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Es Summerhill el trabajo de un solo hombre?

In document Hablando Sobre Summerhill (página 155-157)

Es una pregunta difícil. ¿Es la “Commonwealth” la labor de un solo hombre? ¿El hospital de Albert Schweitzer es el esfuerzo de un solo hombre? Me parece que las escuelas de Eton y Harrow fueron fundadas con el trabajo y el esfuerzo de un solo hombre, pero no continuaron siéndolo por mucho tiempo. El tiempo viene a sustituir al fundador. Pongamos este ejemplo: ¿Importa mucho quién sea el director de una gran escuela pública? Pienso que un mero director no puede hacer ningún cambio fundamental; de hecho, nadie se puede imaginar que algún maestro haga de Eton una escuela con sistema coeducacional no religioso o de autogobierno. Sobre este particular me viene a la memoria la siguiente anécdota: Un aprendiz de demonio en el infierno, se presenta ante su maestro con gran agitación: “Maestro, ha sucedido algo terrible; allí, abajo, han descubierto la verdad.” El gran Diablo, sonriente, contesta: “De acuerdo, muchacho, ya mandaré alguien para que arregle eso.”

Con esto quiero significar, que en tanto Summerhill no esté sistemáticamente organizado, la tradición o la costumbre no lo invadirán. Sin embargo, no puedo negar que Summerhill era yo, pero no podría asegurar que todavía lo sea. Ahora el sistema se está imponiendo por sí mismo. De suerte que cuando durante tres meses estuve al margen de la escuela, sabía que todo estaba funcionando, porque Ena, mi esposa, estaba allí; y ella siente y sabe de la escuela tanto como yo. Además toda la plantilla de profesores nos secunda. Lo que no puedo precisar es cuánta relación con el éxito de la escuela han tenido (déjeme fanfarronear ahora un poco) mi personalidad, mi paciencia, mi humor, mi falta de toda gesticulación, y mi negativa a ser el guía de los niños. Nadie lo puede precisar. Es como preguntarse cuánto tuvo que ver la sonrisa de Homer Lane con la cura de sus jóvenes delincuentes; o lo que la reserva paternal de Freud hizo por sus discípulos inmediatos.

Me disgusta esa especie de veneración hacia un solo hombre, ya que no es el hombre quien lo hace todo, cuenta mucho igualmente la idea. Es por eso que no me gustan mucho las biografías de Ruskin, Carlyle o Wilde; en ellas constantemente, aparece la mediocridad, la debilidad que todos tenemos, y esto carece de importancia comparado con la grandeza de lo mucho y bueno que tales hombres hicieron en la vida. El culto a la personalidad, ha sido legalmente condenado en Rusia. Y por lo que

tener escuelas libres y dichosas. No se necesita ser ningún genio para ello, ni ningún superhombre, sino sencillamente ser un hombre o una mujer capaz de no decir a otros cómo han de vivir. Después de todo, la filosofía no es sino la contemplación de las cosas importantes que hay en la vida, y si esto lo aplicamos a la educación, en seguida encontramos que lo único importante de la misma no es otra cosa que el crecimiento natural y la felicidad de los niños. En verdad, yo no se qué clase de filosofía de la vida puede tener un maestro que expulsa a un alumno por llevar largo el pelo o pantalones acampanados, o a una alumna por tener una cinta blanca sujetando su cabello en lugar de la negra de rigor. Se trata de maestros que propagan esa fatal enfermedad que nosotros denominamos: uniformidad.

Siguiendo con el tema. El comunismo no es creación de Lenin y Stalin solamente J. F. Kennedy y L. B. Johnson tampoco fueron los únicos actores en la escena de su tiempo y lugar, respectivamente. Pareciera como si alrededor de un solo hombre se formara una irradiación semi religiosa; de suerte que muchas personas desean un dios en quien basarse y a quien seguir, así como la mayoría de los británicos desean un monarca ante el cual inclinarse. La cuestión, vista así, viene a ser ésta: ¿Qué sería de la humanidad sin líderes? No creo que Summerhill fuera sacado adelante por un comité, pues el progreso de un comité está con frecuencia entorpecido por las ideas de los miembros más conservadores. Sin embargo, yo no soy ningún líder, sino simplemente un miembro del gobierno de una comunidad. Todo lo que aquí puedo decir es que no me gusta ningún líder. ¿Que si algún gran hombre ha sido líder? Militarmente y en asuntos militares, sí... Cromwell, Wellington, Nelson, por ejemplo; más en asuntos sociales... muchos han sido los hombres que nos han proporcionado reformas en las prisiones, en la educación, en la justicia social, pero no se trata, en este caso, naturalmente, de líderes en el sentido que Hitler y Mussolini lo fueron. Los que han inspirado reformas fueron inspiradores, orientaron a la ciencia y al progreso, pero no acaudillaron. Yo definiría al líder como una persona primordialmente egocentrista, ambiciosa de poder para sí mismo. Ni Darwin, ni Freud eran líderes; en cierto modo, sus obras estaban desligadas de sus personas. Y estoy seguro de que W. Churchill no era ningún líder porque se sintiera a sí mismo muy importante o ambicioso, sino el hombre capacitado que ante una emergencia nacional, se hallaba en el lugar y momento apropiados a su capacidad de gobernante.

Aquí deberíamos distinguir entre figuras nacionales e internacionales. Los grandes descubridores o inventores en ciencia, psicología o medicina, son, en general, mucho más importantes que las figuras nacionales. El nombre de Freud, por ejemplo, tendrá un recuerdo más duradero que los nombres de Lloyd George o de Wilson.

Resumiendo. Ni soy líder, ni quiero serlo. Además, ni la alabanza, ni un título, ni seguidores, constituyen mi recompensa, sino la pura y simple alegría de haber hecho un trabajo con todo mi entusiasmo y energía. Cualquier otra persona puede, en mi caso, realizar el mismo trabajo, desechando toda pretensión de convertirse en autoridad. Tal vez yo tenga un mérito...: que me puedo reír de mí mismo, cosa que Hitler o Stalin dudo que pudieran haber hecho.

In document Hablando Sobre Summerhill (página 155-157)

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