El siguiente ejemplo muestra la experiencia del cliente para acabar con su problema (angus tia, depresión, ganas de beber, culpabilidad, re cuerdos, etc.) y a la par muestra la alternativa de estar abierto como una opción a través de versio nes de las metáforas de la lucha con el mons truo (véase p, 182) y las dos escalas (también en Hayes et al., 1999).
Te r a p e u t a: Hemos hablado antes de tu lucha
con el monstruo y de lo que consigues. Hemos concluido que en tu experiencia el problema es tirar de la cuerda, ya que eso hace más grande y fuerte al monstruo, te tiene al filo del foso y limi ta tu vida a estar pendiente de la cuerda y del monstruo. Una alternativa que hemos comentado es seguir así porque tú elijas eso aunque límite tu vida. Otra alternativa es soltar la cuerda para poder construir otra vida más allá de estar pen diente de la cuerda y del monstruo. Pero esto su pone...
Cl i e n t e: Q u e n o v o y a p o d e r p o r q u e t e n d r é q u e v e r a l m o n s t r u o . V i v i r c o n e s o , m e m u e r o . . .
Te r a p e u t a: Eso e s lo que ahora mismo tu men
te te ofrece. Dale las gracias y dime cuál ha sido tu experiencia no queriendo ver al monstruo, ¿cómo te ha ido?, ¿puedes hacer lo que quieres en tu vida?
Cl i e n t e; Claro que no puedo hacer lo que qui
siera, quisiera pero no puedo.
Te r a p e u t a: Vale, no te estoy pidiendo que
puedas con el pensamiento, sino que puedas con los pies, con tus pasos, aunque tu mente te diga que no puedas.
Cl i e n t e: Ya, pero no podré hacerlo.
Te r a p e u t a: Es u n p r o b l e m a p o r q u e c a d a v e z q u e e l m o n s t r u o s e d e s p i e r t e , tu s i s t e m a t e v a a d e c i r . . . Cl i e n t e: Q u e t i r e d e l a c u e r d a . . Te r a p e u t a: Y t ú y a c o n o c e s e l r e s u l t a d o . A i a l a r g a s i n o q u i e r e s v e r a l m o n s t r u o o c u r r e q u e tu m o n s t r u o e s t á c a d a d í a y c a d a h o r a m á s p r e s e n t e . Cl ie n t e: E s t o y a t r a p a d o , n o s é q u é v o y a h a c e r . Te r a p e u t a: Otra vez está aquí t u sistema ver
bal, tu consejera: No podrás, te dice. Nuestra mente no es siempre nuestro mejor consejero. Puede haber una opción que quizá no has con templado para poder desentenderte de lo que tu mente te dice y poder abrirte a lo que trae el mons truo. Veamos, es como si ahora hubieras funcio nado sobre la base de una única escala, la escala de la ansiedad que va de 0 a 100, y que tan pronto sube a 40 la haces bajar, o sea, no estás dispuesto a que esa escala suba, baje, y suba hasta 100 y luego baje. Tienes tu vida organizada para que esa escala esté a 0, ¿no es así?
C l i e n t e : Sí, claro.
Te r a p e u t a: P u e s b i e n , h a y o t r a e s c a l a q u e a ú n n o h a s p r a c t i c a d o , n i s i q u i e r a s a b e s q u e e s t á . E s l a e s c a l a d e e s t a r d i s p u e s t o a q u e l a e s c a l a d e l a
El control de los eventos privados como problema y estar dispuesto a tenerlos como alternativa t 193
ansiedad oscile como quiera. Es una escala que también va de 0 a 100, y que tú mantienes com pletamente cerrada a 0. Pero tu experiencia te da el resultado de lo que pasa al intentar controlar la ansiedad para mantenerla a 0. Eso es no estar dis puesta a que esa escala oscile, o sea, que al ac tuar para conseguir ese objetivo la escala de tu disposición para estar abierto está en 0. Mira el resultado de tu acción: cómo está tu jardín, tu vida.
Cl i e n t e: E n t o n c e s , ¿ c ó m o c o n s i g o a b r i r e s a e s c a l a ? N u n c a m e l o h a b í a p l a n t e a d o a s í .
Te r a p e u t a: No lo s é con palabras, e s abrir la
escala totalmente, sin reparos, no a 50, o 60, eso no es estar abierto. Lo que sí sabes e s lo que con
sigues al controlar esta escala que no es controla ble. Esto te puedo decir, estar abierto es como ver las olas que se aproximan, con distancia, sin in tentar controlarlas, sino dejándolas que rompan teniendo una gran playa para ello. Si las intentas controlar, pueden contigo, pero si tienen una gran playa donde romper pausadamente, las olas no son ningún problema.
Cu e n t e: Quiero aprender a hacer eso, a tenet
una gran playa para tener mis temores.
El trabajo en esta área implica el establecimien to de un punto desde el cual sea posible el estar abierto o dispuesto a las funciones temidas. Si los pensamientos y sentimientos que uno ha estado evitando son literalmente amenazadores para la vida, muy posiblemente uno no estará dispuesto a experimentarlos. El punto desde el cual esto lle ga a ser posible es ese punto en el cual uno se experimenta a sí mismo, no como el contenido de la conciencia, sino como el contexto. Frecuen temente se requerirá un trabajo específico para generar el contexto de perspectiva o el yo-con- texto (véase el capítulo siguiente). No obstante, para que el cliente pueda elegir entre mantener'el control o estar abierto a la experiencia privada, conviene clarificar varios puntos. El coste de las estrategias de control de los eventos privados en la experiencia del cliente ya habrán sido explo rados en el trabaj<^ggi! desesperanza creativa des crito en el capítulo 'anterior. No obstante, el cos to del control se situará tantas veces como sea necesario en los momentos de desesperanza que surgirán a lo largo del trabajo. Comenzaremos si
tuando de pleno el acto de estar dispuesto/abier to en el ámbito de la actividad voluntaria. En esta argumentación, distinguiremos estar dispuesto como un sentimiento de estar dispuesto como un acto.
5.1. E star dispu esto com o un sentim iento y com o un acto
Haremos una distinción entre estar dispuesto versus sentir la disposición de, de un modo simi lar a la distinción que se hizo respecto a los valo res (véase capítulo 7, p. 140). No pretendemos que el cliente sea capaz de apagar y encender los sen timientos de estar dispuesto como si se tratase de manejar un interruptor, o más de lo que es capaz de hacerlo con otros colocándola de lleno en sen timientos. No obstante, nos cuestionamos si el cliente podría estar dispuesto incluso cuando no sienta tal disposición.
También puede ayudar en esta coyuntura dis tinguir «estar dispuesto/abierto a» del necesitar, gustar, disfrutar y otros sentimientos semejantes. El dentista proporciona un buen ejemplo. A usted, ¿le gusta ir al dentista o necesita ir? ¿Disfruta al ir? Probablemente no. Tenemos un nombre para la persona a la que le gusta ir al dentista: maso- quista. Hemos de señalar que tenemos claro que esto no ocurre así con el cliente y que tampoco estamos tratando de hacerlo así. Le preguntamos entonces si podría estar dispuesto a ir. Usualmen te, la respuesta es sí. Desde la perspectiva de la ACT, necesitar sentir la disposición a fin de estar dispuesto ha sido ya parte de la estrategia del clien te. Nosotros colocamos los actos elegidos prime ro y dejamos que los sentimientos aparezcan cuan do quieran. O sea, la lógica en ACT es: primero actúa y luego surgirán sentimientos.
5.2. Práctica experiencial con estar d ispu esto /abierto
Idealmente, una intervención como ésta lleva al terapeuta a preguntar si hay algo con lo cual el cliente esté en lucha justo en ese momento. Los ejercicios de estar dispuesto/abierto caen de por sí
194/ Terapia de aceptación y compromiso (ACT)
en el trabajo terapéutico en este punto. Pediremos al cliente que intente establecer un contacto expe riencia! fuerte con algo relevante que actúa como barrera. Esto puede facilitarse pidiéndole que des criba la circunstancia o cuestión en la que sería importante estar dispuesto. Hay que tener cuidado de mantener al cliente focalizado en cómo siente su cuerpo, las emociones y recuerdos que emer gen, sin caer en el error de relatar simplemente. Aquí, el propósito de ío que se diga es facilitar la experiencia. La función de recogida de informa ción es mínima y en realidad sólo es crucial en cuanto que ayuda al terapeuta a «hacerse con» la experiencia del cliente. Si éste es capaz de esta
blecer un contacto poderoso con alguna barrera,
podríamos preguntar: «¿Puede usted abandonar (desactivar o aflojar) cualquier lucha con eso, ahora mismo?».
Estamos intentando enseñar al cliente, desde una perspectiva experienciai, la diferencia entre dolor y trauma. Para realizar este entrenamiento en dis criminación, necesitamos ejemplos de ambos. Pue de ser útil describir eventos pasados en palabras de dolor versus trauma (véase capítulo 7, p. 145), pero es mucho más potente entrenar la discrimi nación con eventos reales presentes. De esa for ma, el cliente no puede fallar al cooperar con la intervención. Si el cliente dice que sí, frecuente mente se dará un alivio inmediato y perceptible de la tensión en la sala de consulta. El terapeuta debería hacer notar esto si sucede. Pregunte al cliente si siente la diferencia. Si el cliente contes ta que sí, tendrá la experiencia in vivo del contras te entre dolor y trauma. A menudo, tal avance de parte del cliente a menudo se siente como aligerar una pesada carga.
Si el cliente dice que no puede, o no quiere, el terapeuta deberá primero ayudarle a advertir qué valioso parece el contenido evitado cuando el clien te se resiste a él. Una vez más, debería preguntár sele acerca de sensaciones corporales, emociones y pensamientos, con vistas a estar presente en la experiencia de desgana, de la falta de estar dis puesto/abierto. Cuando el cliente establezca con tacto plenamente con la falta de disposición, po demos preguntarle si puede abandonar la lucha con
su propia falta de disposición a estar abierto. Si puede, el terapeuta le pediría, como antes, que note la diferencia entre luchar y abandonarla. En cier tos aspectos, es casi mejor si el cliente se enfrenta a su propia falta de disposición o falta de volun tad, y ahí abandona su lucha, que haber coopera do desde mucho antes, puesto que el abandono de la desgana es, por definición, estar dispuesto mien tras se está sintiendo desgana (y sintiéndola en toda su intensidad). Estar dispuesto cuando uno está sintiendo ganas es mucho menos provocativo y valioso. El siguiente dialógo corresponde a una cliente aquejada de sintomatología depresiva:
Te r a p e u t a: N o t i e n e q u e g u s t a r t e o n o t i e n e s q u e q u e r e r . . . , s ó l o ¿ c ó m o h a s i d o e n e l p a s a d o t u e x p e r i e n c i a c u a n d o t e h a s n e g a d o c o m o t e n i e g a s a h o r a . . . ? Cl i e n t e: Ya, p e r o n o , n o p u e d o , n o q u i e r o . Te r a p e u t a: N o t e p i d o q u e p u e d a s o q u i e r a s , s ó l o t e p i d o q u e e s t é s d i s p u e s t o a e l l o , d i s p u e s t o i n c l u s o a n o e s t a r d i s p u e s t o . Cl i e n t e: « N o l o d i r á s e n s e r i o » , n o , n o , n o . Te r a p e u t a: Y s i e s t o e s t u v i e r a e n t r e t i y l o q u e t ú q u i e r e s . Y s i t u v i e r a s q u e a t r a v e s a r e s t e p r o f u n d o c h a r c o , r e p l e t o d e b a s u r a p a r a c a m i n a r h a c i a l o q u e t e i m p o r t a e n t u v i d a , ¿ q u é e l i g e s ?
El cliente puede oponer muchos obstáculos, incluyendo la negativa absoluta a participar en el ejercicio. Todos los terapeutas conocen la expe riencia del cliente poco cooperativo que se echa para atrás y dice «No» o toma la postura de «Us ted no puede obligarme a hacerlo». Para el tera peuta ACT, esto redunda en su ayuda. Es una opor tunidad, y se lo diremos así. El cliente que actúa así probablemente está muy familiarizado, y en cierto sentido muy cómodo, con esta clase de in teracción. Si en ese momento el terapeuta dice algo como «Vaya, está muy bien que esto aparezca», interrumpirá el flujo de respuestas: primero será verdad, y, además, esto amplía las posibilidades de nueva conducta o, dicho de otro modo, incre menta la variabilidad conductual. Pediremos al cliente que note cómo se percibía la relación entre el cliente y el terapeuta en ese momento. Pregun taremos si la situación parecía muy familiar a otras
El control de los eventos privados como problema y estar dispuesto a tenerlos como alternativa t 195
en su vida y si el cliente podía sentir la tensión en la sala. Preguntaremos si puede sentir el efecto que eso tiene sobre el trabajo terapéutico. Pero no pre guntaremos estas cosas desde una postura de en juiciamiento; no se trata de decirle «¡Qué vergüen za!». Y si el cliente lo interpreta así, deberíamos preguntarle si no percibe también eso como muy familiar. Apuntamos hacia esas cosas no porque deseemos juzgar lo que pasa, sino porque el tra bajo de la terapia es ponerse delante de lo que apa rezca, sea lo que fuere, asumiendo que es un pro ducto de su historia personal. Por ello cuando surgen estas reacciones ante cualquier señal refe rida que actualiza funciones del pasado hacemos preguntas que evidencien la inevitabilidad de las reacciones privadas. Por ejemplo, les preguntamos, ¿cuáles son los números?, y el cliente de un modo u otro tendrá uno, dos y tres. O preguntamos ¿cómo se llama tu madre?, pero no lo digas, ¿lo tienes? Son contenidos que, dadas las señales funcionales en cada caso, se hacen presentes.
Podemos entonces preguntar si esa misma situa ción no tiene un cierto aire de familia con los pro blemas que están sucediendo en su vida. Le di remos al cliente que eso es exactamente lo que ne cesitábamos que apareciera. Adviértase que no es tamos intentando embaucar al cliente, sino que es verdad lo que se dice. Si no está dispuesto a tener presentes ciertos contenidos psicológicos, y esto es lo que está obstruyendo a la persona en su vida, que esa falta de estar dispuesto o abierto se haya mos trado en terapia es algo idóneo. Habiendo notado la experiencia de «no estar dispuesto», habiéndola sentido, habiéndola conocido, preguntaremos al cliente si podría estar dispuesto a abandonar la lu cha con eso —al menos sólo por un momento— . Capas y capas de contenidos referidos a no estar dispuesto llegan a descubrirse de esta forma (como si al levantar una capa de ladrillos hubiera otra, y debajo otra...), y poco importa si lo que eventual mente se lib e r á ^ él material con el que original mente se luchabátípá falta de disposición respecto a ese mismo material. A fin de cuentas, estamos intentando enseñar el acto común, universal, de es tar dispuesto, abierto al contenido psicológico. Es de suponer que el contenido cambie en el curso de
la terapia. Por ahora, cualquier contenido es válido para practicar el acto de estar dispuesto/abierto a tenerlo (véanse los ejercicios y metáforas en el si guiente apartado).
La constante y sistemática persecución de es tar dispuesto/abierto a la actualización de cual quier contenido privado también proporciona al cliente una poderosa demostración práctica so bre qué hacer con los sentimientos entendidos como obstáculos. El terapeuta adopta la postura consistente de percibir lo que aparezca, explorar en su totalidad la experiencia de eso que ha apa recido, notar sus efectos y avanzar en el trabajo terapéutico. Esta postura es también muy útil cuando se aplica a las recaídas, fallos a la hora de mantener un compromiso o cualquier otro material que el cliente pueda presentar como obs táculos para el avance continuado de la terapia (véanse capítulos 7, 9 y 10). Es importante apun tar que no estamos intentando convencer al cliente de que debe estar dispuesto: queremos que esté convencido por su propia experiencia, no porque nosotros se lo digamos. Como es usual en ACT, les decimos a los clientes que no nos crean, sólo les pedimos que prueben el movimiento de estar dispuesto/abierto y revisen entonces en su pro pia experiencia su efectividad o utilidad:
Te r a p e u t a: En una mano, tus valores; en otra,
controlar tus emociones, tus recuerdos, tus pen samientos. Las dos cosas no pueden ir juntas. Si eliges el control, no puedes cuidar tus plantas, las cosas importantes para ti. Si eliges tus valores, tendrás que hacer espacio para tus emociones y tus recuerdos.
Cl i e n t e: P e r o s i p u d i e r a m a n t e n e r e l c o n t r o l d e e s t o un p o c o , p o d r í a c u i d a r de m i s c o s a s .
Te r a p e u t a: Es un bonito pensamiento que tu
mente te da ahora. Y tu experiencia, ¿qué te dice si te dedicas a controlar tus emociones, tus re cuerdos, tus pensamientos para que no sean de masiado graves?
Cu e n t e: Y a , a l f i n a l n o p u e d o c u i d a r d e l o m í o , s o y e s c l a v o d e e s t o , n o e s t o y en n a d a .
Te r a p e u t a: Esotro pensamiento q u e tu mente
te da ahora. Te pregunto: ¿puedes tenerlo como tal, como u n pensamiento, mientras actúas al cien
por cien? Mientras te comprometes al cien por
196 i Terapia de aceptación y compromiso (ACT)
cien con tus valores, con la dirección de tu auto bús al cien por cien. Es como saltar a la piscina. Si eliges saltar, es saltar al cien por cien. No val dría saltar sólo con una pierna y la otra dejarla en la toalla. ¿Cómo sería un avión que no despegase al cien por cien? O despega o está en tierra, pero no valdría un poco en tierra y un poquito en el aire; eso no es despegar. ¿Cómo es tu experien cia al intentar «nadar y guardar la ropa»?
Cl i e n t e: Al final, no puedo, no me baño. Te r a p e u t a: Elegir c u i d a r tus p l a n t a s , t e n e r u n c o m p r o m i s o c o n t u v i d a , e s h a c e r l o a l c i e n p o r c i e n s i n c o n d i c i o n e s .