Partamos de esta afirmación: Todo hombre de alguna manera tiene expresiones religiosas. Cada cultura tiene sus propias manifestaciones religiosas. Todo cristiano es religioso, pero no todo religioso es cristiano. Lo religioso tiene relación con lo irracional. Se entiende por irracional, lo empírico frente a la ratio; lo casual frente a lo necesario372. Lo religioso se manifiesta a través de ritos, ceremonias,
símbolos, liturgias, etc. El hombre en su dimensión trascendente, tiene aspectos que siente, pero que no puede expresar en palabras, entonces expresa a través de ceremonias y ritos, lo que rebasa a la misma razón. Las expresiones religiosas pueden caer en animismo y superstición. Con frecuencia los ritos se vuelven fines y se tornan mágicos. En ellos no hay compromiso personal. Por eso el hombre puede ser muy religioso, pero su vida está separada de esos gestos. Muchas guerras están precedidas de grandes ceremonias rituales. Hay culturas que pregonan la yihad373 como expresión religiosa. Hay culturas que pretenden alabar
a Dios sacrificando a sus enemigos374.
Pareciera que el hombre de la modernidad y postmodernidad hubiesen superado la etapa religiosa. Pareciera que el hombre de la era del internet, de la telemática y de la robótica, hubiese superado ese hombre primitivo que ante su incapacidad de responder por los interrogantes de la ciencia, se hubiese guarecido en expresiones religiosas. Sin embargo el hombre citadino busca el horóscopo en la revista y en el programa de televisión. Causa cierto asombro que este hombre tan
despojado de ―sentimientos‖ religiosos busque mentalistas (nuevo nombre de los
chamanes) y se llene de talismanes y amuletos. Lamentablemente, a veces, la religiosidad expresada en el cristianismo, desenfoca el mensaje y lo vuelve más religioso que cristiano. Tocar el sentimiento genera respuestas a corto plazo. Tocar al hombre integralmente, exige todo un proceso de conversión. El hombre sólo se compromete con las personas, con las cosas no. La religiosidad va más en
371 Para este acápite acudo fundamentalmente a la obra de Jean Bayet, La religión romana,
Ediciones Cristiandad, Madrid, 1984.
372 Dice Otto, Lo santo, o. c. p. 90. 373
El término expresa en el Corán en la fórmula ―esfuerzo en el camino de Dios‖; en el sentido de
hacer reinar, los derechos de Dios para defender el islam. La defensa del islam, de los musulmanes o de sus países, frente al enemigo externo puede efectivamente adquirir el carácter
de lucha militar o ―guerra santa‖. Así dice el Corán: ―Combatid en el camino de Dios a quienes os
combaten, pero no seáis agresores. Matadlos donde los encontréis, expulsadlos de donde os expulsaron. La persecución de los creyentes es peor que el homicidio … Si os combaten, matadlos: esa es la recompensa de los infieles‖ Corán, β, 1κ6-188. Véase a A. García Sanjuán, Bases doctrinales y jurídicas del yihad en el derecho islámico clásico (siglos VIII-XIII) en Clio & Carmen 6, 2009, pp. 243-277.
374 Los aztecas aplacaban la ira del dios sol, ofreciéndole sacrificios humanos. Le extraían el
corazón a las víctimas. Su cultura les exigía estar en guerra para traer prisioneros y ofrendárselos al sol. En nombre de los dioses se han cometido tantas atrocidades.
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relación con las cosas, los objetos, a los que se les da una experiencia
―misteriosa‖ y ―trascendente‖, que con la persona histórica de Jesucristo. La
religiosidad sin una catequesis que fundamente la fe, -compromiso con la persona de Jesucristo- puede caer en fetichismo y superstición.
Una fe respaldada por la mera religiosidad es muy débil y es víctima de toda suerte de incertidumbres. υor otra parte esa ―fe‖ no lleva a un compromiso en la vida; no está centrada en una persona, que exige compromiso, sino en los signos- cosas que no exigen una respuesta. La fe centrada en Jesucristo, exige un compromiso y cambia a la persona y por ende a su entorno social. La fe religiosa da respuestas inmediatas y motivadas por el sentimiento. El sentimiento cambia, como cambia el temperamento de la persona. El sentimiento cambia, como se dan los cambios atmosféricos. Una fe religiosa no exige un proceso; ofrece una respuesta rápida. Respuesta rápida que cambia como la rapidez de la respuesta. El padre del positivismo, Auguste Comte375anunciaba a comienzos del siglo XIX el
fin de la religión. Afirmaba que el hombre ha pasado por tres etapas teoréticas: teológica, metafísica y científica o positiva. Estadio teológico: el hombre es fetichista, el hombre diviniza los objetos y la naturaleza; atribuye poder mágico a lo divino. Estadio metafísico: estadio en el que el hombre sigue buscando los conocimientos absolutos. Estadio científico o positivista: busca los hechos y sus leyes. En este estadio es el fin de la religión. Sin embargo el neopaganismo parece despertarse en forma gigantesca376. Traigo a colación a Jünger Habermas que nos dice al respecto: ―Las figuras neopaganas de pensamiento vuelven a estar nuevamente de moda, bajo la rúbrica de la crítica posmoderna de la
razón‖377. Bajo una defensa ecológica y de culturas primigenias, aparecen
muchos movimientos neopaganos, con un sincretismo religioso, que pudiéramos llamar Nueva Era. Estos movimientos muestran, de alguna manera, la necesidad de experiencias religiosas que tiene el hombre. De modo que el fin de la religión pronosticado por los positivistas y neopositivistas, parece que no se ha cumplido. Pablo encuentra en Atenas, capital cultural del Imperio grecolatino, a un pueblo muy religioso: ―Atenienses, veo que vosotros sois, por todos los conceptos, los más respetuosos de la divinidad. Pues al pasar y contemplar vuestros
375 Véase la obra en seis volúmenes, Curso de filosofía positiva, en donde el filósofo-sociólogo
francés anunciaba la muerte de la religión. Igualmente Ludwig Wittgestein en sus dos obras: Tractus Logico-Philosophicus e Investigaciones filosóficas, presenta el llamado neopositivismo lógico. Este filósofo austríaco, es el padre de esta epistemología del conocimiento que lleva a un
total agnosticismo: ―De lo que no se puede hablar es mejor callar‖.
376 Véase a J. Ratzinger, Ser cristiano en la era neopagana, Ediciones Encuentro, Madrid, 2007, 2ª.
Edición.
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monumentos sagrados, he encontrado también un altar en que estaba grabada,
esta inscripción: Al dios desconocido‖ Hech 1ι, ββ-23. Cuando el mensaje
cristiano va penetrando en la cultura griega y latina, se va encontrando con un panteón que expresaba el sentido religioso de estos pueblos. En el fondo, era el culto a la vida. Los ritos mistéricos son una muestra de la religiosidad pagana de la cultura grecolatina. Los cristianos entienden que tal religiosidad no compromete al hombre, pues las divinidades creadas por el hombre no comprometen. ¡Qué lejos están del compromiso personal, que incide en la vida social, con la persona histórica de Jesucristo vivido en la Iglesia!
El hombre cristiano es religioso, pues antropológicamente el hombre es semiótico y tiene que expresar su pensar y sentir en lenguaje simbólico, como lo hemos afirmado en capítulos precedentes. La fe en Cristo, no se puede separar de la vida cotidiana. La Iglesia primitiva entendió perfectamente que no bastaba conocer
―racionalmente‖ a Jesucristo, era necesaria una vivencia del mensaje escuchado.
υor eso se organiza el catecumenado. σo era suficiente ser ―instruido‖ en la fe. La fe tenía que significarse en la vida. De ahí que para celebrar el bautismo, el catecúmeno tenía que dar “signos” de conversión, es decir, de vivir a Jesucristo. Era la comunidad presidida por el obispo, la que determinaba si el candidato daba garantías de comprometerse con Jesucristo378 significado en la vida. El mensaje
cristiano asume la religiosidad humana, superándola, llevándola a un estadio de compromiso social, pues la fe es la aceptación de una persona viva, hecha ―carne‖ hecha historia, Jesucristo el Hijo de Dios hecho ―hombre‖, igual a nosotros, menos en el pecado (Hb 4, 15; 1 Cor 5, 21; Jn 8, 48). Las organizaciones, las instituciones, no comprometen; comprometen las personas
Es significativo que los cristianos fueron llamados, en la cultura grecolatina,
―ateos‖379, porque no adoraban ídolos, no le daban culto al emperador, no
adoraban lugares o instituciones. Adoraban a Dios y esta adoración se manifestaba en el amor a los otros. Como decíamos en otro párrafo: Dios es santo y los hombres al ser creados por Dios, son también santos. Para los cristianos, sólo el hombre es sagrado. No un hombre, todos los hombres. ¡Lejos de los cristianos el culto a la personalidad! El culto sólo se da a Dios. En Listra cuando Pablo y Bernabé curan a un tullido, los licaonios querían adorarlos. Pablo se rasga las vestiduras (gesto judío que expresaba rechazo), manifestando su enfado por
378 Véase a Casiano Floristán, El catecumenado, Ed. Verbo Divino, Pamplona, 1991
379 El apologista Atenágoras de Atenas hacia el año 180 d. de C. le escribe una carta al emperador
Marco Aurelio Antonino, llamada Súplica a favor de los cristianos, Πλ ί δα π λδ ωθ
Χλδ δαθωθ, en la que refuta a los paganos quienes calumniaban a los cristianos por los
siguientes delitos: ateísmo, canibalismo e incesto edipeo. Véase a Johannes Quasten, Patrología, Tomo I, BAC, Madrid, MCMLXXXIV, pp.227-228.
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tal pretensión, Hech 14, 8ss. Cuando Pedro llega a casa del oficial romano, Cornelio, (un centurión) en Cesarea Marítima (Hech 10, 26), este se arrodilla para saludar a υedro; el apóstol le dice: ―Levántate que también yo soy hombre como tú‖.