Fundamentos teóricos
3.6. Gramática sistémica funcional
3.6.1. El sintagma nominal
La gramática sistémica funcional (Halliday, 1985b, 1994a; Halliday y Hasan, 1976; Halliday y Matthiessen, 2004; Matthiessen, 1995a) coincide con otras tradiciones gramaticales (Biber et al., 1999; Quirk et al., 1985; RAE, 2009; Rigau, 1999) en que el núcleo del sintagma nominal puede expandirse mediante la modificación, materializada por pre y posmodificadores léxico-gramaticales, que delimitan la clase denotada por el nombre en relación con una instancia particular. No obstante, la gramática de Halliday se diferencia de
72 La gramática sistémica de Halliday opera sobre el principio general de la léxico-gramática y no sobre la base de la distinción tradicional entre la sintaxis, la morfología y el léxico (Halliday, 1994a, 2009; Halliday y Matthiessen, 1999, 2004; Matthiessen, 2009). Para Halliday, la distinción entre la gramática (o sintaxis) y el vocabulario es imprecisa y, en cambio, se presenta en un continuum.
73 La gramática de corte hallidaiano toma la cláusula como unidad funcional, que integra los diferentes componentes semánticos (Halliday, 1985b, 1994a; Halliday y Matthiessen, 2004). El término complejo clausular (clause complex), que alude tanto a la lengua escrita como a la lengua oral, se corresponde con la oración en el texto escrito. La diferencia es que la primera es una unidad funcional y la segunda una unidad ortográfica. Para homogeneizar la terminología en este estudio, adoptaremos el término oración.
74 Emplearemos en este estudio el término sintagma nominal. No obstante, cabe precisar que la gramática sistémica funcional emplea el término grupo nominal. En la teoría sistémica, un grupo se define como una configuración semántica de elementos funcionales asociados entre sí mediante relaciones de significados, mientras que un sintagma se define como una secuencia de palabras (Halliday, 2009; Halliday y Matthiessen, 1999, 2004; Matthiessen, 1995a). Se distinguen los grupos nominales, verbales y adverbiales de los sintagmas preposicionales. A diferencia de los grupos, los sintagmas preposicionales funcionan como mini oraciones en las cuales se construyen relaciones entre participantes (Lavid et al., 2010; Matthiessen, 1995a).
130 otras gramáticas dado que se enfoca en los componentes del sintagma nominal desde una perspectiva funcional a base de categorías semánticas que dan cuenta de los significados y funciones de las palabras en la construcción de la experiencia. Desde esta perspectiva funcional analizamos los RRCC en nuestro estudio.
De acuerdo con la gramática sistémica, el sintagma nominal está constituido por un componente central, la entidad, tradicionalmente denominado núcleo en otros enfoques gramaticales, y por modificadores: deícticos, posdeícticos, numerativos, epítetos, clasificadores y calificadores (Halliday, 1994a; Halliday y Hasan, 1976; Halliday y Matthiessen, 2004, 2014; Lavid, Arús, y Zamorano-Mansilla, 2010; Martin, 1992; Matthiessen, 1995a). Cada uno de estos componentes semánticos cumple una determinada función en la configuración ideativa del sintagma nominal y es realizado por diferentes clases de palabras. Así, en esta teoría, el sintagma nominal se interpreta como una configuración de funciones semánticas realizadas lingüísticamente por categorías de palabras elaboradas en enfoques gramaticales no sistémicos (por ej., determinantes, adjetivos, nombres). En nuestro estudio adoptamos las categorías semánticas de la gramática sistémica de Halliday para describir funcionalmente los componentes de los rótulos cohesivos y recurrimos, también, a las categorías desarrolladas desde diferentes propuestas gramaticales. Emplear categorías semánticas nos permite superar diferencias en las categorizaciones de otras propuestas gramaticales del inglés y del español y, de este modo, establecer una plataforma común a ambas lenguas, tertium comparationis, que garantice la rigurosidad en la comparación, un aspecto central en los estudios contrastivos (ver sección 3.5).
La principal diferencia en la estructura del sintagma nominal en inglés y español reside en la expansión de la entidad. Mientras que en inglés la entidad se expande principalmente hacia la izquierda, en español lo hace hacia la derecha. Ambas lenguas coinciden en que los deícticos, los posdeícticos y los numerativos preceden la entidad y los calificadores se encuentran en posición posnominal. Por el contrario, se diferencian en la ubicación de los epítetos y los clasificadores, dado que en inglés ambos elementos se anteponen a la entidad, mientras que en español se posponen, con algunas variaciones en los epítetos75. Las Figuras 3.1 y 3.2 sintetizan las diferencias.
75 En español los epítetos objetivos o ideacionales aparecen en posición posnominal mientras que los subjetivos o interpersonales pueden aparecer en posición prenominal.
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deícticos posdeícticos numerativos epítetos clasificadores entidad calificadores
Figura 3.1. Distribución de los componentes semánticos del sintagma nominal en inglés según la gramática sistémica funcional
deícticos posdeícticos numerativos entidad epítetos clasificadores calificadores
Figura 3.2. Distribución de los componentes semánticos del sintagma nominal en español según la gramática sistémica funcional
Otras diferencias entre el inglés y el español están relacionadas con los sistemas de determinación y cuantificación, los demostrativos, los numerales y los artículos. En cuanto a los sistemas de determinación y cuantificación, en inglés los cuantificadores se consideran determinantes que especifican los nombres en términos de cantidad (Biber et al., 1999), mientras que en español los determinantes y los cuantificadores constituyen dos sistemas independientes (Giammatteo y Albano, 2009; RAE, 2009; Rigau, 1999). Otra diferencia se refiere a las unidades other, another, otros/as y otro/a. En inglés se denominan semi- determinantes ya que ocupan el mismo lugar que un adjetivo en el sintagma nominal (Biber et al., 1999) o posdeterminantes que pertenecen al grupo de ordinales generales, como last y next (Quirk et al., 1985), mientras que en español se clasifican como cuantificadores indefinidos (Giammatteo y Albano, 2009; Lavid et al., 2010; Rigau, 1999).
Respecto de los demostrativos, en inglés la palabra such se clasifica como predeterminante (Quirk et al., 1985) o semi-determinante (Biber et al., 1999), mientras que en español tal/es suelen considerarse demostrativos (Fernández Ramírez, 1953; RAE, 2009; Rigau, 1999). Por otra parte, existe una diferencia en cuanto al criterio de clasificación de los
Premodificadores Posmodificadores
132 numerales. En inglés constituyen una categoría independiente de los cuantificadores (Biber et al., 1999; Quirk et al., 1985), mientras que en español constituyen una subclase de los cuantificadores, usualmente denominados cuantificadores definidos (Giammatteo y Albano, 2009; RAE, 2009; Rigau, 1999). Asimismo, existen diferencias en las categorizaciones de los artículos. El inglés presenta la categoría de artículo cero (por ej., the ceremony took place in church76) (Biber et al., 1999; Quirk et al., 1985). En español no se emplea la categoría, aunque en ciertos contextos sintácticos se admite la presencia del nombre sin artículo y sin ningún tipo de determinante, y se habla de ausencia u omisión del determinante (por ej., pasan coches77) (Laca, 1999; RAE, 2009; Rigau, 1999; Satorre Grau, 2000).
Retomando las categorías semánticas de la gramática de Halliday para la descripción funcional del sintagma nominal, presentaremos a continuación los distintos componentes: deícticos, posdeícticos, numerativos, epítetos, clasificadores, calificadores y entidad. Los deícticos tienen la función de identificar la entidad al marcar una instancia de la clase denotada por el nombre. Actualizan los nombres en un marco espacio-temporal particular, real o hipotético, con el objetivo de contextualizar la clase representada por el nombre en el aquí y ahora. Para ello, indican si la referencia es específica, señalando una instancia particular de la clase denotada por el nombre, o no específica, señalando todas, algunas o ninguna de las instancias de la clase del nombre. La referencia específica indica que el sintagma nominal tiene un referente recuperable, mientras que la referencia no-específica indica que el sintagma remite a una entidad que no puede recuperarse en el contexto. Los deícticos específicos se realizan mediante el artículo definido (the, el, la, los, las), los demostrativos (this, these, that, those, este, estos, esta, estas, ese, esos, esa/s, aquel, aquellos, aquella/s, dicho/s, dicha/s) y los posesivos (por ej., his, su). Los deícticos no específicos se realizan mediante el artículo indefinido (a, an, un, una) y los cuantificadores both, each, every, all, some, any, no, neither, either, ambos/as, cada, todos/as, todo/a, algún/una, algunos/as, cualquier/a, ninguno/a, ningún/a, o la ausencia de deíctico.
Los posdeícticos, también denominados relacionales en la bibliografía del español (Lavid et al., 2010), son los elementos que se posponen a los deícticos. Al igual que los deícticos, contribuyen a delimitar la referencia de la entidad, aunque desde otra perspectiva.
76 Biber et al. (1999, pp. 68-69). 77 Rigau (1999, p. 326).
133 Mientras que los deícticos indican si la referencia del nombre es específica o no específica, los posdeícticos designan al nombre como un elemento representativo de la clase que denotan al señalar propiedades particulares a cada instancia. Agregan información y especificaciones para la identificación del nombre al referirse al grado de familiaridad, su estatus en el texto, o su similitud o diferencia con respecto a otros elementos del texto. Ejercen la función de posdeíctico los semi-determinantes other, another (Biber et al., 1999; Quirk et al., 1985), los cuantificadores otros/as, otro/a (Giammatteo y Albano, 2009; Rigau, 1999) y adjetivos que indican comparación (por ej., different, similar), ejemplificación (por ej., given, particular), espacio y tiempo (por ej., above, última), probabilidad (por ej., possible, probable) y obligación (por ej., necessary, imperioso).
Los numerativosagregan información sobre cuantificación indicando características numéricas de la clase denotada por la entidad, ya sea orden, cantidad exacta (por ej., two, docena) o cantidad imprecisa (por ej., many, pocos). Ocupan el lugar de numerativos los numerales ordinales (por ej., ten, noventa) y cardinales (por ej., first, quinto) y los cuantificadores many, much, few, little, several, muchos/as, mucha/o, pocos/cas, poco/a, varios/as. También pueden desempeñar el papel de numerativosconstrucciones partitivas, es decir unidades conformadas por un nombre seguido de un sintagma preposicional introducido por de: en inglés por nombres de unidad y nombres cuantificadores (por ej., type, number) (Biber et al., 1999) y en español por nombres cuantificativos y relacionales (por ej., serie, parcela, tajada) y nombres clasificativos (por ej., clase, tipo) (Bosque, 1999; RAE, 2009).
Los epítetos permiten representar características o cualidades de los nombres a lo largo de diferentes dimensiones cualitativas que varían desde propiedades estables y prototípicas, como tamaño y color, a propiedades más efímeras y transitorias, como las valoraciones. Se clasifican en experienciales o ideacionales e interpersonales. Representan epítetos experienciales o ideacionales los adjetivos que denotan una propiedad de la entidad (por ej., long, black, grande, angosto) y epítetos interpersonaleslos que reflejan la actitud y evaluación sobre la entidad (por ej., boring, efficient, importante, atractivo). También se incluyen en el grupo de epítetos experiencialeslas palabras such y tal/es.
Los clasificadores restringen la referencia de la entidad al referirse a una subclase particular denotada por el nombre, permitiendo representar taxonomías. Cumplen el rol de
134 clasificadores diferentes adjetivos, y también nombres en inglés, que se diferencian de los epítetos en que no admiten grados de comparación o intensidad y vinculan al nombre con un determinado ámbito temático (por ej., chemical, electrónico).
Los calificadores, también denominados modificadores en la bibliografía del español (Lavid et al., 2010), son posmodificadores de la entidad materializados por uno o varios sintagmas preposicionales y cláusulas con verbos conjugados o verbos en infinitivo. Agregan alguna caracterización de la entidad, por lo que son similares a los epítetos. Sin embargo, difieren de los epítetos en que no señalan una cualidad sino que definen un proceso al que la entidadestá asociada (por ej., the crop with glyphosate, planta de biodiesel, sedes that are transported via water, los productores que hacen control estratégico).
La entidad78 es el elemento central del sintagma nominal y representa el núcleo o eje semántico. La entidad representa la clase denotada por el núcleo, sobre la cual se construye el sintagma nominal. Denota una amplia variedad de nociones, como objetos, seres, lugares, relaciones, cualidades y procesos. Ocupan el lugar de entidad los nombres (comunes o propios) y los pronombres.
Cuando la entidad está representada por un nombre común, sus rasgos semánticos y morfológicos pueden presentar variaciones. En cuanto a las propiedades semánticas, los nombres que funcionan como entidad varían en el grado de generalidad, en la capacidad de propensión metafórica y en la propiedad de carácter animado. Nos basamos en las tres características para describir los nombres rotuladores que funcionan como núcleo de los rótulos cohesivos. Respecto al grado de generalidad, los nombres se agrupan en un continuum que va desde lo más general a lo más particular. En el extremo que denota el mayor grado de generalidad se encuentran los nombres generales como idea, lugar y cosas que tienen la propiedad de englobar entidades específicas (Capítulo 1, 1.3.1). Por otra parte, la propensión metafórica es el potencial de un nombre de construir metafóricamente entidades a partir de cualidades (por ej., intelligence, eficiencia), procesos (por ej., perception, conocimiento), conjunciones (por ej., cause, consecuencia) y circunstancias (por ej., moment, manera) (Halliday y Matthiessen, 2004; Matthiessen, 1995a). En estos casos, la entidad, generalmente nominalizaciones, puede ser la metáfora de una oración (Matthiessen, 1995a). La propiedad
78 El término original en inglés es thing (cosa). En nuestro estudio hemos optado por traducirlo al español como
135 de carácter animado permite agrupar los nombres en entidades concientes y no concientes (Halliday y Matthiessen, 2004). El mundo de la experiencia puede organizarse en un continuum que va desde las personas en un extremo a los objetos inanimados abstractos en el otro extremo, con otras entidades intermedias. Los nombres de carácter animado denotan seres vivos, por ejemplo personas (mother, profesor) y animales (whale, ave), mientras que los nombres no animados denotan instituciones (government, familia), objetos (book, binoculares), sustancias (water, alcohol) y abstracciones (sociology, habilidad) (Matthiessen, 1995a). Respecto a este último aspecto, las abstracciones, es preciso hacer ciertas puntualizaciones.
La definición del concepto de abstracción se presenta en la literatura como un tema conflictivo. La oposición abstracto-concreto suele ser ambigua ya que supone una clasificación que se basa en tradiciones filosóficas e interpretaciones de nociones extralingüísticas (RAE, 2009). Algunas definiciones se refieren al término abstracto como palabras que nombran entidades no observables y perceptibles por los sentidos. Por ejemplo, Cruse (2006) establece la diferencia definiendo lo abstracto como nociones conceptuales que tienen una relación indirecta a la experiencia sensorial, y lo concreto como nociones perceptuales que se pueden ver, escuchar, degustar, oler, tocar, o sentir directamente. A la propiedad de no ser observables y accesibles a los sentidos, Quirk et al. (1985) añaden que las palabras abstractas denotan entidades que no se pueden medir, en oposición a las concretas que son medibles. Específicamente en relación a los nombres, Bosque (1999) problematiza la noción de abstracción y presenta una definición tradicional de los nombres abstractos como expresiones que se refieren a entidades a las que no atribuimos una existencia real, es decir cualidades independientes y características que se les atribuyen a los objetos. El concepto de independencia supone que los nombres abstractos no designan objetos físicos tangibles o seres materiales, como personas, animales y cosas, sino nociones inmateriales, es decir acciones, procesos, propiedades y cualidades abstraídas de las cosas materiales (RAE, 2009). También se suelen asociar los nombres abstractos a nombres deverbales y deadjetivales, dado que son generalmente nombres derivados de verbos y adjetivos (RAE, 2009). No obstante, la asociación del concepto de abstracto con aspectos morfológicos es problemática (Bosque, 1999; RAE, 2009).
136 Tales definiciones de la noción de abstracción resultan imprecisas frente a ciertos nombres rotuladores analizados en este estudio, los cuales no representan casos prototípicos frente a las características asociadas a los nombres abstractos. Por ejemplo, los nombres cita y párrafo no señalan objetos físicos, pero son observables en el texto. Del mismo modo, algunos nombres rotuladores (por ej., approach, modelo) no representan objetos físicos pero tampoco nombran acciones, procesos o cualidades independientes. Por otro lado, no todos los nombres rotuladores (por ej., issue, concepto) son derivaciones de adjetivos y verbos.
Un esquema alternativo que adoptamos en nuestro estudio es la categorización semántica propuesta por Lyons (1977), basada en supuestos ontológicos del mundo extralingüístico. La categorización consiste en una división entre entidades de primer orden, segundo orden y tercer orden, que se corresponden solo parcialmente a la distinción tradicional abstracto-concreto. Las entidades de primer orden corresponden a objetos físicos, animados o no animados. Mientras que las entidades de primer orden son observables y presentan propiedades perceptuales relativamente constantes, las de segundo orden y tercer orden son más complejas de determinar. Las de segundo orden también son observables e incluyen eventos, procesos y acontecimientos que tienen duración temporal. Aunque pueden estar designadas por los denominados nombres abstractos, no son entidades abstractas dado que tienen una ubicación espacio-temporal. En cambio, las entidades de tercer ordenno son observables y abarcan entidades abstractas como las proposiciones, que no se contextualizan en un marco de espacio y tiempo. A diferencia de las entidades de primer y segundo orden, que se caracterizan por ser o no ser reales, las de tercer orden se caracterizan por ser o no ser verdaderas, y por la posibilidad de ser afirmadas o negadas. A partir del esquema de Lyons, casos complejos de clasificar a base de las definiciones tradicionales de la noción de abstracción pueden categorizarse como entidades de segundo orden (por ej., approach) y de tercer orden (por ej., cita).
En cuanto a la estructura interna de los nombres que ocupan el lugar de entidades en los sintagmas nominales, existen diferentes procedimientos morfológicos para su formación (García Negroni, 2004; Huddleston, 1984; Katamba, 1993; Lacuesta y Bustos Gisbert, 1999; Palmer, 1983; RAE, 2009; Varela Ortega y Piera, 1999). Al igual que el resto de las palabras léxicas, los nombres pueden representar palabras morfológicamente simples o complejas. Si son palabras complejas, pueden formarse mediante la derivación, la conversión o la
137 composición. La derivación consiste en la adición de afijos derivativos que se anteponen (prefijos) o se posponen (sufijos) a la base o raíz. Los afijos poseen significados léxicos muy variados, por ejemplo, cualidad (por ej., complexity, igualdad) y proceso o producto de una acción (por ej., conclusion, caracterización). Los nombres derivados se pueden agrupar en función de la categoría gramatical de las bases a partir de las cuales se obtienen: nombres deverbales, deadjetivales y denominales. Otro proceso de formación de nombres es la conversión o derivación cero, mediante la cual se relacionan dos palabras formalmente idénticas pero que difieren en cuanto a la clase (por ej., group, compra). Por otra parte, la composición es el proceso a partir del cual se forman palabras compuestas que contienen dos o más palabras. La composición puede ser completa (por ej., password, pasatiempo), cuando los miembros aparecen ligados íntimamente, o incompleta (por ej., instruction manual, hora clave), cuando cada palabra conserva su independencia en la escritura.