5.4. Organización escolar 177
5.4.1. Enfoque de compromiso social 179
Una de las dimensiones clave del proyecto educativo marista es el de pastoral (las otras dimensiones consideradas clave son la académica, la organizativa y la administrativa), que tiene su vertiente vocacional y la vertiente social114. Los lineamientos del enfoque de
compromiso social están recogidos en un documento oficial de la Provincia de México Occidental cuya última (segunda) edición es del año 2011.
En el documento se recogen los principios de dicho enfoque que se fundamenta en las necesidades de una sociedad “en la que cada vez se marcan más las diferencias [sociales]”. Como educadores maristas, se conmina “a favorecer la construcción de una mejor sociedad, a través de la formación de personas comprometidas y solidarias”. Este llamado responde a “la misión marista en un mundo nuevo” que propone como eje estratégico “la evangelización y solidaridad como buena nueva para los pobres”. De este modo, se considera a “hermanos y laicos [educadores maristas]” como “la buena noticia para la comunidad educativa” y se incita al compromiso de todos en proyectos solidarios. Son consideradas “actividades solidarias” todas aquellas acciones que estén intencionadas conscientemente a trabajar por el bien común115; y se distinguen tres niveles en la
vivencia de la solidaridad: 1) asistencial, que implica “actividades ocasionales movidas por la compasión” pensando en el beneficio que se otorga a quien lo necesita; 2) promocional, que –además de la compasión-‐ “reconoce al otro como sujeto de su propio desarrollo”, por lo que las acciones se encaminan a promover procesos de desarrollo; y 3) transformador, que “une la compasión como sentimiento y el reconocimiento del otro como actitud, para expresar un compromiso por el bien común y la transformación de las causas que producen pobreza en la sociedad, asumiendo la solidaridad como estilo de vida”.
Orientado por dichos lineamientos, el servicio social del Colegio que se observa, contempla el nivel asistencial, al que se acogen los grupos de primer año de bachillerato; por ejemplo, llevando alimentos a asilos de personas de la tercera edad. Para el segundo
114 Dentro del presupuesto de Pastoral se incluye un rubro para la formación en y para la solidaridad, que
incluye también aquellos gastos que se deriven de los proyectos. Se contemplan gastos como papelería, retiros, transporte, viáticos del responsable de pastoral para asistir a eventos provinciales, gastos de los grupos apostólicos, convivencias, retiros, misiones, ambientaciones para el colegio, etc.
115 El enfoque de compromiso social del Sistema Educativo Marista está en sintonía con las recientes
año de bachillerato, se contempla el nivel promocional, que contempla la implicación con la población a la que se asiste; por ejemplo, refuerzo educativo para niñas y niños de albergues de acogida. Finalmente, para el tercer año de bachillerato, se habla de un nivel transformacional, que incide en la realidad en la que se interviene. No existen ejemplos concretos porque no se ha logrado concretar esa “transformación social”.
En el caso de no asistir al servicio social, el alumnado queda obligado a realizar un “voluntariado”. Dicha opción queda abierta para chicos o chicas que, por algún motivo, no pueden o no quieren participar en el servicio social con su titular. De tal modo, los proyectos de voluntariado contemplan alumnado de los tres niveles.
Sin embargo, entre algunos grupos de alumnas/os, existen resistencias a participar en los proyectos con enfoque social, argumentando que no deberían imponerse como obligatorios.
Ejemplos de proyectos que contempla el voluntariado del Colegio son el acompañamiento a la casa del migrante o a las galeras de cañeros116. Este tipo de acompañamiento suele
hacerse durante las tardes o en fines de semana. En los hechos, los proyectos no se han concretado más allá de unas cuantas visitas en las que el alumnado colabora en las tareas domésticas o bien, jugando con niñas y niños del lugar.
Desde el punto de vista teórico, el planteamiento –tanto del servicio social como del voluntariado-‐ resulta interesante. La cuestión es que, en la práctica, la casuística es diversa pero difícilmente se consigue un nivel de compromiso, por parte del alumnado y del personal docente (titulares), que dote de contenido los conceptos. El servicio social suele concretarse en 1) recogida de productos alimenticios básicos (arroz, frijol, azúcar, aceite…) durante las eucaristías de la primera semana del mes lectivo; en el nivel asistencial, se contempla canalizar el acopio hacia el Centro con el que se haya establecido la alianza. 2) Visitas, entre una y tres veces al mes, por parte de algunos/as estudiantes
116 La realidad del Estado está marcada por la migración interna (fundamentalmente desde los Estados más
pobres de la República, como son Guerrero y Oaxaca) hacia los sembradíos de caña durante la época de quema (entre los meses de noviembre y mayo, que es la época de secas). En esa temporada se habilitan galeras en las que se instalan las familias de los cañeros. Sobra abundar sobre las condiciones infrahumanas de dichos espacios, en los que se hacinan familias muy pobres con niñas y niños no escolarizados y otros, trabajadores. Asimismo, por el Estado de Nayarit transita el tren de carga conocido como la bestia, en el que viajan migrantes ilegales –sobretodo-‐ centroamericanos en busca del sueño americano. El tren hace una parada en la Ciudad de Tepic, donde se aglutinan los y las migrantes pidiendo apoyo. Ante dicha realidad, un sacerdote recientemente fallecido habilitó una casa para que estas personas puedan comer, ducharse y encontrar algo de ropa y descanso. Ante el deceso del promotor, el proyecto quedó inconcluso, así como el proyecto de acompañamiento de voluntariado por parte del Colegio.
con su tutor/a, al Centro con el que se haya establecido el acuerdo. 3) Un par de fotografías para el informe final y para el anuario.
Solamente en contadas excepciones, se cuenta con una mayor implicación por parte del personal docente, para motivar el espíritu de servicio en el alumnado. Lo que tampoco garantizaría la efectividad del servicio ofrecido, sea en el nivel promocional o en el llamado transformacional.
Tal como informa la persona entrevistada al respecto, en la cultura del Colegio, “el servicio social se ha convertido en un requisito más, de obligado cumplimiento. Resulta complejo motivar a los jóvenes en esa dirección. No hay quórum en las convocatorias a las misiones117; mucho menos si se trata de sacrificar vacaciones” [E4].
Desde el enfoque de la “solidaridad transformadora”, la interpretación que se hace en el Colegio es que la persona joven “pueda insertarse en otra realidad y aportar, desde su experiencia, en algún proyecto comunitario que permita a los destinatarios mejorar su calidad de vida desde la autosuficiencia” [E4].
Tal como expresa la persona responsable de la Pastoral Social y los proyectos de Solidaridad, el objetivo del servicio social es la sensibilización; “que los jóvenes tengan experiencias con personas que viven en contextos o realidades diferentes a la suya, para que sean críticos y alcancen un nivel de madurez, de tal modo que puedan ser también factor de cambio ante esas realidades: desde lo que les toca hacer y la visión a futuro”. El objetivo subyacente del servicio social, en palabras de la coordinadora de los proyectos, es que “cuando sean empresarios, políticos, profesionistas, tengan esa misma conciencia y puedan hacer algo desde su trinchera que contribuya a transformar la vida de esas personas. La meta es que pasen de un servicio a los demás –asistencialismo puro-‐ a ir en un caminar hacia un servicio promocional del desarrollo de las personas y hasta un enfoque transformador. Que permita al destinatario tener una mejor calidad de vida”. Desde este punto de vista, el servicio social y el voluntariado podrían representar un área de oportunidad para la educación para la ciudadanía global (ECG), especialmente desde la dimensión de la ciudadanía civil que plantea Adela Cortina (1997) en el ideal de ciudadanía cosmopolita.
117 Como parte del proyecto marista, se ofrece al alumnado la oportunidad de integrarse, durante las
vacaciones de Semana Santa o de verano, a alguna de las misiones evangelizadoras en zonas marginales, urbanas o rurales. En el primer caso, la misión más próxima está en una zona marginal de la Ciudad de Guadalajara; en el segundo, se cuenta la opción de internarse en la Sierra del Nayar, en el Estado, o bien, en