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101 Los zorros maestros

In document Berta Elena Vidal de Battini Índice (página 140-144)

RÍO NEGRO Era el matrimonio, el gallo y la gallina. Y tuvieron doce hijos. Y entonces el zorro y la zorra supieron que el gallo y la gallina tuvieron doce hijos. Entonces acordaron el zorro y la zorra de que se presentase la zorra como maestra de escuela para educarles los hijos del gallo y la gallina.

Y fue así que un día la zorra se presentó en la casa del gallo y la gallina pidiendolés sus hijos como ahijados y al mismo tiempo para educarlos. Claro que el gallo y la gallina se interesaron porque esta señora educara a sus hijos. Y en seguida le dieron un hijo para que lo educara la zorra, la maestra. Después volvió la zorra y se llevó otro. Y así hasta que se llevó los doce hijos del gallo y la gallina. Pero

la educación que le dieron fue comerselós. Y ya cuando se los comieron a todos, vino la zorra a invitarla a la gallina para que viera cómo habían adelantado los hijos. Entonces la zorra le dijo a la gallina que le dijera a su esposo, el gallo, que la dejara ir a ver sus hijos que estaban muy adelantados en la escuela. Y el gallo la dejó ir a la gallina. Y también se la comieron.

Bueno... Después vino el zorro y lo invitó al gallo para que fuera a ver su familia.

Entonces el gallo se dispuso a ir. Y claro, se iba con el zorro. Por el camino, el zorro marchaba siempre adelante del gallo, y el zorro quería que fuese el gallo adelante. Pero el gallo desconfiaba y no quiso ir nunca adelante. Y le decía al zorro:

-Cómo voy a ir adelante si no conozco el camino. —239

El gallo le dijo que no y no. Entonces el zorro le dice al gallo: -Pase usté adelante porque yo tengo que hacer del cuerpo.

Y se fue a un lado. Se puso atrás de una mata y se puso como si hacía del cuerpo. El gallo 'taba alerta. Y de allá vino exigiendoló que fuera adelante. Y el gallo le dijo que no y siguieron. Pero en eso el zorro se volvió de golpe para atrapar al gallo, le hizo un agarrón, pero el gallo que iba desconfiando, se voló y se fue a posar en las ramas de un sauce que había sobre el brocal de un pozo. Y el zorro se fue muy apurado para ver adónde se iba el gallo. Y entonce el zorro se asomó al pozo, cuando lo vio allí, en el agua; claro, era la imagen del gallo que se veía en el agua. Y se lanzó al pozo, y por suerte se pudo agarrar con la boca de unas ramas, si no se va al fondo. Y entonces el gallo se rio. Y entonce el zorro lo miró arriba y le dijo:

-¡Ah! ¡compadre, adónde había estado!

-¡Bah! -le dijo el gallo-, salga y escuchemé lo que le voy a decir. Allá, del lado Norte viene un capataz con siete galgos214. Y vienen en abanico, buscando presas.

-¿Y cómo me salvo yo, compadre?

-Vea, usté, compadre, vayasé acá derecho, rumbo al Sur.

Y lo engañaba. Era que el capataz venía del rumbo Sur. Y se fue el zorro muy ligero. Pero cuando se acordó, el zorro estaba entre los galgos. Y ahora viene que lo corren los galgos. Y el zorro disparó y se metió en una cueva. El capataz se fue con los galgos, pero uno se quedó en la puerta de la cueva.

Entonce el zorro, adentro de la cueva, cuando se le pasó el susto, empezó a decir:

-Estas patitas tan ligeras que me sirvieron para disparar. Y estos ojitos que me sirvieron para ver los galgos y hacer gambetas. Y estas orejitas que me sirvieron para oír y escapar del peligro. Y esta cola me estorbaba, ¿para qué me sirve? La voy a tirar...

Y empezó con las patitas a empujar la cola para afuera. Y la sacó hasta la boca de la cueva y hasta el alcance del perro. Y el perro lu agarró al zorro de la cola y lo mató, lo hizo pedazo.

Y así terminó la maldá del zorro.

José Savino Rojas, 91 años. General J. A. Roca, general Roca. Río Negro, 1971. Tomado en el hogar de ancianos.

El narrador ha sido uno de esos maestros que, sin título, enseñaron por vocación, desde principios del siglo, cuando estas poblaciones tan prósperas comenzaban a surgir en la Patagonia. Conserva una extraordinaria lucidez mental.

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Nota

El motivo del ave que caza el zorro por engaño, y que por engaño o con la ayuda de otros se libera, ha alcanzado en nuestra tradición un gran desarrollo en cuentos independientes y diversos. De ellos he recogido 70 versiones con algunas variantes. Como cuentos independientes son muy antiguos en la tradición occidental.

A. «El zorro, el gallo, el hornero u otra ave». El zorro caza al gallo, al chuschín o chingolo o al hornero, por engaño o por sorpresa. Lo lleva en la boca; cuando lo ven otras aves o mujeres u hombres campesinos, arman una gran gritería. El zorro se enfada y el ave le aconseja que les diga que ella es de su propiedad o que a ellos no les importa. El zorro abre la boca para hablar y el ave se vuela. Tiene gran popularidad; en la Edad Media fue elaborada en el Roman de Renard (Branche II, XIV, XVI, XVII) y figura en los Esopos. Entre las versiones españolas tenemos la 259 de Espinosa, la 172 de Ampudia y entre las argentinas la de Di Lullo, 257. Es el Tipo 6 de Aarne-Thompson.

B. «El nuevo decreto». El zorro invita al gallo a bajar del árbol en donde está para leer un nuevo decreto del gobierno que ordena a los animales a tratarse como hermanos y a no matarse. El gallo desconfía. De pronto le dice que vienen los perros. El zorro pregunta la dirección que traen. El gallo le indica la opuesta. El zorro huye, se encuentra con los perros, vuelve, y al pasar por —242 debajo del árbol le dice el gallo que les lea el decreto. Los perros matan al zorro. Conserva la integridad que tenía en la Edad Media, que elaboró el Roman de Renard en «El zorro y el pavo». Es el Tipo 62 de Aarne-Thompson, de la Paz entre animales. Se le encuentra en numerosas recopilaciones de cuentos de nuestros días; en Espinosa, Castilla, es el de «La picaciña y los picaciños».

C. «El zorro autoridad. El zorro confesor». El zorro se disfraza de comisario, de juez o de sacerdote para cazar las aves de su preferencia, sobre todo las gallinas. El perro lo sorprende, lo hace huir y generalmente lo mata. Estos cuentos terminan con el gracioso motivo del zorro que, refugiado en una cueva y pasado el susto, elogia sus patas, sus ojos, sus orejas y, viendo su cola sucia, hace el ademán de tirarla; los perros, que están de guardia, lo sacan y lo matan. Estos cuentos muy extendidos en la tradición occidental, aún se conservan en el folklore moderno como en el ruso (Sokolov, 245).

D. «El zorro maestro». El zorro se presenta como maestro a una gallina y a un gallo que tienen muchos hijos y los convence de que él puede educarlos. Lleva por turno a los pollitos y los come. Invita a la gallina y también la come. Finalmente invita al gallo y éste, en el camino, descubre el engaño y se salva. Está relacionado con el Tipo 37 de Aarne-Thompson.

Difusión geográfica del cuento

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Espinosa menciona a estos cuentos entre los motivos de «La paloma, el zorro y el ave amiga», y documenta en forma erudita su difusión universal; en la Argentina abarca casi todo el país: Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Mendoza, San Juan, San Luis, Corrientes, Misiones, Formosa, Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut.

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