en mi criterio, no cierra por comple- to la puerta a otras vías de pensa- miento, como no podía ser de otra manera en una mente tan privilegia- da como la suya. Esto se deduce de sus Ensayos y de sus múltiples alo- cuciones a lo largo de su dilatada vida. La idea de Dios subyace en todo el pensamiento de G. Bueno
aun con tintes negativistas. Es por eso que, desde su visión del mate- rialismo filosófico, hablaba de im- postura para referirse al concepto de lo divino, es decir, de actitud enga- ñosa con apariencia de verdad. Esto no niega, a mi juicio, en la concep- ción del materialismo filosófico, la existencia o inexistencia de un ente divino sino que simplemente lo excluye como inoportuno en el análisis de la realidad por escapár- senos de nuestra percepción visible de las cosas. Ha de entenderse el
materialismo filosófico como la per- cepción de realidades partiendo de hechos visible, cognoscibles y de- mostrables en la medida de lo posi- ble. Por eso la idea de un Dios orga-
nizador del universo se escapa a toda dimensión corpórea y carece de significación dentro del materia- lismofilosófico.
Se pregunta el Prof. Bueno qué es la filosofía y para qué nos sirve y se contesta diciendo que la filosofía no es una ciencia en el sentido estricto del término puesto que mientra la ciencia se sustenta en verdades fia- bles, verificadas, comprobadas y posteriormente validadas, la filoso- fía, en cambio, se fundamenta en la especulación de ideas y conceptos. En todo caso sería un saber de se- gundo grado que presupone en su análisis toda una serie de saberes previos de distinta índole (técnicos, matemáticos, biológicos, antropoló- gicos, sociológicos, etc.). Es por eso también, como bien expresa G. Bueno, que a medida que la reali- dad es cada vez más compleja de analizar se precisan instrumentos de análisis cada vez más refinados y sofisticados, e igualmente todo sis- tema filosófico que se precie de tal debe ser lo suficientemente potente para ser capaz de reinterpretar la realidad (El mito de la cultura. El Basilisco). En la segunda parte de este ensayo analizaremos más a fondo los aspectos esenciales del sistema estructurado por el Prof. Bueno. Ahora veremos algunas cuestiones que son de obligado cumplimiento a la hora de dar un contenido sistematizador al mate- rialismo filosófico planteado por G. Bueno en su relación y compara- ción con otros esquemas materialis- tas que ya hemos visto anteriormen- te aunque haya sido de manera so- mera.
Por todo ello sería relevante dife- renciar algunos aspectos, tanto con- vergentes como divergentes, en re- lación con los distintos esquemas sobre el materialismo (si bien con ciertos puntos en común) y las deri- vaciones subsiguientes.
El arranque de todo planteamiento materialista es sustancialmente el mismo en todos los enfoques sobre
el materialismo. Es en este sentido que podemos decir que la sustenta- ción de todo materialismo se basa en la idea central que establece que la materia tiene un carácter prima- rio y la conciencia que tenemos del mundo y de la realidad que nos ro- dea es la resultante de un estado or- ganizativo de la propia materia. Se desvincula así pues de todo espiri- tualismo incorpóreo por conside- rarlo inexistente y fruto de la imagi- nación humana. En la percepción del materialismo la conciencia y todo lo cognoscible forma parte de un sistema organizativo superior propio de la evolucionada raza hu- mana. Es una derivación pues del estrato material que todo lo abarca, según el enfoque materia- lista. Afirmar esto último implica un enfrentamiento real entre mate- rialismo e idealismo, por una parte, y materialismo y espiritualismo, por otra. Dedicaré un tiempo a con- frontar ambos planteamientos anta- gónicos por considerarlo relevante y de especial y significativa impor- tancia al entrar en materia en lo concerniente a las controvertidas ideas y argumentaciones del Prof. Bueno sobre el materialismo filosó- fico.
Materialismo versus idealismo
Cabe decir que materialismo e
idealismo vivieron a lo largo de la historia en permanente confronta- ción y esto por varios motivos. El más determinante de todos segura- mente sería como consecuencia de partir de dos concepciones de la realidad de manera diametralmente opuesta. Y esto viene ya de antiguo. Concretamente en la Grecia clásica los dos enfoques fueron motivo de enfrentamiento dialéctico. Por una parte la concepción idealista de
Platón (y en cierta medida de Aris- tóteles) se enfrentó a la concepción materialista de Leucipo y Demó- crito, como habíamos visto. El re- corrido de ambas tendencias o con- cepciones se han venido enfrentan- do a lo largo del pensamiento histó- rico.
Si el materialismo viene a afirmar que la materia es el origen de todo y que todos los sujetos se encuen- tran sometidos a ella y a sus leyes físico-químicas, el idealismo, por contra, preconiza la idea de “ideali- zar la realidad”, valga la redundan- cia, considerando que es la mente humana la que es capaz de concebir otras realidades, incluso sobrenatu- rales, de ahí su vinculación con el
espiritualismo, el cual analizaremos en la segunda parte del ensayo y su confrontación con el materialismo. El Prof. Bueno y su concepción del
materialismo filosófico entronca con el pensamiento kantiano (el cual consideraba como una exce- lente sinfonía) hasta el punto de re- construir las ideas kantianas desde su propio sistema. Otro de los gran- des pensadores que encandiló a G. Bueno fue Hegel y su obra más re- levanteFenomenología del espíritu.
Curiosamente Hegel era idealista y aparentemente no casaba muy bien con las ideas materialistas del pro- pio Bueno. ¿Por qué entonces el
Prof. Bueno se siente atraído por la filosofía y el pensamiento hegeliano? A mi juicio por una ra- zón relevante: para demostrar la superioridad del materialismo filo- sófico sobre el idealismo. Otra his- toria es que esa pretendida superio- ridad sea tal, cosa que intentaremos aclarar o al menos analizar los pros
y los contras de ambos enfoques dialécticos.
Pero sería Karl Marx a quien el
Prof. Bueno estudiaría con más profundidad. Desde mi punto de vista cabe decir que G. Bueno be- bió de distintas fuentes ideológicas que fueron la base sustentatoria de su sistema del materialismo filosófi- co. Esto lo iremos viendo a lo largo del ensayo a medida que vayamos estructurando las ideas centrales de su esquema filosófico. Ni que decir tiene que el sistema del Prof. Bueno es el más completo que existe en lengua hispanohablante y seguramente el más preciso y pro- fundo desde el pensamiento de Or- tega.
Finalizo la primera parte de este en- sayo realizando algunas reflexiones sobre lo expuesto hasta ahora.
En primer lugar convendría ubicar adecuadamente el materialismo fi- losófico en su conjunto y a tal efec- to podemos decir que como co- rriente de pensamiento, en mi crite- rio, tiene una sustentación efectiva y concluyente. No obstante, dicho esto, añadir que sus conclusiones tienen plena validez dentro de un marco dialéctico estructural muy restringido, cual es el de admitir únicamente como conocimiento real a aquel que pertenece a la esfe- ra de la racionalidad en exclusiva y a la contingencia de los fenómenos naturales y, por ende, materiales. Como sabemos todas las tesis sur- gidas al amparo del materialismo en sus más diversas vertientes des- cartan la eventualidad de cual- quier manifestación que no perte- nezca a la estricta esfera de la realidad contemplada desde la más pura racionalidad sometida a la materia y exenta de cualquier evento o acontecer de carácter idealista y/o espiritualista.
Y en segundo lugar, como decía an- tes, que el materialismo analiza la realidad circundante desde la más estricta condición incorpórea y ma- terialista. Evidentemente esto pare- ce un reduccionismo, como tam- bién lo pudiera ser el idealismo y
espiritualismo. Exactamente igual. No caben diferencias a la hora de realizar un examen exhaustivo de la interpretación de la realidad y el mundo que nos rodea. Y particular- mente pienso que los reduccionis- mos, del tipo que sean, posiblemen- te puedan inducir a equívocos. Digo esto porque desde mi visión y per- cepción de la realidad creo más bien que no sería correcto caer en la tendencia de interpretar la realidad dese una única captación de la mis- ma ante la plena indemostrabilidad de los argumentos. En fin, la reali- dad del mundo que nos rodea es tan extraordinariamente compleja que no cabe por menos que ser humil-
des y reconocedores de nuestra in- suficiencia e incapacidad para de- mostrar sin atisbo de duda de nin- gún tipo la realidad del entorno y su interpretación más fidedigna. Con todo y con eso es de valorar muy positivamente los esfuerzos realiza- dos por hombres como el Prof. Gustavo Bueno -aun desde la im- petuosidad en ocasiones de sus ar- gumentaciones y exposiciones- que intentan dar una explicación y pos- terior interpretación del mundo que nos circunda con el solo uso de la razón formulando todo un sistema filosófico (con el que se puede estar de acuerdo o discrepar de él) y que evoca toda una serie, cuando menos, de interrogantes sin respues- tas absolutas pero que inducen a in- dagar y escudriñar en ese apasio- nante mundo de la filosofía. (Conti- nuará). R