PLATONISMO PERFECCIONADO
EL LENGUAJE DE LOS MISTERIOS
El profesor Max Miller nos dice con énfasis que quien use términos tales como logos o «el verbo», monogenes o «el unigénito», protokos o «el primogénito», hyios tou theou o «el Hijo de Dios», «ha tomado de la filosofía griega los gérmenes mismos de su pensamiento religioso». En los escritos de los primitivos cristianos, incluido el Nuevo Testamento, abunda este tipo de conceptos paganos, que pasan inadvertidos a causa de las malas traducciones del griego original al inglés. De hecho, el lenguaje que empleaba el primitivo cristianismo se parece tanto al de los misterios ¡que frecuentemente en las inscripciones fúnebres no distinguimos si el difunto era cristiano o pagano!
San Pablo, por ejemplo, afirma que Dios «dice en espíritu cosas misteriosas». Se usa la palabra «misterio» para referirse al bautismo y la eucaristía. Al obispo que dirige la ceremonia se le llama mystagogue. La misa
se denomina mystagogia, vocablo que todavía emplean los cristianos ortodoxos griegos para describir la pasión de Jesús. Una autoridad moderna en la materia comenta que éste es «el lenguaje de los misterios».
Orígenes llama al cristianismo «el telete», lo cual significa «la iniciación». Asimismo, el crítico pagano Luciano piensa que el primitivo cristianismo es otra versión de los misterios y lo llama sencillamente «nuevo telete», es decir, «nueva iniciación». Las traducciones de los escritos de san Pablo suelen hablar de cristianos «maduros» o «perfeccionados», pero también en este caso sería más fiel al original griego decir «iniciados». Al tratar de ciertas doctrinas, era común que los primitivos cristianos, tales como Orígenes, se limitasen a anunciar: «¡Los iniciados saben lo que quiero decir!». Ésta es exactamente la misma fórmula que emplean los filósofos paganos Pausanias, Plutarco y Apuleyo cuando hacen referencia a secretos de los misterios paganos.
Los escritos de Clemente de Alejandría aparecen llenos de terminología tomada directamente del lenguaje de los misterios paganos. Al hablar de la revelación cristiana, emplea expresiones tales como «los misterios santos», «los secretos divinos», «el Logos secreto», «los misterios del Logos». Jesucristo es para Clemente el «maestro de los misterios divinos», justamente como Osiris-Dioniso. «El señor es mi hierofante -escribe Clemente-. Me he vuelto santo al iniciarme.»
Utilizando un lenguaje que no se diferencia del de un iniciado pagano, dice con entusiasmo:
¡Oh misterios en verdad sagrados! ¡Oh luz pura! En las llamas de las antorchas tengo una visión del cielo y de Dios. Me vuelvo santo por medio de la iniciación. El Señor revela los misterios. Señala al fiel con Su sello. Si lo deseas, iníciate también, y bailarás con los ángeles alrededor del no engendrado y eterno, y único Dios verdadero.
Hasta su organización la heredó el cristianismo de los misterios. Un estudioso cristiano de nuestro tiempo reconoce:
Los misterios habían unido a los hombres en aquellas asociaciones religiosas que fueron las precursoras de las iglesias domésticas del primitivo cristianismo y proporcionaron a la nueva religión una organización y un sistema administrativo. Los misterios, tanto griegos como orientales, habían creado un entorno favorable al cristianismo al hacer que la religión fuese un asunto de convicción personal; habían familiarizado a la gente con la conciencia y la necesidad de la redención; habían conseguido con su propaganda de salvación que los hombres estuvieran dispuestos a prestar atención a los cristianos cuando proclamaban a Jesús como salvador; habían desnacionalizado a los dioses y a los hombres al aspirar a la fraternidad del género humano; habían estimulado las ansias de inmortalidad; habían convertido a los hombres en fervientes propagandistas al imponerles la obligación de difundir su fe; habían fomentado el monoteísmo al hacer a su deidad protectora el representante de la Divina Unidad.
CONCLUSIÓN
Así pues, ¿era el Nuevo Testamento realmente nuevo? Desde luego, era nuevo y herético a los ojos de los judíos tradicionales. La figura de Jesús colocaba la doctrina judía del «ojo por ojo» ante el desafío de la doctrina socrática de «ama a tus enemigos». Las enseñanzas mistéricas sobre la naturaleza del cielo y el infierno revolucionaron los conceptos que los judíos tradicionales tenían de la otra vida. Así pues, el Nuevo Testamento era nuevo para los judíos, pero no para los paganos, que tenían aquellas doctrinas desde hacía cientos de años. Con todo, los antiguos no se hubieran llevado una sorpresa al ver que las enseñanzas paganas se habían adelantado a las de Jesús. Hubieran esperado que la Verdad, por su naturaleza misma, fuese imperecedera y no original.
Examinemos algunos de los datos que hemos descubierto:
- Jesús enseñaba a sus seguidores a ser puros de pensamiento, palabra y obra, igual que los sabios de los misterios.
- Los cristianos tienen una relación personal de amor con Dios; lo mismo que los iniciados en los misterios.
- Jesús enseñaba a sus seguidores a amar al prójimo; los sabios de los misterios, también.
- Jesús enseñaba a sus seguidores a amar a sus enemigos; lo mismo hacían los sabios de los misterios.
- Los cristianos se aman mutuamente como «hermanos», igual que los iniciados en los misterios.
- Los cristianos abrazan la humildad y la pobreza voluntaria, como las abrazaban los sabios paganos.
- Los cristianos tienen un concepto del cielo y del infierno que no se encuentra en el judaísmo, sino que procede directamente de los misterios.
- Los cristianos esperan un apocalipsis de fuego y el nacimiento de una nueva era; lo mismo los iniciados en los misterios.
- La imagen del pez de los primitivos cristianos procede de la astrología pagana.
- Los cristianos creen en un Dios único; los sabios de los misterios, también.
- Los cristianos atacan la idolatría, al igual que los sabios de los misterios.
- Los cristianos conciben a Dios como la Santísima Trinidad, concepto que también se encuentra en los misterios paganos.
- Los cristianos ven en Jesús la encarnación del Logos, que es un concepto pagano que no existe en el judaísmo.
- Los primitivos escritos cristianos, incluido el Nuevo Testamento, están llenos de términos propios de los misterios.
- La organización de la primitiva Iglesia cristiana se creó adaptando las prácticas de los iniciados en los misterios paganos.
Resulta obvio que las enseñanzas de los misterios se anticiparon a las doctrinas del cristianismo y que los mitos paganos de Osiris-Dioniso prefiguraron la historia de Jesús. Durante dos mil años nuestra cultura ha creído que el cristianismo era una revelación única y revolucionaria, ¡pero está claro que eso no es verdad!
Así pues, ¿cuál es la verdad? Ésta era la pregunta que estábamos decididos a contestar. La historia tradicional del cristianismo que nos legó la Iglesia romana no había explicado los datos históricos, así que decidimos buscar en otra parte.
En los primeros siglos de nuestra era, la comunidad cristiana estaba dividida en muchas sectas diferentes. Además de los literalistas que con el tiempo se convertirían en la Iglesia romana, había otros grupos cristianos que recibían el nombre colectivo de «gnósticos». Los gnósticos veían el cristianismo desde una perspectiva radicalmente distinta, que los literalistas consideraban peligrosamente equivocada. Cuando pasó a ser la religión del Imperio romano, el cristianismo literalista impuso su propia visión particular y eliminó brutalmente a los «herejes». Así, la historia tradicional del cristianismo no es más que la perspectiva de los vencedores en la batalla sectaria entre literalistas y gnósticos. Como la versión de los vencedores no daba una explicación convincente, decidimos escuchar lo que los vencidos tenían que decir. Los gnósticos perdieron la batalla por la supervivencia, pero eso no quiere decir que debamos dar por sentado que su perspectiva ante el cristianismo fuera menos válida. Nos preguntamos qué sabían los gnósticos para que la Iglesia de Roma los considerase tan peligrosos.