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El Jueves Santo de los católicos y el calendario de los judíos

Jesús fue un judío. Como hemos dicho desde un principio, vivió en otra época, otra sociedad, otra religión. También vivió otro calendario, un calendario judío que en realidad fueron dos, veamos.

El Jueves Santo, los católicos festejan la última cena de Jesús. Ese momento tan importante donde Jesús, en señal de humildad, lavó los pies de los apóstoles, dejó un mandamiento de amor (base de su misión) e instituyó la eucaristía, compartiendo el pan y el vino.

Al día siguiente, viernes, Jesús muere en la cruz. ¿Pudieron en ese corto plazo de tiempo haber acontecido todos los hechos descritos? ¿Pudo haber sido detenido, interrogado por Anás, Caifás, los miembros del Sanedrín, Herodes Antipas y en dos oportunidades por Poncio Pilato? Seguramente no.

El Evangelio de Juan cita:

Era el día de la preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara quitar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne (Juan 19, 31).

De este texto bíblico se desprende que la Pascua judía de ese año correspondía al día sábado y por lo tanto el día de la preparación de Pascua era viernes, día en que murió Jesús. Por lo tanto, Jesús no pudo haber tenido su cena Pascual con los apóstoles el viernes, porque para esa hora ya estaba muerto. Con lo cual, según el relato de Juan, la cena Pascual de Jesús con sus apóstoles fue el día jueves por la noche. Es aquí donde el evangelio y la lógica no coinciden.

Si Jesús cenó con los apóstoles la noche del jueves, resulta evidente que en 12 o 16 horas no pudieron haber sucedido todos los acontecimientos descritos.

Para complicar aún más las cosas, los evangelios sinópticos, los de Mateo, Marcos y Lucas coinciden en que Jesús murió un viernes pero que, para el momento en que lleva a cabo la última cena, ya era Pascua111.

Como ya hemos comentado los descubrimientos arqueológicos y los nuevos aportes históricos brindan nuevos elementos para entender los hechos y paralelamente confirmar como ciertos muchos datos citados en los evangelios. Un gran descubrimiento parece aportar información para solucionar este tema, que fuera un enigma por casi 2000 años. Como hemos citado ya, a mediados del siglo pasado, en 1947 unos beduinos descubrieron por casualidad en la región de Qumran, al norte del Mar Muerto unos rollos con escritos de gran valor. Conocidos como los rollos de Qumran o rollos del Mar Muerto, estos escritos pertenecían a la secta de los esenios (también descripta con anterioridad). En ellos se ha encontrado valiosa información sobre distintos aspectos relacionados con la época que le tocó vivir a Jesús. En ellos se cita la existencia de “dos” calendarios diferentes para aquel entonces.

El primero y más antiguo era un calendario “solar”, cuyo año constaba de 364 días. En él, se distribuían las fiestas importantes de manera que caían siempre en miércoles (Año nuevo, fiesta de Pascua, fiesta de los Tabernáculos). Aquí es buen momento para explicar dos puntos que resultan muy interesantes. El primero es que los judíos decidieron en su momento que las fiestas de importancia coincidieran en miércoles porque, según el libro del Génesis del Antiguo Testamento, fue en el cuarto día de la creación del mundo cuando Dios creó el sol y la luna, para que presidieran el día y la noche, veamos:

Dios dijo: “que haya astros en el firmamento para distinguir el día de la noche, que ellos señalen las fiestas, los días y los años y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra”. Y así sucedió. Dios hizo los dos grandes astros –el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche– y también hizo las estrellas. Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas y Dios vio que era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto dia (Génesis 1, 14- 19).

En este hermoso párrafo se inspiraron los judíos para iniciar el antiguo calendario con el Año nuevo siempre en miércoles. Día que según el Génesis nace el sol.

El segundo punto a tener en cuenta es que para los judíos el día no comienza a las 0 (cero) horas, es decir a media noche. Para ellos el día comienza la tarde anterior aproximadamente a las 17 hs. Expresado de otro modo digamos como ejemplo que el

lunes comienza en la tarde del domingo.

Volvamos al tema del calendario. Aparte de este que acabamos de describir, se sabe por los escritos esenios de las cuevas de Qumran, que existía en tiempos de Jesús un segundo calendário, que por entonces llevaba casi doscientos años de uso. Este nuevo calendario impuesto por los sacerdotes del templo tomaba como referencia al sol y a la luna. Constaba con 365 días y era más exacto. Lo que resulta de interés es que en este, la Pascua podía coincidir con cualquier día de la semana.

Así en época de Jesús se utilizaban dos calendarios, el antiguo y el nuevo. En general el más antiguo era el usado por el pueblo, por los más pobres mientras que el nuevo era más propio de las clases acomodadas económicamente y por los sacerdotes.

¿Entonces cuándo fue la Última Cena y