ARZOBISPAL Y AMURALLADO.
7.1. El Palacio Arzobispal.
La documentación de un tramo de muralla en las inmediaciones del palacio, durante los años 1992-1993, se integraron dentro de unos objetivos más amplios, que principalmente‖ pretendían‖ conocer‖ la‖ “potencialidad”‖ arqueológica del área donde se encuentra el conjunto arzobispal, con el fin de aportar nueva información sobre la secuencia cronológica de ocupación de la villa, y especialmente, si en ella existían también restos de cronología alto y
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bajoimperial. Esta cuestión ya había sido tratada con anterioridad por Fernández Galiano que, en prospección superficial había localizado en la década de los 70, materiales de los siglos I-II d. C., Estos datos sugerían una extensión del espacio urbano de Complutum, más allá del área que se encuentra actualmente, en las proximidades del área conocida como campo Laudable. En este último se presuponía la existencia de un martyrium, marcando el desplazamiento de la ocupación habitacional hacia el noreste, a lo largo de los siglos finales de época romana y la época Visigoda. No se trata de la prolongación de espacios urbanos densificados, sino de un continuum ocupacional con áreas sin hábitats relevante, a lo largo de la vía que se dirigiría hacia Caesaraugusta, que sirve de elemento de atracción, pero no de vertebración.
La excavación en el espacio concreto del palacio arzobispal, se circunscribió a las necesidades planteadas por el proyecto de restauración, en el que la arqueología debía resolver cuestiones de carácter arquitectónico y de precisión cronológica que, el caso que nos trata se concentraron en la fachada sur, y en la este, que sirve de límite occidental de la actual Plaza de las Bernardas. Con anterioridad, en esta área se había efectuado en la década dos 80, una excavación sobre los escombros y el espacio inmediato del pórtico del Ave María, que demostraron que, parte de los materiales constructivos‖de‖esta‖crujía‖se‖encontraban‖depositados‖“in‖situ”,‖y‖no‖habían‖ sido trasladados y acopiado en otro lugar , tras el incendio de 1939341.
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A.G.A. Sig. 26/310, Proyecto de emergencia de demolición de muro en la excavación arqueológica de la muralla de Alcalá de Henares, 1983: “La Dirección General de Bellas Artes y Archivos realizó en colaboración con el INEM y el Excmo. Ayuntamiento de Alcalá de Henares un programa de excavación y recuperación de restos entre los torreones 17 y 18 del recinto amurallado de Alcalá de Henares. El arquitecto director de estos trabajos ha sido D. Javier Maroto Ramos. La prospección ha durado 2 meses y se han encontrado importantes restos de una logia que remataba el palacio arzobispal, desaparecido tras un incendio, y que daba vistas sobre la antigua muralla. Se han encontrado, soportes de piedra, dovelas de arcos y otros elementos decorativos que permiten realizar un completo estudio de este resto arquitectónico. Se ha encontrado asimismo la traza primitiva del torreón 17 y la propia muralla.
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El proyecto de 1992, era a todas luces, más ambicioso, y se apoyó en una extensa prospección geofísica, sobre una división topográfica reticular del recinto arzobispal, con el fin de articular, áreas arbitrarias de posible excavación—625 m²—. Sin embargo, todo este planteamiento inicial, adolecía de una articulación espacial homogénea, simplificándose el área de actuación entre‖ “huerta”‖ y‖ “palacio”,‖ con‖ un‖ número‖ de‖ sondeos‖ muy‖ limitado‖ (12),‖ que se concentraron mayoritariamente en la edificación palatina.
Por tanto, esta primera fase evaluativa se convirtió en definitiva, ya que los trabajos se limitaron a la a apertura de sondeos, con un tamaño medio de 6,30 m², en el que se combinó el empleo de maquinaria, con la excavación manual. La intervención pudo aportar una cronología amplia, con una sucesión estratigráfica principalmente unilineal, a través de estas unidades de excavación, destacando los datos obtenidos en el sondeo nº 1, 4 (Fig. 30- 31).
El primero de ellos, ubicado en la unión de la denominada como Torre del Ochavo, con el Salón de la Reina, por debajo del de Concilios. tenía una dimensión alargada y orientación E-O, con una superficie de 9.5 m². Los objetivos principales de éste eran la localización de suelos previos al existente—contemporáneo—, una posible galería, asociada al Salón, así como la existencia de construcciones defensivas previas. La estratigrafía documentada permitió una interpretación en 4 periodos o fases, desde una genérica fase hispanorromana, hasta la actualidad. Merece especial interés el Periodo II-Fase B, fechado entre el siglo XIII y XVI, y por tanto, previo a la
El muro que sustentaba la liga de referencia existe aún hoy, sirviendo en una de sus caras como soporte de un frontón de pelota que se usa por un colegio de Cáritas que ocupa el terreno del antiguo palacio. El estado de este muro es tan precario que sería imprescindible y urgente su demolición. Se compone en su mayor parte de tapial con grandes desplomes por sectores, llegando en algún tramo hasta los 50 m. Su baja calidad y peligrosidad no aconsejan su restauración sino su inmediata demolición ya que se han tomado datos de su altura, cotas de mechinales de los primitivos forjados y todos los datos que desde el punto de vista documental o de reconstrucción son necesarios”. El informe fue redactado por Amparo Berninches.
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articulación renacentista del conjunto, mediante la localización de una cimentación original fechable en el siglo XIII, sobre la que se levanta un alzado y cimiento con diversas fases constructivas, que se identificaron con los distintos momentos de la evolución edificatoria del recinto342, al que también se asociaba un solado.
Gran parte de la explicación cronológica se apoyó sobre los restos de fábricas localizados, siendo el más moderno, el correspondiente al muro que limitaba con la Plaza de las Bernardas hasta el último tercio del siglo XIX, momento en el que se desmantela parcialmente, y se sustituye por la fábrica en ladrillo que caracterizará la imagen neomudéjar decimonónica del conjunto. Está formado por sillares y mampuestos de 36x20x20 ctms., trabados con mortero de arena y cal. Se identificó con el alzado del muro con una anchura de 2,42 m. Aunque su origen es bajomedieval, fue parcialmente cubierto a lo largo del siglo XVII, con la reorganización de la plaza. Durante el proyecto de restauración de Urquijo fue finalmente desmantelado. Asociado a este muro se registró un suelo formado por baldosas de 27x12x4 ctms., que fue datado contemporáneamente la momento fundacional de la estructura muraría, en el primer tercio del siglo XV, bajo la prelatura de Contreras343”.
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SÁNCHEZ MONTES, A. L., “El Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Un estudio arqueológico”, Libro-Guía del Visitante del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Crónica de su última Restauración. Volumen II. Arte, Arquitectura y Restauraciones, Madrid, 1996, p. 252:” …La UE 4, es una estructura edilicia que constituye un estrato vertical, donde se han identificado distintas fábricas, así como otros detalles arquitectónicos que hemos interpretado como distintos momentos constructivos.
La U.E. 4 es un depósito tridimensional que contiene un gran número de detalles arquitectónicos que pueden ir cayendo en el alzado del mismo, en este caso es un alzado compuesto donde se contemplan tres fases, en total hemos separado cinco unidades estratigráficas. Las unidades 4.1, 4.3 y 4.5 son estratos verticales mientras que la 4.2 y la 4.4. son elementos interfacies de las unidades 4.1 y 4.3 antes de la construcción las unidades 4.3 y 4.5”.
343 Ibídem, p. 253. Con una anchura algo menor, 1,67 m. se documentó una estructura muraría de
similar cronología y tipología en el Sondeo nº 2, también con revoco de yeso, SÁNCHEZ MONTES, A. L., Memoria Final de las excavaciones arqueológicas del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares (Madrid), Archivo Regional Comunidad Madrid. Fondo Consejería de Cultura, inédito. Sign. 28172/1. Fue redactada en 1992., p. 127.
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Pero sin duda, los datos más relevantes son la confirmación, de la existencia de estructuras, interpretadas como pertenecientes a una torre, sobre las que luego se apoyan parcialmente las bajomedievales, y que cronológicamente son anteriores al siglo XV, y que los excavadores atribuyeron al primitivo recinto de Ximénez de Rada, y por tanto, de mediados del siglo XIII. Es la denominada como unidad estratigráfica 4.2 formada por fábrica mixta de piedra con verdugadas de ladrillo a soga y algunas a tizón de mampostería con piedra caliza con tamaño entre los 16 y 38 ctms., todo ello trabado con mortero de arena y cal, y separación del cimiento mediante doble hilada de ladrillos. Este último sobre el que se apoya tenía una altura de 0,54 m., —que se sumaba a los 0,48 m., empleando revoco de yeso con un espesor de 2 ctms.—descansaba dentro de una zanja con lecho de argamasa. La documentación de esta fase significaba una reducción de la anchura de la habitación de 0,72 m. hacia el oeste. Fue interpretado como parte de una torre perteneciente al primitivo Palacio-Fortaleza, cuyo momento de construcción se situaba en el siglo XIII. A pesar de la interpretación, las superficies o áreas intervenidas son demasiado limitadas, lo que no permite confirmar plenamente no sólo la traza de las construcciones plenomedievales, sino tampoco, una completa secuencia estratigráfica que, en muchas ocasiones se ha limitado a una excavación parcial de los contextos. Taxativamente, sin embargo, se afirma que, “La unidad 4.1 (del siglo XIII fundación del Palacio-fortaleza) es unos de doscientos años posterior (sic) a la unidad 4.3 del siglo XV la cual se mantiene en uso durante cuatrocientos años hasta la segunda mitad del siglo XIX344”‖
Por debajo de estas estructuras—2,04 m. de profundidad—, en un estrato gris, próximo al freático, se recuperaron dos fragmentos indeterminados de T. S.
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Estructuras previas al siglo XV, no sólo se documentaron en el sondeo 1, sino también en el 4, efectuado en la Plaza de Armas, con orientación N-S, siendo el más extenso en cuanto a su superficie de todos los excavados, 12 m², y cuyos principales objetivos eran la localización de la antigua crujía, suelos y la detección y documentación del trazado primitivo de la muralla. Las fases más antiguas, que corresponden a fosas o estructuras negativas de cronología plenomedieval:
“Se ha documentado las fases B y C del periodo II Medieval a través de las grandes cubetas excavadas y colmatadas por una serie de sedimentos arcillosos con gran cantidad de material cerámico. La presencia de un material cerámico típico, el de repoblación, bien conocido en Alcalá de Henares y en la Meseta en general, nos permite documentar su actividad en relación con la fundación del Palacio en torno a siglo XII345”.
Estas cubetas o fosas, aunque no existen relaciones estratigráficas de contacto, son consideradas contemporáneas de las construcciones plenomedievales del Sondeo 1, lo que parece señalarnos una distinta utilización del espacio en áreas próximas, ya que al menos aquí no se detecta restos de un recinto fortificado con esa cronología, sino bastante posterior— ss. XIV-XV—. Se documentó, una estructura hidráulica, que, genéricamente se considera anterior a la muralla observada. aunque no era posible atribuir de manera más precisa una datación, por sus características tipológica se consideró contemporánea de otra aparecida en la Calle de San Felipe Neri, nº 7, por encima de la que se encontró una moneda acuñada entre (1104-1134),
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I SÁNCHEZ MONTES, A. L., “El Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Un estudio arqueológico”, Libro-Guía del Visitante del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Crónica de su última Restauración. Volumen II. Arte, Arquitectura y Restauraciones, Madrid, 1996, p. 256. Sin embargo, no se aporta una seriación tipológica concreta, ni una sucesión estratigráfica precisa. Esos materiales, considerados del XII, sin descripción, ni comparación con otros contextos locales y regionales con buenas seriaciones son estratigráficas son considerados del siglo XIII, sin que quede respondida la cuestión trascendental: ¿existen materiales medievales previos?. ¿Estratigráficamente y de acuerdo a la cultura material se observa algún cambio con el material fechado en los siglos XIV y XV? ¿Y si no se produce, cuáles son entonces las características generales de éste?
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principios por tanto del siglo XII, bajo el gobierno de Alfonso I el Batallador346..
Entre los restos de la muralla, que, según los excavadores y Pavón fue levantada por el lado meridional en época de Tenorio (1377-1399), se registró parte de su cimentación y las primeras hiladas del alzado. Aparecía encima de la canalización señalada, con una anchura de 2,10 m., construida sobre dos cimientos de sillarejo unidos con mortero, de 67 ctms. de ancho, y 0,30 m. de potencia. La estructura estaba conformada por dos paramentos con relleno interior de mampuestos, cantos de río y mortero de arena y cal. levantándose sobre el alzado a base de dos muros con mortero de arena y cal. Presentaba al exterior enfoscado de 3-4 ctms. de espesor. Fue arrasada en el primer tercio del siglo XVI, siendo sustituida por una nueva delimitación del recinto, algo más al sur (1,80 m.), que se convirtió posteriormente en una crujía entre las torres, con orientación o-e, que se distingue en las distintas planimetrías anteriores 1878, cuando se acometió su derribo y su sustitución por la verja de hierro, que delimitaba el Patio de Armas y el acceso al recinto arzobispal.
A pesar de la recuperación de un amplio lote cerámico, las distintas publicaciones, así como la memoria de la intervención, sólo acompañan una descripción genérica de éste, atribuyéndoles cronología desde el punto de vista tipológico pero sin relación aparente, con la estratigrafía mencionada en los sondeos, por lo que podemos considerar el estudio de materiales como meramente orientativo347, salvo por la apreciación de que mucho de estos materiales con una cronología entre los siglos XII y XIII, aparecen acompañados en la mayoría de los casos de formas en verde-manganeso, lo
346 Excavación cuyos resultados permanecen inéditos. Dirigida por Rafael Cristóbal Rodríguez. 347
El conjunto de los materiales cerámicos del sondeo nº 1 es muy reducido para las fase pleno y bajomedievales, sin que aporten una información contrastable. En el sondeo 4, no se describe ni en la memoria ni en la publicación la estratigrafía aparecida, lo que no permite identificar a qué contextos estratigráficos corresponde la cerámica representada.
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que parece sugerir una cronología más tardía pare estos conjuntos, y mucho más próxima a los siglos XIV-XV, tal como observaremos en su comparación con contextos registrados estratigráficamente de Alcalá de Henares, Guadalajara y Madrid. Esta ausencia de una estratigrafía que incluya no sólo una explicación interpretativa general, sino también un adecuado estudio de materiales, va a estar presente en todas la intervenciones que se han efectuado en el entorno de la cerca, lo que amplía las dificultades para conocer la evolución de ésta, limitándonos por tanto a un somero conocimiento estructural o constructivo.