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INSTRUMENTO DE INCIDENCIA POLÍTICA Y APOYO A LAS ESTRATEGIAS DE

115En este escenario la comunicación comienza a tener un rol fundamental Las políticas

públicas sólo pueden entenderse como un proceso político de concertación social cuya validez no sólo pasa por la expertise técnica de la metodología que la respalde, sino también por cómo responde a los intereses colectivos que la requieren. Esto último es especialmente relevante para un problema de alta complejidad como la seguridad alimentaria y nutricional, la que no sólo debe revertir las desigualdades y los grados de exclusión estructurales, sino que debe coordinar un número creciente de actores estatales y no estatales con un enfoque territorial y multisectorial.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto, es importante resaltar que, el trabajo

en comunicaciones tiene también una arista que va más de la mano con la gestión, entendiendo que todo proceso de gestión es en sí mismo generador de información para la toma de decisiones. Esta, es una dimensión más estratégica

de la comunicación que puede tener cabida tanto al interior de una organización como de un proyecto y que permite tanto enfocar los esfuerzos (y recursos) comunicacionales, como administrar la información de manera que sea útil a los intereses organizacionales.

Esta dimensión más estratégica plantea un desafío que va de la mano con dilucidar cómo la organización o proyecto se verá en un escenario determinado (local, regional o nacional), lo cual requiere no sólo una mirada interna respecto de los alcances del apoyo a la implementación, por ejemplo, de

una política pública, sino también cual es el lugar (o desde dónde) se diseñarán y enviarán los mensajes a los múltiples actores sobre los que se quiere incidir.

Ambas dimensiones, aquella que sitúa a la comunicación como instru- mento de apoyo a los procesos de implementación de política pública, y aquella que intenta rescatar la infor- mación generada para la toma de de- cisiones estratégicas, son dos caras de una misma moneda, que sólo podrá “circular” si existe la voluntad política de ver estos ejercicios no desde la mera producción de material informa- tivo (que no por esto deja de ser im- portante), sino como un elemento de apoyo transversal que las organizacio- nes que buscan incidir en la agenda deben potenciar.

Cuadro N° 18. La comunicación estratégica en el ámbito

de lo público

“La comunicación estratégica en el ámbi- to de lo público no puede quedar limita- da a la producción y circulación de infor- mación. Tiene que estar orientada a pro- mover intercambios, a suscitar diálogos y conversaciones de modo tal que llegue a constituirse en una instancia decisiva, clave, en los procesos de organización, construcción y cambio social. Tomando en cuenta que, de ninguna manera, este proceso está exento sino, por el contrario, sembrado de conflictos, contradicciones y negociaciones que deben ser contem- plados y atendidos por el diseño estraté- gico de la comunicación” (Uranga, 2011).

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9.2. La Estrategia de Comunicación para el proyecto regional

“Estrategia contra el hambre y la desnutrición crónica infantil”

Para el caso del proyecto regional “Estrategia contra el hambre y la desnutrición crónica infantil”, el esfuerzo por integrar la comunicación a la metodología de intervención siempre fue prioritario, teniendo diferente expresiones a lo largo de su desarrollo, pero con un eje común: el trabajo articulado a la política pública. Esto, bajo el concepto teórico de que “toda política pública requiere de estrategias de comunicación, entendidas como la aplicación

adecuada y coherente de medios y recursos de comunicación, con la finalidad de generar, en primer lugar, los sentidos (políticos, sociales y culturales) que le den sustento argumental a la misma y, en segundo término, de forjar procesos a través de los cuales la política pública en cuestión alcance los objetivos y las metas propuestas, produciendo resultados que modifiquen adecuada y satisfactoriamente el ámbito de acción sobre el cual se está trabajando e impacto positivo en la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas involucrados” (Uranga, 2011:9).

Aun cuando la mayoría de los proyectos de cooperación al desarrollo comienzan a trabajar esta área una vez que ya existen resultados en materia de implementación, el énfasis dado por la Cooperación Española y el trabajo de incidencia en el marco de la Iniciativa América Latina y El Caribe Sin Hambre (Iniciativa 2025), permitieron que la decisión se inclinara por comenzar procesos tendientes a desarrollar instrumentos de comunicación no sólo al inicio de la ejecución del proyecto sino también –y con este mismo criterio- de manera individual por cada componente. Esto, influenciado mayoritariamente por la vasta experiencia del Programa Especial de Seguridad Alimentaria de Centroamérica (PESA), en materia de desarrollo de instrumentos y metodologías de comunicación para la incidencia, y también lo establecido en los Planes Directores de la Cooperación Española. Igualmente, el ámbito concreto de acción del proyecto regional “Estrategia contra el hambre y la desnutrición crónica infantil” –las políticas de seguridad alimentaria y nutricional–planteaba tres retos interesantes: i) visibilizar y legitimar el valor de la

SAN en la agenda pública y política (politics); ii) apoyar el posicionamiento de la SAN

en una dimensión Institucional, lo cual tiene como factor determinante la articulación

multisectorial de la gestión pública (polity); y (iii) mejorar el impacto de las políticas públicas (policies) para enfrentar la inseguridad alimentaria, trabajo que se realiza

fundamentalmente en los territorios locales.

La respuesta a estos retos vino primero de la mano del surgimiento de un conjunto de actividades que se dieron tanto a nivel de los países como de la coordinación regional del proyecto y que estuvieron cruzadas por el objetivo de promover climas de opinión a nivel institucional favorables a la gestión pública articulada para garantizar la SAN desde un enfoque multisectorial en los territorios locales. Así también se trabajó en las siguientes áreas tanto a nivel regional como de componentes:

Sensibilización y facilitación de información para los medios de comunicación sobre el valor de la articulación;

Promoción de procesos de información (flujos de información entre contrapartes y proyecto);

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