Barreras de uno u otro tipo las hay naturales e interpuestas por el hombre. Simplificando los conceptos, la gestión de los dos tipos de barreras es lo que conocemos como saneamien- to. Las barreras naturales son aquéllas en que los fenómenos descritos en el Tabla 7.3.1 se dan en ambientes acuáticos y suelo. El efecto de los embalses de nuestros ríos sobre la reduc- ción en los números de indicadores de contaminación fecal ejemplifica el efecto de la sedi- mentación y la muerte causada por varios de los factores indicados en el Tabla 7.3.1. En el suelo actúa preferentemente la filtración y adsorción así como la muerte causada por varios de los factores indicados en el Tabla 7.3.1. Entre las barreras interpuestas por el hombre encontramos los tratamientos de aguas residuales, que se realizan en las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) y los tratamientos de potabilización de agua, que se realizan en las Estaciones de Tratamiento de Aguas Potables (ETAP). Unas y otras pue- den variar en complejidad en función de la calidad del agua depurada que se quiera conse- guir en las primeras y de la calidad del agua a potabilizar en las segundas.
La cantidad de microorganismos que encontramos en las aguas superficiales y subterrá- neas que han de servir como recurso para la provisión de agua para los usos indicados ante- riormente dependerá de los tres factores descritos en los párrafos anteriores. En algunas zonas de España con concentraciones importantes de población, por lo tanto aportes grandes, y con masas de agua receptoras pequeñas tenemos un problema en lo que se refiere a los dos primeros factores. En parte esta situación se ve compensada por una importante capacidad de eliminación de microorganismos de nuestro medio debida a la climatología (calor, radia- ción solar, desecación en el suelo, etc.). Sin embargo, debemos estar especialmente atentos con la introducción de barreras tanto en lo que se refiere al tratamiento de aguas residuales como en la potabilización del agua de suministro. La falta de atención a la introducción de barreras en algunas zonas rurales nos lleva a la paradoja de que los brotes infecciosos por microorganismos de transmisión fecal-oral suelen ser más frecuentes en las zonas rurales que en las zonas urbanas.
aguas continentales
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Tabla 7.3.1. Barreras que pueden encontrar los patógenos e indicadores desde los excrementos hasta la ingestión por un nuevo huésped
Separación (cambio de compartimiento) Muerte (destrucción y eliminación de la capacidad de infección)
Sedimentación Factores físicos: desecación, calor, radiaciones
(ultravioleta, γ, etc.)
Adsorción a partículas Factores químicos: pH, amonio, sustancias
desinfectantes (cloro, ozono, etc.)
Retención por filtración Factores biológicos: depredación por protozoos,
L
a cantidad de indicadores que encontramos en aguas residuales municipales son semejantes en países industrializados y en países en fase de desarrollo. Los indicadores más habituales,bacterias coliformes fecales (y/o E. coli) se encuentran en densidades de entre un millón y poco
más de 10 millones por 100 ml de agua residual urbana. En cambio puede haber una gran varia- bilidad en cuanto a los patógenos y sus números en aguas residuales, ya que aquéllos dependen del estado higiénico-sanitario de la población. Los datos disponibles en España nos indican que los patógenos que encontramos en algunas aguas residuales así como sus densidades son seme- jantes a los de los países industrializados. Así por ejemplo en aguas residuales de Barcelona
encontramos Salmonella, E. coli O157:H7 o rotavirus a unas densidades entre 100 y 10.000 por
100 ml, es decir, entre 1.000 y 10.000 veces menores que las densidades de coliformes fecales. Las depuradoras de aguas residuales que se encuentran en la mayoría de ciudades y pue- blos de España, aunque no están expresamente diseñadas para ello, eliminan alrededor de un 95% de los microorganismos contaminantes fecales si las depuradoras funcionan correcta- mente. El resto siguen en el agua depurada y en la gran mayoría de los casos son vertidos a las masas de agua receptoras. En unos pocos casos esta agua depurada recibe tratamientos adicionales que pueden ser realizados específicamente para matar los microorganismos con- taminantes. Este tipo de agua que se conoce como agua regenerada se puede reutilizar y con- tiene, en muchos casos, unas concentraciones de microorganismos de origen fecal inferiores a las que encontramos en algunos ríos.
Aquellos microorganismo fecales que llegan a las masas de agua dulce ya sea directamen- te a través de colectores de aguas residuales brutas o depuradas o como arrastre de aquellos que se han vertido en el suelo serán más o menos diluidos y más o menos eliminados en función de diversos factores. Por lo tanto las densidades de microbios de origen fecal en las masas de agua serán muy variables. Por ejemplo en los ríos de Cataluña, de los que disponemos de datos hechos públicos por la Agencia Catalana del Agua, las densidades de microorganismos fecales aumentan muy rápidamente desde el curso alto donde suele haber una fuerte presión urba- nística y ganadera hasta el curso bajo. Son frecuentes zonas de los ríos con densidades de indi-
cadores (coliformes fecales/E. coli) superiores a 1.000 por 100 ml. Sólo los embalsen consi-
guen un descenso en dicha concentración, que vuelve a crecer rápidamente aguas abajo.