición. Durante muchos años también ha aparecido con música. Varias de las melodías son obra de él. Después de sus primeros años la mayor parte de su lírica ha sido original más bien que traducida. Al fallecer tenía publicados unos trescientos himnos y algunos sin publicar. Sus poesías abundan en todos los himnarios modernos y el Himnario Evangélico, Buenos-Aires, 1942, contiene treinta y siete de éstas. El Nuevo Himnario Popular publicado en El Paso, Texas, incluye cuarenta y cinco de sus trabajos. Muchos de sus himnos son conocidos, pero casi universalmente apreciadas son sus traducciones de “Junto a la cruz” y “Oh, Cristo, tu ayuda yo quiero tener”. “Jesús es mi Rey soberano” es suyo, tanto la letra como la música. Otros incluyen: “Doquier el hombre esté, la nueva proclamad”; “En mi maldad busqué a Jesús”; “Hay un lugar do quiero estar”; “Yo quiero ser cual mi Jesús”; “¿Cómo podré estar triste?”; “Santo Espíritu desciende”; “Soy peregrino aquí”; “Mi Salvador en su bondad”; “Más cerca, oh Dios, de ti”; “Cerca, más cerca, oh Dios de ti”; “Dejo el mundo y sigo a Cristo”.

Otro escritor y traductor popular de cánticos evangélicos fue PEDRO GRADO (1862-1923). Después de pasar su niñez en Durango, empezó a estudiar leyes, conocimiento que en años posteriores le ayudaron a aconsejar a los pobres en sus asuntos legales. Abandonó sus estudios de derecho para servir de pastor en diferentes partes de México y entre los mexicanos de Texas, EE. UU. de N. A. Durante la primera parte de su ministerio fue el medio humano en ganar para Cristo a un sacerdote católico y la fama de esta conversión resultó en una persecución severa y prolongada. Se hicieron varios intentos para envenenar o matar a Grado por distintos medios, pero sus amigos siempre lograron ponerle en guardia.

Durante un tiempo editó EL Evangelista Mexicano y enseñó en una escuela metodista. A pedido de los profesores misioneros hizo sus primeras traducciones de himnos en 1892: “Me hirió el pecado” del himno de WATTS y “Suene la trompeta”; estos dos himnos aún son populares. A1 principiar este siglo, Grado publicó sus obras hímnicas en un tomito llamado Pequeña Colección, el cual siguió agrandándose hasta la sexta y última edición publicada en 1908. Ya que las publicaciones evangélicas en castellano rara vez representan un éxito financiero y muchas veces no se hace ningún esfuerzo por lograr que lo sean, Grado careció de medios para imprimir otra edición. Contribuyó a la causa de Cristo por medio de su ministerio personal y un centenar de himnos. La mayoría de los cancioneros evangélicos contiene, a lo menos, una media docena de sus poesías, tales como: “Yo espero la mañana”;

“Cuán tiernamente nos está llamando”; “Dulce comunión la que gozo ya”; “Guíame, oh Salvador”; etc.

ERNESTO BAROCIO (1876-1948) era hijo de una de las primeras familias evangélicas mexicanas. A los once años fue bautizado por su cuñado TOMAS WESTRUP. Llegó a ser pastor bautista y diri- gente destacado de su denominación en el país. Preparó para los bautistas en 1932 el Himnario Popular con trescientos treinta y nueve himnos. El Nuevo Himnario Popular, publicado en El Paso, Texas, en 1955, se basa en el trabajo de Barocio y contiene treinta y tres de sus himnos. Dos de sus traducciones son “Haz lo que quieras, de mí, Señor” del himno de ADELAIDA A. POLLARD y “Tu vida, oh Salvador” de versos de S. D. PHELPS.

SEVERA EURESTI, hermana de un pastor presbiteriano, era profesora de la Escuela Normal de Saltillo. Escribió poesías y otras clases de literatura, pero no produjo muchos himnos. Sin embargo, El Himnario, Nueva York, 1931, incluye cuatro de sus traducciones e Himnario Evangélico, Buenos Aires, 1943, tiene cinco, entre ellas “Hosannas dieron a Jesús”.

ELEAZAR Z. PEREZ es un reconocido pastor presbiteriano en México, quien ha producido una buena cantidad de cánticos sagrados. Sin embargo, puesto que la mayor parte de su obra ha sido rea- lizada en los últimos años, sus himnos no se han usado mucho fuera de su circulo de actividad. Editó Cantos Evangélicos (1940) para su denominación, himnario que contiene un buen número de sus pro- pios cantos. También ha publicado varios pequeños cancioneros en forma de tratados en los cuales aparecen muchas de sus traducciones.

LEANDRO GARZA MORA pastor presbiteriano en el norte de México, fue quien tradujo el famoso himno de SCRIVEN “Oh, qué amigo nos es Cristo”.

TOMAS GARCIA tradujo “Alguna vez ya no estaré” de un himno de CROSBY; era joven pastor metodista y educador de mucha promesa, pero fue asesinado en 1906 por un enviciado de drogas. Moribundo, llamó a los oficiales de la iglesia y exhortó a cada uno a que cumpliera con su deber para con su iglesia y su Cristo.

MODESTO GONZÁLEZ era de los Amigos y tenía un negocio de música e instrumentos musicales en Matamoros y, después, en una ciudad cercana. Tocaba muy bien el piano y ayudaba en su iglesia. Tradujo “Cristo me ayuda por él a vivir” de un himno del MAYOR WHITIZ.E. También escribió música y letra de “Si estás tú triste”.

CRISTOBAL E. MORALES (1898- ), pastor de la Iglesia del Nazareno, durante los últimos años ha estado desarrollando una obra nueva en Puebla. Tuvo una parte destacada en la preparación del cancionero Lluvias de Bendición, el cual lleva mucho de los himnos suyos. Esta colección también incluye varios cantos de E. ROSALES quien nació en México y se educó en el Instituto Bíblico Latinoamericano de Texas. Recientemente ha sido Superintendente de la obra de los Nazarenos en el norte de México.

GUMERCINDO BALDERA, fin de esta vida fugaz”, fue un pastor quien dio la mayor parte de su ministerio a las iglesias presbiterianas mexicanas de Texas. Su hijo, ISABEL P. BALDERAS, también escribió varios cánticos como “Oh, Cristo mío” y “Yo consagro a ti mi vida”.

J. N. DE LOS SANTOS fue pastor metodista en Texas y escribió unos pocos himnos, tales como “Un mensaje del Señor, aleluya”. Además preparó muchos salmos métricos para Cantos Bíblicos de los Presbiterianos Asociados y Reformados, quienes mantienen obra en el norte de México.

ABRAHAM FERNÁNDEZ, ahora pastor presbiteriano jubilado, es un poeta capacitado, pero como himnista es más conocido por “Sembraré la. simiente preciosa”.

Hay otros en México que han escrito himnos que, sin lugar a dudas, futuras obras sobre los himnos tendrán que tomar en cuenta. Quizás no habrá otro que pronto tenga la importancia de Westrup o de Mendoza, pero sí los habrá quienes dejarán huella en el canto de nuestras iglesias evangélicas.

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