El zorro, el gallo, el hornero u otra ave
57. El nuevo decreto
MENDOZA Que una vez estaba un gallo arriba di un árbol. Había subido bien arriba a divisar, porque había sentido156 un rumor. Y estando en el árbol, no si había bajau tuavía, que era temprano, llega el zorro.
Lo comienza a trabajar el zorro al gallo, que se bajara, qu 'él quería conversar con él, qu 'él había venido a hacerlo amigo.
-No -le dice el gallo-, yo no puedo confiar en vos. Yo nu hi sido nunca amigo de ninguno de tu familia.
Y le dice el zorro:
Lo que te digo es verdá y creme lo que te voy a contar. Hay un nuevo decreto -le dice- de que 'tá prohibido terminantemente de ofender el zorro a las gallinas, ni a ninguno que le pueda hacer nada. Tienen que ser amigos. Por eso quería conversar con vos que no estabas impuesto de esto. Como también el perro no le puede hacer nada a la zorra. Y se ha publicado hasta en los diarios. Me estraña que no lo sepás.
En eso, como el gallo 'taba arriba devisa un campesino que viene de lejos con dos galgos. Y le dice al zorro:
-Mirá, che, ¡qué casualidá! Allá viene un campero con dos perros. Entonce le pregunta el zorro de qué lau.
-Viene del lau del norte -le dice, y venía del sur. Entonce el zorro trata de cortar la conversación y le dice:
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-En otro momento hablaremos más.
El zorro tomó para el lau del sur ande se encontró con los galgos y volvió cara atrás, disparando, el zorro. Y pasó por abajo 'el árbol, ande 'taba el gallo. Y el gallo le decía:
-Enseñale los diarios, que ésos no saben el decreto que se ha publicado.
Y, ¡patitas pa cuándo!, el zorro disparó lo que pudo, pero los perros lu alcanzaron y lo mataron.
Manuel Cardozo, 76 años. Libertad. Rivadavia. Mendoza, 1951. Rústico. Peón de campo. Buen narrador.
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58. El gallo y el zorro
SAN LUIS Que andaba una vez el zorro por comerseló al gallo. Y el gallo 'taba siempre arriba di un árbol y le decía el zorro que baje a conversar, que cada vez que lo iba a buscar 'taba más arriba. Y que el zorro un día dispuso de comerseló no más al gallo di alguna forma. Y se halla un diario. Y cuando llega abajo 'el monte ande 'taba el gallo, se pone a ler el diario, el zorro. Entonce dice el zorro:
-Éste es un decreto del gobierno que ningún zorro podía comer al gallo ni ningún perro podía matar al zorro, tamién. Todos los animales tienen que ser amigos.
Y ya para todo esto ya se comenzó a bajar el gallo, y que le dice: A ver, compañero, lealó de nuevo.
Y el zorro lo empezaba a ler otra vez. Y en lo mejor que 'taban lendo vienen unos camperos con unos galgos. Y el gallo ya 'taba bajito. ¡Uf!, el zorro 'taba entusiasmado lendo. Y los galgos cuando lo vieron lo sacaron corriendo, áhi no más. Y que el gallo le dice entonce:
-¡Compañero, lealés el decreto!
¡Y qué les iba a ler si los perros lo llevaban te mato y te mataré!
Venancio Heredia, 22 años. San Francisco. Ayacucho. San Luis, 1951. Lugareño que ha concurrido a la escuela local. Buen narrador.
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59. El zorro y el gallo
SAN LUIS Había una vez un gallo que 'staba en la parte más alta de un árbol. Y resulta que un zorro se lo andaba por comer al gallo di hacia mucho tiempo y no podía. Y viene ese día el zorro, ya prevenido, y se pone a leer un diario abajo 'el árbol. Y lo habló al gallo y le dijo que había salido un decreto nuevo del gobierno que prohibía a los animales que se comieran unos a los otros. Y él decía que los zorros ya no iban a poder comer a las gallinas. Y que ya iban a ser muy amigos los dos, que bajara no más para que conversaran.
Cuando el zorro 'taba lo más ladino haciendolé las conversaciones al gallo, llegan unos perros, y el zorro salió disparando. Los perros lo sacaron ¡te mato y te mataré! al zorro, y di arriba del árbol el gallo le gritaba riendosé a carcajadas:
-¡Enseñales, Juancito, el decreto nuevo a los perros! ¡Sacá el decreto nuevo, no disparís tan fiero!
Gilberto Bazán, 29 años. El Morro. Pedernera. San Luis, 1953. Modesto hacendado rural.
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60. El decreto
SAN LUIS Es que el zorro quería cazar el gallo, y es que no podía porque el gallo se subía siempre arriba di un árbol, cuantito lo devisaba al zorro. El zorro inventó llevarle el mensaje al gallo, que él no lo podía comer. Le dijo que había salíu un decreto del gobierno diciendo que los zorros no podían hacerle daño a ninguna ave, ni a gallinas, ni a nada, y que al contrario, las tenían que cuidar. Le dijo que tampoco los perros le podían hacer nada a los zorros, bajo ni nguna forma. Y que se hacía, el zorro, que leía en un papel ese decreto nuevo que había salido. Y entonce le dice el zorro al gallo que se bajara para que anduvieran juntos, de compañeros, que iban a ser muy amigos, y que él lo iba a cuidar para que naide lo ofendiera, ni le hiciera daño.
Tuvieron mucho rato conversando, y el zorro dele decirle al gallo que se baje. Entonce, al final, el gallo le contesta que ya se va a bajar, porque 'taba mirando que venía un campero con unos cuanto perros cazadores. Entonce el zorro le dice que si era cierto que venían, que no lo engañara. Y el gallo le dice:
-No tenga cuidado, señor Zorro, puesto que estamos bajo el decreto del gobierno nada le ha de suceder.
A todo esto llegan los perros, lo ven al zorro y lo sacan corriendo. Y lo empiezan a hacer dar vueltas al zorro alrededor del monte157. Y el gallo le gritaba al zorro:
-¡Enseñales el decreto del gobierno! ¡Enseñales el decreto! —166→
Y el zorro le dice:
-¡Qué decreto ni cuatro riales! Éstos no entienden de leyes del gobierno.
Marcelino Martínez, 66 años. San Martín. San Luis, 1931. Modesto hacendado rural. Buen narrador.
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61. El zorro y el gallo
SAN LUIS Había una vez que el gallo li andaba disparando al zorro porque el zorro se lu andaba por comer. Subió arriba di un monte. Entonce le dijo:
-Bajate pa que conversemos. Si vamos a ser amigos ahora. Porque ahora sale un decreto que un zorro no se puede comer un gallo, ni los perros pueden matar un zorro. ¡Ah, que bien 'tamos ahora! ¡'Tamos bien!
Entonce el gallo se empezó a subir má arriba. Y el zorro 'taba esperando a ver si se caía. Entonce que le dice:
-¿Qué mirás tanto?
-Allá viene un jinete con seis perros.
-¿Di a cuál lau vienen? -que le dice-. Decime, ¿vienen cerca? -que le dice-. ¿Di a cuál lau vienen? Le dijo del lau contrario. Entonce llegaron los perros y lu agarraron de sospresa158. Y ya gritaba el zorro. Y entonce que le decía el gaíto159 di arriba:
-¡Mostrales el decreto! ¡Mostrales el decreto! Y lo mataron no más.
Julián Aguilera, 65 años. Las Barranquitas. Pringles. San Luis, 1971.
Muy buen narrador. Posee un riquísimo repertorio de cuentos que aprendió en El Saladillo de donde es nativo.
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62. EL DECRETO
SAN LUIS Es que160 el zorro llegó un día a un gallinero ande 'taba un gallo, arriba di un árbol, y le dijo que había salíu un decreto que ellos, los zorros, no podían hacer nada a las aves, ni los perros a ellos tampoco. Eso le decía para engañarlo que se bajara y comerlo. Y lo envitaba que se bajara, que él no le podía hacer nada. Y claro, el gallo no le creía. Y tanto le decía el zorro que baje, que al fin el gallo para librarse, ve que viene un hombre del sur, con perros, y le dice:
-Allá viene un jinete con cuatro perros.
Y claro, el zorro ya si asustó y le pregunta que de qué lau viene, y el gallo le dice que viene del norte. Y áhi no más le dice el zorro:
-Hasta luego, ya voy a volver a seguir la conversación.
Y tomó al sur, el zorro, disparando, y áhi se encontró con los perros y el jinete, y ya lo volvieron atrás. Y pasó cerca ande 'taba el gallo y le decía el gallo:
-¡Mostrales el decreto nuevo! ¡Mostrales el decreto nuevo! Y claro, los perros no le daban tiempo de lerlo, y áhi lo mataron.
Elías Alcaraz, 51 años. Las Lomas Blancas. Ayacucho. San Luis, 1948. Campesino dedicado a la crianza de ganado. Buen narrador.
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