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Fiura 4. Coccidiosis en intestino de conejo (Tinción H/E) Se observan lesiones en el epitelio intestinal y diferentes fases

2.5 Enfermedades infecciosas de origen vírico

Las enfermedades víricas más importantes en el conejo son la mixomatosis y la enfermedad vírica hemorrágica. En la actualidad, la aparición de brotes se ha reducido considerablemente debido a la vacunación sistemática frente a ambas patologías y, exceptuando la variante b de la enfermedad hemorrágica, que aun se halla en una situación delicada, estas enfermedades se encuentran bastante controladas desde el punto de vista sanitario.

2.5.1 Mixomatosis

La mixomatosis es una enfermedad infecciosa de origen vírico, producida por virus de la Familia Poxviridae, Género Leporipoxvirus (Murphy, 1999; Alda, 2009). Los poxvirus son patógenos caracterizados por provocar infecciones agudas y de tipo persistente (Standford, 2007). El virus que causa la mixomatosis se denomina comúnmente “virus mixoma” y se han descrito varias cepas del virus con diferentes grados de virulencia (Fenner, 1957) según la velocidad de instauración de la enfermedad y la mortalidad que producen (Tabla II). La mixomatosis fue descrita por primera vez en Uruguay por Giuseppe Sanarelli (1898) en S. floridanus (Fenner, 1965; Spiesschaert, 2011; Alda, 2008; Rosel, 2000; Suckow, 2012). Una década más tarde, en 1911, se aisló en Brasil la cepa que se denominaría SLS (Standard Laboratory Strain) (Standford, 2007), que se comenzó a investigar de forma exhaustiva desde entonces. En los años 20 el virus se llevó a Australia para su estudio como arma biológica frente a la plaga de conejos y, tras varios intentos fallidos, en 1950 esta cepa laboratorial del virus se liberó, utilizando conejos infectados, como medio de control de plagas (Rosell, 2000; Suckow, 2012). Debido a esta medida, la población cunícola de la isla disminuyó un 95% en los siguientes 5 años (Williams, 1995; Fenner, 1999; Alda, 2008).

De forma paralela, en 1952 en Europa, Armand Delille infectó conejos silvestres con la cepa Lausanne y los liberó en Francia con el objetivo de proteger los cultivos (Rosell, 2000). Esta cepa alcanzó la Península Ibérica en 1953 y en menos de un año la entonces llamada “peste de los conejos” se había extendido por gran parte de Europa, alcanzando Italia, Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, y las Islas Británicas (Suckow, 2012; Alda, 2008; Muñoz, 1960; Rosell, 2000). El virus produjo tasas de mortalidad de hasta el 90% (Fenner,

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1957; Bárcena, 2000; Alda, 2008) mermando las poblaciones en un 50% en Francia y un 80% en España (Fenner, 1999; Alda, 2008). A pesar del control sanitario que se ha llevado a cabo durante las últimas décadas, en la actualidad, la enfermedad es endémica en América, Europa y Australia. Se trata además de una enfermedad de declaración obligatoria, cuya vigilancia, tanto pasiva como activa, es fundamental para evitar su propagación (MAPAMA, 2014; MAPAMA, 2015).

Tabla II. Grados de virulencia establecidos para el virus mixoma7

GRADO % MORTALIDAD GRADO DE VIRULENCIA DURACIÓN DE LA ENFERMEDAD CEPA TIPO

I 99,5 Muy elevada < 13 días

SLS (Australia) Lausanne

(Europa)

II 99 Elevada 13-16 días -

III 90 Moderada 16-28 días KM13

(Australia) IV 60-70 Baja 28-50 días Uriarra (Australia) Loiret 55 (Europa) V 0-30 Muy baja - Neuromixoma (Australia) Nottingham atenuada (Europa)

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El hospedador natural del virus es el conejo del Género Sylvilagus, que habita tanto en América del Sur (S. floridanus, S. brasiliensis), como en la costa oeste de Norteamérica (S.

bachmani). En estas especies se produce la forma benigna de la infección, cuyo signo clínico

es la producción de fibromas en el lugar de picadura del vector (Meredith, 2013; Rosell, 2000). Una particularidad del virus mixoma es haber sido capaz de colonizar una nueva especie y provocar enfermedad. La posibilidad de infectar con éxito a O. cuniculus y adaptarse a este nuevo hospedador, es un ejemplo clásico de “salto de especie” (Pinheiro, 2015). La liebre se considera un hospedador poco frecuente de este virus, aunque se ha descrito la enfermedad en Lepus europaeus y Lepus timidus (Fenner, 1965; Suckow, 2012; OIE, 2014). La enfermedad se transmite por contacto directo entre animales infectados, a partir de las lesiones cutáneas o mixomas, de secreciones oculares, nasales y genitales, incluyendo y de fómites (Kerr, 2013; Pinheiro, 2015); además se puede transmitir de madres infectadas a sus crías, así como de gazapos infectados a hembras adoptivas (Rosell, 2000). La transmisión a partir de vectores resulta de gran importancia en la propagación de la enfermedad a distancia y le confiere un carácter estacional. La picadura suele aparecer en zonas cutáneas hipopigmentadas o sin pelo y el virus alcanza los macrófagos y las células dendríticas de la dermis, desde donde se disemina a la epidermis. Desde ésta se distribuye hacia los linfonódulos regionales, donde se puede encontrar 24 horas post-infección, y se replica en linfocitos y macrófagos. Desde estos linfonódulos, el virus se distribuye a los tejidos distales del organismo (otros linfonódulos, bazo, hígado, pulmón, mucosas, piel, testículos), donde se replica causando lesiones secundarias (Best, 2000; Kerr, 2013; Pinheiro, 2015). Este virus es, además, capaz de evadir la respuesta inmune mediante unos 70 factores codificados en su ADN.

Se han descrito dos formas clínicas de la enfermedad: la forma clásica o nodular, se caracteriza por la producción de tumores o mixomas que suelen aparecer en las primeras 72 horas tras la inoculación y que se diseminan por el resto del organismo unos 6 días post- infección desde el punto de inoculación a la cara, especialmente la región ocular, las orejas y la región perineal. Posteriormente se pueden observar lesiones en el resto del cuerpo, incluyendo las extremidades inflamación palpebral que tiene lugar, y que se acompaña de conjuntivitis y descarga ocular mucopurulenta. La blefaroconjuntivitis se acompaña de signos respiratorios, disminución de la condición corporal de los animales, inflamación de linfonódulos y fiebre que puede superar los 40ºC (Rosell, 2000; Meredith, 2013; Kerr, 2015; Pinheiro, 2015). Su presentación clínica puede ser hiperaguda, aguda o subaguda. En segundo

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lugar, la forma atípica o amixomatósica, se describió por primera vez alrededor de 1980 y cursa de forma respiratoria. Esta forma clínica requiere del contacto directo para su transmisión (Rosell, 2000; Marlier, 2000; OIE, 2014).

El diagnóstico de la enfermedad se puede realizar de forma presuntiva in vivo o post- mortem, mediante observación de las lesiones, exclusivamente en la forma clásica de la enfermedad. El diagnóstico laboratorial permite el aislamiento del virus, la detección del agente etiológico o sus ácidos nucleicos, y el estudio serológico de la presencia de anticuerpos en los animales. El estudio histopatológico de las lesiones también permite detectar alteraciones indicativas de la infección por el virus. La profilaxis sanitaria se lleva a cabo mediante vacunación sistemática de los animales y programas de control de vectores. En la actualidad se utilizan vacunas heterólogas que incluyen el virus del fibroma de Shope (VFS)8, así como vacunas homólogas fabricadas a partir de cepas atenuadas del virus mixoma vacunas. Además existe la posibilidad de aplicar vacunas bivalentes frente a la mixomatosis y la enfermedad vírica hemorrágica.

2.5.2 Enfermedad Vírica Hemorrágica del Conejo

La enfermedad hemorrágica vírica del conejo, debido a su especial importancia y como tema central de esta Tesis Doctoral, se describirá en profundidad en el apartado 3.