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EL ENCUENTRO DE MOISÉS CON JIDR (KHADIR)

LA RAZÓN POR LA CUAL FUE LLAMADO “MONTE SINAÍ”

H. EL ENCUENTRO DE MOISÉS CON JIDR (KHADIR)

El Mensajero del Islam (BPD) comenzó a narrar ante los de Quraîsh la historia de Jidr o del sabio que Dios ordenó a Moisés (P) obedecer. Moisés (P) dijo a su mozo: “No cesaré hasta alcanzar la confluencia de las dos grandes masas de agua aunque tenga que andar durante mucho tiempo” (Al Kahf, 18:60). O sea, siempre estaré en busca de Jidr, hasta que llegue a un lugar donde se unen los dos mares de Fars y Rum, y viajaré un largo tiempo para encontrarlo”. En una ocasión que Moisés (P), por medio de los versículos de la Torá, aconsejaba a la gente desde el púlpito dijo: “Sin duda Dios no ha creado a un ser más erudito que yo”. En ese momento descendió el Arcángel Gabriel y le pidió que se dirigiese hacia las rocas que se hallaban en una región donde se juntaban los dos mares, para que se reuniese con un hombre mucho más sabio que él y aprovechara de su sabiduría. Moisés (P) inició su viaje acompañado por Josué hijo de Nun. Como provisión para el camino, prepararon pescado preservado en sal. Cuando llegaron al lugar destinado, se encontraron con un hombre que dormía echado de espaldas, sin embargo, no lo reconocieron. En ese momento Josué lavó el pescado y lo colocó sobre una piedra. Éstos dos, sin saber que el agua de ese río proporcionaba la vida eterna, no percibieron que el pescado lavado por Josué recuperó la vida, echó un brinco al agua y se alejó nadando. Después de un tiempo de continuar su camino, Moisés (P) sintió hambre y pidió a Josué preparase algo para comer. “Tráenos nuestro alimento, sin duda hemos encontrado fatiga en éste nuestro viaje” (Al Kahf, 18:62). En ese momento Josué recordó haber olvidado el pescado sobre la piedra y dijo: “Olvidé que el pez regresó al agua, y nadie más que el Demonio me hizo olvidarlo -Olvidé el pez… (Al Kahf, 18:63)”. En ese momento Moisés (P) dijo a Josué: “El hombre que encontramos cerca de las rocas, era el mismo Jidr”. Siguiendo sus huellas regresaron por donde habían venido, hasta llegar a donde se encontraba Jidr. “De manera que regresaron sobre sus huellas” (Al Kahf, 18:64).322

Muhammad Ibn ‘Alî Ibn Bilâl relata: Îûnus y Hishâm sostenían diferentes opiniones respecto al grado de sabiduría entre Moisés y Jidr, hasta que pidieron al Imâm Ridâ (P) una explicación a este respecto. El Imâm les respondió: “Moisés hijo de Imrân, se dirigió hacia Jidr y le pidió que lo beneficiara con su sabiduría. “¿Puedo seguirte para que me enseñes de lo bueno que se te ha enseñado?” (Al Kahf, 18:66). Pero Jidr le advirtió que él no podría soportar lo que le habían enseñado a él. Luego comenzó a reseñarle lo que sucedería con Muhammad (BPD) y su familia, al grado que sus lamentos y sollozos llegaron al cielo. Así también le informó respecto a las molestias y rechazos que sufriría el Mensajero del Islam, y lo hizo conocedor del significado alegórico de la aleya: “Mudaremos sus corazones y su visión, de la misma manera que no creyeron en ello la primera vez” (Al ’An‘âm, 6:110), sin embargo, rechazaba su compañía ya que estaba seguro que la paciencia de Moisés (P) no soportaría aquello de lo cual carecía de conocimiento. “Tu no puedes tener paciencia conmigo. ¿Y cómo puedes tener

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paciencia en aquello de lo que no tienes un conocimiento cabal? Y Moisés le respondió: “Si a Al.lah Le place, me hallarás paciente, y no te desobedeceré en nada” Jidr aceptó su compañía, con la condición de que no preguntara ni objetara hasta que no le explicara la causa de sus actos. “Si me quieres seguir, no me interrogues acerca de cosa alguna hasta que yo mismo te hable de ella”. Estos dos, acompañados por Josué, iniciaron su viaje. En un principio llegaron a una playa; ahí subieron a una barca llena de pasajeros y continuaron su viaje. Después de un tiempo la barca llegó a un lugar donde las aguas no eran profundas. En ese momento Jidr agujereó en varias partes la barca, tapando luego los agujeros con barro y pedazos de tablas. Al ver esta escena Moisés (P) enojado le reprochó y dijo: “¡Realizas actos inesperados! ¿Acaso quieres ahogar a todos los viajeros? -¿Hiciste un hoyo en ella para ahogar a sus ocupantes? Ciertamente has cometido un grave error”. En este momento Jidr le recordó: “¿No te advertí que no resistirías ante mis actos?” Moisés (P) se disculpó y pidió a Jidr que no lo examinara con difíciles obligaciones: “No me culpes por lo que olvidé y no seas severo conmigo por lo que hice”. Más tarde abandonaron la barca. En ese momento la mirada de Moisés (P) fue atraída por un muchacho que jugaba entre los demás niños y su rostro brillaba al igual que la luna. Momentos después, ante la sorpresa de Moisés (P), Jidr mato al niño.

Moisés (P) que había sido testigo de este acto, atacó a Jidr y arrojándolo al suelo, exclamó: “¿Has matado a una persona inocente?… ¡Tú, en verdad, has hecho algo horrible!” (Al Kahf, 18:67- 74). Nuevamente Jidr le echó en cara su impaciencia, pero Moisés (P) le pidió que en caso de que volviese a objetar, se alejaría de él sin pedir ninguna explicación. “¿No te advertí que no podrías tener paciencia conmigo? Él dijo: Si después de esto te pregunto alguna cosa, no me mantengas compañía. En verdad habrás encontrado entonces una excusa en mi caso”. Siguieron su camino hasta que ya entrada la noche llegaron a una ciudad llamada Nazaret. El hambre los obligaba a buscar alimento, pero ninguna persona de esa región se prestó para ayudarlos. “Así que prosiguieron hasta que llegaron a la gente de una ciudad, le pidieron alimento, pero ellos rehusaron recibirlos como huéspedes”. Llegaron a un muro y Jidr observó que estaba a punto de derivarse. Inmediatamente se puso a reconstruir los cimientos de éste, más tarde el muro se encontraba nuevamente en su lugar. Moisés (P) replicó a Jidr diciéndole que debería cobrar un sueldo por su servicio. “Si hubieras querido, habrías podido recibir un salario por eso”. En ese momento Jidr volteándose hacia Moisés (P) le dijo: “Ha llegado el momento de separarnos. Ahora te informaré del significado de aquello con lo que no podías tener paciencia”.

Respecto a la barca: ésta pertenecía a un grupo de indigentes con la cual trabajaban en el mar y ya que en esa región gobernaba un monarca opresor, que se apoderaba a la fuerza de cualquier barca en buen estado, quise al agujerearla salvarla de las manos del rey. “En cuanto a la barca, pertenecía a gente humilde que trabajaba en el río, y yo intenté dañarla porque había detrás de ellos un rey que se apoderaba de todas las barcas por la fuerza” (Al Kahf, 18:75-79).

En cuanto al niño: ya que sus padres eran fieles y buenos creyentes, pude observar en su rostro de éste que muy pronto se volvería un incrédulo, y por la influencia que tendría sobre sus padres, a ellos también los convertiría en incrédulos. Quise por este medio que Dios Todopoderoso le otorgas otro hijo mejor en cuanto a creencias y benevolencia. Y así sucedió, ya que Dios Generoso les agració con una hija de cuyos descendientes setenta serán elegidos

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como dirigentes de la gente de los Hijos de Israel. “Y en cuanto al joven, sus padres eran creyentes …”

En lo tocante al muro que reconstruí: éste pertenecía a dos huérfanos, hijos de un hombre piadoso. Debajo de ese, existe un gran tesoro, y Dios quiso mantener al muro en pie hasta que los huérfanos crecieran y desenterraran el tesoro, que es un regalo de Dios para ellos. “… Ésta es la interpretación de aquello con lo que no pudiste tener paciencia” (Al Kahf, 18:80-82).

Tabarsî relata: “Donde dice Mayma‘ul bahraîn (18:60) –la confluencia de los dos mares- se refiere al mar Fars y Rum, y otros opinan que es un mar en África”. Qâdî Baîdâwî en su obra Anwâr At Tanzîl registra sobre este mismo tema: “La confluencia de los dos mares, se refiere al encuentro de Moisés y Jidr, ya que Moisés es un océano de conocimiento externo y Jidr un océano de conocimiento interno”.323

En una narración está registrado: “Jidr vivió en la época de Fareidun (rey de Persia), y fue dirigente del ejército de Dhul Qaranaîn. Y se dice que Josué hijo de Nun, realizó su ablución con el agua del manantial y por medio de ésta encontró la vida eterna”.324

Algunos de los exegetas sostienen la idea: “No es necesario que un Profeta que es dueño de una Sharîah o religión, sea superior a los demás en todos los terrenos de la sabiduría, excepto en el tema de los fundamentos y ramas de la religión”.325

Claro está basándonos en algunas narraciones es mejor considerar a Jidr uno de los enviados de Dios, para que podamos asegurar que cada uno de ellos, como consecuencia de la sabiduría infinita que poseían, podía informar al otro de los secretos e inagotables maravillas existentes en la creación. El Imâm Sâdiq (P) argumenta: “Jidr (P) fue uno de los Enviados portadores de un mensaje Divino, y no se sentaba sobre ninguna tierra quemada o ramas secas, a menos que cuando se levantase de ese lugar comenzase a brotar hierba verde. Su nombre es Tâlîân Ibn Malakân. Respecto al tesoro que había bajo el muro, en realidad no eran monedas de oro ni plata, sino que era una tabla de oro, en la cual estaba acuñada esta frase:

“Resulta asombroso que alguien que está seguro morirá, se dedique a los placeres y

deleites mundanos.

“Y es increíble de alguien que acepta a Dios como el que destina y designa, no obstante abraza sus rodillas triste y afligido (por lo destinado y designado).

“Resulta asombroso que alguien que tiene fe en la resurrección, aún así continúe oprimiendo.

“Y es increíble de alguien que observa los cambios y alteraciones que sufre el mundo, no obstante le tenga confianza”.

A pesar de que entre estos dos huérfanos y su piadoso antepasado habían transcurrido setenta generaciones, Dios como recompensa de la buena disposición de su antecedente, protegió sus vidas de este accidente”.326

‘Abdul.lah Ibn Taîfûr Dâmgânî, predicador de la Ciudad Firgânah sostenía: El agujerar la barca, matar al muchacho y reconstruir el muro, cada uno de estos actos son señales delicadas de sabiduría, para recordar a Moisés (P) los actos que había efectuado él mismo en el pasado, y agradeciera a Dios por Sus Favores. Como ejemplo: el agujerar la barca aludía a la canasta de Moisés cuando flotaba sin rumbo fijo sobre las aguas del río Nilo, y de como Dios lo cuidó de las grandes olas. Quitarle la vida al muchacho hacía referencia al día en que

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Moisés mató al hombre egipcio que se encontraba discutiendo con uno de sus adeptos, y él por miedo al castigo vivió en secreto por un tiempo, hasta que Dios lo protegió de la envidia del enemigo. Y respecto a la reconstrucción del muro en la Ciudad de Nazaret, apunta al relato de él cuando sacó agua del pozo para las hijas de Shu‘aîb, que a pesar del hambre que tenía, no pidió salario por su servicio. Pero respecto al distanciamiento que en el Corán se ha asentado: “Esta es la separación entre tú y yo”, en realidad se refería a Moisés (P) ya que él mismo lo había propuesto. “Si después de esto te pregunto alguna cosa, no me mantengas compañía.” (Al Kahf, 18:76).

En la exégesis de ‘Alî Ibn Ibrâhîm, según un dicho de la Ascensión a los Cielos del Mensajero del Islam (BP) relata: Jidr era hijo de un rey. Él tenía fe en Dios Único y a escondidas lo adoraba; y ya que era hijo único, su padre decidió desposarlo. Su primer matrimonio fue con una joven virgen, y el segundo con una viuda, pero Jidr se contenía de tener relaciones conyugales con sus esposas, hasta que un día la segunda esposa dijo al rey: “¡Tú hijo es similar a una mujer! ¿Acaso es permitido que una mujer se case con otra?” El rey encolerizado, ordenó que encarcelaran a su hijo Jidr. Pero después de un tiempo, el amor de padre lo impulsó a visitarlo. Cuando el rey entró, se encontró con que Jidr había escapado de su celda, ya que Dios le había dado la fuerza para viajar a donde quisiese. Tiempo después Jidr se adjuntó al ejército de Dhul Qarnaîn y bebió agua del manantial que ofrecía la vida eterna. Transcurrió mucho tiempo hasta que dos comerciantes que viajaban de las tierras del padre de Jidr hacia una isla del Mar Rojo, encontraron a Jidr, empero prometieron no informar a su padre del lugar donde vivía. Jidr por su parte comisionó a una nube para que los acompañase hasta su destino. Uno de esto dos hombres rompió su promesa e informó al rey del lugar donde se encontraba su hijo. Por otra parte, como consecuencia de la perversión de los hombres del pueblo de Jidr, Dios les envió un castigo al grado que la ciudad fue destruida por completo. Empero la esposa de Jidr que había guardado el secreto de éste, y el comerciante que no había descubierto el lugar donde estaba Jidr, se encontraron solos entre las ruinas del pueblo. Poco después contrajeron matrimonio y se dirigieron hacia otra región. La esposa de este hombre se dedico en esa ciudad a arreglar el cabello de las hijas del rey, hasta que un día se le cayó el peine que tenía en sus manos y cuando quiso recogerlo dijo: “No hay poder ni fuerza sino en Dios el Altísimo, el Majestuoso”.

La hija del rey que escuchó estas raras palabras, informó a su padre de lo sucedido. El rey les pidió que dejaran a un lado sus creencias en un Dios Único, sin embargo, cuando observó la perseverancia de éstos en su fe, ordenó que echaran dentro de una gran olla de agua hirviendo a la mujer, a su hijo y esposo, y posteriormente destruyeran la casa sobre sus cabezas. En ese momento el Arcángel Gabriel dijo al Mensajero del Islam (BPD): “El rico perfume que llega en estos momentos a tu olfato es el aroma que despide esa casa”.327

‘Adul.lah Ibn Sulaîmân manifiesta: “Cuando Dhul Qarnaîn llegó a la región donde se encontraban trescientos sesenta manantiales, entregó a cada uno de sus seguidores y entre ellos a Jidr, un pescado preservado en sal para que lo colocasen dentro del manantial y cerciorarse cuál de estos manantiales proporcionaba la vida eterna. Cada uno de los seguidores de Dhul Qarnaîn fue en busca de su comisión, y de regreso trajeron los pescados lavados dentro del agua del manantial. Únicamente el pez de Jidr, recuperó la vida cuando fue lavado y con rapidez se le escapó de las manos. Él también había bebido de esa agua,

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suceso que relató a Dhul Qarnaîn cuando regresó. Y así fue como Jidr obtuvo la vida eterna hasta el día en que se deje escuchar el toque de la trompeta”.328

El Imâm Ridâ (P) narra: “En cualquier parte que se mencione el nombre de Jidr, él se encuentra presente. Nosotros escuchamos su voz cuando nos saluda; y en todas las etapas de la peregrinación y el día de ‘Arafah se encuentra entre los peregrinos llevando a cabo cada uno de los ritos. Dios lo destinó a ser amigo y compañero del Imâm Mahdî (P)”.329

I. LAS CONFIDENCIAS DE MOISÉS (P), Y LO ACAECIDO ENTRE ÉL Y

LUCIFER

EL FALLECIMIENTO Y LUGAR EN EL CUAL ESTÁN ENTERRADOS MOISÉS

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