• No se han encontrado resultados

Registro 10. Actividad de escritura diagnóstica: ausencia de párrafos

2. Referentes teóricos

2.1.1 Escritura como proceso cognitivo

Esta perspectiva teórica procede especialmente de los planteamientos del psicólogo Jean Piaget (1984) en cuanto supone el estudio del desarrollo de los procesos lógicos, de razonamiento en el niño y en cómo estos se reflejan en su cambiante uso del lenguaje. Desarrollo del pensamiento que implica el paso de procesos simples a los más complejos para lo cual es preciso analizar las raíces del comportamiento dentro del contexto del desarrollo del individuo. De lo anterior se desprende que la teoría de Piaget, como una concepción del desarrollo cognitivo, ha servido de base para investigaciones posteriores que han explicado la adquisición, evolución y aprendizaje de los procesos relacionados al lenguaje y a las modalidades de la lengua; para este contexto teórico se hace referencia a la escritura.

Se concibe la escritura como un proceso cognitivo desde los planteamientos del modelo de Flower & Hayes (1981) el cual se ha convertido en un referente imprescindible que basa su teoría sobre la composición escrita a partir de recobrar el valor de la consciencia discursiva, fundamental para que la escritura no sea el resultado de un acto mecánico sino de una reflexión cognitiva sobre lo que se quiere comunicar con ideas, cómo organizar esas ideas en una estructura y cómo expresarlas.

La concepción del modelo sobre la teoría del proceso cognitivo está establecido dentro de cuatro principios. El primero es la acción de redactar como “conjunto de procesos distintivos del pensamiento, organizados u orquestados por el escritor durante el acto de la composición” (Flower & Hayes, 1996, p. 4). Esta acción exige, entonces, planificar, organizar, redactar, revisar, buscar datos, reorganizar, redactar otra vez, escribir, borrar; en fin, escribir no es un evento único que arroja un producto final sino un ir y venir entre lo que se ha propuesto componer y lo que a medida que se avanza se verifica y se reconstruye. El segundo principio está relacionado con la organización jerárquica de esos procesos, con la posibilidad de insertar un proceso en cualquier otro, es decir, no se cumplen etapas ni se sigue adelante (linealidad) sin repensar lo que se ha hecho antes y lo que sigue al avanzar la escritura: hay una relación de reversibilidad y de incorporación de subprocesos con otros para revisar y continuar.

El tercer principio establecido por la teoría de los procesos cognitivos en la escritura consiste en aclarar que “el acto de componer en sí mismo es un proceso del pensamiento orientado hacia un fin, conducido por una red de objetivos cada vez mayor y propia del escritor” (Flower & Hayes, 1996, p. 4), es decir, que quien escribe requiere plantear un propósito el cual demanda generar un entramado de intenciones y estrategias particulares a cada escritor, situación que es complementada por el cuarto principio que considera a los escritores creadores de sus propios fines.En otras palabras, la composición se realiza a través de una actividad guiada con unos propósitos y unos procesos cognitivos, los cuales interactúan y se ajustan, según las necesidades de adecuar el texto que se esté escribiendo a la estructura, el tipo de lector, objetivos de escritura y contexto.

De acuerdo con la perspectiva relacionada con el proceso de escritura, esta investigación hace énfasis en los subprocesos de planear, traducir y revisar; y, en segunda instancia a los tipos de escritores que se identifican de acuerdo con su nivel de desempeño y uso consciente de estrategias para llevar a cabo una composición escrita competente. En relación con los procesos Flower & Hayes (1996) aclaran que “las personas no los transitan […] de una manera simple, con un orden secuencial establecido previamente […] sino lo hacen con un conjunto de acciones optativas […] no tienen un orden rígido ni fijo” (Flower & Hayes, 1996, p.10). Así pues, el panorama general de este modelo se aleja del paradigma tradicional de etapas de la escritura, perspectiva que va en contravía de la interacción recíproca de los procesos mentales. A causa de ello, componer textos genera una interrelación en espiral que toma lo dicho en un principio para ampliarlo, reorganizar y transformar en un discurso nuevo, para esto se lleva a cabo un ir y venir entre cada uno de los procesos y subprocesos, con el fin de ir paulatinamente mejorando lo que se está escribiendo.

En cuanto al tipo de escritor implica hablar sobre cómo cada uno asume los procesos de escritura deacuerdo con los objetivos, propósitos e intereses. Sin embargo, estos procesos no son lineales sino cíclicos, así las personas capaces de ir de uno a otro proceso según sea de modo fácil o difícil son considerados escritores expertos `capacitados´ o inexpertos,

[…] podemos hacer una predicción respecto de la importante diferencia que se puede encontrar entre buenos y malos escritores. Los malos escritores a menudo dependen de objetivos superiores bastante abstractos o poco desarrollados […] dependerán sólo de objetivos de muy bajo nivel, tales como terminar una oración o escribir una palabra con la correcta ortografía. (Flower & Hayes, 1996, p.13).

Lo mismo ocurre con la propuesta de Bereiter & Scardamalia (1992) quienes potencializan la comprensión de lo que hacen los escritores cuando escriben, y proponen dos modelos de procesamiento, uno corresponde a ´decir el conocimiento´ y el otro a ´transformar el conocimiento´.

El primer modelo de procesamiento intenta explicar los procesos de la composición inmadura, que se ocupa de la menor cantidad de aspectos de la tarea de escribir “[…] reducir los procedimientos a rutinas, evitar los procedimientos recursivos en favor

de los lineales que permiten procesar los datos una vez y luego ignorarlos, […] representa una estrategia exitosa porque economiza esfuerzos mentales” (Bereiter & Scardamalia, 1992, p.50).

Asimismo, su exigencia a la capacidad de procesamiento es mínima, así que el escritor no cuenta con medios para reorganizar la información de acuerdo con lo que necesita el lector.

El segundo modelo, el de ´transformar el conocimiento´ explica los procesos de composición de los escritores maduros (expertos en el uso de la palabra escrita) usan ciertos procedimientos complejos de solución de problemas presentes en un modo de composición. Este modelo contiene al de `decir el conocimiento´ como un subproceso, que coadyuva de forma compleja a solucionar problemas de composición. Se trata de solucionar problemas retóricos “relaciones entre el contenido conceptual y los pensamientos, los sentimientos, los motivos y el comportamiento humano” (Bereiter & Scardamalia, 1992, p.47).

Al comprender cuáles son los procesos que puede seguir un escritor maduro es posible impulsar al escritor inmaduro a desarrollar estrategias para la composición.

Esas estrategias pueden facilitar el paso a una composición en la que deje de ser repetidor de información “necesitan ayuda para desarrollar un sistema en el que la revisión pueda ser un proceso dirigido hacia un objetivo” (Bereiter & Scardamalia, 1992, p.54). Los que no tienen el método para encontrar objetivos de escritura requieren algo más que estímulo para revisar, necesitan pautas para mejorar sus textos de tal forma que estos modos de acercarse al conocimiento hacen necesario ajustar o habilitar un andamiaje que permita ayudar a los estudiantes a adquirir la estructura de la ´transformación del conocimiento´ para la composición, a través de explicitar modelos de competencia madura y medios para enfrentarse con procedimientos que amplían la competencia que los estudiantes traen a la tarea espontánea.

Para Bereiter & Scardamalia (1992) es importante dejar constancia de cómo el control consciente del proceso global, el nivel más alto en dicho sistema – la metacognición- es relevante orientarlo explícitamente para que se genere la relación interactiva entre los procesos cognitivos de la composición escrita, es decir, para que el proceso no lineal permita la reflexión sobre el avance de lo que se va produciendo hasta poder configurar una versión cada vez más aceptable y cercana a lo que se ha pretendido

desde el diseño de lo que se quería escribir hasta llegar al producto final. Con lo dicho hasta aquí, se puede afirmar que la perspectiva psicolingüística de la escritura hace énfasis en el proceso de la composición. Mediante este enfoque se pueden enseñar los procesos cognitivos que permiten generar ideas para empezar el trabajo de producción textual, así como formular objetivos antes de escribir, organizar las ideas a través de esquemas, escribir borradores, revisar y evaluar.

En conclusión, para la concepción del modelo cognitivo, que dinamiza el proceso escrito y las afirmaciones realizadas en el párrafo anterior, lleva a pensar cómo este `ir y venir´ se refleja sobre todo en la construcción de borradores. Dado que estos son

[…] las evidencias de que nuestro pensamiento se transforma y crece mientras elaboramos el texto. Así, desde las primeras ideas inconexas hasta las versiones previas del texto final, podemos observar cómo avanzamos, cómo ordenamos y vinculamos las ideas, cómo resolvimos párrafos y oraciones, cómo procedimos a reformulaciones y revisiones (Margarit, 2003, p.12).

Por tanto, la formación y el aprendizaje de la escritura a partir de este enfoque exige reorientar la interacción entre cada una de las etapas de la escritura.

Para el propósito de esta investigación la construcción de borradores y su constante mirada hacia lo planeado y los problemas retóricos que se generan cuando se requiere adecuar el discurso al lector y al propósito de la composición textual de acuerdo con el contexto y al tipo de secuencia a producir, puede potenciar el paso de escritor novato próximo a ser experto. Asimismo, enfrentar las ideas con el texto a través de la revisión, va construyendo el significado y así la escritura se convierte en un proceso de aprendizaje para elaborar conocimiento.