Llamamos equipo al grupo de personas que realiza una tarea en común, cumpliendo cada una un rol determinado. Si comparamos con el equipo de fútbol, observamos como todos juegan un parido, desde distintos lugares, con funciones diferentes, pero con un objetivo común: ganar el partido. Si se gana o se pierde, el merito o desmerito es del equipo.
En el aula llamamos trabajo en equipo al que realizan los alumnos formados en pequeños grupo, bajo la conducción del docente. Aunque cada alumno realice una actividad conforme a sus aptitudes, habilidades e intereses; el objetivo común es que todos aprendan.
Esta actividad debe ser preparada con antelación por el docente. Algunos llegan al aula, agrupan los alumnos, los hacen sacar el libro de texto y les indican una “investigación” en equipo, mientras ellos leen o corrigen trabajos en el escritorio. Nada más lejos de ser esto un trabajo en quipo y menos una investigación. Estas tareas no se improvisan, sino que debe prepararse cada uno de sus pasos. A ellos nos vamos a referir a continuación:
a. Cómo formar los grupos
Es muy importante la formación del grupo. El acierto en la composición del mismo depende muchas veces la eficacia del trabajo. Por ello hay que elegir la forma que más convenga.
Hay diferentes maneras de formar los grupos para que los alumnos trabajen en equipo:
-Espontáneamente: los alumnos se reúnen libremente. El docente da el numero de componentes y se eligen mutuamente. La ventaja de la espontaneidad es que facilita la formación de grupos que funcionan bien, ya que se eligen por amistad, vecindad o simpatía. Pero suelen quedar muchos alumnos fuera, no elegidos por nadie, ya desintegrados del resto. Como también, suelen formarse grupos demasiado amistosos en los que se hace difícil el aprendizaje.
-Al azar: los grupos se forman de manera azarosa, acudiendo al sorteo, la enumeración, el orden alfabético, o la posición de los bancos.
Este modo es muy positivo para generar interrelación entre los alumnos, para favorecer la creación de lazos de amistad, para que se conozcan todos entre ellos.
-Determinados por el docente: el docente elige el criterio de agrupación según el objetivo que se proponga. Puede formar grupos homogéneos de igual nivel de rendimiento. Puede mezclar alumnos seguros con alumnos menos desenvueltos. La ventaja de este modo de agrupación es que el docente, a través del trabajo en quipo, logra objetivos formativos muy importantes para los alumnos.
El docente puede combinar las tres maneras hasta llegar a establecer grupos productivos que puede mantener durante todo el año escolar.
b. Cómo organizar la tarea
-En primer lugar, el profesor debe pensar el objetivo del trabajo, para que lo va a hacer: que los alumnos analicen una situación; que elaboren una serie de temas; que apliquen un conocimiento; que integren varios contenidos; que profundicen una temática determinada; que sinteticen una unidad, inventen nuevas.
-La claridad del objetivo le ayudará a organizar el trabajo: contenidos, textos, actividades, tiempo. Todo esto se indicará en forma escrita a través de consignas, que deben ser claras y concretas. No es conveniente decir a los alumnos: “agrúpense, saquen el libro de texto e investiguen tal tema”, pues no orienta el trabajo a realizar.
-Debe pensarse cómo organizar las actividades de los equipos: si dar la misma tarea a todos los grupos o dar tareas diferentes a cada uno. Esto dependerá del tema y de los objetivos. Si le tema es largo, cada grupo puede trabajar un aspecto del mismo, y si es corto, se puede dar la misma consigna a todos los grupos.
-Las actividades pueden consistir en: -lecturas
-responder a cuestionarios o elaborar preguntas sobre un tema -realizar ejercicios
-resolver problemas
-buscar diferentes puntos de vista frente a una cuestión -argumentar a favor o en contra
-aplicar a situaciones nuevas
-comparar dos hechos, elementos, contenidos, buscar características
-producir un informe -redactar un proyecto -inventar algo.
-Hay que pensar también cómo integrar el trabajo grupal a las restantes actividades de la asignatura. Cómo utilizar sus resultados, cómo corregirlos, qué valor y peso tendrá para la evaluación de cada alumno.
c. Orientación y control
-Cuando los alumnos estén trabajando, es necesario pasar por los grupos y observar el desarrollo del trabajo, aclarar dudas y resolver problemas.
-Dar mayor tiempo si el fijado para la tarea es escaso.
-En el grupo se debe designar un alumno para que, una vez terminado el trabajo grupal, informe a toda la clase sobre el mismo.
-Terminada esta etapa, el docente debe cerrar la actividad, ya sea: elaborando una breve síntesis, sacando conclusiones; integrando el tema trabajado en grupo con los restantes de la unidad, o evaluando si el objetivo del trabajo se cumplió.
-Es conveniente proceder a evaluar la actividad. Para ello el docente puede hacer preguntas generales como:
-Si les ha gustado el trabajo -Si les ha servido
-Si todos pudieron trabajar y cumplir las consignas, y comprobar los logros intelectuales como:
-qué conceptos, conocimientos, ideas, han aprendido.
-También debe referirse a los logros afectivos y evaluar si hubo: -respeto a la opinión ajena
-solidaridad
-cooperación en el trabajo -responsabilidad
-creatividad
aceptación de la critica.
-Esta evaluación puede ser realizada de manera oral o aplicar por escrito una técnica para recoger la información.
d. Grados de aplicación
Si tenemos un curso en el que los alumnos no tienen experiencias en tareas grupales, debemos empezar a aplicarlas gradualmente, en cuanto al tiempo, al numero de alumnos por grupo y la complejidad de los contenidos a elaborar.
Se puede empezar con una técnica como la del “cuchicheo”, que supone la reunión de dos alumnos, que en breves minutos deben resolver una cuestión determinada.
Luego el Phillips 66, que reúne a 6 alumnos y en 6 minutos realizan una tarea concreta, como dar un concepto, una conclusión o elaborar una pregunta.
El torbellino de ideas, que en pocos minutos permite a un grupo generar por libre asociación, una solución, conceptos, conclusiones, sobre un tema planteado.
El estudio de casos, en el que los alumnos analizan un caso o problema a fin de extraer conclusiones o llegar a ciertos conocimientos.
El Role Playing o desempeño de roles, en el que los alumnos, a partir de una dramatización que les permite una vivencia, elaboran un conocimiento.
Estas experiencias toman sólo una parte de la clase. En la restante, el docente puede continuar con el desarrollo de la unidad.
La evaluación realizada al finalizar cada experiencia, permitirá al docente comprobar los logros de los alumnos en cuanto a: respeto por el otro, clima de trabajo, gusto por la actividad, e ir avanzando en la inclusión de técnicas más complejas y más largas.
Guías de estudio
Una variante muy interesante para los alumnos es trabajar es trabajar con guías de estudio. Ésta es el diseño escrito de una serie de actividades bien pautadas que los alumnos deben realizar, ya sea en forma grupal o individual en la escuela o en la casa, o de ambas formas.
La guía puede abarcar una unidad compleja o sólo un tema de la misma. Puede incluir actividades variadas: lecturas, búsqueda en el diccionario, en el libro de texto, subrayados, ejercicios de vocabulario, esquemas de contenido, resúmenes, sinópticos, cuadros comparativos, observaciones, experimentaciones, entrevistas, recortes, mapas, dibujos, informes.
Una guía puede incluir todos los momentos del aprendizaje: motivación, recepción del contenido, elaboración, expresión; o sólo alguno de ellos.
Se encabeza con una serie de datos como: -asignatura
-tema, subtema -curso
-objetivos -tiempo.
Y a continuación las actividades que los alumnos deben realizar, aclarando si en forma grupal o individual, y de qué manera se consignan los resultados: en la carpeta, en una hoja, para entregar, etc.
Sugerencias para la aplicación
-Es importante comenzar gradualmente, con una guía corta que se resuelva en un módulo y abarque un solo tema a fin de observar la conducta de los alumnos y la de uno mismo como docente. Luego, incorporar guías más largas y con mayor cantidad de actividades, que abarquen varios módulos.
-Si los alumnos no tienen práctica en las actividades consignadas en la guía, se los debe ir preparando de a poco a:
-hacer silencio
-movilizarse rápidamente en la formación de grupos -realizar entrevistas, informes, gráficos, dibujos, etc. -interpretar consignas, textos, mapas.
-Si bien al principio constituyen mucho trabajo para el docente, a medida que se pone práctico, descubre que las guías le resuelven varios problemas. Y que los alumnos se entusiasman y aprenden mejor. Una guía puede servirle para ser usada en varios cursos, adaptándolas a las circunstancias.
-El docente al que le interese esta actividad, puede comenzar por elaborar y probar dos guías por año e ir informando un fondo importante de guías.
-Para que resulte menos pesada la tarea, puede convenir con otros colegas abordar la experiencia en conjunto y elaborar cada uno guías para diferentes temas y luego intercambiarlas.
-Es importante que las autoridades de la escuela estén en antecedentes y que apoyen institucionalmente la iniciativa, para que no se diluya el esfuerzo de un solo docente. Ésta se puede promover desde el departamento de materias afines.
-Si Ud. se interesa con esta actividad, porque observa que a los alumnos les gusta y aprender mejor, busque otros docentes para trabajar en forma conjunta.
-Puede encontrar resistencia en los alumnos, ya que les resulta más fácil que les den todo el trabajo hecho, a tener que esforzarse en descubrir por sí mismos los conocimientos.