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Estrés crónico intenso en Jesús Efectos psicofísicos

Como hemos podido observar, si bien los católicos celebran la última cena en Jueves Santo y Jesús muere el viernes, la cronología de los hechos no es exactamente esa. Gracias a los escritos de los rollos del Mar Muerto de Qumran, sabemos hoy que en la época los judíos usaban dos calendarios. Todos los hechos que describen la Pasión de Jesús, detención, juzgamiento, flagelación y crucifixión no pudieron suceder en tan poco tiempo. Lo que hoy se supone es que, en la verdadera cronología de los hechos, Jesús mantuvo la última cena el martes y murió en la cruz el viernes. Esta afirmación puede, como hemos visto, sostenerse explicando la cronología a través del uso de los distintos calendarios en uso. Así hoy se sabe que no hay contradicción al respecto entre los evangelios de Juan con los sinópticos, Mateo, Marcos y Lucas.

Si hemos insistido en el análisis de los tiempos es porque resulta también de interes, desde el punto de vista médico, establecer la cronología de los hechos. Según ellos podemos asumir que Jesús comienza a vivir cierto grado de estrés ya al llegar a Jerusalén. Recordemos que las grandes ciudades siempre le fueron hostiles. Su actividad pública se centraba con los más humildes y necesitados en los pequeños pueblos. En la época la gente del sur (Jerusalén, Jerico, etc.) menospreciaba a la gente del norte (Nazareth, Cafarnaúm, Tiberíades). Un dicho de la época decía: si quieres hacer dinero ve al Norte, pero si quieres ser culto ve al sur. Este hace referencia a la mayor riqueza económica de la región norte pero como contrapartida a la riqueza de la vida religiosa e intelectual del sur,

donde domina el templo de Jerusalén. Jesús era un pobre carpintero Galileo, su arameo en dialecto galileo lo hacía notar. Jesús no era bienvenido en Jerusalén por buena parte de la clase influyente. Era un galileo con ideas revolucionarias. Pero donde claramente la situación de Jesús se complica es a partir de su detención. Aquí se desata sin duda una reacción de alarma de estrés, es decir estrés agudo. Jesús comienza a sufrir. La reacción biológica de estrés es aquella en la cual mente y cuerpo se preparan para una condición de “lucha o huida”. La actividad cerebral aumenta. En fase de estrés agudo un electroencefalograma muestra ondas eléctricas cerebrales de mayor frecuencia propias de un estado de activación o alarma. La actividad psíquica aumenta en consecuencia. Aumenta el tono o nivel de acción del sistema neurovegetativo simpático y con el nivel de adrenalina en sangre. Las pupilas se agrandan (midriasis) la transpiración de las manos aumenta, la lengua se seca, la frecuencia respiratoria aumenta, la frecuencia cardíaca también tiende a aumentar (taquicardia), aumenta la presión arterial, aumenta la tensión muscular, la piel se enfría por vasoconstricción de los pequeños vasos sanguíneos superficiales, los procesos digestivos se inhiben o dificultan, etc. En la sangre también se observan modificaciones. El nivel de azúcar (glucemia) aumenta, justamente para suministrar mayor alimento a las células para enfrentar la circunstancia amenazante y enfrentar los hechos con la reacción psicofísica de “lucha o huida”. El colesterol y otros lípidos también tienden a aumentar. A los pocos minutos, tal vez algunas horas, según la capacidad de resistencia o afrontamiento de las circunstancias, Jesús debió haber comenzado con la fase de estrés crónico, o fase de resistencia psicofísica frente a los acontecimientos. Hans Selye, quien bautizó al síndrome de adaptación con la palabra estrés, aseguró en una de sus publicaciones que “el estrés es la medida del desgaste vital”. Es una de las más apropiadas definiciones. En fase de estrés crónico el cuerpo y la mente sufren sobrecarga, deterioro, en definitiva “desgaste”.

Como consecuencia de él las funciones psicofísicas comienzan a resentirse. El nivel del daño es el resultado de la relación entre la intensidad y duración de la circunstancia estresora y la capacidad de afrontamiento de la persona. El estrés al cual ha sido sometido Jesús desde el momento de su detención fue extremo. Nada más amenazante (por definición estresor) que la pérdida de la libertad y la posibilidad cierta de muerte. Según pasaron los minutos u horas comienzan a evidenciarse las modificaciones y los efectos del estrés crónico. El nivel de corticoides (cortisol) en sangre aumenta segregado al torrente circulatorio por las glándulas suprarrenales.

Este se suma a los altos niveles de adrenalina condicionando aún mayor intensidad en las modificaciones. La presión arterial aumenta aún más y tiende a hacerse sostenida. Los corticoides tornan más sensibles los distintos órganos y sistemas a los efectos de la adrenalina.

A su vez producen retención de líquidos y producen modificaciones digestivas e inmunitarias. Los altos niveles de cortisol en sangre producen durante la fase de estrés crónico pequeñas ulceraciones gástricas y duodenales con focos de hemorragia. Puede ir acompañado con síntomas gástricos, como acidez y dolor. Los corticoides también son responsables de una disminución en la capacidad de respuesta inmunitaria y con ello disminuye la resistencia frente a las infecciones. Como efecto positivo de los corticoides

citemos que tienen un efecto anti-inflamatorio, lo que tiene utilidad en circunstancias de estrés disminuyendo los fenómenos inflamatorios de las lesiones físicas, que en una actitud de lucha pudiera producir.

Los corticoides también aumentan la tensión mental y psicológica. En suma, durante el período de estrés crónico aumentan los procesos que liberan y consumen energía. Genera, en la medida que se prolonguen en el tiempo, un agotamiento o desgaste y, consecuentemente, una disminución en la capacidad de resistencia.

Jesús sufrió intenso estrés agudo y crónico desde su detención hasta su crucifixión. Seguramente, a los efectos nombrados, debemos agregar una alta tensión emocional, cansancio, fatiga, alteraciones de sueño, pérdida de apetito, disminución en la alimentación (ayuno), en definitiva, una pérdida de reservas y energía. Esta condición de alto desgaste psicofísico seguramente fue uno de los aspectos que condicionaron un agotamiento extremo al momento de la crucifixión y, en consecuencia, determinó que “muera antes que los otros crucificados”. En el próximo capítulo se estudiará el estrés de la crucifixión.

Resumen del capítuloIX.