Muchos de los relatos hablan de un encuentro con Nuestro Señor Jesucristo. Los temas de la luz, el túnel, del encuentro con el Salvador y la experiencia de la retrospectiva de sus vidas, están a menudo vincula- das, como veremos en esta sección. Por ejemplo, Dallas dijo:
De repente me vi saliendo de mi cuerpo. Todo se volvió obscuro; luego me encontré viajando a través de un túnel de luz. Casi al llegar al final, todo era brillante y hermoso. Había un jardín cuya belleza
era indescriptible. He estado en muchos museos de arte en todo el
42. Glimpses ofEternity, op. cit., p. 66. 43. Ibid., p. 77.
mundo, pero lo que vi era mucho más hermoso que cualquier cosa que se encuentra en uno de esos museos.
Nuestro Señor Jesucristo estaba parado en el jardín. No puedo
describir lo que sentí. El jardín era maravilloso pero ya no era el centro de mi atención, toda mi atención y todo mi ser estaban enfocados en este magnífico personaje parado frente a mí.45
Marshall Stuart Gibson, el padre del autor Arvin S. Gibson, fue uno de muchos que asevera haber visto al Señor durante su experiencia cercana a la muerte. Escribió así:
Me percaté de alguien que caminaba delante de nosotros por el sendero. Al acercarnos a esta persona, pude ver y sentir que era
un espléndido personaje. Al mirarlo fue algo irremediablemente irresistible. Estaba bañado de luz. [Mi guía] me preguntó si sabía
quien era esa persona y yo le contesté que sí, que era Jesucristo.
Al acercarnos al Salvador, sentí el gran amor que emanaba de
El. Es difícil describirlo, pero se podía sentir ese amor a su alrededor. Yo también experimenté un gran amor hacia El. Sin
pensarlo caí a sus pies—pues no podía permanecer de pie. Sentí una urgencia infinita de echarme a sus pies y adorarlo.
Al arrodillarme a los pies de este ser tan maravilloso, me percaté
de que mi vida pasada estaba siendo proyectada. Pareció que todo ocurrió en un corto tiempo y sentí el amor del Salvador durante todo este tiempo. Ese amor estaba . . . bueno, se sentía por
todos lados. Y parecía que nos pudiésemos comunicar uno con el
otro sin tener que hablar. Después de cierto tiempo, el Salvador se
acercó y me di cuenta de que debía levantarme. Tan pronto como me levanté, Él se alejó.46
Ann tuvo su experiencia aproximadamente cuando tenía 28 años, mientras vivía en una casa rodante en el Sur de Utah. Tuvo esta expe- riencia a consecuencia de una enfermedad muy severa. Ella dijo:
Viajé en la obscuridad—como si fuera un túnel—hasta que
45. Echoes from Eternity, op. cit., p. 140. 46. Glimpses of Eternity, op. cit., p. 13.
LA LUZ, EL TÚNEL Y LA REUNIÓN CON EL SALVADOR 3 9
llegué hasta esta persona que me impidió el camino.... como no podía darle la vuelta, tuve que detenerme. La persona estaba bañada de
una luz muy brillante. Yo estaba fascinada. Aún el cabello era brillante y hermoso. De hecho la persona era tan hermosa, era un hombre, tenía algo . . . oh no sabía que los hombres pudiesen ser tan hermosos. Y me preguntaba quien sería; se identificó como mi Salvador Jesucristo y pensé, esto es MARAVILLOSO. Sentía este
gozo que fluía dentro de mí. Sentía una explosión dentro de mí. Luego casi inmediatamente me dijo que tenía que regresar. . . . Primero lloré Le supliqué que no quería regresar porque allá estaba el dolor que tanto me había consumido . . . era mayor de lo que yo podía resistir. . . . Le supliqué, Él me abrazó por un momento. No sé cuanto tiempo le rogué y le supliqué, no fue mucho,... después me di
cuenta que El estaba sintiendo mis penas y mi dolor.
De repente sentí algo tremendamente poderoso... no puedo explicar, es algo así como . . . si repentinamente una paz profunda me
envolviera, me abrazó y me dijo: "Si regresas inmediatamente te dormiré y cuando despiertes ya estarás completamente sana y no tendrás más dolor."
Dejé de llorar y pensé por unos momentos lo miré y supe que si hacía lo que Él me decía, cumpliría su promesa. Yo sabía que era mi
Salvador y que El me estaba pidiendo . . . me estaba dando a elegir. Incliné mi cabeza y dije, si, lo haré y esa paz maravillosa permaneció conmigo y finalmente penetró en mi corazón. Me relajé y me retiré.47 Durante su experiencia cercana a la muerte a consecuencia de una enfermedad que requería una cirugía del corazón Jennette tuvo la oportunidad de ver a Jesucristo:
Caminé hacia lo que parecía ser una [tubería] muy grande, y al final había una luz muy brillante. Me tomó mucho tiempo llegar hasta el final del túnel donde la luz era más brillante, y . . . una figura con una
túnica blanca estaba parada y extendió sus manos hacia mí. En mi corazón supe que era mi Cristo. Tenía . . . la forma de Jesucristo.
Sentí un mi corazón contrito y una tranquilidad—era como un estado de ensueño pero más real. No sentía dolor o ansiedad, solo
serenidad y paz.
No pronunció palabra alguna, pero tampoco había necesidad de hacerlo. Parecía que mis palabras pasaban de mi mente a la mente espiritual de mi Cristo y luego se regresaban a mí, sin escuchar nada. No había necesidad de escuchar, ni definitivamente necesidad de hablar, y sin embargo existía la comunión.
Yo estaba tan contenta de estar en ese lugar, tan cerca de mi Salvador, y sintiendo esa calidez y consuelo, como . . . nunca antes lo había sentido en la tierra. Mi Cristo me llamó y me dijo que debía regresar porque mi trabajo aún no terminaba, había mucho que hacer.48
Joanne Jones se reunió con Cristo durante una serie de cirugías de emergencia que le practicaron, durante las cuales recibió 76 pintas de sangre a fin de poder mantenerla viva. Durante esta penosa expe- riencia, el espíritu salió de su cuerpo. En su relato, ella cuenta que cami- naba por un camino rural y luego:
Una entidad venía hacia mí. Al principio no supe si era un hombre o una mujer, estaba vestido como nos han hecho creer que los hombres se vestían en los tiempos de Jesucristo, con una túnica blanca. De todas formas, pronto estuvimos frente a frente. Yo nunca había
visto una cara tan maravillosa en toda mi vida. . . . Era joven, yo diría como entre 35 y 40 años . . . era bastante atractivo . . . hermoso con una cara fuerte y dulce a la vez. Era un hombre, se podía sentir, sin embargo era algo más. Y en su abrazo . . . sentí la
fuerza, el amor y la dulzura.... Vestía una túnica larga, era una entidad masculina muy cálida, hermosa y amorosa... . Me abrazó y dijo, "Te amo, todavía no es tiempo hija mía."49
Cynthia Prueitt vio al Salvador cuando tema siete años de edad, al estar orando intensamente para buscar ayuda a fin de resoher algunos problemas personales:
Mi mente seguía pensando en mis problemas, preguntándome porque me estaba sucediendo esto, así que oré a Dios para pedirle ayuda. Lo
48. Ibid., p. 66.
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que recuerdo es que me estaban introduciendo en una habitación completamente blanca y brillante. Había un hombre sentado en una silla que semejaba una silla con un trono.
Al ver a este hombre con barba sentado allí, corrí hacia él y me senté en sus piernas. Me tomó en sus brazos y comenzó a consolarme. Un cálido sentimiento de amor me inundó . . . nunca había sentido algo semejante. Era tierno, era amor, era gozo—no quería que esto se
terminara. Es el sentimiento más conmovedor que he tenido en mi vida.
Este ser maravilloso me tomó en sus brazos y me estrechó. Yo empecé a llorar y le dije mis problemas; me consoló y me dijo palabras hermosas y luego empezó a hablarme sobre mi vida. Me dijo que
había cosas que tenía que hacer en esta vida. Comenzó a decirme cuáles eran esas cosas y cómo iba a lograrlas. Al decirme lo que tendría que hacer me preguntó si estaba dispuesta a lograrlo y le prometí que lo haría. Luego me dijo que era hora de regresar . . .
Durante mucho tiempo después de haber tenido esta experiencia, fue difícil conciliar lo que me había sucedido. Yo sabía que había visto a Jesús y no lo podía negar, sin embargo no podía contarle a otras personas porque sentía que no me iban a creer.50
Cuando Elane Durham tenía 32 años, sufrió un ataque de apoplejía debido a un tumor cerebral y su situación se agravó por lo que tuvo que ser llevada de emergencia a un hospital donde sufrió doce fisuras. Un sacerdote le estaba administrando los santos óleos cuando su corazón se detuvo y ella pasó al mundo de los espíritus. En una parte de su relato dice que pudo ver una luz que se acercaba hacia ella y luego:
En este punto la luz me habló—solo que no en el lenguaje de la tierra. Me habló de todo lo que El era a todo lo que yo era. No
solo escuché, sino que entendí con cada una de las fibras de mi ser. Había una comunicación total entre ese ser y yo . . . Era una voz como de hombre y comprendí que era un hombre y dijo: "Tienes
la vida eterna a través de mí."
En una fracción de segundo una mezcla de pensamientos se arremolinaron en mi mente, yo sabía que era mi Creador; mi Salvador.
Comprendí que fue parte de la creación de la tierra. Otros pensamientos vinieron a mi mente, inclusive pensamientos de humildad - porque no estaba segura de pertenecer a ese lugar . . .
Él era parte de la luz, era . . . ¿cómo lo puedo explicar? Era algo mucho más poderoso que ver una figura. Yo lo estaba mirando con
ojos espirituales y eso es tan diferente de la forma cómo veía las cosas en la tierra, que realmente no puedo explicarlo.51
La experiencia de Lucy se suscitó al estar ella orando debido a la frustración que sentía porque no se podía recuperar de un accidente automovilístico y de varias operaciones a las que tuvo que ser sometida en el año de 1982, quedando inválida durante seis meses.
Al estar orando, en lugar de escuchar la voz yo vi a Cristo. Lo vi
como te puedo ver a ti, extendió sus manos y me dijo que confiara, que tuviera fe y que creyera. . . . Era un ser de luz y su túnica era como una luz celeste. Me pareció que era un hombre fuerte, muy bondadoso pero muy fuerte.
Era un sentimiento de mucha serenidad. El continuó diciendo ten
fe—nunca pronunció palabra alguna, simplemente yo sabía que estaba hablando conmigo . . . casi todo El era luz . . . y la luz llenaba toda la habitación.52