Registro 10. Actividad de escritura diagnóstica: ausencia de párrafos
2. Referentes teóricos
2.1.2 Escritura desde la perspectiva social y discursiva
Esta perspectiva se funda en los planteamientos del psicólogo Lev Vygotsky (1978) quien propuso que desde diferentes experiencias culturales se pueden producir diversos procesos de desarrollo.
El proceso de enseñanza de la escritura en la escuela con frecuencia se desliga del uso discursivo que se le da en contextos habituales (Alvarado, 2001, p.20). Este
escenario genera retos en la formación de escritores tales como: 1) abandonar la concepción del docente como único destinatario de los textos generados en el aula; 2) vincular los procesos cognitivos de la escritura con la interacción sociocultural que los textos exigen en su dinámica de composición; y 3) promover el interés por escribir y socializar los textos de los estudiantes dentro y fuera de la escuela. Para comprender estas condiciones en este apartado se apunta a las propuestas teóricas de Hayes (1996), Calsamiglia & Tusón (1999) y Cassany (1999).
Dentro de la perspectiva social y discursiva se puede afirmar que la psicolingüística per se no determina la dimensión total de lo que implica la composición escrita. Un complemento necesario para comprenderla y direccionarla en situaciones concretas de formación - aprendizaje está enmarcado en el enfoque sociolingüístico que la concibe como una construcción social que le proporciona funciones específicas para construir comunicación y formas de representación del mundo.
Antes de entrar a profundizar en este enfoque, es necesario tener en cuenta que
el potencial psico sociolingüístico se conforma a través de la realización de una doble función del lenguaje: la de ser un instrumento de interacción y la de ser un organizador de conocimiento. La comunicación y la cognición se desarrollan, desde muy temprana edad, a través de la experiencia en interacción social” (Hamers & Blanc, 1989 cit. por Duarte & Pappenheim, 1992, p. 27).
Así las cosas, se hace necesario comprender la composición textual a través de los procesos de la escritura dentro del enfoque cognitivo y a la vez vincularlos con las convenciones socioculturales y componentes afectivos resultantes del uso que el hombre hace de la producción escrita dentro de la sociedad.
Volviendo ahora al enfoque sociolingüístico y teniendo en cuenta las afirmaciones hechas en el párrafo anterior, para Hayes (1996) ha implicado reformular y mejorar la teoría del modelo desarrollado con Flower (1981) para darle sentido a la influencia de los complejos factores sociales y ambientales a la escritura. Es decir, incluir, además de lo cognitivo, lo afectivo –motivación y emoción- y lo social. Antes de seguir adelante conviene señalar que en el modelo cognitivo se analiza el proceso de composición en sí mismo, pero se centra en el procesamiento de la información que se genera como
resultado de las diferentes versiones o del texto final; de tal forma que se propone involucrar para beneficio de los educandos las características emocionales, motivacionales y sociales del escritor.
Así, pues, el modelo propuesto por Hayes (1996) observa dos componentes: el entorno de la tarea y el individuo. El primero está conformado por el entorno social y el físico. En este componente el autor afirma que escribir es “[…], una actividad social. Escribimos, […], para comunicarnos con otros seres humanos. Pero el acto de escribir no es social tan sólo por su propósito comunicativo. Es social, también, porque es un artefacto social y es desarrollado en un medio social” (1996, p.3) unido a la concepción cognitiva con la que inició sus investigaciones este autor considera a la vez que la escritura depende de condiciones afectivas, sociales y físicas. El segundo componente, el individuo, considera la escritura una actividad que requiere no sólo la memoria activa y a largo plazo, sino que demanda integrar la motivación y la emoción en el proceso.
El psicólogo norteamericano Hayes (1996) asevera que existen cuatro dimensiones de la motivación y la emoción fundamentales para la escritura: 1) la naturaleza de la motivación: predisposición para comprometerse en realizar ciertos tipos de labores a largo o corto plazo; 2) interacción entre fines: normalmente se tienen varios objetivos para escribir y estos requieren adecuarse de acuerdo con la necesidad del escritor para equilibrar los propósitos planeados; 3) la elección entre métodos: la motivación ajusta el recorrido de la acción a tomar con el fin de evitar error o durar el menor tiempo posible para generar un impacto significativo sobre el proceso de escribir, y 4) respuestas emocionales en la lectura y la escritura: escribir acerca de asuntos intensamente relacionados con uno mismo puede tener importantes consecuencias afectivas.
La importancia que tiene para esta investigación articular la perspectiva psicolingüística con la socio-discursiva está relacionada a cómo de ellas se desprende la propuesta para desarrollar la experiencia de aula realizada con los estudiantes de grado noveno. En esta intervención pedagógica la historia familiar o la de uno de sus miembros fueron el detonante emocional que propició la composición textual y la
experiencia con la escritura como factor de desarrollo de procesos, conocimiento y de interacción social.
Ese contexto, a la vez, contribuyó en la posibilidad de entender y diseñar estrategias pedagógicas, didácticas y procesos evaluativos que permitieron observar detalladamente las fortalezas, el potencial, los modos de aprender y las dificultades de los educandos que se enfrentaron a una situación comunicativa de escritura enmarcada en el discurso del ámbito escolar.
Por lo tanto, considerar la escritura una práctica social, un proceso mediado por la interacción con otros sujetos y con herramientas culturales: un discurso, “una forma de acción entre las personas que se articula a partir del uso lingüístico contextualizado […] es parte de la vida social y a la vez un instrumento que crea la vida social” (Calsamiglia & Tusón, 1999, p.15)
Determina una ruta delineada por la intervención deliberada del entorno. Es asumirla de acuerdo a unas circunstancias contextuales como la situación, los propósitos de quien la realiza, las características de los destinatarios entre otros.
Es un proceso social y contextualizado que por lo tanto incluye entenderla como una manifestación de la actividad lingüística: “es una forma de usar el lenguaje […] de realizar acciones para conseguir objetivos” (Cassany, 1999, p.24). Y como lo afirma el pedagogo español, los escritos tienen atributos básicos, entre ellos está la intención que se relaciona al propósito comunicativo, la palabra y el contexto social así que cada actividad de composición es un acto determinado por el emisor – destinatario quienes comparten un código común, las circunstancias temporo – espaciales y la situación.
Otro atributo está relacionado con el proceso dinámico y abierto para la elaboración de significados “[…] se elabora a partir de la interacción entre los conocimientos previos de los interlocutores y los signos escritos” (Cassany, 1999, p.29) esa interacción hace que la interpretación se dé de diferentes formas ya sea por el tipo de lector que accede al texto o la evolución cultural del mismo. Un tercer atributo de los escritos se refiere a la variación del dialecto y el registro.
Existen variaciones sistemáticas que se reconocen siempre y cuando no se reduzcan los textos escritos a una modalidad estándar o a registros formales, así que se incluyen también los textos dialectales con variado grado de formalidad, especificidad y
objetividad. Así que en el sistema de formación – aprendizaje de la escritura es relevante elegir la variedad y el registro apto según el contexto, el tipo de género y texto determinado para la composición escrita.
Los textos producidos por cualquier individuo en ámbitos educativos o laborales
no son homogéneos ni singulares, porque se insertan en la tradición discursiva que ha desarrollado su comunidad lingüística a lo largo de su existencia […] respecto a la heterogeneidad, los textos generados por una comunidad se reparten entre distintos contextos sociales o esferas comunicativas […] Cada una de estas esferas dispone de su propia tradición discursiva que contiene convenciones aceptadas […], más o menos explícitas y conscientes, que afectan al contenido (temas, estructura) y a la forma (registro, tono, fraseología) de los discursos. (Cassany, 1999, p. 33)
En otras palabras, la producción textual está inmersa en la historia comunicativa de la comunidad lingüística a la que pertenece el escritor, su voz es a la vez la propia y la del contexto social, además, el texto que decida componer tendrá características y elementos ya determinados con antelación por las convenciones generadas y aceptadas a través del tiempo.
Las esferas sociales de comunicación, señaladas por este autor, hacen alusión a los géneros que pueden conformarse de diversos tipos de textos. Debido a esto no está por demás hacer alusión al tipo de género discursivo y a la clase de texto con los que se direccionó la experiencia educativa propuesta para este proyecto de investigación.