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La esencia de un conocimiento «a priori» según los fenomenólogos

El conocimiento

a priori

es objeto de un estudio muy deta­

llado por parte de una escuela filosófica contemporánea muy conocida, llamada fenomenología, cuyo creador y mejor repre­

acepta una máxima equivalente a la del empirismo, según la cual todo conocimiento que no es meramente verbal, es decir, explicativo del sentido de las palabras, debe estar basado en la experiencia. Pero esta máxima tiene un significado diferente para Husserl del que tiene para los empiristas. Cuando los em­ piristas hablan de la experiencia, están pensando en la expe­ riencia sensorial, donde se producen los objetos y fenómenos físicos, o en la introspección, en la que se dan los fenómenos mentales. Husserl expone, sin embargo, que existe otra forma de experiencia en la que ciertas entidades que no pertenecen al mundo físico ni al mental, se dan de modo tan directo como se dan los fenómenos físicos en la experiencia sensorial y los fe­ nómenos mentales en la introspección. Los mundos físico y mental constituyen conjuntamente el mundo de las entidades reales tal como existen en el tiempo. Además de este mundo real, existe, según Husserl, un mundo de entidades ideales que son eternas (decimos «existe» porque el propio Husserl enseña que ese acuerdo no existe en el mismo sentido que el mundo real). A este mundo pertenecen las ideas, es decir, las esencias de las cosas.

Las «esencias de las cosas» de Husserl son bastante mis­ teriosas y corresponden aproximadamente a las ideas platónicas (cfr. págs. 95 y ss.). La esencia de una cosa dada, como ejemplo de una especie dada, es exactamente esa misma especie y, con­ secuentemente, la esencia del objeto que estoy manteniendo ahora mismo en la mano cuando escribo, es decir, una pluma, es la especie «pluma», la esencia de un dibujo de un cuadrado en el folio de papel que tengo delante de mí es la especie «cua­ drado» (cuadrado en general), etc. Husserl afirma que estas esencias de las cosas nos pueden ser dadas tan directamente como los cuerpos en la percepción sensorial. Cuando miro, por ejemplo, el mantel rojo que cubre mi escritorio, lo percibo con mis sentidos, pero al mismo tiempo mi mente es conscien­ te de aquello en que consiste la esencia del rojo. Esta conscien­ cia de la esencia del rojo, es, según Husserl, una forma de ex­ periencia directa diferente a la experiencia sensorial. Husserl analiza detalladamente las diferencias entre estas dos formas de la experiencia. La experiencia en la que las esencias de las cosas nos son dadas significativamente es llamada por Husserl

«intuición de las esencias»

(Wesensschau).

Basándonos en esta intuición de las esencias, podemos, según Husserl, llegar a afir­ maciones que son indudables, aunque no podríamos llegar a ellas por medio de la experiencia sensorial. Así por ejemplo, la intuición de la esencia del rojo nos proporciona el conocimien­ to cierto de que el rojo es inseparable de la extensión y, por tanto, de que todas las cosas rojas deben ser extensas. La afir­ mación de que lo que es rojo es extenso, es una afirmación ge­ neral y no puede ser basada en una percepción sensorial parti­ cular, porque esta última puede fundamentar solamente la afir­ mación de que esta cosa roja es extensa. Tampoco podemos llegar a nuestra afirmación de manera inductiva a partir de muchas percepciones sensoriales, pues las conclusiones induc­ tivas no son ciertas, mientras que nuestra afirmación es indu­ dable. La afirmación de que lo que es rojo es extenso no está basada en el análisis del significado de los términos contenidos en ella. No es, por tanto, una afirmación analítica. Es una afir­ mación independiente de la experiencia sensorial y, conse­

cuentemente, una afirmación

a priori.

No obstante, al mismo

tiempo, no es una afirmación analítica, por lo que es así sinté­ tica

a priori.

Según los fenomenólogos, los axiomas de la matemática son las formulación verbal del conocimiento acerca de los núme­ ros y de otras entidades matemáticas ideales, conocimiento ad­ quirido por medio de la intuición previa de las esencias. E x ­ presiones tales como: «número natural», «punto», «línea recta», «plano», etc., no son nombres de objetos reales y accesibles a la experiencia sensorial. Son nombres de objetos ideales que nos pueden ser dados directamente por la experiencia que los fenomenólogos llaman intuición de las esencias. A través de esta intuición de las esencias, llegamos a conocer ciertas pro­ piedades, relaciones, etc., de las entidades ideales que son obje­ to de la matemática, y al formular los axiomas damos una ca­ racterística del conocimiento así obtenido. Por medio de los axiomas, no construimos, insisten los fenomenólogos, ninguna entidad real, como suponen algunas personas. Las entidades ideales no pueden ser creadas por decreto humano, como tam­ poco pueden serlo los objetos reales. El mundo de las entidades ideales subsiste independientemente de nuestro pensamiento.

Es tarea de la matemática y de las otras ciencias

a priori

explo­ rar ese mundo. Lo exploramos deduciendo conclusiones de los axiomas por medio de la deducción lógica. Los propios axio­ mas no se obtienen de la nada, no son establecidos por con­ vención, sino que son la expresión del conocimiento de los ob­ jetos matemáticos ideales obtenidos por la intuición de la esen­ cia, que es anterior a cualquier deducción. La matemática basa­ da en los axiomas obtenidos de la nada, dictada por el capricho de un científico, y que no está basada en la intuición de una esencia, estaría suspendida en el aire y sería así algo desprovis­ to de todo valor cognoscitivo.

Está claro que estos conceptos de los fenomenólogos se re­ fieren solamente a la matemática aplicada, es decir, a aquella parte de la matemática en que los términos de las afirmaciones son tomados en su significado coloquial. El empirismo mode­ rado sostiene que los axiomas de la matemática aplicada son accesibles a la verificación empírica únicamente si no son afir­ maciones analíticas. Por otro lado, la fenomenología atribuye a

estos axiomas no analíticos el carácter de juicios

a priori.

Al re­

conocer la legitimidad de los juicios sintéticos

a priori,

la feno­

menología se coloca del lado del apriorismo moderado. Sin entrar en un análisis crítico más detallado de los concep­ tos de los fenomenólogos, haremos sólo una observación que no podemos desarrollar aquí más detalladamente. Lo que los fenomenólogos llaman intuición de las esencias, puede tam­ bién denominarse escrutinio cuidadoso del significado de las palabras. Los enunciados basados en este último explican sola­ mente el significado de los términos contenidos en ellos y son, de este modo, enunciados analíticos. Por eso, las objeciones de los fenomenólogos contra el empirismo moderado son insoste­ nibles.

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