LOS GNÓSTICOS
NOTAS AL CAPÍTULO –
* El Códice Bruce fue descubierto en 1769, el Códice Askew, que contiene la
Pistis Sophia, fue llevado a Londres en 1785. Ninguno de los dos se publicó en inglés hasta el siglo XIX. El Códice Akhim no fue descubierto hasta 1896. En 1851 se encontraron en el monte Athos, en Grecia, dos libros perdidos de Hipólito que contenían valiosa información sobre los gnósticos, incluidas citas directas de los textos gnósticos. Parece que heresiólogos posteriores, que se basaron principalmente en la obra de Hipólito, habían suprimido estos libros en una fecha temprana y que sus sucesores se abstuvieron prudentemente de transmitirlos, véase F. L. Cross, 1958, p. 641. En 1945 hubo una revolución en el estudio del gnosticismo cuando se descubrieron 52 textos gnósticos en Nag Hammadi, en el Alto Egipto. Por primera vez en mil seiscientos años los estudiosos pudieron controlar punto por punto la polémica hostil de las fuentes patrísticas.
* Es importante señalar que la escuela catequística existía antes de que se convirtiera en cristiana bajo la autoridad de Clemente. D. T. Runia, 1993, p. 133, pone en tela de juicio la crónica que hace Eusebio de la historia de la escuela: «Las palabras de Eusebio dan a entender claramente que la escuela existía antes de que Panteno se hiciera cargo de ella. ¿Por qué, entonces, no la menciona por primera vez hasta aquí? ¿Es debido a que carece de información, o -desde su propio punto de vista apologético por cuenta de la tradición ortodoxa- se trata de un intento de encubrimiento?». Runia propone que: «Los anteriores miembros que se encargaban de la escuela tenían una orientación más gn6stica que Panteno. Eusebio tendría entonces una razón para negar una continuidad real». J. Marlowe, 1971, p. 251, señala que el maestro de Panteno era un pitagórico. Al juntar toda esta información, tendríamos la siguiente hipótesis. Nacida de grupos judíos / pitagóricos como los terapeutas y basándose en la obra de Filón, se forma en Alejandría una escuela de gnosticismo judío. Durante el primer siglo su enseñanza se extiende por todo Egipto, Palestina y Siria. Roberts, 1979, considera probable que: «Si Valentín y Basílides enseñaban en Alejandría, el lugar obvio para su enseñanza sería esta escuela». Véase también Runia, p. 133. Después de la destrucción de la comunidad judía de Alejandría en el primer cuarto del siglo II hay un período de caos. De él surge la escuela dirigida por Panteno y finalmente la escuela gnóstica cristiana de Clemente.
* J. M. Robinson, 1978, p. 18. El códice de Nag Hammadi tiene un anj, el jeroglífico egipcio que significa «vida», estampado en la tapa. Entre los textos gnósticos se encontraron las obras paganas de Sexto el Pitagórico, partes de
La República de Platón que trataban del destino del «hombre justo» y extractos del Corpus hermeticum.
* G. R. S. Mead, op. cit., pp. 199-200. La polémica de Hipólito contra los gnósticos naassenos tiene un valor incalculable porque señala que las enseñanzas del cristianismo gnóstico y las doctrinas de los misterios son idénticas. Véase W. Barnstone, 1984, p. 635, para el Salmo Naasseno, uno de los textos gnósticos más hermosos.
* J. M. Rabinson, 1978, p. 455. En el gnosticismo de Set se alaba a la Madre, al Padre y al Hijo como la tríada primordial. La trinidad que en Egipto forman Osiris, Isis y Horus es probablemente el origen último de las concepciones tanto gnóstica como cristiana de la divina trinidad. El mito gnóstico representa la caída de Sofía del cielo y sus andanzas por el mundo, donde los hombres no le hacen caso o abusan de ella, véase G. R. S. Mead, 1906, p. 333. Es la misma doctrina que se encuentra en el paganismo. Sólo la consecución de la Sabiduría podría hacer que el alma caída volviera a su origen celestial. Pitágoras, por ejemplo, fue el primer hombre que se llamaba a sí mismo filósofo, palabra cuyo significado literal es «amante de Sofía».
* J. M. Robinson, 1978, p. 143. El Evangelio de Felipe, 25, comenta irónicamente: «Algunos dijeron "María concibió por obra del Espíritu Santo". Están en un error. No saben lo que dicen. ¿Cuándo concibió una mujer por obra de una mujer?».
* Platón, Timeo, 3.28: «Descubrir al hacedor y padre de este universo es en verdad una difícil tarea y, una vez descubierto, sería imposible hablar de él a toda el mundo».
* Anaxágoras comparó a Dios con una Mente Universal: «Todas las cosas contienen una parte de todo, pero la Mente es infinita y se gobierna a sí misma, no se mezcla con nada, sino que está completamente sola. Y todas las cosas que tenían que ser, todas las cosas que eran pero ahora no son, todas las casas que ahora son o que serán fueron organizadas por la Mente, incluida esta rotación en la cual giran ahora las estrellas, el Sol y la Luna, el aire y el éter». Kirk y Raven, 1957, p. 372. Empédocles se hizo eco de esto: «Él es una mente santa, inefable, que corre con rápidos pensamientos por el mundo entero», citado en Kirk y Raven, op. cit., p. 350, y Jenófanes, «Un Dios, el más grande entre los dioses y los hombres, en modo alguno parecido a los mortales, ya sea en cuerpo o en pensamiento. Siempre permanece en el mismo lugar, sin moverse en absoluto. Sin esfuerzo sacude todas las cosas por medio del pensamiento de su mente», en Kirk y Raven, op. cit., p. 169.
* C. McEvedy, 1967, p. 162. En Hipóstasis de los arcontes, Sofía increpa al falso creador, llamándole Samael, el dios de los ciegos. Ireneo hace referencia a un sistema gnóstico en el cual al afirmar Jehová «Soy Padre y Dios, y sobre
mí está el Padre de Todo», su madre, la diosa Sofía, «clamó contra él: "No mientas, pues por encima de ti está el Padre de Todo, el Primer Hombre, y el Hombre e Hijo del Hombre"». Citado en G. R. S. Mead, 1906, p. 189.
* J. Harrison, 1922, p. 514. El cristiano Dión Crisóstomo nos dice que en los misterios el iniciado se sienta como en un trono mientras sus instructores bailan a su alrededor. Aristófanes parodia el mismo ritual en Las nubes y Platón hace referencia a ello en el Eutidemo, 277 d.C. Kerenyi, 1967, p. 9, comenta las lámparas que se descubrieron en Eleusis. Las llevaban los bailarines encabezados por Dioniso e imitaban la danza del «éter estrellado». Los misterios representaban el descenso y la nueva ascensión del alma durante la encarnación, y las luces simbolizaban los planetas y las estrellas, que se imaginaban como una escalera celestial que comunicaba la tierra y el cielo. En Dión de Prusa encontramos la exposición más clara de este ritual y su significado: «Si para iniciara un hombre, griego o bárbaro, lo trajéramos a un lugar místico, impresionante por su belleza y su extensión, de tal modo que contemplara muchas visiones místicas y oyera muchos sones de la misma clase, con súbitos cambios de la luz a las tinieblas y viceversa, todo ello acompañado de otras cosas innumerables, e incluso, como hacen en la ceremonia llamada de la entronización -hacen que los iniciados se sienten y bailan alrededor de ellos-, si sucediese todo esto, ¿sería posible que el citado hombre sencillamente no experimentase nada en su alma, que no llegara a comprender que hay alguna percepción y algún designio más sabio en todo lo que está pasando, aunque procediera de la mayor barbarie?». Kerenyi comenta: «La referencia que se pretende es al cosmos, a la danza de las estrellas y al Sol alrededor de la Tierra y otras maravillas de la naturaleza que superan las ingeniosas artimañas de las ceremonias mistéricas; la comparación del cosmos con un enorme salón mistérico se remonta al filósofo estoico Cleantes, que vivió en Atenas y con toda probabilidad pensaba en Eleusis». Véase W. Burkert, 1992, p. 901.
* F. Cumont, 1903, p. 153. Las máscaras de animales sagrados que llevaban los iniciados de Mitra simbolizaban los signos del zodíaco y el asesinato simulado del iniciado simbolizaba la muerte del alma y su descenso a la cárcel del cuerpo.
* Los Hechos de Juan, 97-102 y otros más, contienen una alusión a la danza en corro, véase J.Campbell, 1955, p. 171.
* G. R. S. Mead, 1906, p. 431. Véase también J. Campbell, 1955, p. 173, que señala que en el siglo IV todo el mundo sabía que los Hechos de Juan era un ritual de iniciación. Cristo es un mistagogo, sus discípulos son mystaes que han de convertirse en los symmystae de Cristo. Esto explica la denuncia violenta de ello que se hizo en el Segundo Concilio de Nicea.
* En 1973 Morton Smith publicó una epístola de Clemente hasta entonces desconocida que hacía referencia al Evangelio secreto de Marcos. La polémica rodea el documento, que algunos rechazan por considerarlo una falsificación y otros aceptan como auténtico. G. Stanton, 1995, p. 93, informa del estado actual del debate. El documento propiamente dicho se encuentra en W.
Barnstone, op. cit., p. 339.
* Véase Epicteto, Manual, 145, y De la providencia, 4. Epicteto explica: «Dios ha puesto al lado de cada hombre un guardián, el daemon de cada hombre, que está encargado de velar por él; un daemon que no puede dormir, y al que tampoco se puede engañar. ¿A qué mayor y más vigilante guardián hubiera podido encomendarnos? Así, cuando has cerrado las puertas, y la oscuridad reina en la casa, recuerda que nunca debes decir que estás solo; porque no estás solo, sino que Dios está allí, y tu daemon está allí».
* G. R. S. Mead, 1906, p. 599. Un gnóstico anónimo cuenta su visión del
daemon y el eidolon, que se le aparecieron como un gigante y un enano: «Me encontraba en una montaña alta y vi a un hombre gigantesco y a otro, un enano; y oí como una voz de trueno y me acerqué para oír; y me habló y dijo: "Yo soy tú, y tú eres yo, y dondequiera que estés yo estoy allí. En todo estoy disperso, y cuando lo desees, me recoges; y al recogerme te recoges a ti mismo"».
* Valentín, en R. A. Segal, 1992, p. 237, describe cómo el ángel de la guarda, que es el yo, da la gnosis a la persona. Sólo cuando el eidolon y el daemon se convierten en Uno puede el individuo alcanzar la perfección y la eternidad. Segal escribe: «Cada vez resulta más claro que ésta es la suposición característica y básica de la gnosis».
* La inscripción 215 de los Textos de las Pirámides asegura al difunto: «No perecerás y tu doble no perecerá. Porque tú eres tu doble».
* Citado en R. Lane-Fox, 1986, p. 565. Manes empezó a predicar su religión gnóstica universal en 242 d.n.e. en Babilonia. Se extendió rápidamente por todo el Imperio romano. San Agustín fue un «oidor» maniqueo durante ocho años. En 304 el maniqueísmo pasó a ser un delito que se castigaba con la pena de muerte en Occidente, toda vez que su origen persa lo hacía muy sospechoso. En Oriente, donde había más tolerancia, acabó extendiéndose hasta China. En Occidente reapareció en la Edad Media y fue perseguido vigorosamente.
* Quispel hace referencia a la mysterium conjunctionis entre ángel y hombre. Carl Jung utilizó esto como título de una de sus muchas obras que fueron inspiradas por el gnosticismo.
* E. Page!s. El sabio gnóstico Simón Mago proclama: «Cada ser humano es una morada y en él mora un poder infinito, la raíz del universo».
* W. R. Inge, señala que los gnósticos «tenían mucho en común con los mystae
órficos», que acuñaron este dicho. Véase también S. Angus, que deja constancia de varias plegarias herméticas sobre este tema, entre ellas la siguiente: «Porque tú eres yo, y yo soy tú; tu nombre es e! mío, porque yo soy tu eidolon».
Yo es Dios. El Katha Upanisad declara: «Dentro de todos los seres mora el Atman, el Yo, una llamita en el corazón. Cualquiera que conozca su Atman, su Yo Superior, alcanza al Brahman, el Espíritu Supremo». El Mandukya Upanisad declara de forma inequívoca: «El Brahman es todo y el Atman es el Brahman».
* Platón, Cratilo, 400 c: «Porque algunos dicen que el cuerpo es un recinto o una cárcel donde el alma está encerrada». El gnóstico Carpócrates enseñaba la misma doctrina y también decía que el cuerpo era una cárcel. Afirmaba que las almas se reencarnan hasta que han completado todos los pecados y que éste era el verdadero significado de la enseñanza de Jesús que aparece en Lucas, 12, 59: «Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo».
* A. E. Bernstein, 1993, p. 307. El punto de vista de Orígenes era el de los paganos: finalmente todo se devolvería a Dios en una apokatastasis o restauración total. Usaba el axioma de la filosofía neoplatónica que dice que el final debe ser como el principio. Todos los que sean castigados serán curados y se basaba en esto para negar el castigo eterno.
* Orígenes, De Principiis, 3.1.20-21. Véase también W. Kingsland, 1937, p. 138. Orígenes pregunta cómo podía alguien nacer ciego a menos que fuera el castigo de un pecado anterior. Dice que la reencarnación concede a las almas tiempo suficiente para purgar sus pecados y completar su ciclo de vidas.
* J. M. Robinson. El enfrentamiento entre María y Pedro es una historia mítica que también se encuentra en el Evangelio de María, el Evangelio de Tomás, la Pistis Sophia y el Evangelio de los egipcios. María Magdalena representa a Sofía, la «Sabiduría de los misterios interiores del cristianismo, mientras que Pedro representa los misterios exteriores que practican los cristianos que todavía no han recibido estas enseñanzas secretas. Pedro, cuyo nombre, que le fue dado por Jesús, significa «piedra», representa la enseñanza que dice que los misterios exteriores deberían crear dentro del iniciado una piedra sólida sobre la cual se construiría el templo de la Gnosis. Pero el peligro es que el principiante se vuelva arrogante y crea que comprende los misterios cuando en realidad sólo ha dado el primer paso. Para representar esto, a menudo se describe a Pedro como hombre necio e inconstante, tanto en los evangelios gnósticos como en el Nuevo Testamento. Es Pedro quien niega a Jesús tres veces y a quien Jesús grita: «Ponte detrás de mí, Satanás», véase G. R. S. Mead, 1906, p. 580. Por supuesto, la misoginia ignorante que míticamente representa la figura de Pedro ha llegado a dominar el cristianismo ortodoxo y los resultados han sido desastrosos. La divinidad femenina, que desempeñó un papel importantísimo en las enseñanzas paganas y gnósticas, prácticamente ha desaparecido del cristianismo literalista.
* Los valentinianos consideraban que las mujeres eran iguales a los hombres. Eran profetisas, maestras, evangelistas, curadoras y sacerdotisas.
* J. Stevenson. El gnóstico no necesita seguir códigos éticos para amar porque, como explica Clemente: «El que es libre por medio de la gnosis es en realidad un esclavo debido al amor por los que todavía no han podido alcanzar la libertad de la gnosis,.. El gnóstico, pues, no es un hedonista depravado, como
quieren hacemos creer los literalistas, sino alguien que opta por expresar naturalmente el amor por el amor, en lugar de seguir un código moral impuesto basado en el miedo al mal o en la esperanza de una recompensa. Clemente sigue explicando: «El hombre dotado de inteligencia y perspicacia es el gnóstico. Y no le corresponde abstenerse de lo que es malo (porque esto es un paso hacia la perfección más elevada), ni hacer el bien por miedo. Tampoco tiene que hacerlo con la esperanza de una recompensa prometida. En vez de ello, el gnóstico debe optar por hacer el bien sólo por amor, y por la grandeza del amor».