Juegos Olímpicos de 1992. La reducción del consumo puede conseguirse mediante la edu- cación de la población o mediante políticas tarifarias.
Del mismo modo es posible interactuar sobre la demanda en el consumo industrial y agrícola mediante técnicas de producción o de riego más eficiente. Un ejemplo clásico es la progresiva implantación del riego por goteo como alternativa al riego por aspersión.
Sin embargo, la disminución de la demanda no es suficiente para resolver los problemas de disponibilidad de agua para satisfacer los diversas necesidades actuales o futuras.
Es importante recalcar aquí los efectos potenciales del cambio climático en la reduc- ción de los recursos convencionales en el futuro. Como ejemplo, se ha evaluado la dispo- nibilidad de los recursos convencionales en cada una de las cuencas hidrográficas en España para el año 2060, observándose una tendencia general de reducción de recursos entre 6-34%.
Ante esta perspectiva existe, por tanto, una necesidad de actuar también sobre la ofer- ta. Por una parte conviene trabajar en la necesidad de proteger la oferta, evitando la con- taminación de los mismos por medio la depuración de los vertidos o el establecimiento de perímetros de protección (zonas en las que no se pueden realizar una serie de actuaciones que comprometan la calidad de los recursos). En todo caso es importante aumentar la ofer- ta disponible mediante la utilización de otros recursos hídricos que, en general, reciben el nombre de no-convencionales, o bien mediante transferencia de agua desde otras cuencas (trasvases).
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40 35 30 25 20 15 10 5 0 % de reducción de los de 1995Figura 2.3.1.Reducción prevista de recursos convencionales para las distintas cuencas hidrográficas españolas en el año 2060 en % (Ayala-Carcedo, 2003)
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Guadalquivir
Tajo Ebro
Norte II Norte I Norte III Galicia costa CC. II Cataluña CC. Sur Segura Guadiana Júcar Duero 31 28 6 10 11 13 14 16 17 22 22 23
Los trasvases de cuenca son obras hidráulicas cuya finalidad es la de incrementar la disponibilidad de agua en una cuenca vecina. Los usos específicos del agua pueden ser abastecimiento o riego. Los trasvases son obras muy controvertidas por su potencial impacto ambiental. Así pues, si bien un buen número de trasvases han permitido el desa- rrollo de zonas muy deprimidas de la Tierra, existen también numerosos ejemplos de desastres ambientales debidos a una incorrecta gestión de las transferencias de agua; qui- zás el más conocido el de la desecación de una amplia superficie del Mar de Aral.
GESTIÓN DE RECURSOS HÍDRICOS EN ZONAS ÁRIDAS Y RECARGA ARTIFICIAL DE ACUÍFEROS
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El Mar de Aral, en 2003, ha visto reducida su extensión a menos de la mitad del área cubierta cincuenta años antes. La causa de esta reducción ha sido el importante transvase de los ríos Amu Daria y Syr Daria para la puesta en marcha de una amplia zona de regadío en varias de las antiguas repúblicas soviéticas.
Los recursos no-convencionales más importantes (en términos cuantitativos) serían:
• Desalación de agua salada o salo-
bre.
• Reutilización de agua regenerada.
• Almacenamiento y recuperación
de agua en acuíferos.
• Captura y almacenamiento de
aguas de escorrentía en tormentas.
• Captura de rocío.
La desalación es una alternativa cara, pero cada vez más habitual en paí- ses áridos o semi-áridos. Consiste en captar agua salada (del mar) o salobre (acuíferos costeros) y eliminar la sal mediante ósmosis inversa. El coste es elevado por la alta demanda energética del proceso.
El agua regenerada (agua residual depurada) se usa en diversas partes del mundo para satisfacer demandas de agua
potable (Singapur), en industrias (torres de refrigeración), en agricultura (500 km2 en
Pakistán), en la rehabilitación de ecosistemas naturales (los Everglades de Florida), y en usos lúdicos (riego de campos de golf). Uno de los usos más importantes es el de recarga de acuí- feros (EUA, Australia, Israel), que se discutirá a continuación.
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Interior de una planta desaladora. Conjuntos de membranas de ósmosis inversa.L
a recarga artificial de acuíferos es una técnica hidrogeológica que consiste en introducir agua en un acuífero para aumentar la disponibilidad de los recursos hídricos y mejorar su calidad, contribuyendo a una gestión más racional de los recursos hídricos (potencialidad; hídrica que presenta una determinada cuenca hidrográfica o sistema de explotación). A este respecto, los beneficios de la recarga artificial de acuíferos son:• Incremento de los recursos hídricos, puesto que estas aguas pueden captarse mediante
pozos de extracción, en una técnica que se conoce como ASTR (Aquifer Storage, Transfer and Recovery). La infiltración supone un aumento (o una recuperación) de los niveles freáticos; el agua circula por el subsuelo produciéndose un proceso de depu- ración natural antes de proceder a su captación.
• Incremento o mantenimiento de la calidad de los recursos subterráneos. Al proceso de
autodepuración se añade la posibilidad de usar la recarga artificial como medio para contener la posible mezcla en la zona de captación con un agua de inferior calidad. Un ejemplo se tiene en las zonas costeras, donde la recarga artificial permite mantener a raya la cuña de intrusión marina. En algunos casos la recarga se utiliza para favorecer la mezcla de aguas de distinta calidad, provocando la dilución del agua de menor cali- dad y favorecer las reacciones químicas y biológicas.
• Otros que incluyen el mantenimiento de enclaves ecológicos o medioambientales, o
la reducción de los fenómenos de subsidencia del terreno provocados por el sobre- bombeo.
Los métodos de recarga pueden ser muy diversos, aunque se dividen en dos grandes grupos: superficiales y profundos. Entre los métodos superficiales están los que intentan favorecer la infiltración natural (escarificado, aumento de la longitud o reducción de la pendiente del río, o la instalación de métodos artificiales para retener el agua), pero el más habitual es la instalación de balsas superficiales de infiltración. Estas balsas tienen una gran necesidad de disponibilidad de superficie (lo que puede ser un problema en países desa- rrollados) y las cantidades a infiltrar dependen del tipo de suelo y del mantenimiento del
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sistema. Este mantenimiento supone vaciar la balsa y limpiar el fondo para evitar el pro- ceso conocido como colmatación, que supone la formación de una película en el fondo de la balsa que en la práctica supone una importante reducción de la capacidad de infiltra- ción.
La alternativa son los métodos de inyección profunda, mediante pozos. En este caso el problema de colmatación es aún más importante, por lo que el agua infiltrada debe ser de alta calidad. La recarga en profundidad suele utilizarse cuando existe una baja conexión hidráulica entre la superficie y el acuífero (presencia de capas de baja permeabilidad en profundidad) o cuando el terreno es muy caro o simplemente no existe disponibilidad del mismo.
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Figura 2.4.1.Diagrama simplificado del método ASTR (Aquifer Storage, Transfer and Recovery)
El agua se infiltra en un punto y se recoge en un pozo situado aguas abajo.
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Balsas de recarga artificial en la Dan Region (Israel). Al fondo se ve una balsa inundada. Al frente la balsa está vacía y se aprecia el efecto de arado del fondo para evitar la colmatación. A la derecha se observa uno de los pozos de control.
Llenado de una balsa de recarga artificial con agua regenerada procedente de una planta de tratamiento de aguas residuales de Tel-Aviv.
El último punto a destacar es la procedencia del agua de recarga. Como ya se ha dicho, en el caso de pozos es necesario inyectar un agua de calidad prácticamente equivalente a la del agua potable. La recarga artificial, sin embargo, puede hacerse con aguas de muy diver- sa calidad, entre las que se incluye aguas de escorrentía en tormentas, agua superficial exce- dente, o incluso agua residual tratada. Uno de los ejemplos más importantes de reutiliza- ción de agua residual mediante técnicas de recarga artificial tiene lugar en Israel. El agua residual procedente de Tel-Aviv se infiltra en el terreno mediante balsas tras un tratamien- to secundario. Parte de ese agua es captada mediante pozos tras un tiempo de residencia en el terreno superior a los seis meses, equivalente a una depuración terciaria. Este agua se tras- vasa hacia el Desierto del Negev, donde se utiliza para la agricultura. El total de agua tras-
vasada es de 216 hm3/año.
Bibliografía
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