Bien, hasta ahora hemos visto que House da preferencia a la bene- ficencia sobre la benignidad y, por lo general, también sobre la au- tonomía. ¿Y qué pasa con la justicia? Las preguntas sobre la justicia en el mundo real habitualmente suponen problemas relacionados con la distribución limitada de los recursos. En el mundo de House, los recursos casi siempre son abundantes, nadie se pone a pensar en la economía de mantener un equipo de cuatro médicos que tratan sólo a un puñado de pacientes cada mes, pidiendo muchas pruebas,
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y muy caras, para cada uno. Esto es, nadie excepto el administrador del hospital, Edward Vogler. Lamentablemente para los partidarios de la justicia de la asistencia sanitaria, la misión de Vogler en la serie era servir como castigo justo para House, en lugar de aparecer como un medio para examinar las desigualdades en el uso de los recursos médicos.
Cuando, en raras ocasiones, House se preocupa del lado finan- ciero de la asistencia sanitaria, parece estar dispuesto a trabajar en el sistema a favor de aquellos que están en verdadera necesidad. Aún así se impacienta con las personas que consumen más de lo correcto en cuanto a los recursos, es decir, las "remoras sociales". La primera de estas tendencias complementarias se muestra en "Fracaso en la co- municación", donde vemos que House ha estado prescribiendo medi- camentos cubiertos por las aseguradoras médicas para usos atípicos (como Viagra para una enfermedad cardiaca) de tal forma que sus pacientes obtengan lo que necesitan. En "El error", vemos la segunda tendencia. House asusta a un joven, que tiene juguetes electrónicos de gran valor económico, pero carece de seguro médico. Lo hace para que se obtenga un seguro médico. El desdén de House por el paciente puede estar exarcebado por el hecho de que éste último está usan- do un recurso —tiempo de consulta gratuita— que podría dedicarse mejor a alguien que lo necesitara más.
La mayor parte de la atención para asignar los recursos en Doctor
House no se enfoca al presupuesto del hospital o al seguro médico
(¡en eso la televisión no es realmente convincente!), sino que trata con un recurso limitado más atractivo desde el punto de vista dramá- tico: la donación de órganos. El principio de justicia mantiene que los recursos deben distribuirse con imparcialidad. Sin embargo, "impar- cialidad" no significa azar. Uno podría asignar órganos donados me- diante un sistema de lotería o en un estricto orden de llegada (el que primero llega, primero recibe), pero estos métodos no necesariamente proporcionan órganos a quienes más los necesitan. Así que, ¿qué se- ría justo? El filósofo John Rawls (1921-2002) sugiere que podemos probar sistemas de justicia al preguntarnos si una persona razonable
aprobaría el sistema si no supiera cuál podría ser su estatus.2 Imagi-
ENTUBAR O NO ENTUBAR: PRINCIPIOS Y PRIORIDADES DE HOUSE 155
nemos que usted llegara a necesitar un órgano en algún momento de su vida, pero no sabe nada respecto a cómo serán sus circunstancias sociales, económicas o de salud (en ese momento). ¿Qué tipo de sis- tema querría que funcionara? Probablemente optaría por uno en el que 1) tuvieran prioridad los pacientes con las necesidades más ur- gentes, 2) los niveles sociales y de riqueza fueran irrelevantes y 3) los pacientes con las mejores probabilidades de tener resultados exitosos tuvieran prioridad sobre los que probablemente morirían de todos modos. El Hospital Princeton-Plainsboro se esfuerza por implemen- tar un sistema así de justo. Cuando se asignan los órganos, el comité de distribución considera tanto las necesidades de salud del paciente como su comportamiento.3 Algunas enfermedades, como las indu- cidas por el comportamiento no tratado o no resuelto del paciente, automáticamente lo excluyen de calificar para un transplante, dado que estas condiciones reducen las oportunidades de lograr resul- tados exitosos a largo plazo. Por consiguiente, un adicto al vicodin —como el mismo House— probablemente no recibiría otro hígado para destrozarlo.
Dos veces en la serie vemos a House luchando para que sus pa- cientes obtengan órganos. Cuando Carly, una ejecutiva bulímica con mucho poder, es diagnosticada con una grave insuficiencia car- diaca congestiva como resultado de tomar ipecacuana para inducir el vómito, House va al comité de transplantes para abogar por ella ("Control"). Sabiendo que el comportamiento anterior de Carly la descalifica para un transplante de corazón, House miente al comité para salvar su vida, dando prioridad a la beneficencia ante la justicia. Nunca sabremos si la mentira de House dio como resultado que otro candidato para un transplante muriera (uno que sí cumpliera con to- dos los requisitos de los criterios para transplante) debido a la perdi- da de una oportunidad para conseguir un corazón. En "El sexo mata", House no llega a engañar para hacer que el comité de transplantes consiga un corazón para su anciano paciente Henry pero deja claro que su tarea es cuidar los intereses de su paciente y no necesariamen- te trabajar a favor de lo que es justo en la imagen global del hospital. Después de que Henry es rechazado, tiene lugar el siguiente diálogo:
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Cameron: Escribí una carta a la junta de directores apelando la decisión del comité de transplantes. Estoy alegando que un prejuicio en contra de usted está nublando el juicio médico del comité. Necesito que lo firme.
House: Hicieron lo correcto.
Cameron: Usted no lo cree. Le dijo al comité...
House: Estaba defendiendo a mi paciente (Firma la carta de todos modos).
Cameron: Entonces por qué usted... House: Defendiendo a mi paciente...
Es interesante ver que, aunque en ambos casos las acciones de House se inclinan más del lado de la beneficencia que de la justicia, en los dos él exhibe dudas inusitadas. En el primero, en realidad va a la habitación de la paciente para asegurarse de que Carly realmente quiere vivir, y en el segundo admite directamente que el comité tomó la decisión adecuada. Esto podría indicar que House tiene sus reser- vas sobre subordinar la justicia a la beneficencia, pero pensamos que su punto de vista es más sutil que eso: él mantiene que, aunque la justicia tenga prioridad, no es su función facilitarla. En otras palabras, cree que el papel del médico es ayudar a sus pacientes, no preocupar- se de lo que es más justo para todos los pacientes.