CAPÍTULO 4. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
4.1 ENTREVISTA-CUESTIONARIO Y OBSERVACIÓN DIRECTA
En la Figura No. 1 que correspondió a la Pregunta del Cuestionario (PC) No. 1, el 31% que fueron 5 de los entrevistados, respondieron que contaban con un plan sistemático de desarrollo de colecciones y el 69% equivalente a 11 que aun no disponían de éste, aunque estaban planeando hacerlo pero no especificaron cuando y si será en red o en forma individual.
En la Figura No. 1.1 que correspondió a la Observación Directa (OD), los resultados fueron: 6% esto es 1 biblioteca, si se regía por un plan de desarrollo de colecciones, mientras que el 94%, 15 de ellas, se encontró que no tenían y trabajaban conforme a las necesidades que iban detectando.
Se observó con el cruce de información que a nivel de red no se dispone de un plan que permita el desarrollo sostenible a corto, mediano y largo plazo de las colecciones de la Red de Bibliotecas, asimismo se encontró que las respuestas de
los entrevistados, la mayoría se dieron tomando en cuenta sólo la biblioteca en que laboran y no como un sistema de red.
1. ¿La biblioteca cuenta con un plan sistemático de desarrollo de colecciones?
31%
69%
si no
Figura No. 1 Existencia de un plan sistemático de desarrollo de colecciones
Plan de Desarrollo de Colecciones
6%
94%
si no
En la Figura No. 2 que correspondió a la PC No. 2, mostró que el 62% equivalente a 10 de los consultados si tenían políticas de desarrollo de colecciones escritas, aunque solo tres de ellos estuvieron en posibilidades de mostrarlas en forma individual. Algunos de los que afirmaron tenerlas, señalaron que para ellos los Criterios para el Desarrollo de Colecciones que se encuentran en el Sistema de Gestión de Calidad, eran el instrumento que utilizaban. Por otro lado el 38% que correspondió a 6 de ellos, no tenían y expresaron diversos factores como que, los académicos eran los que definían los criterios de adquisición del material bibliográfico, o que las necesidades que se detectaban eran las que iban indicándoles que comprar, así como que pretendían elaborarlas en forma individual.
En la Figura No. 2.1 que correspondió a la OD, reveló que el 38% equivalente a 6, se guiaban por el documento que se encuentra en el Sistema de Gestión de Calidad y que se llama Criterios par el Desarrollo de Colecciones, el 6% esto es, 1 sola biblioteca si disponía de políticas pero en forma individual y el 56% correspondiente a 9, no utilizaba ningún documento que normara la formación y mantenimiento de sus colecciones.
El resultado del cruce de datos fue que la desinformación encontrada entre los entrevistados era considerable. Así también, no disponían de una definición clara de la función, importancia y beneficios de contar con políticas de desarrollo de
colecciones que orienten la construcción y el mantenimiento adecuado y coherente de los recursos informativos.
2. ¿Existen políticas de desarrollo de colecciones escritas en la biblioteca?
62% 38%
si no
Figura No. 2 Existencia de políticas de desarrollo de colecciones
Políticas de Desarrollo de Colecciones
38%
6% 56%
Criterios Políticas Nada
En la Figura No. 3 que correspondió a la PC No. 3, se refiere a que el 62% esto es, 10 de los interrogados, afirmaron que evalúan periódicamente las colecciones, aunque uno manifestó que esta labor la realizaban cuando compraban ya que verificaban la cantidad de títulos y ejemplares que necesitaban y otro comentó que los maestros revisaban los programas educativos y sugerían que novedades se debían adquirir y/o actualizar de la bibliografía básica y complementaria. Del 38% restante, esto es 6 de ellos, respondieron que no lo hacían; expresaron que era porque no contaban con el personal especializado para ello; otro manifestó que no existía un documento que indicara cada cuando era necesario evaluar ni bajo que procedimientos, otro más mencionó que el material era escaso y no se conocía ningún plan al respecto.
En este caso no fue posible observar la ejecución de una evaluación de colecciones en alguna biblioteca visitada, sin embargo fue posible conocer que un 44% que correspondió a 7 bibliotecas si habían evaluado sus recursos informativos, aunque no presentaron evidencias al respecto y un 56% equivalente a 9 no conocía como se realizaba el procedimiento.
De acuerdo a los resultados obtenidos, se encontró que no existían normas claras al respecto que les permitieran conocer el estado actual de las colecciones para que consiguieran identificar sus fortalezas y debilidades mediante la detección de las áreas que estaban cubiertas y de las que no lo estaban, de los materiales que
requerían de preservación y/o mantenimiento, de los recursos que pudieran ser descartados y/o sustituidos y así llegar a conocer la efectividad y carencia de sus colecciones.
3. ¿Se evalúan periódicamente las colecciones en la biblioteca?
62% 38%
si no
Figura No. 3 Evaluación de periodicidad de las colecciones
Evaluación
44%
56%
si no
En la Figura No. 4 que correspondió a la PC No. 4, se obtuvieron un 50% de respuestas afirmativas que equivalen a 8 entrevistados, de los cuales 3 coincidieron en señalar que el estudio de la comunidad usuaria lo realizaban cada 6 meses; otros que utilizaban el buzón de quejas y sugerencias; algunos más que conocían las necesidades de los usuarios por medio de la página Web de la biblioteca, otros solicitaban a los académicos y alumnos sus requerimientos. Por otro lado, el 44% que equivale a 7 de ellos, mostró que no realizaban este estudio porque no contaban con documentos que indicarán ni la frecuencia ni la metodología y mencionaron que las adquisiciones se efectuaban atendiendo al programa curricular de las licenciaturas y posgrados, algunos más, que definitivamente no poseían estudios formales al respecto.
En la Figura No. 4.1 que correspondió a la OD no fue posible observar la ejecución de esta acción, pero se conoció que el 31%, 5 de ellos, si habían realizado este estudios a su comunidad usuaria, mientras que en 11 bibliotecas, esto es el 60%, no lo ejecutaban en ninguna época del año.
Como resultado del cruce de información de los datos recabados, se observó que en las bibliotecas no tenían un procedimiento establecido para realizar este estudio dinámico, constante, necesario, básico para determinar las limitaciones y prioridades del desarrollo de cada una de las áreas del conocimiento que conforman la colección.
4. ¿Con qué frecuencia realizan estudios de la comunidad de usuarios para detectar sus
necesidades informativas? 50% 44% 6% si no n/a
Figura No. 4 Estudios de la comunidad usuaria
Estudios de la comunidad usuaria
31%
69%
si no
En la Figura No. 5 que correspondió a la PC No. 5, se detectó que un 69% esto es 11 consultados respondieron afirmativamente, de los cuales dos de ellos confirmaron que sus bibliotecas cubrían entre el 80 y 60% de la bibliografía básica y complementaria de cada programa educativo, mientras que el 31%, que equivale a 5 de ellos manifestaron que no satisfacían las necesidades y demandas de los usuarios; uno de ellos afirmó que solo contaba con monografías y su colección no era suficiente para préstamo externo; otro informó que la bibliografía recomendada en algunos programas educativos era obsoleta o estaba fuera de impresión, uno más señaló que contaba con poco material y una gran parte de éste no correspondía a las necesidades de los usuarios.
En este caso la OD solo se percató de que existía una gran afluencia de usuarios en las bibliotecas.
Los datos obtenidos señalaron que se requiere realizar estudios de satisfacción de usuarios en todas las bibliotecas de la Red.
5. ¿Considera que su colección satisface las necesidades y demandas de sus usuarios?
69% 31%
si no
Figura No. 5 Satisfacción de necesidades y demandas de usuarios
En la Figura No. 6 que correspondió a la PC No. 6, el resultado fue de un 81% que equivale a 13 de los entrevistados que afirmaron contaban con políticas de selección para materiales bibliográficos. Uno de ellos señaló que los elementos que se tomaban en cuenta para la selección eran la Secretaria Académica de su centro universitario, los presupuestos y las necesidades de los maestros y recomendaciones de organismos evaluadores y acreditadotes; uno más indicó que si poseían, aunque no plasmados en un documento; otro afirmó que la selección se realizaba a partir del acervo ya existente y las necesidades de los usuarios, mientras que el 19% similar a 3, respondieron que no contaban con ellas y algunos más desconocían completamente si existían.
En la Figura No. 6.1 que correspondió a la OD, se observó que el 50% esto es 8 bibliotecas para seleccionar los recursos informativos se basaban en un documento que está disponible en el Sistema de Gestión de Calidad que lleva por título Criterios para el Desarrollo de Colecciones. Por su parte, 8 de ellas, un 50% no utilizaba y desconocía documento alguno al respecto.
Después del cruce de información de estos dos instrumentos de recolección de datos, se concluye que nuevamente existió confusión y falta de información de la importancia que la selección implica en el desarrollo de colecciones, pues como lo establecen las normas nacionales e internacionales es un proceso que constituye una de las funciones más importantes, cuyo objetivo es garantizar el control de calidad de aquellos recursos informativos que ingresan a la biblioteca para cubrir las necesidades y demandas de los usuarios. El resultado manifestado en estas
dos gráficas, fue la discrepancia que surgió entre lo que los entrevistados respondieron y lo que se observó.
6. ¿Existen políticas de selección para materiales bibliográficos?
81% 19%
si no
Figura No. 6 Existencia de políticas de selección
Selección
50% 50%
si no
En la Figura No. 7 que correspondió a la PC No. 7, el 62% perteneciente a 10 de los interrogados, afirmaron contar con un documento con criterios para seleccionar los diferentes recursos. Uno de los entrevistados indicó que en su centro universitario cuando era asignado algún presupuesto se reunía con la Secretaria Académica y definían estrategias y acciones para la selección de materiales bibliográficos por temas. Del 38% restante, equivalente a 6, no contaban con dicho documento; uno de ellos puntualizó estar decidido a trabajar en ellos; otro más comentó que no tenían, porque los recursos informativos eran seleccionados por otras instancias aunque comentó que los criterios deberían ser definidos por la propia biblioteca.
Con respecto a la OD, la observación se realizó en conjunto con el punto anterior PC No. 6 y se encontró –como ya se mencionó- que algunas bibliotecas se basan en el documento que se encuentra en el Sistema de Gestión de Calidad llamado
Criterios para el Desarrollo de Colecciones. Sin embargo, no sólo en la Selección
se requieren criterios, es necesario contar con políticas que incluyan principios y criterios que ofrezcan los argumentos para seleccionar, rechazar, conservar o descartar materiales.
También fue notorio que algunas bibliotecas pequeñas y foráneas no contaban con servicio de Internet y no disponían de este documento ni en forma electrónica, ni impreso.
Se observó con el empalme de datos, que algunas bibliotecas no estaban informadas ni tenían en su poder el documento de Criterios para el Desarrollo de Colecciones del Sistema de Gestión de Calidad que actualmente se maneja. Así mismo se detectó que realizaban su trabajo con mucha voluntad pero sin políticas que los guiaran.
7. ¿Existe un documento con criterios para seleccionar los diferentes recursos?
62% 38%
si no
En la Figura No. 8 que correspondió a la PC No. 8, se observó que la mayor participación en la selección de material bibliográfico lo tuvieron los profesores con un 30%, a continuación los alumnos con un 24%, le siguieron los bibliotecarios profesionales con un 17%, enseguida los investigadores con un 15%, los Comités de Bibliotecas obtuvieron un 7% y por último no aplicó la pregunta en un 7% de los entrevistados.
La observación en este apartado se realizó en conjunto con el punto anterior PC No. 6, fue posible constatar que algunas bibliotecas cumplían su labor con mucha voluntad pero en forma casual. Otras obtenían la información por medio de papeletas de solicitud de compra de recursos informativos, por requerimientos de las academias o por novedades editoriales o por resultados de algún inventario que se hubiera realizado, sin embargo al final la decisión era tomada por el Jefe de la Unidad de Desarrollo Bibliotecario y/o por el bibliotecario encargado, esto es, no poseían selectores o grupos de personas calificadas que seleccionaran los recursos informativos a adquirir. Así, uno de los factores más relevantes en el desarrollo de las colecciones no estaba estandarizado en la Red
Los resultados en este punto fueron que las bibliotecas de la Red no disponían de normas para establecer quienes y que perfil debían tener las personal que tomarían las decisiones de qué incluir o qué rechazar de los diferentes recursos informativos que se iban a adquirir en la institución. Se observó que cada biblioteca en forma individual seguía sus propias reglas y ejecutaba este trabajo con los elementos que tenía a mano. Así mismo se verificó el documento de Criterios para
el Desarrollo de Colecciones, en el que se basan algunas bibliotecas y no cuenta con alguna indicación al respecto.
8. ¿Quiénes participan en la selección del material bibliográfico de la biblioteca? 24% 30% 15% 17% 7% 7% Alumnos Profesores Investigadores Bibliotecarios profesionales Comités de Bibliotecas n/a
En la Figura No. 9 que correspondió a la PC No. 9, el 50% de los consultados que equivale a 8 respondieron afirmativamente y mencionaron que los materiales bibliográficos si apoyan en la evaluación y capacitación de programas educativos, mientras que el 44% que correspondió a 7 manifestó no apoyarlos, un 6% equivalente a 1 no respondió.
La observación se realizó en conjunto con el punto anterior PC No. 6 y sólo fue posible advertir la afluencia de usuarios a las bibliotecas.
Con respecto a este apartado los datos solo han mostrado que si los apoyan o no, sin embargo sería conveniente cuestionarse el porcentaje de cumplimiento con respecto a los criterios establecidos por los organismos externos.
9. ¿La selección y adquisición de materiales bibliográficos han apoyado en la evaluación y acreditación de programas
educativos por organismos externos como (COPAES) y (CIEES)? 50% 44% 6% si no n/a
Figura No. 10 Apoyo para la evaluación y acreditación de programas educativos
En la Figura No. 10 que correspondió a la PC No. 10, se observó que un 69% equivalente a 11 entrevistados, afirmó que si cuenta con procedimientos establecidos para la adquisición de materiales bibliográficos y 5 correspondiente a un 31% no disponían de una guía o procedimiento establecido. Uno mencionó que se encontraba en proceso la propuesta; otros señalaron que las compras las realizaban otras dependencias o se hacían en forma centralizada por lo que no tenían un proceso establecido.
En la Figura No. 10.1 que correspondió a la OD, el 56% que correspondió a 9, sí realizó las adquisiciones directamente, esto es, poseían presupuestos asignados centralmente con los que podían sufragar sus compras de recursos informativos. Por otro lado, 7 que equivale a un 44% no estaba en posibilidades de hacerlo, ya que recibían de sus dependencias los materiales que ellos decidieran adquirir o les enviaban los recibidos por medio de donación sin revisar eran adecuados a la biblioteca.
El resultado de la recolección de datos indicó la falta de políticas de adquisiciones, sólo se encontraron criterios contenidos en el documento llamado Criterios para el Desarrollo de Colecciones y éste no brinda información del cómo adquirir, bajo que reglas institucionales comprar, bajo que indicadores asignar recursos económicos y bajo que criterios es posible aceptar el canje o donación en las bibliotecas de la Red.
10. ¿Existen procedimientos establecidos para la adquisición de materiales bibliográficos en la
biblioteca?
69% 31%
si no
Figura No. 10 Existencia de procedimientos de adquisición
Adquisición
56% 44%
si no
En la Figura No. 11 que correspondió a la PC No. 11, el 50% que correspondió a 8 de los interrogados, manifestó contar con políticas para la donación de materiales bibliográficos, un 50% equivalente a 8 manifestó que no, la mayoría coincidió en manifestar que reciben todas las donaciones sin excepción; uno más señaló que no contaban con ellas porque la institución no permite hacer donaciones en forma abierta y uno más indicó que solo recibían libros de texto y consulta.
La observación en este apartado se realizó en conjunto con el punto anterior PC No. 10, fue posible apreciar que efectivamente algunas bibliotecas recibían todos los materiales sin excepción, sean útiles o no para las colecciones. También fue posible examinar los Criterios para el Desarrollo de Colecciones en que se han estado basando las bibliotecas y en él se encontró la indicación de que la biblioteca determinará si los acepta o no y el destino que tendrán.
De acuerdo con el cruce de datos, dentro de las bibliotecas de la Red no ha existido realmente una política de donación que fortalezca las colecciones y este proceso se ha llevado a cabo en forma individual y a criterio de los Jefes de las Unidades de Desarrollo Bibliotecario y/o bibliotecarios encargados.
11. ¿Existen políticas para la donación de materiales bibliográficos? 50% 50% si no
En la Figura No. 12 que correspondió a la PC No. 12, se contempló un 38% de respuestas afirmativas equivalentes a 6 de los consultados, un 62% esto es 10 de ellos, sus respuestas fueron negativas, indicando que no contaban con políticas de preservación de materiales bibliográficos. Coincidieron en señalar que solo tenían fondos contemporáneos por lo que no era necesario preservarlos; uno comentó que únicamente enviaban a encuadernación los materiales dañados o en mal estado para su recuperación, sin embargo no existía documentación alguna sobre el procedimiento a seguir; otros más afirmaron desconocer si existen.
En la Figura No. 12.1 que correspondió a la OD, se observó que la mayoría de las bibliotecas seleccionadas, esto es un 94% equivalente a 15, confundieron la preservación con la conservación y no disponían de información a la mano que les explicara tal confusión, mientras sólo 1 correspondiente al 6%, si realizaba tal labor. La mayor parte de las bibliotecas se han dedicado solamente a enviar libros y revistas a encuadernar.
De los datos que se recolectaron al respecto, fue posible deducir que no existía información adecuada para esclarecer la confusión de las personas involucradas en el desarrollo de colecciones de las bibliotecas de la Red con respecto a la función de la preservación y su aspecto dentro de la administración de la biblioteca, se refiera a fondo histórico como fondo contemporáneo.
12.¿Existen políticas para la preservación de materiales bibliográficos?
38%
62%
si no
Figura No. 12 Existencia de políticas de preservación
Preservación
6%
94%
si no
En la Figura No. 13 que correspondió a la PC No. 13, se indicó que un 38% equivalente a 6 respondieron afirmativamente, mientras que un 62% que correspondió a 10 negaron tenerlas. De ellos, un entrevistado comentó que solo contaba con fondos contemporáneos; uno más que su acervo físico era muy reducido y no requería de políticas; un segundo señaló que no existía documentación sobre el procedimiento y encuadernaba solo los materiales dañados o en mal estado para su recuperación; otros coincidieron en que no tenían conocimiento al respecto y algunos manifestaron que no lo consideraban necesario y analizarían la situación pero a mediano plazo.
En la Figura No. 13.1 que correspondió a la OD, se indicó que un 38%, esto es 6 de cada una de las bibliotecas, su trabajo de conservación consistía solamente en