decir, se venga de los otros a costa de sí mismo (yo).
Más tarde, reconocerá que el padecimiento del yo tiene como verdugo al superyó (Freud, 1989L). Éste se ha vuelto hiperintenso, ejerce de manera inmisericorde la pul- sión destructiva y sádica contra el yo. El gobierno del superyó es un cultivo puro de pul- sión de muerte y en ocasiones en efecto lo empuja a ella. Esta función del superyó como hipermoral es tan cruel como el mismo ello cuando aparece en su crudeza amoral.
La desmezcla pulsional consiste en que la pulsión de destrucción no es usada por el yo para afirmarse de frente a las identificaciones tiránicas sino al contrario, se identifica con el agresor, limita su agresión hacia fuera, toma al yo y ejerce sobre él el inexorable castigo que puede atribuirse a un ser superior. El superyó degrada el yo narcisista y entrevera la agresión y la libido en el castigo.
Un personaje que aparece latente en los escritos como soporte de este funciona- miento energético y tópico es la culpa inconsciente. En los primeros escritos ésta aparece ante la ambivalencia ante el objeto primario de identificación. La constela- ción pulsional ha implicado una resignación. El acopio libidinal narcisista que se nutre del impulso del ello y de las identificaciones primarias no aparece y en su lugar se manifiesta una voluntad de padecer para satisfacer el imperativo del superyó. Cuando el rasgo identificatorio aparece como amo completo, el yo se aprecia como la encarnación de la falta toda, de la culpa por ser, para ello padece. Es importante ad- vertir que en un yo melancólico, histérico grave o neurosis obsesiva, la culpa incons- ciente aparecerá como principal obstáculo para cualquier intento de tratamiento.
Marco metodológico
Como ya se advertía en el pie de página número tres, la propuesta metodológica aquí presentada contempla tanto el campo de la dramatología como el de la narratología. Esta vinculación se sustenta en al menos una indicación técnica, la cual aparece re- ferida al valor de la transferencia, reza así:
Otra ventaja de la trasferencia es que en ella el paciente escenifica ante nosotros, con plástica nitidez, un fragmento importante de su biografía, sobre el cual es probable que en otro caso nos hubiera dado insuficiente noticia. Por así decir,
actúa [agieren] ante nosotros, en lugar de informarnos (Freud 1989R, p. 176).
Como se ve en esta indicación, Freud destaca que hay dos fuentes de información que se reciben en la consulta: una vía oral (relatos de biografía) y otra en acto, en la escenificación dentro de la sesión. Se infiere que esta última es una repetición o re- vivencia de una pasión que quiso ejercer contra sus primigenios modelos identifica- torios, ya sea que se manifeste un ataque de furia y se de golpes en el propio rostro con los puños (Freud 1989R, p. 148) u ofrezca frases de desprecio o halago donde
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coloque al analista como uno de sus modelos ideales, ya sea en transferencia negati- va o positiva.
Freud encuentra un nexo entre la información vertida sobre las escenas extra- transferencias y las revivencias, repeticiones o recuerdos narrados en la consulta vía transferencia. Esta indicación técnica Maldavsky (2004; 2005) la pondera y funda- menta desde la perspectiva investigativa como escenas narradas en forma extra- transferencial y escenas desplegadas en consulta, para lo cual propone tres herra- mientas de análisis del discurso: palabra por palabra, frases y relatos.
La segunda indicación que permite justificar el interjuego entre el campo drama- túrgico y la narratología la advierte Freud después de analizar de manera muy tem- prana sus casos. Después de reportar el caso de Dora, evidenciará que el procedi- miento y mirada de la escucha clínica es diferente a la del investigador que trata de pesquisar qué sucede en el apartado psíquico para teorizar sobre el fenómeno. Ad- vertirá, por tanto, que en la escucha clínica se procede de manera heurística median- te la atención flotante; mientras que el investigador, cuando analiza los datos des- pués de terminado el caso, lo hace sometido a la lógica y procesos de reconstrucción. Por tanto, la metodología que se utilizará para analizar el texto transcrito tiene como objeto producir un saber no para el sujeto, porque ese se da en la sesión misma bajo la estrategia de buscar lo inédito y la sorpresa en la forma singular de vivenciar y recordar, de desear y gozar, sino para la comunidad epistémica; por lo que analizar las entrevistas (es decir, la textualidad del discurso) es armar un caso y sistematizar la información para la trasmisión del saber analítico alrededor de un tema problema que es el intento suicida.
Con Santander (2011) y Thomas (2007) es posible asumir que un análisis del dis- curso se enmarca en un paradigma metodológico cualitativo y bajo la propuesta del giro discursivo, en el cual Santander, quien a su vez sigue a Echeverría (2008), recono- ce en “el lenguaje una función no sólo creadora referencial (informativa) y epistémica (interpretativa), sino realizativa (creativa), o, generativa” (Santander, 2011, p. 3). Este autor expone que en el análisis del discurso hay dos producciones por considerar: el campo de lo manifiesto y el de la opacidad. Asimismo, supone que el síntoma será lo visible que a su vez invisibiliza lo que le da forma. Esta metáfora dicha de manera psi- coanalítica sería el síntoma, no es sólo un mensaje cifrado; al mismo tiempo es una forma de organizar su disfrute. Es por eso que, incluso después de la interpretación completa, el sujeto no está preparado para renunciar a su síntoma Zizek (1989), citado por Fleissner (2009). Santander se refiere a la teoría marxista y los procesos de produc- ción no sabidos que sustentan los discursos corrientes.
El relato psicoanalítico de los autores de este capìtulo sostiene que el discurso consciente tiene un sustrato de mociones pulsionales inconscientes.
Santander propone articular el campo de la teoría con el metodológico, de modo que se pueda articular las categorías teórica con las analíticas. Como ejemplifica San- tander (2011, p. 220 y ss.), éste es un esquema formal que propone el autor y puede ser reconfigurado de acuerdo a los conceptos teóricos y lingüísticos que el investigador utilice. La propuesta de esquema de este autor en el estudio aquí presentado quedaría de la siguiente manera:
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