El sentido común tiende hacia la idea de que el amor es una emoción
y que es irracional, las flechas de Cupido golpean sin razón. Pero las
emociones pueden ser racionales o irracionales; puede ser correcto o equivocado sentir determinada emoción en una situación específica. Por ejemplo, el enojo de House a menudo es equivocado. Algunas veces su ira es desproporcionada, otras está fuera de lugar y otras, es también moralmente injustificada; por ejemplo, a menudo se enoja con los padres desesperados de los pacientes que se están muriendo. Pero su ira puede, sin embargo, ser apropiada como ocurre en uno de los capítulos cuando descubre que los padres bien intencionados de su paciente no le comentaron el "detalle" de que el niño era adopta- do, lo cual significa que pudo haber contraído un virus de su madre biológica.
¿El amor es como la ira? Si Cameron está enamorada de House porque es un lisiado amargado, eso no parece ser similar al caso de una ira desproporcionada o mal dirigida. En el caso de la ira, el objeto de la emoción o es apropiado o no lo es, se merece que al- guien se enoje (con esa intensidad apropiada) o no lo merece. Pero el amor parece ser un caso diferente. No parece adecuado describir el objeto del amor como (poco) meritorio o (in) apropiado. Quizá Cameron tenga razón al negar que su amor tenga alguna razón. El amor no puede ser inapropiado sólo porque su objeto no es encan- tador (como cuando nos enojamos de manera injustificable). Y no podemos amar "demasiado" (como cuando estamos muy enojados
2 1 0 SARA PROTASI
AMOR: EL ÚNICO RIESGO QUE HOUSE NO PUEDE CORRER
comparado con las circunstancias). Así que tal vez el amor no sea para nada una emoción.
El amor es un estado de la voluntad
Creo que Cameron tiene razón sobre su situación, aun cuando en algunos casos el amor puede ser irracional o inapropiado. Pero lo inoportuno del amor, esto es, el que sea "correcto o equivocado" no es el mismo tipo de inoportunidad que tienen las emociones. El amor es parecido a las emociones y a otros estados de la mente —como los deseos y las creencias— porque es un estado intencional. En filosofía, esto significa que el amor es un estado (mental) sobre algo. Al objeto del que trata un estado se le llama el "objeto intencional" y en el caso del amor, coincide con el objeto al cual se dirige el amor, llamado "objetivo". Esto no ocurre en todos los estados mentales; por ejemplo, yo me puedo enojar con alguien (objetivo) porque me ha humillado (objeto). El amor no se trata sólo del amado, sino también hacia el amado. Entonces, el amor nos lleva hacia la acción más que otros estados mentales y en gran parte como algo parecido a los deseos (en realidad es muy parecido a un deseo).
Por supuesto, también nos transformamos por amor, se ex- perimenta como algo que nos sucede. Este sentimiento de pasividad se explica por el conjunto de emociones que constituyen el "senti- miento" del amor. La experiencia del amor se caracteriza no sólo por cambios y sensaciones de tipo físico (como la excitación sexual), sino también por los deseos, pensamientos, comportamientos típicos y, por supuesto, emociones de diferentes tipos. Debido a que la parte emocional de la experiencia del amor es vivida, es fácil concebir al amor como una emoción, aún cuando no lo sea.
Entonces, ¿qué es? Quizá el amor es un estado de la voluntad, es decir, un estado deliberado. Un estado deliberado puede ser un deseo (por ejemplo, estar con ella), un conjunto de deseos (por ejemplo, es- tar con ella y hacerle el amor) o un deseo de segundo orden, en otras palabras, "un deseo sobre el deseo".2 Como ejemplo de este tipo de deseo consideremos cuando, tras pensarlo mucho, no quiero querer
2 1 1
un cigarro. Me gustaría fumar, pero dado que sé que es malo para mi salud, también me gustaría no tener ese deseo. El amor parece ser un deseo de segundo orden. Pensemos en Chase. Al principio se sentía simplemente atraído por Cameron. A él le gusta ella y le gustaría te- ner sexo con ella. Pero entonces su deseo se hace más fuerte y él se esfuerza en convencerla para que se quede con él. Su deseo no es algo que tuviera por casualidad. Él quiere tener ese deseo. Su amor es un "deseo sobre un deseo".
Cameron parece darse cuenta de que el amor es un deseo de se- gundo orden. Cuando se da cuenta de que House todavía está ena- morado de Stacy y que en realidad él no es incapaz de amar, ella le dice: "Tú no quieres quererme." Podría parecer una expresión extra- ña, pero no lo es. Aunque el amor no es voluntario, sí tenemos algún control sobre el contexto que influye en nuestros deseos. House se siente atraído hacia Cameron, pero decide no seguir esa atracción. No se le ocurre tener el deseo de desear a Cameron. Así que, en cierto sentido, él no quiere amar a Cameron.
Conocimiento y amor
House no quiere amar a Cameron porque se siente humillado por la imagen que ella tiene de él. Stacy, que conoció a House antes de que fuera incapacitado, ama a House porque es sexy y brillante. Pro- bablemente Cameron también lo encuentre sexy e inteligente, pero principalmente lo ve solitario y amargado. House cree que Cameron no está viendo su yo real y se aleja. Él tiene razón pero al mismo tiempo está equivocado. Tiene razón al sospechar las proyecciones de amor. El que ama no debe ignorar totalmente las cualidades esen- ciales del amado. Si Cameron amara a House pensando que él es un pobre lisiado totalmente indefenso, se equivocaría sustancialmente respecto a él. Estaría amando a alguien diferente. House se equivoca porque él de cierta forma es como Cameron lo ve. Ella lo conoce bien y lo ama como realmente es, aun cuando espere algún cambio que no ocurrirá.
2 1 2 SARA PROTASI