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emblema de una alianza

In document Renovación nº 67 Marzo 2019 (página 30-32)

Sinaí, es Agar, que da a luz a escla- vos. Agar era de Arabia[58], donde está el monte Sinaí, y representa a la Jerusalén actual que es esclava, lo mismo que sus hijos. En cambio, la Jerusalén de arriba es libre y es nuestra madre. La escritura dice: ‘Alégrate mujer estéril y sin hijos; estalla en gritos de alegría, tú que no has conocido los dolores de par- to, pues serán más los hijos de la madre abandonada que los de la casada’[59]. Hermanos, ustedes, como Isaac, son hijos de una pro- mesa. Pero así como entonces el hijo según la carne perseguía a Isaac, hijo según el espíritu, lo mis- mo pasa ahora. Y ¿Qué dice la es- critura? Echa a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no puede compartir la herencia junto al hijo de la mujer libre’. Herma- nos nosotros somos hijos de la mu- jer libre y no de la esclava”.

De esta manera el pensamiento teo- lógico cristiano reinterpreta la creencia judía de que ellos son los hijos legítimos de Abraham me- diante la descendencia por la idea de que ahora los vástagos acredita- dos y verdaderos son los que han sido elegidos por el espíritu. De al- gún modo el razonamiento paulino traspasa la legitimidad parental ju- día a una instauración celestial, tan- to de un nuevo pacto, como de un nuevo pueblo y una nueva Jerusa- lén, todo en el cielo[60] o con un cumplimiento simbólico, antitípico y espiritual. De este modo, asisti-

mos a la creación de una secta: la cristiana, nacida del judaísmo anti- guo y desde sus orígenes sectarios sustenta su supremacía y el mono- polio de lo sagrado a través de la reinterpretación del mito abrahámi- co (entre otros).

Pero esto no termina allí. Siglos más tarde Mahoma y los suyos reinventa el mito de la creación y más precisamente el de Abraham  por otra nueva versión que de sustento a su nueva revelación. Esto es muestra que el poder necesita de relatos antiguos resignificados hoy. Ellos dicen ser los descendientes de Ismael, el hijo exiliado[61]. Cabe aclarar que en este caso el Islam no es una secta del judaísmo, como lo fue el cristianismo, sino una refor- ma revolucionaria al estilo proféti- co hebreo donde intenta anular los cultos politeístas,  usando las tradi- ciones bíblicas, y pretende colocar- se como la última alianza y el ver- dadero camino como la verdad últi- ma revelada. Mahoma vio en la construcción teológica judía, al igual que anteriormente hicieron los primeros cristianos y luego el Imperio romano eclesial, una gran historia que pudiera servir a sus medios políticos, a la centralización y de plataforma divina para la acu- mulación de poder. La religión mueve montañas y vuelve vulnera- ble a las masas a ser conducidas sin mayores cuestionamientos a través de la implantación de ideologías. Así la guerra se santifica y la muer- te y el asesinato se vuelven salvífi- cos.

El mito que ideó Mahoma, como construcción de un relato, dice que fue Abraham e Ismael los que en- contraron un edificio antediluviano en la Meca, la Kaaba, y lo recons- truyeron. Este edificio fue levanta- do por el mismo Adán (adama) y este colocó una piedra preciosa que Dios le regaló como emblema de una alianza. Pero el pueblo adoró a Dioses “falsos” hasta que   Al- lāh por intermedio de un ángel, se le presenta a Mahoma y le transmi- te su función profética, que instaure el monoteísmo y limpie la Kaaba de la adoración pagana. Los medios que Mahoma despliega, al igual que Josué son medios violentos utili- zando la fuerza militar. Toma la Meca y expulsa a los judíos que re- sidían allí, ya que su monoteísmo renovado no fue bien recibido por estos.

De este modo se puede razonar que el monoteísmo en realidad surge por intereses políticos de centraliza- ción, de dominación de los pueblos y cuando lo hace suele ser impuesto desde afuera por medio de una re- volución, sea armada o solamente ideológica a través del relato, lo que tarde o temprano desencadena la violación de los derechos de los otros como ocurrió en la inquisi- ción cristiana.

IV Violencia, ideología, mito y diálogo interreligioso en el siglo XXI

La situación actual en el Medio Oriente obedece a múltiples causas [62], pero la razón ancestral del odio étnico parece ser impuesta por el mito como relato armado y cris- talizado en una forma de pensar ideológica que es imposible de cambiar desde la concepción par- cial. No se nos permite aquí tratar esas causas a profundidad por la li- mitación del presente ensayo[63], pero sí esbozamos un enfoque su-

cinto que arrojará suficiente luz para seguir investigando o por lo menos pensar la religión desde un lugar más crítico y superador. A continuación me detendré en algu- nos factores que vienen al caso: la cuestión de la verdad como cons- trucción ideológica y el problema territorial, lo que en muchos casos lleva a la violencia armada. Esto analizado desde el interrogante de si es posible el dialogo entre distin- tas facciones ideologizadas y cuál puede ser la vía sustentable de pen- sar una solución de fondo.

IV, 1- Idea, ideología y violencia

El pensamiento postmoderno tiene que resignarse a la caída de un rela- to único y ostenta, como bien lo se-

[52] Lo llamamos así ya que si bien el ciclo patriarcal puede ser ubicado en la historia y los lugares que describe, el papel protagónico de Dios hace que el relato sea no solo etiológico, sino tam- bién del género literario del mito. Cf. Fuster, S.: “La religión del Antiguo Is- rael. Perspectivas históricas y fenome- nológicas”, Bs. As. 2010.

[53] Jebus (pisoteado) nombre anterior al de Jerusalén. Sin embargo el nom- bre Urusalim ya figuran en las tablillas de Tell-el-Amarna, por lo que Salem debió ser el nombre original de la ciu- dad y Jebus fue colocado luego cuando la tribu de los jebuseos la conquistaron y luego fueron derrotados por David.

[54] Estos montes con sus valles for- maron el primitivo emplazamiento de la cuidad antigua de Jerusalén y del templo que luego construye Salomón, Zorobabel y Herodes.

[55] “Temor y temblor”.

[56] Cf. Fuster, S:”La fe según los tex- tos bíblicos…”, Madrid, 2009.

[57] La tradición islámica lo ubica cer- ca de la Meca.

[58] En épocas del éxodo la península del Sinaí no pertenecía a Egipto como en estos tiempos. Sino que era parte del territorio árabe.

[59] Pablo aplica estas palabras de la profecía de Isaías 54: 1: a la diferencia entre los cristianos que eran pocos en comparación con los cristianos emer- gentes y herederos de un Nuevo Pacto (según la interpretación paulina), idea luego también utilizada para la legiti- midad del Islam.

[60] Es interesante notar que lo que re- fuerza esta creencia cristiana es que en el año 70 e. C. el entonces general Tito al mando de los ejércitos romanos des- truye Jerusalén y el templo y el judaís- mo debe una vez más reinventarse.

[61] Según el Génesis (21: 21) Ismael se caso con una egipcia con la que tuvo doce hijos, al igual que luego Jacob o Israel. Estos fueron. Nebayot, Quedar, Misbam, Misná, Dumá, hadad. Temá, Jetur, Nafis y Quedemá. Según parece se instalaron en la zona del Neguev hasta el Sinaí por la dicción nafal.

[62]  Franck, C & herszlikowicz, M.: “Sionismo y antisionismo”, Bs. As., 1981.

[63] Sugiero la lectura de Brieger, P.: “El conflicto palestino-israelí”, Bs. As. 2010.

De esta manera el

pensamiento

teológico cristiano

reinterpreta la

creencia judía de que

ellos son los hijos

legítimos de

Abraham mediante

la descendencia por

la idea de que ahora

los vástagos

acreditados y

verdaderos son los

que han sido

elegidos por el

espíritu

El mito que ideó

Mahoma, como

construcción de un

relato, dice que fue

Abraham e Ismael

los que encontraron

un edificio

antediluviano en la

Meca, la Kaaba, y lo

reconstruyeron. Este

edificio fue levantado

por el mismo Adán

(adama) y este

coloco una piedra

preciosa que Dios le

regaló como

emblema de una

alianza

mael nace de Abraham y de la mu- jer egipcia. Sin embargo, luego Dios por medio de su poder activa las facultades reproductivas de Sa- rai y esta queda embarazada de su hijo legítimo Isaac: uno nació como un humano común, el otro nació como fruto de un milagro. La inter- vención divina sería más fuerte en la elección que la primogenitura; al menos así lo narra la Biblia.

Otro pasaje legendario-mitológico [52] es el que determina e instaura la elección de la ciudad santa y el monte Sión como foco de conflicto en la historia de la región. En Gé- nesis 14 la ciudad de la “paz doble”

Salem (Jebus)[53] era gobernada por el mítico Melquisedeq o “rey (sacerdote) justo” quien hizo un pacto con Abraham. En Génesis 22, Yahvé pide a Abraham que pruebe su fe dando en holocausto a su hijo Isaac en el monte Moría-Sion[54]. El relato que después retomará Kierkegaard[55], aunque en otro sentido, muestra que Dios detiene a Abraham ante la inmolación y ex- pía esto con un animal. Abraham probó su fe y por ello mismo la promesa de una gran nación que vendría por medio de Isaac estaba asegurada y jurada[56]. El relato narra cómo Abraham expulsó Agar y a su hijo Ismael hacia el desierto por un mal comportamiento y un ángel les salva la vida en la zona del Negev[57].

Esta idea de la legitimidad continúa y se prolonga en la mentalidad cris- tiana. Cuando el apóstol Pablo qui- so distanciarse del judaísmo de su tiempo utiliza la misma narración como se prueba en el Nuevo Testa- mento, en Gálatas 4: 21- 28:

“Ustedes que quieren obedecer a la Ley, díganme: ¿acaso la enten- dieron? Esta escrito que Abraham tuvo dos hijos. Uno de una esclava y el otro de la mujer libre, su espo- sa. El hijo de la esclava nació como cualquier ser humano, mien- tras que el hijo de la libre se lo de-

bía a una promesa de Dios. Aquí simbólicamente reconocemos dos alianzas. La primera, la del monte Sinaí, es Agar, que da a luz a escla- vos. Agar era de Arabia[58], donde está el monte Sinaí, y representa a la Jerusalén actual que es esclava, lo mismo que sus hijos. En cambio, la Jerusalén de arriba es libre y es nuestra madre. La escritura dice: ‘Alégrate mujer estéril y sin hijos; estalla en gritos de alegría, tú que no has conocido los dolores de par- to, pues serán más los hijos de la madre abandonada que los de la casada’[59]. Hermanos, ustedes, como Isaac, son hijos de una pro- mesa. Pero así como entonces el hijo según la carne perseguía a Isaac, hijo según el espíritu, lo mis- mo pasa ahora. Y ¿Qué dice la es- critura? Echa a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no puede compartir la herencia junto al hijo de la mujer libre’. Herma- nos nosotros somos hijos de la mu- jer libre y no de la esclava”.

De esta manera el pensamiento teo- lógico cristiano reinterpreta la creencia judía de que ellos son los hijos legítimos de Abraham me- diante la descendencia por la idea de que ahora los vástagos acredita- dos y verdaderos son los que han sido elegidos por el espíritu. De al- gún modo el razonamiento paulino traspasa la legitimidad parental ju- día a una instauración celestial, tan- to de un nuevo pacto, como de un nuevo pueblo y una nueva Jerusa- lén, todo en el cielo[60] o con un cumplimiento simbólico, antitípico y espiritual. De este modo, asisti-

mos a la creación de una secta: la cristiana, nacida del judaísmo anti- guo y desde sus orígenes sectarios sustenta su supremacía y el mono- polio de lo sagrado a través de la reinterpretación del mito abrahámi- co (entre otros).

Pero esto no termina allí. Siglos más tarde Mahoma y los suyos reinventa el mito de la creación y más precisamente el de Abraham  por otra nueva versión que de sustento a su nueva revelación. Esto es muestra que el poder necesita de relatos antiguos resignificados hoy. Ellos dicen ser los descendientes de Ismael, el hijo exiliado[61]. Cabe aclarar que en este caso el Islam no es una secta del judaísmo, como lo fue el cristianismo, sino una refor- ma revolucionaria al estilo proféti- co hebreo donde intenta anular los cultos politeístas,  usando las tradi- ciones bíblicas, y pretende colocar- se como la última alianza y el ver- dadero camino como la verdad últi- ma revelada. Mahoma vio en la construcción teológica judía, al igual que anteriormente hicieron los primeros cristianos y luego el Imperio romano eclesial, una gran historia que pudiera servir a sus medios políticos, a la centralización y de plataforma divina para la acu- mulación de poder. La religión mueve montañas y vuelve vulnera- ble a las masas a ser conducidas sin mayores cuestionamientos a través de la implantación de ideologías. Así la guerra se santifica y la muer- te y el asesinato se vuelven salvífi- cos.

El mito que ideó Mahoma, como construcción de un relato, dice que fue Abraham e Ismael los que en- contraron un edificio antediluviano en la Meca, la Kaaba, y lo recons- truyeron. Este edificio fue levanta- do por el mismo Adán (adama) y este colocó una piedra preciosa que Dios le regaló como emblema de una alianza. Pero el pueblo adoró a Dioses “falsos” hasta que  Al- lāh por intermedio de un ángel, se le presenta a Mahoma y le transmi- te su función profética, que instaure el monoteísmo y limpie la Kaaba de la adoración pagana. Los medios que Mahoma despliega, al igual que Josué son medios violentos utili- zando la fuerza militar. Toma la Meca y expulsa a los judíos que re- sidían allí, ya que su monoteísmo renovado no fue bien recibido por estos.

De este modo se puede razonar que el monoteísmo en realidad surge por intereses políticos de centraliza- ción, de dominación de los pueblos y cuando lo hace suele ser impuesto desde afuera por medio de una re- volución, sea armada o solamente ideológica a través del relato, lo que tarde o temprano desencadena la violación de los derechos de los otros como ocurrió en la inquisi- ción cristiana.

IV Violencia, ideología, mito y diálogo interreligioso en el siglo XXI

La situación actual en el Medio Oriente obedece a múltiples causas [62], pero la razón ancestral del odio étnico parece ser impuesta por el mito como relato armado y cris- talizado en una forma de pensar ideológica que es imposible de cambiar desde la concepción par- cial. No se nos permite aquí tratar esas causas a profundidad por la li- mitación del presente ensayo[63], pero sí esbozamos un enfoque su-

cinto que arrojará suficiente luz para seguir investigando o por lo menos pensar la religión desde un lugar más crítico y superador. A continuación me detendré en algu- nos factores que vienen al caso: la cuestión de la verdad como cons- trucción ideológica y el problema territorial, lo que en muchos casos lleva a la violencia armada. Esto analizado desde el interrogante de si es posible el dialogo entre distin- tas facciones ideologizadas y cuál puede ser la vía sustentable de pen- sar una solución de fondo.

IV, 1- Idea, ideología y violencia

El pensamiento postmoderno tiene que resignarse a la caída de un rela- to único y ostenta, como bien lo se-

[52] Lo llamamos así ya que si bien el ciclo patriarcal puede ser ubicado en la historia y los lugares que describe, el papel protagónico de Dios hace que el relato sea no solo etiológico, sino tam- bién del género literario del mito. Cf. Fuster, S.: “La religión del Antiguo Is- rael. Perspectivas históricas y fenome- nológicas”, Bs. As. 2010.

[53] Jebus (pisoteado) nombre anterior al de Jerusalén. Sin embargo el nom- bre Urusalim ya figuran en las tablillas de Tell-el-Amarna, por lo que Salem debió ser el nombre original de la ciu- dad y Jebus fue colocado luego cuando la tribu de los jebuseos la conquistaron y luego fueron derrotados por David.

[54] Estos montes con sus valles for- maron el primitivo emplazamiento de la cuidad antigua de Jerusalén y del templo que luego construye Salomón, Zorobabel y Herodes.

[55] “Temor y temblor”.

[56] Cf. Fuster, S:”La fe según los tex- tos bíblicos…”, Madrid, 2009.

[57] La tradición islámica lo ubica cer- ca de la Meca.

[58] En épocas del éxodo la península del Sinaí no pertenecía a Egipto como en estos tiempos. Sino que era parte del territorio árabe.

[59] Pablo aplica estas palabras de la profecía de Isaías 54: 1: a la diferencia entre los cristianos que eran pocos en comparación con los cristianos emer- gentes y herederos de un Nuevo Pacto (según la interpretación paulina), idea luego también utilizada para la legiti- midad del Islam.

[60] Es interesante notar que lo que re- fuerza esta creencia cristiana es que en el año 70 e. C. el entonces general Tito al mando de los ejércitos romanos des- truye Jerusalén y el templo y el judaís- mo debe una vez más reinventarse.

[61] Según el Génesis (21: 21) Ismael se caso con una egipcia con la que tuvo doce hijos, al igual que luego Jacob o Israel. Estos fueron. Nebayot, Quedar, Misbam, Misná, Dumá, hadad. Temá, Jetur, Nafis y Quedemá. Según parece se instalaron en la zona del Neguev hasta el Sinaí por la dicción nafal.

[62] Franck, C & herszlikowicz, M.: “Sionismo y antisionismo”, Bs. As., 1981.

[63] Sugiero la lectura de Brieger, P.: “El conflicto palestino-israelí”, Bs. As. 2010.

De esta manera el

pensamiento

teológico cristiano

reinterpreta la

creencia judía de que

ellos son los hijos

legítimos de

Abraham mediante

la descendencia por

la idea de que ahora

los vástagos

acreditados y

verdaderos son los

que han sido

elegidos por el

espíritu

El mito que ideó

Mahoma, como

construcción de un

relato, dice que fue

Abraham e Ismael

los que encontraron

un edificio

antediluviano en la

Meca, la Kaaba, y lo

reconstruyeron. Este

edificio fue levantado

por el mismo Adán

(adama) y este

coloco una piedra

preciosa que Dios le

regaló como

emblema de una

alianza

ñaló G. Vattimo, una pluralidad de discursos. La gran mayoría de ellos contradictorios dentro de un sustra- to globalizado y altamente enlaza- do por la era de las comunicaciones y de la alta tecnología[64]. Hay di- versas maneras de leer la historia, distintos accesos de manifestar el arte, de entender la filosofía y de visualizar a Dios y junto con ello la resignación del judeocristianismo y del Islam de tener que aceptar la existencia de otras revelaciones – “polimonoteísmos”– tan válidas como las suyas se hace cada vez más evidente y preocupante, aun- que esto parece colocar a la reli- gión en una posición difícil dentro del paradigma postmoderno: la di- gresión del relato etiológico es inevitable[65]. Es decir, la religión que debería ser el medio de unión de todos los hombres como creatu- ras de un único Dios y  bajo una es-

peranza y una moral común, estos “hermanos de un único Padre” no pueden hallar la unidad entre ellos sino que se resisten al único modo

In document Renovación nº 67 Marzo 2019 (página 30-32)